El choque: Sheinbaum exige ‘respeto mutuo y responsabilidad compartida’ a EU tras crítica del Departamento de Estado
La atmósfera en el Salón Tesorería se sentía cargada, hoy. No era para menos: desde Washington, Marco Rubio había lanzado un dardo envenenado. Fiel a su estilo de "línea dura", calificó los avances de México como "inaceptables". No pidió diálogo; exigió resultados verificables y, sobre todo, una rendición de cuentas que Palacio Nacional no está dispuesto a entregar.
Claudia Sheinbaum no bajó la mirada. Con la frialdad de quien confía en su método, devolvió el golpe con una cifra que busca silenciar el ruido externo: una reducción del 40% en homicidios dolosos en apenas quince meses de gestión. Para ella, el Gabinete de Seguridad no es una oficina burocrática, sino un búnker que "prácticamente no duerme".
La Presidenta no solo defendió su trinchera, sino que cruzó la frontera con argumentos:
Señaló que mientras EU exija balas en el sur, debe ofrecer campañas de salud en el norte. La crisis del fentanilo, insistió, nace de una crisis de consumo que Washington no ha sabido frenar.
Recordó que el poder de los cárteles no se alimenta solo de droga, sino de las armas y el lavado de dinero que fluyen libremente desde el norte.