Revista Proceso No. 1995, 24 de enero de 2015
Felipe
Calderón critica en Gustavo Madero, el presidente del PAN, lo que él ejerció
cuando estuvo en Los Pinos: su poder unipersonal, y hasta amenaza con abandonar
el partido –como declaró en entrevista desde Davos, Suiza, la semana pasada– y
buscar una nueva opción política de largo plazo. En su ofuscamiento, el
exmandatario acusa a Madero de cerrar las puertas a los ciudadanos. Para el
exsenador Marko Cortés, Calderón y su grupo no entienden que su tiempo ya pasó.
Acostumbrado
a controlar y manipular a personajes como Germán Martínez y César Nava, a
quienes impuso como presidentes del Partido Acción Nacional (PAN) con todo el
poder que tenía como jefe del Ejecutivo, Felipe Calderón quiso hacer lo mismo
con Gustavo Madero. No pudo.
Y
ese es el origen de una guerra en la que Madero le ha ganado todas las batallas
a Calderón, quien perfila ya su capitulación con el anuncio, justo en medio del
proceso electoral, de su eventual renuncia al PAN para construir una nueva
“opción política” de largo plazo.


