¿Venganza política o el gran cártel del combustible?
Por Fred Alvarez Palafox @fredalvarez
En las últimas horas hemos sido testigos de un choque de trenes narrativo, de esos que sacuden las estructuras del poder. De un lado, un peso pesado del derecho penal, Fernando Gómez Mont; del otro, la Fiscalía General de la República (FGR), que ha decidido responder con un nivel de detalle poco habitual. En el centro del cuadrilátero: el exgobernador Ernesto Ruffo Appel, hoy recluido en el penal de máxima seguridad del Altiplano.
Gómez Mont fue contundente en los micrófonos de Ciro Gómez Leyva: encerrar a Ruffo en una fortaleza de máxima seguridad por un presunto delito patrimonial no es justicia, es usar el peso del Estado como guillotina. Además de acusar un uso excesivo de la fuerza contra una persona de 76 años, el abogado denuncia una lectura “frívola, torpe y morbosa” del caso; y remata advirtiendo que, en lo que ha revisado del expediente, no existe una sola prueba sólida contra su cliente.