L a fiesta que se apagó en la cancha: entre la dignidad del césped y el surrealismo oficial..
Por Fred Alvarez Palafox
El de anoche no fue un encuentro cualquiera; fue un partido soberbio, de esos que te secuestran la respiración y que, durante más de noventa minutos, conmovieron hasta las lágrimas a todo México. Los nuestros pelearon hasta el último aliento, con esa garra que asoma precisamente cuando se tiene todo en contra. Al final, firmaron un doloroso pero dignísimo 3-2 ante Inglaterra en los Octavos de Final; el duelo que bajó definitivamente el telón de la vibrante actividad mundialista en nuestro país.
El equipo de Javier "El Vasco" Aguirre lo intentó absolutamente todo, amparado en el ímpetu de jugar con un hombre más desde el minuto 54. Merecían ganar. Sin embargo, vencer a la poderosa Selección de los Tres Leones siempre fue un escenario demasiado optimista. Aunque este Mundial de 2026 nos ha regalado batacazos y sorpresas memorables, el milagro se nos escurrió entre los dedos frente a la realeza del futbol europeo.