28 ene 2007

El uso de la democracia para destruirla



  • El redentor y el transformista/Héctor Aguilar Camín, escritor mexicano.

Publicado originalmente en EL PAÍS, 27/01/07);

La providencia ha sido muy estricta con los venezolanos: les ha enviado un redentor de ideas cortas y poderes largos, del que será imposible deshacerse sin que medie una tragedia o un fracaso nacional de proporciones históricas. El mundo está lleno de ideas simples, claras y absolutamente equivocadas, dijo Mark Twain. En esto, la cabeza de Chávez es una cabal representación del mundo. Chávez ha exhumado las estatizaciones como utensilio de la grandeza de su nación y de la felicidad de su pueblo. “Que se recupere la propiedad sobre los medios estratégicos de producción”, gritó, frente a una delirante y unánime asamblea. “¡Todo aquello que fue privatizado, nacionalícese!”.
Ha de instaurarse así el reino de la burocracia del Estado en nombre de la justicia social. Los personajes clave de ese universo serán, como siempre, el dogmático y el pícaro, el que oprime y el que medra. El que cree en sus métodos redentores y el que presta lealtades ficticias para obtener beneficios reales. Autoritarismo y corrupción. Los ciudadanos de la inminente República Socialista de Venezuela irán dejando de serlo para volverse clientes cautivos que otorgan sumisión y complicidad a cambio de los bienes que les da la burocracia en su reino de escasez, ineficacia y corrupción. Por encima de todo brillará, redentora y obligatoria, la luz de la dictadura carismática. Todo viene de los altos precios petroleros, empezando por la diplomacia chavista del subsidio, el insulto y la baladronada. Hay algo en los excedentes petroleros que enloquece a sus beneficiarios, llevándolos a la megalomanía y al dispendio. Los mexicanos sabemos cómo termina eso, no terminamos de pagar todavía nuestra fiesta petrolera de los años setenta.
Pero no le faltan a Chávez talento ni astucia. Los ha puesto al servicio de una barbaridad hábilmente construida. Se ha hecho de un poder dictatorial con métodos democráticos. Ha usado la democracia para destruir la democracia. Los demócratas venezolanos hicieron el camino inverso: quisieron derrotarlo con un golpe de Estado. Pareciera que en Venezuela las cosas políticas deben suceder al revés.
Todo lo anterior sería digno de reflexión y lamento, si no lo opacara, en su infinita trivialidad, la cursilería del redentor, que une a su astucia de hierro una lírica traída del burdel de las metáforas patrias. “Estamos en un horizonte donde se aprecian las luces de un amanecer: estamos saliendo de la noche, está amaneciendo en esta tierra, es tiempo de su resurrección, es tiempo de un nuevo despertar, de un nuevo mundo, de una nueva patria”. Cada vez que alguien saca este tipo de metáforas a pasear, hay que llevarse una mano al bolsillo, la otra al corazón, y salir corriendo.
Nicaragua no canta mal las rancheras, como se dice en México. La providencia ha cegado también a los electores nicaragüenses para dar paso al gobierno, democrático ahora, de Daniel Ortega, uno de los transformistas más asombrosos del asombroso transformismo latinoamericano. Daniel Ortega ha sido acusado de abuso sexual por su propia hija, Zoylamérica Ortega Murillo. Vive en una casa robada por expropiación a un banquero, que es hoy su vicepresidente, Jaime Morales Carazo. Recibe la comunión cada domingo de manos de quien fuera su enemigo acérrimo, el cardenal Obando y Bravo. Es un político pragmático, no hay duda, y se ha salido con la suya. Ahora vuelve al poder por la misma vía democrática que lo echó. Los pueblos, como los neuróticos, tienden a repetir. Ortega recibe su país en situación favorable. Puede darse el lujo de ser “amigo de Estados Unidos y Cuba, y contar con Venezuela y Brasil”, como apunta el titular de un diario mexicano (Crónica, 10-1-2007). Ortega puede sumar a esto la buena voluntad de México, cuyo nuevo presidente acudió a la ceremonia de toma de posesión con un ánimo abierto de colaboración y amistad.
Bajo el transformismo político latinoamericano hay una coherencia subterránea. Cambian mucho los ropajes, pero no tanto los maniquís. Todo vuelve a su fuente original, luego de darse una vuelta por la moda. Argentina al peronismo, Venezuela al populismo, Bolivia al indigenismo, Chile a la democracia, Perú al Apra reciclado en el reciclado Alan García. México estuvo a punto de volver al PRI vía el PRD. El día de su toma de posesión Daniel Ortega sugirió adónde puede volver cuando se dijo “gemelo” del deschavetado presidente Chávez. Es posible que el cambio de Ortega sea real, que haya aprendido algo de las lecciones de la historia. Pero si la vida pública tiene alguna lógica moral, digo, si la tiene, la matriz de Ortega volverá a la superficie, y las contrahechuras de su vida pública, y de su vida privada, pasarán su factura. Eliseo Alberto ha puesto el dedo en la llaga de esa fisura moral al advertir la calidad de quienes no estuvieron en la asunción de Ortega: “El sacerdote y escritor Ernesto Cardenal, la poeta Gioconda Belli, el trovador Carlos Mejía Godoy, el novelista Sergio Ramírez, demócrata de pura sangre y amigo para siempre” (Milenio, 11-1-2007).
Bolívar y Sandino deben agitarse en su tumba, espeluznados de sus herederos.

