Cuando el enemigo duerme en casa
En los pasillos de Palacio Nacional, el aire de este 2026 está cargado. No es solo la presión que cruza el Bravo; es el peso de lo que se calla adentro. El reciente análisis de Mary Beth Sheridan en The New York Times es brutalmente claro: el mayor desafío de Claudia Sheinbaum no es el poder de fuego en los cerros, sino los hilos invisibles que amarran la política con el crimen.
La realidad es cruda: el narcotráfico ya no asedia al Estado; se ha mimetizado con él: "En 12 años cubriendo a México como periodista aprendí que la fuerza sola no puede acabar con los cárteles”, señaló
El caso Tequila: El erario al servicio del "Patrón"
Lo que Sheridan describe como una "metamorfosis" encontró ayer su ejemplo más cínico en Jalisco. La captura de Diego Rivera Navarro, alcalde morenista de Tequila, desnudó una estructura donde el servicio público se rinde ante el crimen. Rivera no solo operaba para el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG); se asumía como su subordinado. "Es el patrón", decía al referirse a Nemesio Oseguera, "El Mencho".