14 ene 2010

Anacronía de Eta

Anacronía de ETA/Reyes Mate, profesor de Investigación del CSIC
Publicado en EL CORREO DIGITAL, 13/01/10;
Cinco presos de ETA han sido expulsados de la organización porque entienden que el tiempo de la «lucha armada» -así llaman al tiro en la nuca de seres inocentes- no les lleva a ninguna parte. Han decidido ponerse del lado de Arnaldo Otegi, quien, después de saborear el protagonismo político que puede proporcionar la democracia, ha experimentado el frío que hace fuera de las instituciones. Tras sumar ventajas y desventajas, muchos etarras han llegado a la conclusión de que conviene cambiar de estrategia.
Los que propician el cambio cuentan con que los representantes del Estado sabrán valorar el gesto y actuar consecuentemente; es decir, tendrán en cuenta unos principios no escritos pero siempre supuestos en casos de abandono de la violencia por parte de grupos que fundan su política en el uso del terror. Estos principios son dos: que la política es de los vivos y que la autoridad de la soberanía popular está por encima de la ley. Son curiosamente los mismos que invocaba la declaración de la izquierda ‘abertzale’ leída en Venecia y Alsasua el pasado mes de noviembre.
Que la primera tarea del Estado sea la de proteger la vida de sus ciudadanos es algo que nadie discute. En ‘La cuestión judía’, Carlos Marx apuntaba que el Estado moderno está «para garantizar a cada uno de sus miembros la conservación de su persona, de sus derechos y de su propiedad». El derecho a la seguridad es la base de todos los demás, por eso aceptamos sin rechistar los límites a la libertad y a la decencia en los controles aeroportuarios. Eso lo saben muy bien los terroristas a la hora de negociar. Saben que el abandono de las armas es un regalo inmejorable al Estado, pues le permite a éste cumplir su función. Y como saben el valor que tiene para el Estado, cuentan por adelantado los beneficios que ello les puede reportar. Para empezar, pasar página y olvido de los delitos.
La invocación de la soberanía popular es otra carta que ambas partes se guardan en la manga. En su nombre todo es posible. Si las partes están de acuerdo en el trato, el Estado puede propiciar una lectura generosa de la legalidad y hasta orillarla, si hace al caso. Todo texto escrito debe someterse a la voluntad no escrita de los negociadores porque nada hay por encima de la voluntad del pueblo.
La novedad es que esa estrategia ya no vale. Esos principios ya han sido superados por la conciencia ciudadana y por la racionalidad moral. Ahora relacionamos la política de los vivos con la justicia a los muertos. Si queremos construir una sociedad en paz, no podemos perder de vista la violencia anterior. Cada nuevo asesinato complica más la salida, pues añade un nuevo significado al crimen que pasará factura a la hora de construir la convivencia futura. La razón de este cambio de época es la significación creciente que está adquiriendo la víctima, gracias a la irrupción en la escena política de un factor hasta ahora desconsiderado, a saber, la memoria. Las víctimas han dejado de ser un efecto colateral para pasar a ser piedra angular de la política. Las víctimas, al hacerse visibles, nos dicen sobre qué sufrimientos, injusticias o hipotecas está construido el presente, obligándonos a hacernos cargo.
La autoridad de la memoria está afectando al principio de la soberanía popular. No cualquier decisión es de recibo. La moralidad de una decisión no depende sólo del grado de autonomía con que se tome, sino también de que quien decide esté dispuesto a asumir responsabilidades heredadas. Nacemos con una hipoteca o responsabilidad que no derivan de actos nuestros, sino del lugar en el que nos insertamos. La patria en que nacemos tiene una deuda -un patrimonio material y espiritual construido sobre el sufrimiento de otros- que tenemos que asumir y que por eso condiciona nuestra libertad. La soberanía popular tiene sus límites.
Esta revolución conceptual está teniendo lugar sin que el famoso ‘movimiento de liberación nacional vasco’ al parecer se haya enterado. Lógico que a los presos se les haya parado el reloj en el día del juicio, pero deberían tomar nota de ello todos esos círculos concéntricos, tan bien estudiados por Aurelio Arteta y que van desde el apoyo material y espiritual, desde cátedras y púlpitos, hasta la indiferencia de los espectadores. ETA no se sostiene sólo por el uso de las pistolas, sino también y principalmente por el apoyo cultural que le viene de lugares con prestigio. Esos intelectuales, clérigos o articulistas deberían saber que sus tópicos ya no se sostienen argumentalmente. Imaginemos que el Estado pasara página por el solo hecho de abandonar las armas, ya que así garantizaría la vida de los vivos. ¿Qué impediría volver a matar si basta dejar de hacerlo para que todo se olvide? Para construir la política sin violencia es imprescindible mantener viva la memoria de la violencia pasada.
Otegi y sus amigos no pueden contar con la complicidad del Estado en la invocación de esos dos principios. Se han quedado anclados en un tiempo que ya no existe. El Estado de Derecho es un proceso que se ha ido enriqueciendo con contenidos cada vez más exigentes. Pues bien, hemos llegado a un punto en el que la significación moral de la memoria de las víctimas le impide al Estado, nos impide a todos, pasar página bajo ningún concepto. El abandono de las armas ya no cotiza políticamente, sólo es un paso para la integración social que implica el reconocimiento del daño causado y la demanda de perdón.

