Entrevista -en San Lázaro-, al coordinador del PRD en el Senado, Miguel Barbosa Huerta,
Viernes,
17 de Mayo de 2013
-Senador, tocando el tema de la reforma electoral, parece ser que hay controversias ahí al interior de su
partido, Zambrano se dijo sorprendido de que el PAN haya presentado una
iniciativa en materia electoral y que en un momento usted suscribió junto con
el senador Cordero y parece que por el otro lado el dirigente nacional Madero
presentó otra iniciativa ¿qué juego está haciendo usted ahí?
-Lo del PAN y la presentación del presidente Madero y de diputados de su partido
sobre contenidos que eran acuerdo del pacto, del Consejo Rector, pues se llama
protagonismo, verdad.
Se
llama presentar una propuesta, cuando es acuerdo de varias fuerzas políticas,
no iniciativa de una sola, y desde luego, intenta provocar la idea de que el
origen de la propuesta es de parte del PAN, eso es lo que ocurrió.
Y
de parte de nosotros, en la Cámara de Senadores, nosotros asumimos que la
responsabilidad constitucional legislativa corresponde a senadores y a
diputados y que más allá de los trabajos de la mesa del Consejo Rector del
Pacto, que sin duda es muy importante, está la labor legislativa que a plenitud
debe desarrollarse por legisladoras y legisladores de México, senadores o
diputados.
Ése
es el propósito, instalamos una mesa para que durante seis semanas trabaje,
lleve a cabo eventos, foros, se reúna con personalidades y pueda construir una
iniciativa y se presente la iniciativa con la firma de no menos de 60 senadores
sobre los temas de reforma política.
¿Quién
puede reclamarle a los legisladores que legislen?, por favor, quien diga lo
contrario estaría pensando en la suplantación, en el desplazamiento del Poder
Legislativo y eso los legisladores no podemos ni por insinuación admitirlo.
-¿Senador, este enfrentamiento Madero – Cordero no podría poner en riesgo el
Pacto, la reforma electoral, la reforma financiera, fiscal y todas éstas?
- No, mira, las diferencias políticas son diferencias de personas, el Pacto es un
esfuerzo colectivo, que por cierto, habría que ver si ese esfuerzo colectivo
está siendo utilizado con el exagerado protagonismo del gobierno federal.
Y
que al momento de medir la percepción social se encuentren que los únicos
beneficiarios frente a la opinión pública respecto a los asuntos del Pacto sea
el gobierno federal y su partido, cuando la oposición ha sido muy generosa, muy
de miras altas, de participar y hacer público un diálogo que es indispensable
que la sociedad reclama, pero que como partidos tienen que calcular su
participación.
Entonces,
las diferencias de hombres no impactan sobre el valor de asuntos tan
importantes como debe ser el diálogo por la transformación de la sociedad en
México.
-Senador, hablaba usted de una iniciativa que habrán de presentar con la firma
de al menos 60 legisladores, cuáles serán, sabemos ahorita que va a haber
foros, pero ¿cuáles serán los ejes rectores de esta iniciativa?
-Presentamos 30 puntos que para nosotros son temas alrededor del cual debe de construirse
una reforma legislativa, los contenidos son los que derivarán de los trabajos
que llevemos acabo, por legisladores, señores periodistas de una fuente
legislativa. Nosotros reconocemos el diálogo de las fuerzas políticas pero
asumimos que los legisladores son quienes deben de asumir su función
constitucional de legislar.
Contenidos
de la reforma: una reforma política no solamente debe ser reforma electoral,
debe ser una reforma que transforme las instituciones. Bueno, hay que
establecer, regular el efecto del dinero en la política y en la competencia
electoral.
Hay
que regular eso. No puede seguir habiendo la influencia del dinero ilícito,
porque ilícito es el dinero no permitido por la ley, sea de particulares, sean
recursos públicos o sea el dinero de los malosos, ¿si?; no puede estar en la
política ni el la definición de los resultados electorales.
Hay
que determinar una nueva generación de órganos electorales que sean
auténticamente ciudadanos, que sean independientes.
Y
eso es en cuanto a reforma electoral con todo el conjunto de cosas de las que
el debate público ha instalado como parte de los elementos de una reforma
electoral, sino las reformas a las instituciones, la democratización del
ejercicio del poder y, desde luego, la participación ciudadana en las
decisiones políticas de México.
-¿Presentada esta iniciativa para el próximo periodo?
-Presentada para dentro de seis semanas y parte de un debate legislativo, un
proceso legislativo; que sea este un ingrediente, va a haber otras más
iniciativas. Habrá la iniciativa del Pacto, y todos esos ingredientes nos van a
llevar a un producto final, que tenga que ser una reforma política profunda.
-Senador, ¿han dimensionado el tamaño de este reforma política-electoral,
sobretodo por los tribunales, los institutos estatales. Han dimensionado todo
este tamaño?
-No, yo no estoy en una posición definitiva a favor del Instituto Nacional de
Elecciones. O sea, es un asunto que hay que meditar, hay que resolver con
cuidado porque reconocemos que la influencia de los gobernadores en los
procesos electorales locales, es enorme.
El
control que algunos gobernadores, no todos, ejercen sobre el instituto
electoral de cada entidad, o como se llame, el órgano electoral máximo en
materia de elecciones locales. También, hay que entender que encargar toda la
organización de elecciones: las federales y las locales, a un órgano -y por
cierto el órgano electoral que hoy tenemos no tiene el mejor momento ni ha
actuado con la legalidad requerida- poner en riesgo de que un solo órgano
maneje todos los procesos electorales, es enorme.
Además,
hay que -sin duda- preservar en la arquitectura constitucional la autonomía de
los estados, porque son principios constitucionales, es decir, o de lo
contrario modifiquemos de fondo la arquitectura constitucional de México.
Y
digamos que la Federación puede empezar a dañar la autonomía de los estados.
¿Qué necesitamos? Una nueva cultura en el ejercicio del poder en todos los
niveles: Federación y estados.
¿Qué
ocurrió? Pues después de la alternancia del 2000, esa fracasada alternancia, se
refugiaron en los estados y bajo los gobiernos de las entidades, en claves de
poder de manejo muy opaco en recursos públicos y de control de la vida
política, social y económica. Y desde ahí fue como regresó el PRI, desde ese
control.
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