El renacer de la lente: México abraza su propia mirada
En los ecos de Palacio Nacional no solo se escucharon leyes y decretos; se escuchó la promesa de un nuevo capítulo para la identidad visual de México. El anuncio del Plan Integral de Apoyo al Cine Nacional no es solo una estrategia financiera, es una declaración de fe en el talento local que, durante décadas, ha buscado los medios para retratar la complejidad y belleza de nuestra tierra.
El corazón del plan: Incentivos con rostro humano
La pieza central de esta iniciativa es un nuevo incentivo fiscal del 30% sobre el ISR para producciones realizadas en territorio nacional. Sin embargo, más allá del beneficio económico, el plan tiene un alma comunitaria:
Soberanía Creativa: Para acceder al estímulo (con un tope de 40 mdp), las producciones deben garantizar que el 70% de su proveeduría sea mexicana.
Inclusión de Oficios: No se trata solo de ver a nuestras estrellas en pantalla, sino de asegurar que electricistas, artesanos, técnicos y editores encuentren en su propio país la estabilidad que a veces solo ofrece el extranjero.
Diversidad de Formatos: El apoyo abraza desde las grandes series y ficciones (inversión min. 40 mdp) hasta el documental (20 mdp) y la postproducción (5 mdp), reconociendo que la realidad también necesita ser financiada para ser vista.
Voces de orgullo: "Aquí lo tenemos todo"
La presencia de figuras como Salma Hayek subrayó el factor humano de esta política. Con la emoción de quien filma actualmente en su natal Veracruz, la actriz recordó que México no solo es una locación privilegiada por su diversidad ecológica, sino un semillero de técnicos "maravillosos" que ahora tendrán un piso más firme donde pararse. Para la comunidad cinematográfica, representada también por voces como la de la productora Inna Payán, este es un efecto multiplicador que transforma la inversión en empleos, turismo y orgullo cultural.
Un ecosistema para el futuro
Este plan no llega solo; se inserta en un andamiaje que busca profesionalizar el sueño cinematográfico desde la raíz:
Educación Gratuita: El fortalecimiento del CCC (Centro de Capacitación Cinematográfica), con la eliminación de cuotas y la apertura de su sede en Chapultepec, permitirá formar a cerca de 2,000 nuevos rostros.
Apoyo Institucional: Un incremento del 25% en el presupuesto del IMCINE para 2026 y el impulso a una nueva Ley Federal de Cine.
En esencia, México ha decidido que sus historias no pueden esperar más en un cajón. Al fortalecer la economía creativa, el país no solo exporta imágenes, sino que protege su soberanía cultural y asegura que el mundo siga viendo a México, pero esta vez, contado por los suyos.
Enhorabuena.!
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La Resistencia de Marx Arriaga
Los pasillos de la Secretaría de Educación Pública, usualmente ecos de planes de estudio y burocracia, se han convertido en el escenario de un drama que oscila entre lo solemne y lo surrealista. Marx Arriaga, el arquitecto de la Nueva Escuela Mexicana, ha decidido que los libros de texto son un bastión que se defiende con el cuerpo, incluso cuando la orden de retirada viene directamente desde Palacio Nacional
Resistencia con aroma a Barbacoa
No es una oficina, es una trinchera. Mientras en el exterior se discute su cese, dentro del despacho de la Dirección de Materiales Educativos, Arriaga suma ya su segunda noche. La escena es puramente mexicana: transmisiones en vivo, el brillo de las pantallas y el olor a tamales y barbacoa. Es la resistencia de quien se sabe —o se siente— el guardián de una verdad pedagógica que considera intocable.
Sin embargo, para la presidenta Sheinbaum, la mística del "fundador" tiene un límite claro: el servicio público.
"Nadie es dueño de la verdad"
La Presidenta fue contundente esta mañana. Aunque reconoció con creces el "trabajo extraordinario" de Arriaga y su defensa férrea de la Nueva Escuela Mexicana, marcó una línea divisoria irreconciliable. El pecado de Marx no fue su ideología, sino su intransigencia.
"Los libros de texto no son patrimonio de una persona", sentenció la mandataria, recordándonos que en la transformación, la única constante debe ser la evolución.
Arriaga se negó a las actualizaciones. Se opuso a incluir a las heroínas de la historia y a entregar guías pedagógicas a los maestros, argumentando quizá que su obra ya era perfecta. Para Sheinbaum, en cambio, todo es "perfectible". Es el choque entre el dogma estático y la política que busca ajustarse a la realidad de las aulas.