Influenza, goy


Al fin, la gripe/Lolita Bosch, escritora
Publicado en EL PERIÓDICO, 13/01/10;
Acabo de pasar la gripe. Sé que esto no debería ser noticia. Porque existe una diferencia básica entre lo que es noticia y lo que no lo es. Hace años, en unos estudios de periodismo cultural, el maestro me lo explicó: que un perro muerda a un hombre no es noticia; que un hombre muerda a un perro sí lo es. O sea, que las noticias eran hechos objetivos. O subjetivos, si tenían que ver con los criterios morales, sociales o temporales de los periodistas o los periódicos. Pero, en todo caso, que intentaban, si no decir, sí averiguar la verdad. Y que se hacía prensa para comunicar noticias, en lugar de crear noticias para vender prensa. Pero últimamente nos hemos percatado de que ya no es así. O quizá debería decir: hemos ido transformándonos y la prensa ya no es así.
Hace unos meses, cuando brotaron los primeros casos de la nueva gripe en México, el miedo se extendió por todo el mundo como si fuera una epidemia incontrolable. En Japón no permitían bajarse a los pasajeros de los aviones mexicanos, en Barcelona nos increpaban por colgar banderas mexicanas en el balcón, la vicepresidenta del Gobierno decía por los pasillos que ella no iría de viaje a México y, en Chile, a los jugadores de fútbol de la selección mexicana les llamaban apestados. Las reservas hoteleras en México cayeron, las escuelas del país cerraron y los habitantes de la ciudad pasaron días y días encerrados en sus casas y almacenando provisiones por si las cosas no mejoraban. Tenían miedo y nadie les daba una explicación fiable.
Quizá era cierto que no se sabía aún exactamente lo que estaba sucediendo. Pero nadie asumía la responsabilidad ni la calma, y la prensa se apoderó de la noticia y de la histeria.
Pusieron al mundo bajo una lupa. Y todos estábamos apuntados y asustados.
Fue entonces cuando la nueva gripe fue extendiéndose y dejó de llamarse gripe mexicana (demasiado tarde: México había perdido ya miles de dólares, en un país en el que resulta imprescindible el turismo) y gripe porcina (porque los empresarios del cerdo temieron un descalabro económico), y con el nuevo nombre de gripe A la enfermedad empezó a viajar. Pero las noticias ya nos habían amenazado.
La prensa nos había dicho (¿o debería decir mejor: nos había gritado?) que estábamos ante un ataque casi mortal y empezaron a dar una serie de informaciones confusas que no nos ayudaban en nada y que, además, bien pronto, nos hicieron sospechar que detrás de todo lo que nos decían que era noticia había una especie de complot económico con el que querían recuperarse de la crisis mundial, que algunos pretendían enriquecerse o, simplemente, ganar dinero olvidando nuestro miedo.
Y lo peor de todo es que nadie podía reclamar un poco de moral, de decencia y de responsabilidad. Vimos unas imágenes espantosas y leímos informaciones terribles. Pero, afortunadamente, ¡oh milagro!, alguien inventó una vacuna y nos dijo que no nos preocupáramos. Que nuestros gobiernos comprarían millones de ellas y que habría para todos. Y que sí, claro, morirían algunos habitantes del tercer mundo. Pero que, ojo: ellos mueren más que nosotros.
Y entonces llegó la famosa gripe aquí y el Gobierno nos dijo que estaban preparados para el descontrol que esperaban en los servicios de urgencia, colgaron carteles en las cabinas telefónicas con recomendaciones, se produjeron colas de ancianos que querían inyectarse la nueva vacuna y algunos padres pasaron semanas de angustia por sus hijos.
Desde entonces, una familiar mía ha sido vacunada porque tiene asma, algunos amigos han sido vacunados porque trabajan con niños y otros porque están en el sector médico. O esto es lo que han querido hacernos creer. Porque, en verdad, los médicos nos han dicho que no nos pincháramos, ha cogido fuerza la teoría de la conspiración económica y, a estas alturas, ya nadie se cree nada.
Nuestra salud ha estado en manos de gente a quien no podemos responsabilizar y las autoridades no lo han remediado. Se ha jugado con el miedo de los ciudadanos, se ha ido rebajando el nivel de alarma como quien no quiere la cosa, ha vuelto el turismo a México y poco a poco hemos ido dejando de hablar de la gripe como una amenaza mortal. Pero, mientras tanto, los laboratorios se han enriquecido, los gobiernos han vacunado a miles de ciudadanos (con una irresponsabilidad que resulta difícil de creer) y el dinero ha cambiado de manos mientras millones de personas no sabían ni lo que tenían que hacer ni a quién tenían que recurrir.
Y yo, hoy, estoy a 38°, en la cama, y esto es noticia. Tengo tos desde hace dos semanas, dolor de cuerpo y las anginas inflamadas. Pero he acudido al médico y este me ha dicho: gripe A, unos días en la cama y ya está. Y me he ido a casa sin miedo. Pero lo que no se me ha ido de la cabeza es la indignación ni la pregunta que desde hace meses me estoy haciendo: ¿a quién debemos pedir cuentas de todo esto? ¿Quién es el responsable?

