2 jul. 2017

El abogado fantasma de Duarte..

Revista Proceso # 2121, 2 de julio de 2017

El abogado fantasma/
JULIE LÓPEZ
CIUDAD DE GUATEMALA.- Javier Duarte fue capturado el pasado 15 de abril, un sábado por la noche. Casi 24 horas después el abogado Rodrigo Sandoval apareció dando declaraciones en nombre del exgobernador ante CNN y otros medios y afirmando que aceptaba ser extraditado.
Pero el 19 de abril, en la primera audiencia de Duarte ante un tribunal guatemalteco, se presentaron como sus abogados Óscar Patzán Rodas y Amarilis Navas Portillo. Durante el procedimiento anunció que rechazaba la extradición mientras él y sus abogados pudieran analizar la petición enviada por México. Sandoval no apareció por ninguna parte.
Aunque Sandoval dijo que habló con Duarte, el vocero del Sistema Penitenciario de Guatemala, Rudy Esquivel, dice a Proceso que ese abogado nunca entró a la cárcel de Matamoros, donde está recluido el exgobernador. Sólo litigantes mexicanos, insistió, lo habían visitado.
A ciencia cierta no se sabe quién es Sandoval y por qué se hizo pasar por abogado de Duarte.
Lo que se sabe es que Juan Rodrigo Sandoval Wyss, su nombre completo, tenía una conexión indirecta con Patzán Rodas. Se trata del abogado Jorge Leonel Bruno Gutiérrez, quien fue el asesor de la tesis universitaria de Patzán en 2008 y notarió varias empresas y sociedades anónimas vinculadas con Sandoval Wyss, según expedientes del Registro Mercantil. No hay nexos identificables entre estas empresas y sociedades anónimas y Duarte.

Sin embargo, el exgobernador y Sandoval Wyss compartían algo: una acusación por el traslado irregular de fondos, aunque Duarte en México, y el abogado, en Miami, según el caso 08-CR-20955 de una corte del Distrito Sur de Florida en esa ciudad.

Un documento fechado en 2008 indica que el abogado estaba acusado de conspirar para trasladar heroína. Un documento de su defensa de 2009 indica que Sandoval, condenado a cuatro años y medio de cárcel, sólo se involucró en el traslado de 25 mil dólares desde Miami a Guatemala “como un favor para su hermano” Juan Fernando Sandoval Wyss, también procesado por narcotráfico en Miami.

Cambio radical

Dos semanas después de la captura de Duarte en Guatemala, Sandoval y Patzán eran historia. El 28 de abril pasado el exgobernador solicitó al Tribunal cambiar de abogado y nombró a los guatemaltecos Carlos Israel Velásquez Domínguez y Marcos Aníbal Sánchez Mérida como sus nuevos defensores.

Sánchez Mérida destaca por haber sido fiscal auxiliar en un caso de alto impacto: la investigación del asesinato en 1998 del obispo Juan Gerardi, que en 2001 llevó a la condena de dos militares en activo, un militar retirado y un sacerdote. También, entre 2009 y 2010, fue asesor en el área jurídica de la Superintendencia de Administración Tributaria, encargada de la recaudación fiscal en Guatemala. Luego tuvo un cargo académico en una universidad local y se dedicó al litigio por cuenta propia.

Velásquez Domínguez fue viceministro de Gobernación; ocupó asimismo la jefatura de la Dirección General de Migración, fue defensor del expresidente Alfonso Portillo (2000-2004) cuando éste enfrentaba un proceso por corrupción (del cual fue absuelto en 2011), aunque en 2013 fue extraditado a Estados Unidos, donde enfrentaba un juicio por lavado de dinero y por el cual se declaró culpable.

En 2012 el abogado fue acusado de maltrato a menores y amenazas, en dos casos diferentes (procesos 2012-120958 y 2012-120953 del Organismo Judicial), pero ambos fueron sobreseídos.

Velásquez se instaló como el abogado principal de Duarte sólo 10 días después de su primera audiencia judicial, el 19 de abril, cuando el exgobernador había comenzado a quejarse de malos tratos en la cárcel de Matamoros.

Antes de finalizar el mes Esquivel dijo que Duarte recibía el mismo trato que los otros 26 internos en el penal: eso incluía la reclusión en una celda personal de 3.50 metros cuadrados, dormir sobre una colchoneta (rellena sólo de algodón) en una plancha de concreto, una hora de sol al día bajo escolta, y ningún contacto con otros reos del penal.

Para el 27 de mayo, fecha de su segunda audiencia, Velásquez afirmó que a su cliente se le había permitido cambiar la colchoneta por un colchón de cama, así como acceso a visitas médicas y medicamentos recetados. Agregó que también se le permite salir de la celda a caminar y recibir sol, porque no tenía ese beneficio, pese a lo afirmado por Esquivel.

“No está en condiciones óptimas, pero sí está mejor”, dijo. Según el defensor, ahora su cliente sí tiene contacto con otros internos. Entre ellos figuran dos narcotraficantes, diputados acusados de actos de corrupción, y el hijo y el hermano del presidente de Guatemala, Jimmy Morales, detenidos por fraude.

Velásquez dijo que el cambio del director del Sistema Penitenciario en mayo pasado fue clave, porque su sucesora sí permitió los beneficios que Duarte exigía. Éste era el segundo cambio ese mes, después de que el director anterior fue destituido por la fuga de una interna (de otra cárcel en una instalación criminal), entre otras irregularidades.

Sólo 69 días después de la primera audiencia, y 42 después del cambio de director penitenciario, Duarte ya era otro para la segunda audiencia. Y no sólo porque llevaba una poblada barba.

Mientras tenía una expresión pétrea en la audiencia de abril, gestos de susto cuando escapó de ser prensado por una horda de periodistas y guardias penitenciarios al salir de la torre de tribunales, y no contestó a las insistentes preguntas de los periodistas, el pasado 27 de junio saludó a la prensa, permaneció sonriente, y hasta se permitió gestos burlones y cuchicheos de más con su abogado, cuando la fiscal Karina Bolaños tuvo dificultad para pronunciar la palabra “Coatzacoalcos” mientras leía la acusación.

Eso le ganó un regaño del presidente del Tribunal Quinto de Sentencia, Saúl Martínez, que lo invitó a quejarse en voz alta ante el micrófono, o a guardarse cualquier otra expresión.

Al salir de la audiencia, Duarte fue más elocuente aun si era sólo para responder repetidamente “no tengo ningún comentario”, cuando los periodistas le preguntaron quién le ayudó a ocultarse a Guatemala. Para otras preguntas invitó a los periodistas a leer un comunicado que hizo llegar a algunos medios.

Todavía es un misterio por qué Duarte eligió Guatemala para ocultarse, quién lo ayudó a huir, y cuán calculada fue su elección de escondite, considerando que el sistema legal guatemalteco le podría permitir permanecer en este país hasta dos años si se opone a su extradición.

En menos de 72 horas, el próximo martes 4, el Tribunal Tercero de Sentencia Penal de Guatemala anunciará si aprueba la extradición del exmandatario estatal. De ser así, Duarte podría oponerse con varios recursos legales. Velásquez dice que las condiciones de su encarcelamiento no cambiarán independientemente de cuánto tiempo permanezca en Guatemala, un país a donde llegó por decisión propia, pero donde el seguimiento en México contribuyó a su captura.

No hay comentarios.: