Jubilar
a los espías/Mario Vargas LLosa
El
País, 14 de julio de 2013
Se
puede tener una pobre opinión del presidente Evo Morales, como es mi caso, pero
no desconocer que es el mandatario de Bolivia, un país soberano que lo eligió
en comicios legítimos, y que por lo tanto debe ser tratado por los otros
gobiernos con el respeto debido a su cargo. Los países europeos que lo
maltrataron, impidiendo a su avión cruzar su espacio aéreo o repostar, actuaron
de manera prepotente y torpe. Y, además, le hicieron un favor político
regalándole el papel de víctima, algo que le servirá mucho ante los electores
bolivianos ahora que, en contra de su propia Constitución, quiere hacerse
reelegir por tercera vez y precisamente cuando estaba cayendo en las encuestas.
El
incidente es una de las precipitaciones derivadas del caso Snowden, el empleado
de la CIA al que Austria, Italia, España, Francia y Portugal creían que Evo
Morales llevaba en su avión de pasajero secreto. No era así y lo que quedó
evidente en este episodio es que los servicios de inteligencia de la Unión
Europea y de Estados Unidos, pese a sus excesos, parecen funcionar como la
mona.