Ocurrió hoy en Colima…
Por Fred Alvarez Palafox
Lo que vimos en Colima durante el segundo informe de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum es el retrato perfecto de una contradicción muy nuestra: lo que pasa cuando la liturgia del mitin oficial choca de bruces con la rabia legítima del territorio.
Sobre el pasto sintético de aquella unidad deportiva se montó la escenografía clásica del poder. Por un lado, la estructura corporativa de siempre: sindicalistas del SNTE, de la CROC, operadores locales como la aspirante a la gubernatura Rosa María Bayardo, y beneficiarios de programas sociales listos para aplaudir.
Pero del otro lado de las vallas había unas 300 personas —pescadores, salineros y ambientalistas del movimiento Salvemos Cuyutlán— que no venían a aplaudir, sino a gritar una verdad incómoda: que la ampliación del Puerto de Manzanillo amenaza con destruir el equilibrio ecológico de su laguna y echar abajo sus fuentes de trabajo.