Un Cese sin "Trato de Compañeros"
Pero en este episodio no todo es culpa del atrincherado. Sheinbaum, con una honestidad inusual, admitió su descontento por la forma en que se le notificó el cese. La imagen de la policía escoltándolo hacia la salida el pasado viernes dejó un sabor amargo en el movimiento.
"Entre compañeros tiene que haber un trato siempre", dijo la Presidenta. Es el reconocimiento de que, aunque la decisión política es firme, las formas —esas que tanto cuida la diplomacia— se rompieron antes de tiempo. Quizá por eso se le ofreció un Consulado, un puente de plata para una salida digna que Marx decidió quemar para quedarse en su oficina.
¿En qué acabará este lío?
Mientras Mario Delgado ya busca un relevo y el aire de la capital se enturbia con la contingencia ambiental, el caso de Marx Arriaga queda como una lección sobre el poder y el ego.
La Nueva Escuela Mexicana seguirá su curso, probablemente con más heroínas en sus páginas y más guías para los docentes, pero lo hará sin el hombre que la vio nacer. Arriaga se queda solo, entre sus directos de redes sociales y los restos de una barbacoa que sabe a despedida, defendiendo un patrimonio que, por definición, le pertenece a todos los niños de México, no a su autor.
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Las columnas políticas hoy, lunes 16 de febrero de 2026
Embajadas, el depósito de desechos de la 4T
Bajo Reserva/El Universal
Entre todo lo dicho estos últimos días por el insurrecto funcionario de la Secretaría de Educación Pública, Marx Arriaga, está la confesión de que le ofrecieron una embajada para que dejara el cargo. Lo dicho por don Marx fue confirmado por el propio secretario de Educación, Mario Delgado, quien dijo que se le ofreció representar a México en un país de América Latina. Vaya “deferencia” para el país latinoamericano en el que hubiese aterrizado Arriaga, pues sería mandado no por ser el idóneo, sino como producto de una purga del régimen. El caso de Marx no es el primero, y quizá no será el último, en el que el gobierno quiere tener a una persona que considera indeseable fuera del país, pero dentro del presupuesto. Hace muy poco, Reino Unido, se convirtió en el país amigo al que fue enviado el exfiscal general de la República, Alejadro Gertz Manero, luego de que se convirtió en un personaje que, como Marx Arriaga, daba más problemas que ayuda a la autodenominada Cuarta Transformación. ¿Embajadas o bote de desechos de la 4T?
¿Y el dinero de los moches en la SEP?
Extrabajadores de la Dirección de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública nos dicen que, tras la remoción del puesto del director general de esta área, Marx Arriaga Navarro, las autoridades tendrán mucho por investigar, principalmente el caso de los “moches” que algunos presumen iban a los bolsillos de Arriaga, y que aseguran eran recaudados por Sady Arturo Loaiza Escalona, un venezolano al que Marx colocó en la Secretaría. Según exempleados de esa dirección, este último personaje les exigía a los trabajadores de honorarios una especie de “moche” para seguir laborando en esa dependencia. Dónde habrá quedado la máxima de la Cuarta Transformación que tanto presume cuidar Max Arriaga, esa que dice no robar, no mentir y no traicionar.
Sepultan estética del Senado
Todo indica que hoy se anunciará el cierre definitivo del salón de belleza del Senado. Nos dicen que, si no hay algún cambio de última hora, y luego de la revisión que se hizo al funcionamiento de dicha estética, el presidente de la Junta de Coordinación Política, Ignacio Mier, (Morena) comunicará la decisión a los coordinadores de los grupos parlamentarios en reunión programada a las dos de la tarde. Ahora habrá que ver si en el Palacio Legislativo de San Lázaro también se clausurarán las dos estéticas que operan, ya que el propio Mier advirtió que ambas cámaras deben contar con los mismos servicios. O todos greñudos, o todos pelones.