La solución es política no militar: Nye


  • Atasco en Irak/Joseph S. Nye, ex Subsecretario de Defensa de EE UU y Director de la Agencia de Seguridad Nacional, actualmente es profesor en la Universidad de Harvard.

Tomado de El PAíS, 28/o1/2007);

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia (EL PAÍS, 28/01/07):

Las elecciones al Congreso del pasado noviembre supusieron un claro desaire para George W. Bush por su política respecto a Irak. Poco después de los comicios, el Grupo de Estudios sobre Irak ofreció una fórmula bipartidista para la retirada gradual de las tropas estadounidenses. Pero Bush ha rechazado la propuesta e insiste en hablar de “victoria” en Irak, aunque no está nada claro qué significa eso. Tal vez porque Irak va a ser su legado, Bush se resiste a dejar ese país en un momento en el que su política parece un desastre.
Bush ha optado por aumentar el número de tropas norteamericanas en Bagdad y la provincia de Anbar, para tratar de contener tanto la guerra civil sectaria como la insurgencia suní. Y ha apartado a los generales John Abizaid y George Casey, que se mostraron escépticos sobre el aumento de tropas.
Como demostró la votación del pasado jueves en el comité de Exteriores del Senado, los demócratas que controlan ahora el Congreso están en desacuerdo con estas medidas de aumento de las tropas. Algunos desean incluso la retirada inmediata de Irak y presionan para que el Congreso corte los fondos para la guerra, aunque no parece probable que vayan a conseguirlo. La mayoría demócrata del Congreso no quiere dar la impresión de que no apoya a los soldados que ya están sobre el terreno.
Bush ha dicho con frecuencia que el número de soldados enviados a Irak fue una decisión militar y que él se limitó a seguir el consejo de sus generales. Pero ahora sabemos que no fue así. Lo irónico es que quizá hubo algún momento en el que un gran incremento de tropas podría haber supuesto una mejora. En abril y mayo de 2003, las encuestas decían que la mayoría de los iraquíes estaban contentos por el derrocamiento de Sadam Husein. Pero la Administración de Bush no supo controlar los disturbios, desmanteló el Ejército iraquí y permitió que se deterioraran las condiciones de seguridad.
En medio de ese caos, era difícil llevar a cabo los trabajos de reconstrucción que habrían servido para mejorar las vidas de los iraquíes y ganar su apoyo. No es nada fácil para un marine o un soldado construir una escuela o una clínica mientras le están disparando, ni para un moderado iraquí arriesgar su vida apoyando a los estadounidenses cuando no tiene ninguna protección contra los rebeldes.
Muchos militares profesionales previeron el problema. El jefe de Estado Mayor, Eric Shinseki, advirtió que, aunque era posible ganar la guerra con los 160,000 soldados empleados por el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, haría falta el doble para ganar la paz. Pero como Rumsfeld y sus asesores neoconservadores tenían unas orejeras que distorsionaban su visión de la realidad iraquí, el consejo de Shinseki cayó en saco roto. El subsecretario de Defensa, Paul Wolfowitz, declaró ante el Congreso que el cálculo del número de tropas necesarias que había hecho Shinseki estaba “completamente equivocado”. A la hora de la verdad, fueron Rumsfeld y Wolfowitz los que estaban completamente equivocados. Ahora se han ido los dos, y Bush ha decidido aumentar los efectivos.
