El ocaso de "El Jardinero": De la cima de la sierra al fango de un desagüe
En las profundidades de la sierra de Nayarit, el silencio de la impunidad se rompió con el estruendo de los rotores. Audias Flores Silva, el hombre por cuya libertad el gobierno de Estados Unidos ofrecía 5 millones de dólares, vio cómo su imperio se reducía, en un instante, a las dimensiones de un tubo de concreto. "El Jardinero", el estratega que sembraba metanfetaminas y cosechaba violencia, terminó mimetizado con la tierra, oculto en un drenaje mientras su mundo se desmoronaba.
La caída en el rancho "El Mirador", en el municipio de La Yesca, fue el clímax de un juego de sombras que duró 19 meses. La escena parece extraída de una ficción sobre la decadencia: mientras 60 de sus hombres corrían en desbandada para servir como señuelos humanos, el cerebro logístico del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) intentaba desaparecer en la infraestructura básica de una carretera. Atrás quedaba la imagen del todopoderoso jefe de seguridad de Rubén Oseguera, "El Mencho". Aquel hombre que vestía con la sencillez de un campesino —mezclilla, playera blanca y huaraches de piel— era, en realidad, el motor de los laboratorios que inundan de cristal el norte del continente.