Mi
madre/Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, Duque de Huéscar y heredero del Ducado de Alba de Tormes.
Difícil
resulta hilvanar unas líneas a las pocas horas de morir mi madre. Qué decir de
mi madre, una mujer irrepetible, atemporal, distinta y, en algunas facetas,
poco conocida. Pero, en nombre de mis hermanos, de mis hijos y de mí mismo, he
creído oportuno trazar una breve semblanza de la duquesa de Alba de Tormes, mi
madre, desde mi condición de hijo.
He
dicho ya que mi madre es irrepetible, y es cierto. Yo no he visto jamás aunar
en una misma persona tanta pasión y, a la vez, tanta capacidad de raciocinio.
Dicho esto, quiero destacar algunos aspectos del proceder de mi madre que han
constituido el guión por el que discurrió su fecunda vida.
Sin
duda, el primero de ellos ha sido su amor a España, que para ella era
indisoluble de su pasión por la Institución Monárquica. Ahijada de SS.MM. los
Reyes Don Alfonso XIII y Doña Victoria Eugenia, dedicó a su madrina todo su
amor hasta su fallecimiento en Lausana en 1969. En este menester, como en
tantos otros, contó con la inestimable ayuda de mi padre, Luis Martínez de
Irujo y Artázcoz, paradigma de caballero español, que ejerció las funciones de
jefe de la Casa de Doña Victoria Eugenia. La lealtad y el profundo afecto de mi
madre por el Rey Don Juan Carlos I han sido públicos y notorios, lo mismo que
por el actual Rey, Don Felipe VI.


