A sus 74 años y con la salud física mermada, el exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, cambiará los fríos muros del penal de máxima seguridad del Altiplano por el confinamiento en su hogar en Ensenada. Tras dos meses de reclusión, un juez federal le concedió la prisión preventiva domiciliaria, una decisión que, en un giro inusual, no fue objetada por la FGR..
La resolución del juez se fundamenta en la vulnerabilidad clínica del procesado —quien padece hipertensión, apnea del sueño y problemas de movilidad por una cirugía de cadera— y en sus 14 años de arraigo domiciliario, lo que descarta el riesgo de fuga.
Lo que implica legalmente: