El Evangelio frente al estruendo de las armas
Hay momentos en los que el ruido de la política internacional intenta secuestrar la esencia de lo sagrado. Mientras las notas de noticias hervían con los ecos de una disputa entre la Casa Blanca y la Santa Sede, el Papa León XIV, a diez mil metros de altura rumbo a Angola, decidió poner las cosas en su sitio. Con la serenidad de quien conoce su prioridad, el Pontífice nos recordó que su brújula no apunta hacia Washington, sino hacia el corazón palpitante de África. No hubo interés en descender a la arena del debate con Donald Trump; hubo, en cambio, una línea de fuego trazada desde la altura: la paz no es un guiño a la izquierda ni una postura partidista, es un mandato evangélico que no admite concesiones.