¿Hacia una celebración segura? La resaca fúnebre de una victoria.
Por Fred Alvarez Palafox
La reciente pérdida de cuatro vidas durante los festejos mundialistas del martes ha dejado una herida abierta en la ciudad; un punto de inflexión profundo en la manera en que la capital respira y sobrevive a la pasión del fútbol. En respuesta, desde el atril de Palacio Nacional, la C. Presidenta Claudia Sheinbaum, en coordinación directa con la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, ha delineado una estrategia de contención y cuidado. El objetivo retórico: evitar que la euforia vuelva a desbordarse hacia la fatalidad.
Para tejer un ambiente donde la afición pueda celebrar sin el asomo de la muerte, se trazaron acciones que suenan a remedios tardíos:
¿i) Descongestión visual y física: Instalación de más pantallas a lo largo del Paseo de la Reforma para dispersar de manera natural a la multitud, en un intento por desatar los embudos humanos.

En la mañanera del jueves 11 de junio, la narrativa oficial sobre la crisis de desapariciones en México experimentó un viraje que merece una pausa para la reflexión. Tras informar —con la precisión administrativa que caracteriza el reporte de movilizaciones sociales— sobre la marcha del 10 de junio por el aniversario de "El Halconazo", la titular de la Secretaría de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, trasladó el foco de su atención hacia la manifestación nocturna de los colectivos de búsqueda.