Demasiado poco y demasiado tarde. ¿Existe algún motivo para creer que cinco brigadas más van a lograr estabilizar Bagdad cuando otros esfuerzos similares han fracasado hasta ahora? El nuevo jefe estadounidense de las operaciones en Irak, el teniente general Raymond Odierno, dice que las nuevas tropas se van a repartir de forma más equitativa entre los barrios suníes y chiíes y que seguirá habiendo fuerzas estadounidenses junto a las iraquíes en las zonas que ya se hayan limpiado. Confía en que, en el plazo de unos meses, sea posible retirar las tropas de Estados Unidos a la periferia de Bagdad y dejar el mantenimiento del orden en la capital a cargo de las fuerzas iraquíes. Pero para ello hay que contar con que el Ejército iraquí esté preparado para asumir la tarea y con que el Gobierno del primer ministro Nouri al Maliki, que depende del apoyo de la milicia chií, sea capaz de actuar con competencia y ecuanimidad.
Fuentes de la Administración de Bush explican que el nuevo plan “no es un compromiso vago: hemos dicho al Gobierno iraquí que debe cumplir unas condiciones y unas expectativas concretas”. Entre los puntos políticos de referencia están la celebración de elecciones provinciales, la aplicación de una ley del petróleo que distribuya la riqueza generada por el crudo de forma beneficiosa para los suníes y la reforma de la política de desbaazificación, por la que pagaron un precio tan elevado los que habían trabajado en el Gobierno iraquí en la época de Sadam. Pero tal vez es demasiado tarde para negociar compromisos políticos, y el Gobierno de Al Maliki puede no ser capaz de llevar a cabo una política de criterios amplios y no partidista.
Si el nuevo plan militar de Bush es una medida provisional que le permita ganar tiempo para avanzar hacia las propuestas del Grupo de Estudios sobre Irak de entrenar a las fuerzas iraquíes y retirar poco a poco a las fuerzas estadounidenses, entonces tal vez puede justificarse como un último recurso, pero sólo si va acompañado de los consejos diplomáticos que también sugería el grupo de estudios.
Es demasiado tarde para construir una democracia en Irak. En el mejor de los casos, el derrocamiento de Sadam eliminó a un dictador peligroso y sustituyó la tiranía de una minoría por una tiranía de la mayoría. Pero el precio, en vidas de iraquíes perdidas en las luchas sectarias, ha sido muy alto.
Ahora el objetivo es la estabilidad regional. Cada vecino de Irak tiene sus propios intereses, pero a ninguno le beneficia la violencia caótica. El mantenimiento o agravamiento de la situación actual aumentaría la influencia de Irán, fomentaría el separatismo kurdo que tanto inquieta a Turquía y serviría de base a movimientos terroristas suníes que podrían extenderse a Jordania, Kuwait, Siria y Arabia Saudí.
Estados Unidos no puede dejar Irak de forma precipitada, pero tampoco puede resolver el problema por sí solo. Crear un grupo de contacto con los países vecinos de Irak, para acordar cómo proceder hacia la estabilización y la contención, sería un paso importante. Irak no tiene una solución militar. La política y la diplomacia son lo único que puede salvar la situación creada por Estados Unidos.

