El Fuero en la Penumbra: Sinaloa y el Laberinto de Rocha
Fred Alvarez
La política, cuando se juega al filo de la historia, suele elegir el silencio de la noche para sus movimientos más definitivos. Al filo de las nueve de la noche de este primero de mayo, la pantalla no solo devolvió una imagen; entregó un mensaje cargado de una gravedad que trasciende los periodos de gobierno y se instala en la memoria colectiva.
Rubén Rocha Moya, con el rictus de quien carga una acusación trasatlántica en la mirada, anunció su repliegue. No fue un adiós, sino un movimiento de ajedrez: una licencia temporal que buscaba ser, en apariencia, un escudo de oxígeno. Pero en este tablero, las piezas se mueven con una rapidez que marea. Lo que Rocha pensó como un paraguas frente a la tempestad, podría terminar siendo su propia intemperie.
En el lenguaje frío del derecho, creíamos que la licencia era un resguardo. Sin embargo, la entrada en escena de Arturo Zaldívar Lelo de Larrea —hoy Coordinador General de Política y Gobierno de la Presidencia— ha sacudido la interpretación legal. Zaldívar fue tajante: el fuero protege a la función, no a la persona. Al soltar el escritorio, se suelta también la inmunidad. Bajo esta tesis, quien pide licencia queda desnudo frente a la ley procesal. No hay privilegio que valga cuando se abandona el encargo.
A esta voz se sumó la de Gabriel Regino, profesor de Derecho Penal de la UNAM, quien recordó un precedente de 1995: la Corte determinó que si un funcionario se separa del cargo, pierde el privilegio de la inmunidad. Lo mismo ocurre hoy con el alcalde Juan de Dios Gámez. La pregunta queda en el aire, pesada como el plomo: ¿fue esta licencia un acto de prudencia republicana o un error de cálculo que los deja a merced de los expedientes que aguardan en la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York?
Sinaloa, sin embargo, no admite el vacío. Bajo un sol que ya calienta con rigor las calles de Culiacán, el Congreso local invocó el Artículo 58 constitucional. Y aquí la historia nos regala una de sus irónicas y justas vueltas: Yeraldine Bonilla Velarde asume la gubernatura interina.
Es un momento de profundo simbolismo. La mujer a la que intentaron empequeñecer bajo la sombra de padrinazgos y calificativos burlones, es hoy quien debe tomar las riendas. El mismo micrófono que ayer intentó silenciarla, hoy deberá amplificar su voz para administrar un estado que exige, por encima de todo, decencia y respeto institucional. Sinaloa hoy no se gobierna desde el prejuicio, sino desde la urgencia de estabilidad.
Mientras tanto, desde Palacio Nacional, el silencio es la consigna. En su gira por Chiapas, la Presidenta Sheinbaum evitó el pronunciamiento. Esa espera hasta la próxima "mañanera" se siente como un siglo en una tierra que vive en sismo perpetuo. Esperemos que el discurso no se refugie nuevamente en la palabra "soberanía" —ese concepto que se ha invocado mil veces y que, en ocasiones, solo sirve como cortina de humo— y se proceda contra la corrupción si existe el sustento para ello.
Porque entre el fuero que se desvanece y la sospecha que crece, lo que queda en vilo es la paz de una sociedad que merece mucho más que ser el titular de una nota roja internacional. El relevo no es solo administrativo; es un desafío ético frente al espejo de la realidad.
Seguiremos dando puntual seguimiento a este laberinto que apenas comienza.##
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El Nini: La biografía del espanto en Nueva York
En el tablero de la violencia mexicana, hay piezas que se mueven con una crueldad que desafía cualquier lógica de lo humano. Néstor Isidro Pérez Salas, alias "El Nini", se convirtió en el rostro de una tragedia generacional: la de jóvenes que encuentran en el plomo su único lenguaje. Con apenas 32 años, aquel que buscó llamar la atención de sus jefes a fuerza de sangre, hoy habita el silencio de una celda en el Centro de Detención Metropolitana de Brooklyn, compartiendo muros con las sombras de otros tiempos.
