El escudo de la Soberanía y el expediente incómodo
Por Fred Alvarez Palafox...
La escenografía es la misma, pero la tensión es otra. Desde el atril principal de Palacio Nacional, justo ahí donde la verdad se moldea por decreto cada mañana, la presidenta de la República atajó con dureza la incomodidad de los reporteros: "No hay nada contra el hijo del expresidente".
Fue un escudo automático, tejido rápidamente con la vieja y siempre útil bandera de la soberanía. El pretexto oficial fue una visa cancelada; sin embargo, la advertencia real quedó flotando en el ambiente: a los nuestros no se les toca, y mucho menos por exigencias del vecino del norte.