Balance estratégico 2009

Balance estratégico del 2009/Pascal Boniface, director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas de París.
Traducción: José María Puig de la Bellacasa
Publicado en LA VANGUARDIA, 13/01/10;
Qué balance cabe extraer en el plano estratégico del año 2009 que acaba de finalizar? Heterogéneo, muy heterogéneo. Es verdad que no se han producido desastres importantes ni ha estallado ninguna nueva guerra… No obstante, las crisis y los conflictos existentes no parecen tampoco haber progresado hacia un tipo de acuerdo, de modo que las escasas esperanzas han sido barridas por la realidad.
El año, por otra parte, ha finalizado con el fracaso de la cumbre de Copenhague sobre la lucha contra el calentamiento del clima. La comunidad internacional (o lo que se presupone que es una comunidad internacional) ha sido incapaz de alcanzar un acuerdo para poner coto a un peligro que los expertos coinciden en señalar como el de mayor importancia a la hora de abordar el futuro de la humanidad. Cada cual ha ido por su lado considerando que correspondía a los demás hacer un esfuerzo o, en todo caso, hacer más que uno. Y así, mientras hay unanimidad entre los científicos, y las sociedades civiles y la ciudadanía se han movilizado por la cuestión, los gobiernos han fracasado. Ahí radica la prueba de la incapacidad de los gobiernos para actuar juntos en pos de un objetivo esencial aunque referido a un largo plazo.
Los mismos gobiernos, por cierto, habían alcanzado determinados acuerdos para mitigar las consecuencias de la crisis financiera del 2008 y el 2009, un objetivo a corto plazo que debía afrontarse con absoluta urgencia. Pero, ¿no cabe esperar precisamente de los gobiernos – en mayor medida que de las sociedades civiles-una actitud solícita tanto a largo como a corto plazo? No ha sido el caso y tal vez quepa achacarlo a un efecto perverso de la aceleración del tiempo… Habrá que confiar en una movilización intensa y enérgica de las opiniones públicas para obligar a los estados a actuar con mayor sentido de la responsabilidad.
El balance del primer año de Obama en la Casa Blanca ha sido, también, desigual.
Obama se había asignado la tarea preferente de mejorar las relaciones entre Estados Unidos y el mundo musulmán. Ha tenido éxito en términos de imagen y por contraste con Bush. Ha disminuido asimismo el temor a que EE. UU. se lance a una operación agresiva en nombre de la idea que se forma del bien y del mal. Sin embargo, el discurso de recepción del premio Nobel de la Paz en el que el presidente desempolvó la noción de guerra justa sorprendió desagradablemente. Por lo demás, no parece que los conflictos actuales empiecen a mostrar un principio de solución. Tras haber apelado valientemente al término de la colonización israelí, Obama cedió ante el Gobierno israelí, que persevera en ella. Una señal muy negativa, pues Netanyahu ha comprendido que bastaba con poner al mal tiempo buena cara para hacer ceder a Obama. Mediaba indudablemente un desacuerdo entre el protector estadounidense y el protegido israelí, pero el que cedió fue el protector.
En Afganistán, y por más premio Nobel de la Paz que sea, Obama ha decidido reforzar la presencia militar estadounidense con 30.000 soldados más, con un coste de treinta millardos de dólares al año. ¿Posibilitará tal refuerzo una victoria? Obama juzga con razón que Bush cometió un error en el 2002 aflojando la presión militar sobre Afganistán para desviarla sobre Iraq. Sucede, no obstante, que no es posible volver atrás y actuar como si desde entonces no hubiera pasado nada. La presencia militar (básicamente occidental) es objeto de un rechazo creciente. La mejora de la situación no obedecerá a un despliegue adicional de tropas. El reciente intento de atentado demuestra que Afganistán no es la única encrucijada del terrorismo. Obama, por el contrario, ha triunfado en la cuestión sobre la que se le ha criticado más. Muchos han presentado su política de mano tendida a Irán como un signo de debilidad, pues no ha obtenido nada a cambio; Ahmadineyad sigue siendo presidente de Irán y Teherán sigue mostrándose inflexible en el tema nuclear.
Sin embargo, más allá de las apariencias, cabe apreciar un movimiento de vaivén increíble. La oferta de Obama ha desestabilizado de tal forma al régimen iraní que este se ha visto obligado a amañar las elecciones para que Ahmadineyad siga siendo presidente. Su primera elección debió mucho al discurso marcial de Bush. Si la mano tendida de Obama no ha llevado a un moderado al poder, ha provocado al menos un terremoto político sobre el que cabe preguntarse si no desembocará en un derrocamiento del régimen, aunque conviene añadir que será más eficaz y de mayores consecuencias si proviene del interior y no de una intervención militar exterior.
Pero, aunque los mulás sigan en el poder y se muestren intransigentes sobre el programa nuclear, Obama habría ganado en un aspecto. Su política de diálogo con China y Rusia (sobre todo, con el abandono del programa relativo al escudo de misiles) propicia que Pekín y Moscú se muestren en adelante menos reticentes a la aplicación de posibles sanciones contra Irán. Su oposición obedecía no a una comprensión de las ambiciones nucleares de Teherán, sino a su voluntad de no dejar que Washington dictara la agenda diplomática. Abrigando en lo sucesivo la actitud de asociarse a su determinación, se hallan más dispuestos a colaborar con los occidentales sobre esta cuestión