La crónica de sus actos es un descenso al abismo. En octubre de 2023, "El Nini" decidió que la muerte no era suficiente para silenciar a un informante de la DEA. Dejó tras de sí un rastro de nueve cuerpos en Tamazula, Durango; cuerpos torturados, abandonados con el estigma de una cartulina que rezaba "por sapos". Fue un acto de barbarie que borró cualquier rastro de los viejos códigos de la montaña, dejando solo el testimonio mudo de una guerra huérfana de piedad.
Entre esos cuerpos estaba el de Jesús, un pequeño de solo 13 años. Su presencia en ese recuento de daños nos quema el aliento. Su única "culpa" fue el parentesco y la cercanía fatal con el fuego; ser un niño atrapado en la vorágine de un tío que prefirió el estruendo de las armas al cuidado de la sangre. Al final, esta biografía del espanto no solo se escribe con sentencias en Nueva York, sino con el vacío de una infancia que no debió terminar en una brecha de Durango, bajo el peso de la traición y el olvido.
Hoy Peniley escribe sobre eso. en Reforma..
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Las columnas políticas hoy, sábado 2 de mayo de 2026
Se impone la retórica de los duros; ¿réquiem a la cooperación?
Bajo Reserva/ El Universal
Nos cuentan que el caso Rubén Rocha ha desatado una batalla retórica del lado mexicano en la que van ganando los duros, que parecen estar tocando el réquiem a la colaboración bilateral con Estados Unidos en el combate al narco y, de paso, al T-MEC. La conferencia de ayer de la FGR, nos hacen ver, estuvo llena de alusiones a la soberanía y declaraciones categóricas sobre la falta de pruebas en la acusación al gobernador de Sinaloa y nueve funcionarios y exfuncionarios, pero en lo formal no hubo una negativa de la detención preventiva que se pidió sino simplemente la solicitud de que se “amplíe la información”. Es decir que, si bien el proceso formal sigue intacto y abierto, la retórica aparenta un rechazo tajante a la pretensión estadounidense. Si la decisión es romper lanzas con Washington, se puede adivinar la tormenta que se viene. Si la estrategia es ganar tiempo, nos señalan, el riesgo es alto. ¿Alguien cree que a Donald Trump lo detendrán los formalismos legales?
¿Trollea la embajada de EU a AMLO?
Y mientras la cancillería y la FGR argumentan jurídicamente, nos cuentan que la embajada de Estados Unidos en México optó por otro tono: un día después de que se difundió la acusación contra Rubén Rocha, la representación a cargo de Ronald Johnson compartió en sus redes sociales una imagen de dos hombres con cabeza de águila que barren las escaleras de arriba para abajo, con la leyenda “Jueves de justicia”, acompañada de la información de que el Senado mexicano aprobó el ingreso de 96 soldados estadounidenses, que fue detenido un traficante de fentanilo y que la FGR destruyó más de 400 kilos de narcóticos. La alusión al famoso lema anticorrupción de Andrés Manuel López Obrador, nos dicen, no es casual. ¿El siguiente trolleo será con el “abrazos no balazos”?
En pos de contacto con Marco Rubio
Nos dicen que, en esta coyuntura de solicitudes de extradición y revisión de acuerdos comerciales, el gobierno de México ha intentado establecer una comunicación directa con Washington, pero hasta ahora no ha habido respuesta del lado estadounidense. Desde Palacio Nacional nos comentan que la administración federal busca contacto con el secretario de Estado, Marco Rubio, para asegurar que la relación bilateral no se descontrole. Habrá que ver si la llamada se concreta el próximo lunes o si el silencio se prolonga en un asunto que va subiendo de tono.
