El mito del fraude
Con el relato del fraude del 2 de julio de 2006, López Obrador dotó a su movimiento de un mito fundador. Al mismo tiempo, le hizo un daño inconmensurable a la democracia mexicana.
Fernando García Ramírez
Letras Libres,. 2 julio 2026
Escribió Borges en su prólogo a Bartleby de Herman Melville: “Basta que sea irracional un solo hombre para que otros lo sean y para que lo sea el universo. La historia universal abunda en confirmaciones de ese temor”. López Obrador sostuvo que en las elecciones del 2 de julio de 2006 le habían hecho fraude. Tomo la decisión de afirmarlo él solo, contra toda evidencia. Convenció a sus seguidores, convenció a millones de personas, contaminó al país con su ocurrencia. Dañó profundamente la legitimidad del Instituto Electoral, minando severamente una de las instituciones más sólidas surgidas de la transición mexicana. El daño a la democracia mexicana fue inconmensurable. La historia de esa desmesura la describo a continuación.

En la mañanera del jueves 11 de junio, la narrativa oficial sobre la crisis de desapariciones en México experimentó un viraje que merece una pausa para la reflexión. Tras informar —con la precisión administrativa que caracteriza el reporte de movilizaciones sociales— sobre la marcha del 10 de junio por el aniversario de "El Halconazo", la titular de la Secretaría de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, trasladó el foco de su atención hacia la manifestación nocturna de los colectivos de búsqueda.