Deenuncia en la PGDF al Cardenal


Denuncian a Cardenal y a Esteban Arce
Los quejosos documentan su denuncia con los dichos de ambos acusados en medios de comunicación
Nota de Arturo Sierra
Reforma, Ciudad de México (14 enero 2010).- Por realizar declaraciones homofóbicas, que están generando violencia, integrantes de la Asociación Ciudadana de Construcción Nacional AC presentaron la mañana de este jueves una denuncia contra el Cardenal Norberto Rivera y el conductor de televisión Esteban Arce.
Unos 10 integrantes de la agrupación acudieron a la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) para entregar la denuncia basada en los dichos con que ambos acusados, aseguran, tachan de anormales las conductas homosexuales.
Lol Kin Castañeda, presidenta de la asociación, afirmó que durante las últimas semanas se han suscitado actos de discriminación y abusos que, dijo, están relacionados con las declaraciones que han hecho a los medios de comunicación el Arzobispo Primado de México y el conductor.
En la denuncia, los quejosos agregan citas en que Rivera calificó de inmoral el matrimonio entre personas del mismo sexo y que su derecho a adoptar es arbitrario e injusto.
De Arce, documentan las declaraciones que hizo en su programa, sobre que ser homosexual es anormal.
Castañeda agregó que hasta el momento han sido presentadas 40 quejas en el Consejo Nacional para Prevenir La Discriminación (Conapred) y una en la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) contra ambos.
Hora de publicación: 12:51 hrs

Mexico: Narco-Violence and a Failed State?

Mexico: Narco-Violence and a Failed State?
George W. Grayson
Reviewed by Richard Feinberg
January/February 2010
No, the United States' southern neighbor, with its many sophisticated institutions and complex social networks, is not the next Afghanistan. But as the veteran Mexico watcher Grayson documents in lurid and depressing detail, powerful drug traffickers have corrupted the country's political and law enforcement establishments at all levels. The cartels simply have too much money, and the U.S. government, despite four decades of waging its "war on drugs," has utterly failed to stem the cross-border drug flows and the distribution networks that continuously replenish criminal coffers. Grayson seems to approve of recent U.S. programs transferring equipment and technology to Mexican security forces, and he respects Mexican President Felipe Calderón's bold, forceful counterattacks against the criminal gangs. But Grayson's bottom line is pessimistic: "It is extremely difficult -- probably impossible -- to eradicate the cartels. They or their offshoots will fight to hold on to an enterprise that yields Croesus-like fortunes." More out of desperation than desire, Grayson proposes that the United States begin "thinking about the unthinkable: decriminalization."
Title Mexico: Narco-Violence and a Failed State?
Author George W. Grayson
Publisher Transaction
Year 2009
Pages 275 pp.
ISBN 9781412811514
Price $34.95
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La diplomacia vuela bajo/Enrique Krauze

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