Jalón de orejas en la gira presidencial
Durante su gira por Palenque, Chiapas, nos cuentan que la presidenta Claudia Sheinbaum hizo un llamado de atención a su equipo de logística. Nos hacen ver que en la supervisión de la conexión del Tren Maya de carga con el Tren del Corredor Interoceánico, la mandataria federal notó la ausencia de los reporteros que cubren sus actividades, debido a la manifestación de los maestros de la CNTE afuera del aeropuerto. Aunque los representantes de los medios hicieron el intento de entrar, el aparato presidencial les negó el acceso. “Esto es muy importante que lo vean", expresó Sheinbaum a sus colaboradores. Después del jalón de orejas, los representantes de los medios fueron contactados, pero ya no había posibilidad de hacer el recorrido.
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Un niño de 13 años
LINOTIPIA / Peniley Ramírez
REFORMA, 02 mayo 2026
En octubre de 2023, en Culiacán, unos policías detuvieron a Alexander Meza. Lo subieron a una patrulla municipal y lo entregaron a sicarios del Cártel de Sinaloa. Meza informaba a la DEA sobre las operaciones de "Los Chapitos", los hijos de Joaquín "El Chapo" Guzmán. La información alimentaba la causa penal 180 ante el juzgado del distrito sur de Nueva York.
La causa penal 180 busca demostrar el control de "Los Chapitos" sobre una parte del cártel y los arreglos corruptos que hicieron para lograrlo. Esta semana se presentó una nueva acusación en esa causa. Busca demostrar que al menos 10 miembros del gobierno de Sinaloa y de Culiacán, incluido el gobernador Rubén Rocha, colaboran con el cártel.
En enero de 2023, el Ejército y la Guardia Nacional detuvieron a Ovidio Guzmán en Sinaloa. Fue extraditado después para enfrentar la causa penal 180, que incluye a sus hermanos. En aquellos meses, "Los Chapitos" sospechaban que Meza colaboraba con la DEA. Ordenaron a Juan Valenzuela Millán, comandante policiaco en Culiacán, que lo secuestrara y lo entregara a sus sicarios. Meza no estaba solo. Con él estaba un pariente, un niño de 13 años. Los sicarios torturaron y asesinaron a Meza, al niño y a otras personas. Ahora, la causa penal 180 incluye esos crímenes.
En los últimos días se ha publicado mucho sobre la nueva acusación que involucra a Rocha, mientras el gobierno de Sheinbaum insiste en que no hay pruebas suficientes. No es necesario explicar por qué resulta atípico que se revele públicamente una acusación cuando los acusados están libres y en sus cargos. En este caso, también llama la atención la minuciosidad de la indagatoria.
Sobre Valenzuela Millán, la acusación dice que "Los Chapitos" le pagaban mensualmente una nómina a él y a más de 40 oficiales. A cambio, tenían "acceso total" a información de inteligencia, operativos, radios y patrullas municipales. Los policías movían fentanilo, vigilaban y secuestraban a objetivos de "Los Chapitos".
En junio de 2021, dice la acusación, Rocha se reunió con Iván y Ovidio Guzmán. El acuerdo: "Los Chapitos" le ayudarían a ganar a cambio de colocar a su gente como funcionarios. Su enlace de comunicación, de nuevo según la causa, fue Enrique Díaz, quien se reunió con "Los Chapitos" y se convirtió en secretario de Administración y Finanzas de Sinaloa. En otra reunión, Díaz entregó a "Los Chapitos" una lista con nombres y direcciones de los opositores a Rocha, para que los amenazaran.
Una vez que Rocha ganó, dice también la causa, se asentó todo un sistema en el gobierno al servicio de "Los Chapitos". El encargado de la fiscalía estatal los informaba sobre las investigaciones en su contra o sobre los operativos en sus laboratorios. El jefe de la Policía de Investigación permitía que los cargamentos se movieran. Otro jefe policial liberaba a aliados de "Los Chapitos" detenidos, y el secretario de Seguridad Pública les avisaba cuándo habría cateos, con información de la DEA, para que movieran la droga y el equipo.