Se esconden diputados de Layda
Luego de que el Congreso de Campeche decidió suspender unos días sus actividades para evitar hostigamientos de la gobernadora, Layda Sansores, nos adelantan que el próximo miércoles regresarán a sesionar, pero, mientras los legisladores enfrentados con doña Layda huyeron de la entidad para evitar sorpresas. Nos aseguran que el presidente del Congreso de Campeche, José Antonio Jiménez (Morena), se está escondiendo en la Ciudad de México para evitar ser detenido en esa entidad por haber contrariado a la gobernadora. Nos comentan que aun cuando presentó un amparo, no ha sido resuelto, por lo que al regresar a la entidad podría ser detenido, tal como le sucedió al exrector de la Universidad Autónoma de ese estado, José Alberto Abud, quien también tuvo la osadía de atravesarse en el camino de la gobernadora Sansores.
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Arriaga, una cortina de humo/Raymundo Riva Palacio
Estrictamente Personal
El Financiero, febrero 16, 2026 |
Marx Arriaga, funcionario menor en la Secretaría de Educación Pública, pero con una relevancia superior al cargo, al haber sido la cabeza visible de los controvertidos nuevos Libros de Texto Gratuitos, sigue en rebeldía, negándose a aceptar que lo cesaron de manera sumaria y pensando que todo se trata de una conspiración del neoliberalismo injertado en la cuatroté para dar reversa a su proyecto doctrinario. Le ofrecieron ser embajador en Cuba o Venezuela, pero rechazó la propuesta. Arriaga no entiende lo que sucedió porque vive en un mundo endogámico.
No lo estaban exiliando, sino ofreciéndole un puente de plata como reconocimiento a sus aportaciones, muy útiles para el relato del obradorismo, aunque criticadas severamente por la pobreza pedagógica. No era castigo, sino una beca para que siguiera viviendo en su cosmogonía. Su salida no tiene que ver con la contaminación tóxica que ve en el movimiento, sino porque era una pieza desechable en una coyuntura delicada que requería decisiones para evitar que ese movimiento empiece a colapsar en las elecciones intermedias del próximo año.
Sin saberlo, se convirtió en objeto de trueque por la evolución de una actitud irracional, iniciar una insurrección dentro de la SEP, acusando de traidor al secretario Mario Delgado por querer modificar los Nuevos Libros de Texto, imputación que, por inercia, se ampliaba a todo el gobierno federal. Delgado confirmó que su salida era por el rechazo a cualquier modificación, lo cual es una narrativa que fácilmente se entiende fuera de los pasillos palaciegos, pero que esconde el fondo del movimiento.
La rebelión de Arriaga iba creciendo, pero en Palacio Nacional lo toleraron. No importaba mucho el desgaste de Delgado frente a un funcionario que, desde que inició el proceso revisionista de los Nuevos Libros de Texto –que pomposamente llamaron “la Nueva Escuela Mexicana”–, contó con el respaldo incondicional de Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Su salida no rectificará lo que hicieron, como ya confirmó la presidenta Claudia Sheinbaum, porque los libros no eran la razón de la decisión, sino un quid pro quo estratégico, en el que Arriaga fue la ficha de cambio. Lo que se modificó en el periodo en que inició la disrupción interna y este fin de semana fue la realidad política.
En los últimos días, con los datos electorales en la mano, se tomó una decisión que no se socializará públicamente, pero operará de facto. Delgado se convertirá en el presidente de Morena, sin cartera ni anuncios, para poder reorganizar la estrategia electoral y evitar que, como en este momento apuntan los análisis electorales del régimen, se pierda la mayoría calificada en las elecciones legislativas del próximo año y caigan varias gubernaturas. La petición que hizo Delgado para aceptar esa tarea fue que le autorizaran cesar a Arriaga. No hubo duda ni problema.
La rebelión de Arriaga no había sido un mero arrebato personal ni un exabrupto burocrático. Era la expresión más acabada de una disputa ideológica que el lopezobradorismo dejó sembrada en la SEP: la educación como campo de batalla cultural. No era algo menor. Es el corazón del proyecto. Arriaga, arquitecto de los Nuevos Libros de Texto, compartía la convicción de que el poder no sólo se ejerce desde el presupuesto o la política social, sino desde el relato. Y los libros, más allá de sus omisiones, reinterpretaciones históricas y pedagogía militante, fueron el vehículo. No era para mejorar el aprendizaje, en el que México sigue rezagado, sino para moldear conciencias.
Las mañaneras fueron la primera fórmula, pero los libros se quedarían para cosechar lo sembrado. No era la primera vez que la educación mexicana se convertía en un laboratorio político, aunque pocas veces se había hecho con tanta franqueza doctrinaria. La paradoja de ello era cruel: en nombre de la emancipación crítica, se limitaba el pensamiento crítico; en nombre del pueblo, se homogeneizaba la pluralidad. Arriaga no era el problema de fondo. Era el síntoma.
