28 feb 2026

Sábado de quiebre:

 Sábado de quiebre: 

El pulso del conflicto en Medio Oriente cambió de eje este sábado. Lo que inició como una serie de ataques aéreos sobre Teherán culminó en un anuncio que transformó la operación militar en un hito político: la confirmación del fallecimiento del Líder Supremo de Irán, el Ayatolá Jamenei.

La confirmación 

La noticia fue validada y amplificada desde EU; El presidente Donald Trump calificó el suceso como un acto de justicia, asegurando que Jamenei "no pudo eludir los sofisticados sistemas de inteligencia y rastreo". En un mensaje directo a las fuerzas de seguridad iraníes, Trump ofreció inmunidad a los miembros del IRGC y la policía que decidan deponer las armas, advirtiendo que los bombardeos continuarán "durante toda la semana" hasta consolidar sus objetivos.

Por su parte, el Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu, dirigió su discurso a la población civil de Irán. Con la frase "Este es su momento", Netanyahu subrayó que la alianza militar busca una transformación definitiva del escenario regional, vinculando el éxito táctico con la posibilidad de un cambio social interno.

El impacto en Hormozgán

Mientras la diplomacia y los líderes hablaban de una "nueva era", el terreno reflejaba la crudeza de la guerra. Según la Media Luna Roja, el balance preliminar arroja más de 200 fallecidos y 740 heridos a lo largo de 24 provincias.

El punto de mayor tragedia se registró en la provincia costera de Hormozgán. Un misil alcanzó una escuela primaria, dejando bajo los escombros los pupitres de 51 niñas que perdieron la vida. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baghaei, advirtió que la cifra de víctimas en este centro escolar podría ascender a 160 conforme avancen las labores de rescate.

Ante la magnitud del desastre, el Presidente Pezeshkian calificó la ofensiva de "inhumana" y ordenó la movilización total del Estado para priorizar la atención médica y el apoyo a las familias damnificadas.

Un mundo dividido por la ofensiva

La comunidad internacional ha reaccionado bajo una fractura geopolítica evidente:

Rusia y China condenaron la operación como una "agresión premeditada". Ambos países alertaron que la escalada no solo representa una crisis humanitaria y económica, sino un riesgo de catástrofe radiológica.

En Europa, el tono osciló entre la alerta y el pragmatismo bélico. Mientras Kaja Kallas (UE) señalaba al régimen iraní como una amenaza persistente, países como Alemania activaban protocolos de crisis. Francia, por su parte, fue categórica al declarar que, ante el estado de guerra actual, la negociación ha dejado de ser una opción inmediata.

La jornada cierra con Irán en estado de alerta máxima y un tablero global que se debate entre la expectativa de una "paz" impuesta por la fuerza y el temor a una escalada sin precedentes.






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