La acusación relata cómo los jefes de plaza reciben cada mes cajas de dinero. Lo reparten entre funcionarios corruptos. Los fiscales incluyeron listas de sobornos, con cuánto dinero ha recibido cada quien y desde cuándo. La comunicación entre funcionarios y "Los Chapitos" era tan estrecha que el subdirector de la policía estatal hablaba directamente con Iván Guzmán por radio.
Ahora, en la causa penal, estos funcionarios están acusados de conspiración para importar narcóticos, posesión de armas, asesinatos y secuestros. La relatoría indica que algunos arreglos corruptos comenzaron en 2012. A diferencia de otras causas que he visto, no tienen fecha de cierre. Esto implica que los fiscales creen que esas personas siguen colaborando con "Los Chapitos" hoy.
He visto muchas causas penales de este tipo, pero casi ninguna con este nivel de detalle, que los fiscales solo podrían conocer por los propios "Chapitos". Si se prueba, este caso relata un sistema corrupto que atraviesa gobiernos, persiste hasta hoy y abarca todos los niveles de seguridad y de procuración de justicia en Sinaloa. Esta no es solo una historia política, sino la de un narcoestado que permite asesinar a un niño de 13 años y que su muerte quede impune.
@peniley_ramirez
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Yoremes indoblegables/ Ismael Bojórquez
RIO DOCE, Abril 28, 2026
Es una de las pocas etnias que sobreviven en el noroeste de país, la yoreme. Son miles, distribuidos en decenas de pueblos que van desde la Bahía de Ohuira hasta el sur de Sonora. Más de 100 mil, pueblo por pueblo. Y resisten gracias a sus tradiciones. Una de ellas es la lucha por la defensa de sus territorios, tal vez una de las más arraigadas. Otra es la lengua mayo y una más sus fiestas tradicionales reivindicatorias de su historia y de su cultura.
Quitarle un pedazo de tierra a un yoreme es provocar una revuelta. Se sublevaron hace 300 años y lo podrían hacer ahora. Los masacraron entonces, pero eso no puede ocurrir ahora. Los yoremes se han ganado un lugar en la historia a fuerza de esfuerzo, de trabajo, de sangre, de amor por sus comunidades y de respeto a su origen; y de resistencia ante el avasallamiento de un capitalismo salvaje que hubiera querido aniquilarlos.
Todo esto aflora en la lucha que las comunidades indígenas alrededor de Topolobampo han desarrollado desde hace más de una década, cuando se concibió una fábrica de amoniaco en el corazón de la Bahía de Topolobampo, sin consultar a quienes durante siglos han sido residentes, defensores y usufructuarios de sus riquezas ancestrales, principalmente su santuario, el mar. Capitales nativos ligados a políticos insaciables, entre ellos los Labastida, idearon una empresa que les dejaría miles de millones en ganancias sin preocuparse por el daño que le causarían a un área protegida por la UNESCO dentro de los criterios de lo que denominan sitios Ramsar, entornos productivos y cunas de diversidad biológica, ecosistemas indispensables para el equilibrio ecológico y por lo tanto vitales para el desarrollo de las comunidades. Meterse con ellos es meterse con la vida.
Cuando la lucha de los indígenas nació y a pesar de amenazas y crímenes cometidos contra algunos de sus líderes continuó, los dineros locales fueron retirados y entonces aparecieron capitales extranjeros, suizos y alemanes, que le han estado apostando a acuerdos con los gobiernos del país, hambrientos siempre de empleos y de mejorar sus estadísticas, metiendo debajo del colchón, principios y convicciones. Lo hicieron gobiernos de derecha y lo hacen ahora también gobiernos de izquierda, no hay distingos y sí mucha hipocresía.
