21 feb 2016

En Juárez excluyeron a víctimas de la violencia/

Revista Proceso # 2051, 20 de febrero de 2016....
 En Juárez excluyeron a víctimas de la violencia/PATRICIA MAYORGA
CIUDAD JUÁREZ, Chih.- Los funcionarios municipales, estatales y federales que organizaron la visita del Papa Francisco a esta ciudad se esmeraron más en apagar las voces que no están de acuerdo con la actuación gubernamental, que en la seguridad del líder católico.
El obispo Raúl Vera López, sacerdotes de la Tarahumara, organizaciones civiles y víctimas de la violencia de Juárez coinciden en que el Estado Mayor Presidencial, en complicidad con autoridades de los tres niveles, hicieron de todo para mantener invisibles los temas que preocupan a los ­ciudadanos.
En la misa multitudinaria de despedida, que se centró en el infierno que atraviesan los migrantes y la explotación a la que son sometidos, las madres de las jóvenes ­desaparecidas o asesinadas en Juárez fueron relegadas hasta unos 800 metros del famoso visitante.
Los anuncios de que Francisco pronunciaría en Juárez un discurso dirigido a todas las víctimas de la violencia provocaron altas expectativas. Aunque algunas personas recibieron el mensaje y encontraron la esperanza que buscaban, se quedaron esperando que el Papa se refiriera específicamente a la desaparición forzada y la trata de mujeres.
La visita pontificia se inició el miércoles 17. Días antes una veintena de asociaciones civiles locales creó el colectivo Al Encuentro con Francisco, para evidenciar las diferentes violaciones de derechos humanos que contradicen la versión oficial de que Juárez es una ciudad modelo por la recuperación de la seguridad, como se empeña en publicitar el gobernador priista César Duarte Jáquez.

A fin de mostrar el verdadero rostro de Juárez y del estado de Chihuahua, la activista Luz Estela Castro Rodríguez, a nombre de las organizaciones civiles, se acercó al Papa en el Encuentro con el Mundo del Trabajo, en el gimnasio del Colegio de Bachilleres, en Juárez.
Ahí le entregó a Francisco cartas de niños con familiares desaparecidos, principalmente en Ciudad Cuauhtémoc, de campesinos que le dan a conocer la situación del sector y las víctimas que ha cobrado la defensa de los recursos naturales. Francisco escuchó a Castro, recibió las misivas y le regaló un rosario.
La activista asistió en compañía de los defensores de derechos humanos Emilia González, Víctor Quintana Silveyra y Heraclio Rodríguez, gracias a las gestiones del sacerdote Eduardo Corral Merino, de la diócesis de la Tarahumara. Sólo un ramo de flores los separaba del Papa.
Tras el regaño que les dio el pontífice a reconocidos empresarios, Castro avanzó hacia él y le hizo un resumen de los grandes problemas de la entidad. Enseguida le entregó la cartas y un póster con la reproducción del mural que pintaron hijos de desaparecidos como parte de la terapia psicosocial que recibieron. En una de esas misivas, un niño cuestiona fuertemente al gobernador y lo llama “mentiroso”.
Cruces borradas
Cinco días antes del aterrizaje de Francisco en el estado, las organizaciones juarenses ofrecieron una conferencia de prensa y pintaron –en un tramo de la ruta que seguiría– cruces negras sobre fondo rosa, alusivas a los feminicidios.
Las cruces fueron borradas por empleados del ayuntamiento 24 horas después, según testigos.
Defensores de derechos humanos de la entidad llegaron a apoyar a las organizaciones civiles en tractores y otros vehículos, para hacer visibles también sus propias demandas. Los colectivos gestionaron ante la diócesis de Juárez algunos espacios en las vallas y en la misa.
Sin embargo, las policías Estatal y Municipal se encargaron de dispersar a estos grupos y apagar sus voces. Incluso, la corporación municipal hizo varios intentos de quitarle a El Barzón una amplia manta que tenía en los tractores, lejos del recorrido del Papa. Decía: “Prefiero morir de pie que vivir arrodillado”. El pretexto fue que el mensaje no tenía ningún logo de gobierno ni hacía alusión a éste.
El Estado Mayor intervino para que no les retiraran la lona, pero días antes de la visita el gobierno estatal cercó el lugar asignado para los barzonistas y víctimas de desaparición que llegarían de Ciudad Cuauhtémoc y Chihuahua para participar en la valla, y les asignaron otro.
El martes 16, en el salón Cibeles, el gobernador había recibido la enésima muestra de repudio. El dolor empujó a José Luis Castillo, padre de la joven Esmeralda Castillo, desaparecida en 2009, a pararse frente a Duarte cuando éste repetía su gastado discurso sobre la recuperación de la seguridad en Juárez, durante la presentación de un documental.

El tema pasó a segundo plano cuando Duarte Jáquez bajó del podio y Castillo tomó el micrófono. El padre de Esmeralda, también integrante del colectivo Al encuentro con Francisco, criticó que en el documental no se mencionara la trata de mujeres ni las desapariciones de jóvenes. l

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