EE UU: un año electoral sin elecciones


  • Un año electoral/Moisés Naím, venezolano; director de la revista Foreign Policy, publicó recientemente el libro Ilícito, ¿Cómo el contrabando, los traficantes y la piratería están cambiando el mundo)? ED. Debate, 2006

Tomado de EL PAíS, 28/01/2007);
Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia
En 2007 no habrá ninguna elección importante en Estados Unidos. Y, sin embargo, este año está siendo dominado por la política electoral. Los cálculos con vistas a las elecciones presidenciales de 2008, el debut de un Congreso controlado por el Partido Demócrata por primera vez desde 1994 y el debilitamiento político de George W. Bush son tan importantes para EE UU como la previsible desaceleración económica o la irremediable caída de Irak en la anarquía genocida. Éstos son los temas fundamentales de la política estadounidense a lo largo de este año.
Los demócratas e Irak: se habla pero no se toca. Los demócratas intentan que, para la opinión pública, Irak siga siendo un problema exclusivo de Bush y el Partido Republicano. Es decir, que su intervención directa en la elaboración de las estrategias políticas sea sobre todo retórica. Por supuesto, desde el punto de vista electoral, sería peligroso para los demócratas que parecieran desinteresados de la búsqueda de una salida para el mayor desastre de política exterior en la historia reciente de Estados Unidos. Así que los demócratas hablan de ello. Pero Irak no tiene ninguna una buena solución, es una empresa en bancarrota, ¿para qué comprar acciones? Más vale dejar que el presidente y los republicanos se ocupen del asunto y asegurarse de que todo el mundo se acuerde de cómo se metió el país en ese lío. La mejor herramienta para lograr ese objetivo estará, desde luego, en las sesiones de interpelación del Congreso. Podemos esperar un desfile inacabable de miembros antiguos y actuales del equipo de Bush encargado de Irak ante las cámaras de televisión. Mientras tanto, Irak pasará de ser un error de cálculo geopolítico de EE UU a un inmenso genocidio.
El herido gigante estadounidense, está gravemente incapacitado y no podrá hacer gran cosa. El esfuerzo para intentar impedir el genocidio se convertirá inevitablemente en un problema de todo el mundo. Y, como sabemos, “el mundo” no tiene un historial muy digno cuando se trata de detener a tiempo los genocidios.
Si no se dedican a Irak, ¿entonces qué? La economía, claro está. Los demócratas concentrarán su nuevo poder parlamentario en tratar de corregir el enorme retroceso socioeconómico sufrido por la población estadounidense durante los años de Bush. Las desigualdades económicas en EE UU han aumentado; las políticas fiscales de Bush han beneficiado de forma desproporcionada a los ricos; millones de personas carecen de seguro médico; los puestos de trabajo se exportan a China e India; las inversiones en vivienda y educación para los pobres se han quedado rezagadas; el salario mínimo es demasiado bajo y es preciso elevarlo… Éstos serán los temas a los que se dedicarán los demócratas. Su hipótesis, razonable, es que los votos para las elecciones de 2008 pueden ganarse con asuntos domésticos, y no en función de espinosos problemas de política exterior.
