Un adiós histórico en Bellas Artes.; Cárdenas a la Rotonda--
Por Fred Alvarez Palafox
El mármol del Palacio de Bellas Artes no aguardó hoy ni lienzos ni sinfonías, sino el peso exacto de la historia reciente. Bajo su cúpula, México despidió a un ingeniero que no trazó puentes de concreto, sino el andamiaje entero de nuestra transición democrática: Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano. En este adiós, la política cedió su rigidez habitual para darle paso a la gratitud, la humanidad y la memoria viva.
No es común que el umbral del máximo recinto cultural del país se abra a la política. Sus escalinatas lloran casi por vocación a ídolos populares y gigantes del arte; rara vez a quienes habitan la boleta electoral. Sin embargo, la magnitud de Cárdenas rompía cualquier molde. En medio de esta solemnidad —y debo decirlo para rectificar en honor a la verdad mi comentario anterior: la iniciativa de este homenaje en Bellas Artes fue de ella, planteada ayer mismo a la familia durante el velorio en el Panteón Francés—, la presidenta Sheinbaum demostró una sensibilidad política y un sentido histórico que trascienden el cargo.