26 abr 2026

Una Crónica para Carlos Berumen (1957-2014), In memoriam.

Retrospectiva.

Una Crónica para Carlos Berumen (1957-2014)

“Todo tiene su tiempo bajo el sol”, dicta el Eclesiastés, y parece que para Carlos Berumen, el tiempo decidió cerrarse en un círculo perfecto. La mañana de aquel jueves 5 de junio de 2014, justo cuando el calendario marcaba su cumpleaños número 57, Carlos decidió que su batalla como guerrero había alcanzado la última frontera.

Me enteré por la red, en ese muro digital donde su hija Renata soltaba al viento la noticia que uno nunca quiere leer. Es la ironía de la vida: celebrar el nacimiento y honrar la partida en un mismo aliento.

Nuestra historia no nació en la calma, sino en el fragor de la construcción. Nos conocimos hace más de una década, entre planos y debates, mientras dábamos forma al partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina. Allí, entre la política y el idealismo, descubrí al hombre detrás del estratega. Lo que comenzó como un trato profesional decantó en una amistad sólida y, finalmente, en el lazo sagrado del compadrazgo.

Los errores que la oposición venezolana no debe cometer

 Los errores que la oposición venezolana no debe cometer/ Carlos Malamud, es investigador principal del Real Instituto Elcano y catedrático de Historia de América en la UNED. Su último libro es Golpe militar y dictadura en Argentina (1976-1983) (Catarata, 2026)

El País, Actualizado Sábado, 25 abril 2026 

La reciente gira europea de María Corina Machado generó grandes expectativas, como mostró el baño de masas el 18 de abril en la Puerta del Sol, pero también dio lugar a una gran polémica. Antes de entrar en materia sería bueno sentar algunas premisas sobre la realidad venezolana y su gobierno, heredero directo del surgido tras las elecciones fraudulentas del 28 de julio de 2024. El robo, con nocturnidad y alevosía, impidió la llegada al poder de la oposición liderada por Machado y representada por Edmundo González Urrutia.

PREMIO CERVANTES; Gonzalo Celorio

REVISTA R, 26 de abril de 2026

PREMIO CERVANTES; Gonzalo Celorio

En su lecho de muerte, mi padre quiso despedirse de cada uno de sus doce hijos. Mi madre nos fue llamando uno a uno por orden de aparición en este mundo. Soy el undécimo de su descendencia, pero fui el último en comparecer ante él. La familia había querido evitar que mi hermana menor -una niña todavía-, presenciara el fatal desenlace. Entré en su habitación. Se respiraba en la penumbra un aire enrarecido por los olores que despedían los medicamentos. Me acerqué a su cama. Le rocé su mano lánguida con mis dedos tartamudos. Abrió los ojos y me dijo, con su aliento de hepatitis y la voz seca:

Engolado: con la gola o gorguera, metonimia de su efigie, que le rodea el cuello y en la que parece descansar la cabeza, y el rostro grave, como convendría a una voz grandilocuente. Tal es la imagen del más célebre escritor que ha engendrado la lengua española en todos los tiempos de su historia milenaria y en todos los lugares del vasto territorio donde se habla. Así figura en las portadillas de los libros de su autoría, en los grabados que ilustran las historias de la literatura española y hasta en el estrado del auditorio principal de la Real Academia Española.

El eco del Hilton; El brindis que no fue

 El eco del Hilton; El brindis que no fue

La tregua que el cristal quebró

La noche del sábado en el Washington Hilton no era una cita cualquiera. Era un microcosmos de poder: el brillo de las galas, el tintineo de las copas y mil 600 personas —la columna vertebral de la política y la prensa— congregadas en una suerte de tregua diplomática. Por primera vez en sus dos mandatos, Donald Trump presidía la Cena de Corresponsales. Todo era protocolo y etiqueta hasta que, apenas 20 minutos después de iniciada, el barniz de la seguridad se resquebrajó.

Una cena que no fue; el caso Cole Tomas Allen

Una cena que no fue: El caso Cole Tomas Allen

La escena parecía imperturbable: el salón de baile del Washington Hilton, ese epicentro donde el poder y el periodismo convergen entre el brillo de las galas y el rigor del protocolo. Sin embargo, el sábado por la noche, ese barniz de seguridad se resquebrajó. Lo que debió ser la gran cena de corresponsales culminó en un caos absoluto, con invitados refugiados bajo las mesas y el Servicio Secreto evacuando de emergencia al Presidente Donald Trump bajo el eco de un grito desesperado: "¡agáchense!".

Lo que hoy nos convoca no es solo el estruendo del tiroteo, sino la desconcertante figura que sostenía el arma: un hombre que, en el papel, personificaba el éxito del mismo sistema que intentó vulnerar.

El pacto de la memoria: Buesa y José Alfredo

El pacto de la memoria: Buesa y José Alfredo

"...Cada beso perfecto aparta el tiempo,

le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve

donde puede besarse todavía..." Pedro Salinas

Fred Alvarez Palafox, @fredalvarez

Hay palabras que pesan más que el silencio que las precede. Una de ellas es "adiós". Pero cuando esa despedida se analiza a través del cristal de dos gigantes, José Ángel Buesa (Cuba, 1910 - Santo Domingo, República Dominicana, 1982) y nuestro José Alfredo Jiménez (Dolores Hidalgo, Guanajuato, 1926 - Ciudad de México, 23 de noviembre de 1973), el adiós deja de ser un final para convertirse en un pacto; una suerte de armisticio entre el corazón y el tiempo.

La imagen que desmiente el silencio: Armas y uniformes en el último aliento de la CIA en Chihuahua

 La imagen que desmiente el silencio: Armas y uniformes en el último aliento de la CIA en Chihuahua En el periodismo, a veces una sola image...