Hillary: ¿imparable e inelegible? Ésta es la pregunta que atormenta a los estrategas del Partido Demócrata. Hillary Clinton tiene demasiado dinero y estrellato, demasiados aliados poderosos y una maquinaria electoral demasiado buena para que sea posible detenerla. Su elección como candidata presidencial del Partido Demócrata en 2008 parece imparable. Pero muchos temen que también sea imparable su derrota. Las reacciones negativas que suscita entre los votantes son tan fuertes como su poder de atracción.
Barack Obama, recién llegado a la política y sin demasiada historia, ha logrado tener resonancia nacional en muy poco tiempo y goza de inmensa popularidad, a pesar de ser negro y de que la mayoría de los estadounidenses no puede decir su nombre. Como decía la columnista de The New York Times Maureen Dowd, su nombre de pila les recuerda a Irak y su apellido al terrorista musulmán más odiado. El hecho de que Barack Obama sea el único que parece tener alguna posibilidad frente a Hillary Clinton en la elección del candidato presidencial demócrata dice mucho del talento de él y los puntos débiles de ella. La evolución que sigan sus respectivas carreras también dirá mucho sobre qué pesa más en la política de EE UU: el sexismo o el racismo.
En busca del alma política de Estados Unidos. Varios grupos religiosos anunciaron hace poco que les parece un error el activismo político sectario de la gran coalición llamada generalmente “la derecha cristiana”. “Salgamos de la política”, es el grito de batalla de esos dirigentes religiosos y de muchos cristianos evangélicos, que piensan que su comunidad está siendo utilizada por unos políticos disfrazados de ministros eclesiásticos. Otros creen que los evangélicos se han convertido, equivocadamente, en una máquina política que se preocupa, sobre todo, por cuestiones como el aborto y los derechos de los homosexuales.
¿Qué pasa con el cambio climático, Darfur, el VIH-sida, la pobreza en África…? ¿No son éstos problemas que deberían encabezar las prioridades políticas de cualquier cristiano? ¿No afectan a muchos más millones que el matrimonio homosexual, por ejemplo?
Y no son los únicos. La izquierda en EE UU también anda a la búsqueda de su alma política: la deslocalización es mala para los trabajadores estadounidenses, pero varios estudios han demostrado que el impacto que tiene que llevarse puestos de trabajo en el sector de servicios a India es mínimo y que incluso puede ayudar a crear nuevos puestos mejor pagados en Estados Unidos. Además, el desempleo se encuentra en un nivel más bajo que nunca. ¿Qué debe decir un dirigente del Partido Demócrata sobre la deslocalización? ¿Y sobre la inmigración?
El anterior Congreso, controlado por los republicanos, aprobó una ley para construir en la frontera entre EE UU y México una valla que la mayoría de los expertos considera una mala idea. Aparte de oponerse a esa valla, ¿cuál debe ser la postura de un demócrata progresista sobre la inmigración?
¿Y sobre China (es un aliado o un rival)? ¿La energía? ¿Los impuestos? ¿El gasto de defensa? Son dilemas que eran menos urgentes cuando el Partido Demócrata estaba en minoría. Ahora que tiene capacidad de influir en las decisiones políticas e incluso puede recuperar la Casa Blanca en 2008, tendrá que responder a estas preguntas en la práctica. Y, en la práctica, el Partido Demócrata está muy dividido sobre todos estos temas. El debate está en marcha.
El año 2007 va a ser un año electoral en Estados Unidos. Pero sin elecciones.

