De las insignias al uniforme de prisión
Por Fred Alvarez Palafox.
@fredalvarez
La caída de un hombre de poder rara vez hace ruido en el momento exacto en que ocurre; suele empezar con un silencio sepulcral. El pasado lunes 11 de mayo, el general en retiro Gerardo Mérida Sánchez, quien hasta hace unos meses fuera el rostro de la seguridad pública en Sinaloa, cruzó a pie la garita de Nogales. No iba al frente de un operativo ni escoltado por sus hombres; caminaba solo para entregarse a los US Marshals. El hecho, confirmado por el Gabinete de Seguridad, terminó de perfilarse bajo el riguroso pulso informativo del periodista Arturo Ángel, quien documentó con precisión los hilos de un arresto que hoy sacude los cimientos políticos del estado.