Cravioto y la soberbia del poder
No es normal/Viri Ríos
Milenio, 08.06.2026
Le pareció una idea brillante. Lo planeó. Grabó un video y cuidadosamente lo editó. Vaya, le puso música. Al secretario de Gobierno de la Ciudad de México, César Cravioto, le pareció excelente idea usar sus redes para burlarse de quien critica las obras que actualmente colapsan la capital.
Le recomendó a sus críticos —a esos que pasan horas en un metro abarrotado, en las inundaciones y el tráfico– tomarse un jarabe para la tos llamado “Ajolotius”.
Perdido en el laberinto de su propia soberbia, el secretario ya no parece entender cuál es su trabajo, ni de qué es responsable. Cravioto, aunque no lo sepa, gobierna una ciudad en la que el 53% de las personas cree que la calidad de vida es mala [1] y donde el 68% de la población se declara insatisfecha con el transporte público [2]. El secretario tampoco ha notado que su jefa, Clara Brugada, ha perdido 19 puntos de popularidad en un año [1].