16 feb 2009

Todas las cartas de amor son ridículas



Decía Fernando Pessoa que el poeta es un fingidor: “ Finge tan completamente / Que llega a fingir que es dolor / El dolor que de veras siente”, Autopsicografia; Publicado el 1 de Abril de 1931.
Todas las cartas de amor son ridículas/Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa)
/
Todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor si no fuesen
ridículas.
También escribí en mi tiempo cartas de amor,
como las demás,
ridículas.
/
Las cartas de amor, si hay amor,
tienen que ser
ridículas.
Pero, al fin y al cabo,
sólo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor
sí que son
ridículas.
/
Quién me diera en el tiempo en que escribía
sin darme cuenta
cartas de amor
ridículas.
La verdad es que hoy mis recuerdos
de esas cartas de amor
sí que son
ridículos.
/
(Todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,
son naturalmente
ridículas). ¨

***
Muy bueno el poema Todas las cartas de amor son ridículas de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa). Lo leí en el espacio de FB de Fausto Larraguível.
De repente a propósito de las cartas de amor recuerdo al madrileño Pedro Salinas que escribió 353 “ridículas” cartas de amor a Katherine Katherine R. Whitmore (1897-1982), la musa inspiradora de su trilogía poética: La Voz a ti debida, Razón de amor y Largo lamento.
Se pueden conseguir en: Cartas a Katherine Whitmore (1932-1947), Tusquets, Barcelona, 2002, 406 pp.
En una de esas cartas le dice:
¡Qué mentira eso de que el papel no pesa! Anoche el papel de tu carta me pesaba como la más hermosa y grave de las realidades.
Lo sentía allí, en el bolsillo, como una prueba material de que eras, de que habías existido. Porque, ¿sabes?, empecé a dudar. A dudar de todo, de tu realidad, de la mía, del mundo, de los días recientes…
Sólo el peso de tu carta en el bolsillo me servía de prenda, de prueba. Vivía yo en ese rectángulo de papel. Era el lugar más cierto del mundo. Y antes de poder abrirla, así, cerrada y en el bolsillo, tu carta era el puente con la vida, el sí que me daba la vida a la pregunta atormentada: «¿Soy? ¿Es? ¿Somos?». Sí, sí, sí. Todo, sí. Todo, sí, oye, todo sí. “
“Tú en mí no serás nunca nada malo, nada que robe algo a alguien, no.
No tengas miedo. Seré cada día mejor.
Tú me has alumbrado una nueva riqueza y por eso lo que a ti te doy a nadie se lo quito. ¿Comprendes?
En la foto Pedro Salinas.

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