La verdadera discusión era –y sigue siendo– si el Estado debe formar ciudadanos autónomos o militantes agradecidos, como está construyendo el obradorismo el nuevo orden social en México. Al mismo tiempo, el valor que aportaba Arriaga a la cuatroté se convirtió en un problema en la recalibración de la estrategia electoral. Su protagonismo insurrecto estaba exhibiendo otra tensión: la distancia entre el discurso transformador y la gobernabilidad real que parecían no ver en el régimen.
Esta alteración había pasado relativamente desapercibida porque en la cuatroté abundan los personajes que pelean más hacia el interior que con sus opositores políticos e ideológicos. Por ello, pese a estar a la vista de todos, los lances de Arriaga no causaban mayor preocupación interna, ni tampoco fueron el foco de los ajustes que están planeando con el desplazamiento del exfuncionario rebelde, que se convirtió en un obstáculo cuando la distancia entre el discurso transformador y la gobernabilidad real fue vista a través de las encuestas, que, al reflejar el declive de la popularidad presidencial y de Morena, obligó al reacomodo de las piezas.
Los liderazgos de Morena no han funcionado para evitar una posible derrota el próximo año. A la presidenta de Morena, Luisa María Alcalde, le han llamado la atención varias veces en Palacio Nacional desde hace meses, por desatención en sus labores, con distracciones personales y el trabajo deficiente en el control y organización de la militancia, mientras que el secretario de Organización, Andrés Manuel López Beltrán, que se convirtió en un lastre para la imagen pública de la cuatroté por sus abusos empresariales y su poca discreción en sus viajes de lujo, está prácticamente en la clandestinidad, en algunos momentos por decisión personal y en otros por recomendación presidencial, como lo fue su inasistencia al reciente Consejo Consultivo de Morena hace unos 10 días. La secretaria general, Carolina Rangel, que salió de la Ayudantía de López Obrador, es una figura ausente ante la opinión pública y, por lo que se sabe, de nula eficacia interna.
La llegada de facto de Delgado al partido parece una solución de emergencia en busca de cohesión y acción política-electoral. La salida de Arriaga era necesaria para acudir a quien mejor tenían a la mano, por lo que su actuar contra el elegido lo convirtió, quizás involuntariamente, en la mejor cortina de humo para este ajuste estratégico.
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Echan a Marx y pinta autorretrato
El asalto a la razón/Carlos Marín
Milenio,
Sinodal y recomendado de Beatriz Gutiérrez Müller, Marx Arriaga fue corrido de la Secretaría de Educación Pública y sus palabras pintaron el autorretrato de un histérico fanático embrutecido por el obradorato.
Dirigiéndose al empleado que lo echó a la calle y a los policías que acompañaron su desalojo, provocó y alardeó:
“Voltee a la cámara para que quede marcado en la historia que fue usted uno de los que corrió al que diseñó los libros de texto en este país desde el obradorismo y el humanismo mexicano…”.
Aludía a los panfletos disfrazados de libros “educativos”.
Preguntaba sin que lo pelaran:
“¿Quién dio la indicación? ¿Fue Mario Delgado…?”.
Gritaba:
“¡Oficial, oficial, va a necesitar la fuerza armada! ¡Venga, sea valiente, compañero, que somos obradoristas! ¡Sean valientes, compañeros, por una vez en la vida…!”.
En el trayecto de corredores, escaleras, corredores, elevador y más corredores hasta la salida, el filochavista retaba:
“¡Anímense! Soy el que diseñó los libros de texto. ¿Se anima a las esposas o no se anima? ¡Venga, compañero, acompáñenos! Venga aquí, lleva a un criminal. ¡Venga, compañero!, o me le escapo por ahí, ¿eh? Ya tienen bien tramada la estrategia, ¡muy bien!, buena estrategia. ¡Oficial, no se avergüence…! ¡Vengan, oficiales, anímense, están con un obradorista!, ¡Vengan, no les dé miedo!, están siguiendo indicaciones, está sencillo, solo tienen que sacarme de la institución, sigan sus órdenes, hagamos el teatro completo…”.