Difícil decisión


El Presidente Calderón y las 15 extradiciones a EE UU del 19 de enero del 2006.

El viernes 27 de enero Joaquín López-Dóriga (JLD), preguntó al presidente Felipe Calderón (FCH) en una entrevista desde Davos, Suiza: (Canal 2 de Televisa):
JLD: -La lucha contra el narcotráfico quizás ha sido lo más espectacular. El combate al narcotráfico es una decisión que se tomó. Esto implica muchos riesgos. Hay quienes afirman que el presidente Calderón “se ha entregado” a las fuerzas armadas, y déjeme hacerle una pregunta: ¿Era necesario aquel día que se pusiera usted la ropa verde, de militar? ¿Quiso mandar un mensaje, o de qué se trata?
FCH, respondió: -Lo han hecho otros presidentes cuando han ido a prácticas del Ejército, y la gorra de campaña simboliza lo que es el Presidente: el comandante supremo de las fuerzas armadas. Y no tuvo otro significado que el hecho de que yo quería transmitirle a los soldados mexicanos, con mi presencia en un cuartel donde estaban operando, este frente contra la criminalidad en Michoacán, que estaba yo con ellos. Y estoy con ellos. Soy un Presidente que quiere estar cerca de los soldados, que quiere estar cerca de los marinos, sin claudicar en lo absoluto de mi condición democrática. He luchado por el establecimiento de la democracia en México, por el respeto a los derechos humanos, y entiendo perfectamente bien que ésta es una sociedad cuyo gobierno es civil, independientemente de que el Presidente a la vez, por la Constitución, es comandante supremo de las fuerzas armadas.
JLD: -¿Tiene preocupación por los llamados “poderes fácticos”? ¿Existen?, ¿los percibe?, ¿los siente?
FCH: -En cualquier sociedad hay poderes económicos, sociales, políticos que interactúan, pero precisamente la rectoría y la fuerza del Estado es para evitar que la sociedad quede presa en el juego de esos intereses. Independientemente de que los intereses, además, sean legítimos. El gobierno tiene que ser rector; tiene que dirigir la sociedad por encima de esos intereses, regularlos y desde luego evitar que México quede atrapado por alguno de ellos; y máxime si son intereses ilegítimos, como el caso de la criminalidad y de las drogas. Con mayor razón el gobierno está obligado de hacerles frente y a controlarlos.
JLD: -¿En qué momento toma la decisión —porque sin duda la decisión fue de usted— de extraditar a los capos del narcotráfico?
FCH: -Bueno, en realidad la decisión fue de los jueces, en procesos que ya tenían...
JLD: -Sí, pero faltaba una decisión, incluso una decisión política, diría yo.
FCH: -Me parece que el tema tiene que ver un poco con la peligrosidad de algunos de ellos. Hay que hablarlo con honestidad: algunos de ellos, aun dentro de la prisión, tenían control sobre los cárteles de los que son jefes o eran jefes; incluso se presume que víctimas fatales de estos cárteles fueron asesinados por órdenes de estos capos. Y evidentemente que era una situación intolerable, de manera que tomamos una decisión acorde con la justicia, que coincidió precisamente con el término de los juicios y las sentencias respectivas, y tomamos la decisión de extraditarlos con objeto, desde luego, de fortalecer la lucha que tenemos contra el crimen y que va tomar tiempo, va a costar dinero, va a costar incluso algunas vidas humanas, pero vamos a ganar ..."

En tanto, la columna Trascendió de Milenio Diario de este domingo 28 de enero, con su especial característica,
señala:
"Que la Procuraduría General de la República, encabezada por Eduardo Medina Mora, enfrentará jurídicamente la acusación de que se violaron las garantías individuales de 15 capos, nueve de éstos acusados por delitos contra la salud, que fueron extraditados a Estados Unidos.
Hasta el momento, el gobierno calderonista mexicano no ha explicado cuál fue el mecanismo para legitimar estas entregas ni las que están pendientes."
.....;

27 ene 2007

¡Bienvenido Su Santidad Shenouda III!


Se encuentra en México - y estará desde el viernes 29 al lunes 29 de enero- el líder del patriarcado copto ortodoxo de Alejandría, Su Santidad, Shenouda III.
"Es un placer recibirlo en una nación y democrática y abierta como la nuestra", le dijo el Secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña.
A su vez, el Papa copto expresó su beneplácito por estar en nuestro país; vino a consagrar el templo se Santa María y San Marcos, construida en Tlayacapan, Morelos.
La Iglesia Copta Ortodoxa de Alejandría.
Fue fundada en Alejandría en el año 61 del siglo primero por Marcos el apóstol; según la tradición Marcos llevó el cristianismoa Egipto en la época de Nerón; la iglesia se extendió a Grecia, Rusia, Antioquía y otros lugares del Oriente
La Iglesia Copta forma parte de las antiguas iglesias orientales, que se separaron del resto en el Concilio de Calcedonia, en el año 451 y han evolucionado independientemente.

La diplomacia vuela bajo/Enrique Krauze

La diplomacia vuela bajo/Enrique Krauze  REFORMA, 4 octubre 2026; Ante el pleno de la ONU, el presidente de los Estados Unidos lanzó a Méxic...