Los indígenas mayo-yoremes han librado una lucha en el terreno, pero también en los tribunales. Y han apelado a la sensibilidad de la sociedad, en sus territorios, pero también más allá. Por eso en 2022 se apostaron frente a la embajada de Alemania en México para denunciar que una empresa de su país, Proman, asociada con Gas y Petroquímica de Occidente (GPO) pretenden instalar en Topolobampo una fábrica de amoniaco que pone en riesgo el sistema lagunar Santa María-Topolobampo-Ohuira, que abarca 22 mil 500 hectáreas, con todo lo que significa en cuanto a flora y fauna.Reforma legal
Por eso es comprensible lo que ocurrió el jueves, cuando el gobernador, Rubén Rocha Moya, asistió a un evento simbólico para colocar la primera piedra de la empresa Mexinol, que pretende producir metanol. Dos días antes, un juez de distrito había resuelto un amparo en contra de las comunidades indígenas, que autoriza la construcción de la planta. Y por eso pretendían arrancar su construcción sin que el litigio hubiese concluido, pues el caso será llevado a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, presidida ahora por un indígena.
Después de que el evento fue boicoteado por los indígenas, el gobernador se comprometió a que la obra no avanzara si no hay antes una consulta. Ya se hizo una respecto a la construcción o no de la planta de amoniaco, pero fue amañada, porque incluyeron a pueblos, indígenas, sí, pero que no tienen nada que ver con estos humedales. Nada. Y votaron yoremes y yoris —a los que les pagaron 200 pesos por su voto—, manipulando el resultado. El alcalde, promotor desaforado de la planta, era entonces Gerardo Vargas Landeros.
Bola y cadena
UNO DE LOS INVITADOS DE LA EMPRESA Mexinol a colocar la primera piedra fue el embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, quien tuvo que retirarse a hurtadillas de la trifulca que se armó y que dijo, ya resguardadito en un hotel de Los Mochis, que las inversiones en México necesitan certeza y sobre todo no estar ligadas a la corrupción. Fue tan duro su discurso, que tuvo al día siguiente respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum subrayando que también en su país debe haber un ambiente para las empresas, libre de corrupción.
Sentido contrario
LA DIPUTADA TERESA GUERRA podría jurar que, si Morena decide mandar a una candidata —no un candidato— por la gubernatura, ella será la elegida. Saca sus cuentas. Sabe que no le favorecen las encuestas, que la senadora Imelda Castro le lleva mucha ventaja —porque, dice, tiene años recorriendo Sinaloa—, pero que el factor Rocha será determinante. Está convencida de que si el poder que tiene el gobernador no le alcanza para dejar un sucesor a modo —aunque cree que sí y que ese sería Juan de Dios Gámez— ese poder le alcanzaría de sobra para vetar… Y entonces, deshilvana, si es mujer, seré yo. Pero solo son sus cuentas. Entre güevos fritos, un taco de lengua y chilaquiles, le dejé ver que no se entusiasmara demasiado. La vida no es tan fácil.Noticias Sinaloa
Humo negro
QUIÉN LE DIJO A LA SENADORA Imelda Castro que traer al también senador, Gerardo Fernández Noroña a sus “asambleas informativas” en Sinaloa era una buena idea? ¿No hay nadie que piense por esos rumbos? ¿Noroña como imagen?
