De la insignia naval a los muros del Altiplano..
Por Fred Alvarez Palafox
La mañana de este viernes 21 de agosto,, mientras nuestra capital apenas desperezaba bajo la luz cobriza del amanecer, el asfalto del Aeropuerto Internacional atestiguó el epílogo de una historia de poder. Aterrizó un vuelo que marca el fin de una era para un alto mando militar: el Contralmirante Fernando Farías Laguna.
No descendió entre saludos marciales. No hubo escoltas de honor. Bajó bajo la severa custodia de la FGR, expulsado de Argentina y despojado definitivamente del amparo que otorga la investidura.
El trayecto desde el cono sur, con todo y su escala técnica en Colombia, debió ser un viaje directo hacia su propia tormenta. El hombre que alguna vez juró lealtad a la bandera, regresaba señalado de orquestar una compleja red de contrabando de combustible; ese mercado negro que drena las venas de nuestro país y que, presuntamente, encontró en su red de contactos una vía de dispersión silenciosa y altamente lucrativa.