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Narcoestado/ Jorge Volpi
REFORMA. 02 mayo 2026
Sinaloa, otra vez. Por su clima, su posición estratégica entre el mar y la montaña, la inaccesibilidad de sus caminos serranos -e incluso su historia de inmigrantes chinos y la implantación del opio-, el estado norteño lleva un siglo vinculado a la producción y el tráfico de estupefacientes. No es casualidad que de allí haya sido Pedro Avilés y, a continuación, Caro Quintero, Fonseca Carrillo, Félix Gallardo y, por supuesto, El Chapo Guzmán y El Mayo Zambada, así, como en las generaciones más recientes, los descendientes de uno y otro, Los Mayitos y Los Chapitos, ahora las dos feroces corrientes rivales de lo que seguimos llamando, equívocamente, Cártel de Sinaloa. Porque, allí como en muchas otras partes del país, lo que ha existido siempre ha sido una indisoluble trama entre la industria del narcotráfico y el poder político que la cobija. Por largo tiempo con el PRI y hoy con Morena -en todos sentidos, su herencia inmediata-, Sinaloa es el mejor ejemplo de esta irremediable confluencia.
A nadie ha sorprendido que el gobernador Rubén Rocha Moya haya sido señalado por sus vínculos con el crimen organizado: no sería, en el fondo, sino el último entre los políticos del estado señalados por sus nexos con los delincuentes. Y más aún tras el extravagante episodio, que las autoridades aún no han conseguido explicarnos, en el cual estuvo en el centro de la trampa que culminó con la detención en el aeropuerto en Nuevo México de El Mayo Zambada, quien desde ese momento lo responsabilizó de la maniobra. Lo único novedoso, si acaso, ha sido que una corte de Estados Unidos se haya atrevido a exigir su detención estando en funciones: la prueba de que Trump está decidido a acorralar a la presidenta Sheinbaum de todas las maneras posibles justo antes de la renegociación del T-MEC.
Como ha contado con precisión Oswaldo Zavala en Los cárteles no existen (nueva edición, 2026), la narrativa que ha presentado a estas todopoderosas organizaciones criminales, controladas con mano de hierro por sus distintos capos -con El Chapo como emblema-, como fuerzas autónomas, no ha hecho sino emborronar una realidad mucho más compleja y viscosa: el tráfico de drogas como una eficiente y lucrativa empresa nacional sostenida sin ambages desde el poder político. Eso es justo lo que ha ocurrido desde hace décadas en Sinaloa, su primer laboratorio, y lo que sin duda ocurre desde que Rubén Rocha -quien no dudó en reconocer su permanente diálogo con los criminales- es el gobernador, o más bien el administrador, del estado.
Más allá de las evidentes intenciones políticas de Trump, decidido a mantener el relato de que México está gobernado por los narcos a fin de tener un margen de presión aún mayor sobre Sheinbaum -y hallar, de paso, una nueva salida a su impasse en Irán-, Rocha Moya se vuelve así el necesario chivo expiatorio de una política de drogas, impulsada desde Estados Unidos, que siempre ha estado destinada al fracaso. Imposible saber aún si las pruebas que presentará el juzgado del Distrito Sur de Manhattan son vagas o irrefutables, pero en cualquier caso ya resultan absolutamente creíbles. Y es aquí justo donde se halla el terreno más pantanoso para la Presidenta: arroparlo sin más significaría abandonar por completo la promesa de ser distintos, mientras que entregárselo a Trump sería su claudicación más sonora hasta el momento, cuando su imagen de aparente resistencia al demagogo se halla en la base de su popularidad, que justo por ello excede la de su partido.
Obligada por la dinámica de las conferencias mañaneras, por lo pronto la Presidenta ha intentado ganar tiempo sin tomar una postura clara: a la vez ha prometido defender la soberanía -esa palabreja que solo sirve como cortina de humo en cada uno de estos casos- y proceder contra los políticos corruptos si hay sustento para ello. Hacer las dos cosas es, sin embargo, imposible, y de seguro hoy no hace otra cosa que evaluar cuál de las dos opciones es la menos mala en medio de la crisis. Entretanto, con Rocha Moya o sin él, Sinaloa continuará, igual que en las épocas del PRI o del PAN, como el epicentro de esa maquinaria donde, a causa de la siniestra política de drogas de Estados Unidos, el Estado y la delincuencia organizada se hallan fundidos sin remedio.
@jvolpi
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