Y a otro policía:
“Anímese por el crimen de hacer libros de texto, ¿pues cómo va a justificar que sacó de la institución al director general de Materiales Educativos…?”.
No paró de victimizarse y perorar.
En su posterior conferencia de prensa siguió haciéndola cardiaca:
“Tenemos testigos del atropello ante este intento de despido ilegal (…). El proyecto de nación de los libros de texto gratuito y de la nueva escuela mexicana sufre un atentado más…”.
Y arengó:
“No permitan que las mismas direcciones, las mismas secretarías, el mismo nepotismo, el mismo amiguismo sigan instalados en esta corrupta institución. No permitan que nos llenen de almas corruptas priistas y panistas. No permitan que la revolución de las conciencias muera. Generemos un movimiento que cimbre a esta institución y que dé origen, refunde, una nueva Secretaría de Educación Pública, con una nueva organización y nuevos funcionarios con valores que no se vendan ante el ego (sic)”.
Lo sucedido con él, afirmó, “es un ejemplo de cómo funcionan las instituciones neoliberales, que en lugar del diálogo en la mesa utilizan la violencia. Parece que nos van a castigar, porque hicimos unos libros de texto, porque buscamos una educación crítica, porque buscamos justicia social y que los estudiantes aprendan y pongan en práctica para resolver los problemas sociales que tienen…”.
Por desgracia, su despido no es por el esperpento que son los libros de texto gratuito: la presidenta Sheinbaum ya dijo que no se les harán modificaciones.
Lástima que ella no los haya leído...
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Y apenas va un año/Héctor De Mauleón
El Universal, | 16/02/2026 |
La bomba lanzada por Julio Scherer Ibarra en el libro que escribió con el periodista Jorge Fernández Menéndez, en el que denuncia actos de corrupción del vocero de Andrés Manuel López Obrador y hoy jefe de asesores de la presidenta Claudia Sheinbaum, Jesús Ramírez Cuevas, y que además de revelar que este desvió dinero para pagar ilegalmente la campaña de Clara Brugada a la jefatura de Gobierno, embarra al propio expresidente, así como a su círculo político: Adán Augusto López, Alejandro Gertz Manero, Manuel Bartlett, Hugo López-Gatell, Rocío Nahle, Olga Sánchez Cordero y Rutilio Escandón.
La respuesta de Jesús Ramírez Cuevas “al pueblo de México”, en la que responde al salpicadero de lodo confirmando los rumores de que Scherer Ibarra salió del gobierno de AMLO bajo señalamientos y denuncias de tráfico de influencias y extorsiones millonarias.
La rebelión del director de Materiales Educativos y autor de los libros de texto de la supuesta “Nueva Escuela Mexicana”, Marx Arriaga —antiguo sinodal de Beatriz Gutiérrez Müller, gracias a la cual llegó al cargo—, y quien luego de ser destituido lleva días atrincherado en su oficina para iniciar, según dice, “la resistencia” contra “las cloacas de la SEP” que dirige otro embarrado en el libro de Scherer: Mario Delgado —sujeto de interés de las agencias de Estados Unidos por su inocultable relación con El Rey del Huachicol.
La alianza del recién expulsado de la coordinación del grupo parlamentario de Morena, Adán Augusto López, con Andy López Obrador —el hijo del expresidente que un día soñó ocupar la misma silla que su padre—, a fin de jugarle las contras a la presidenta en las elecciones intermedias de 2027.
La lucha de poder entre el subsecretario de Organización de Morena, Andy López Beltrán, y la presidenta de este instituto, Luisa María Alcalde, confrontación que Claudia Sheinbaum ha intentado manejar con pinzas para no incomodar al inquilino de Palenque y que sin embargo revela la magnitud de la grieta que se ha abierto en Morena, la cual, según versiones recogidas en Palacio, podría tener al supuesto “heredero” del legado de AMLO, manchado con mil y un escándalos a consecuencia de los negocios millonarios de él y sus amigos, con un pie fuera del partido.
La confrontación entre la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, y el coordinador de la bancada morenista en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, a quien Sansores ha pedido que “cuide su chiquero” y al que ha señalado como “emblema del nepotismo”.
La rebelión contra la ley antinepotismo, por parte del senador morenista Saúl Monreal, quien se empeña en suceder en la gubernatura de Zacatecas a su hermano David, a pesar de la pública oposición de la presidenta Sheinbaum.
La rebelión del coordinador del Partido Verde en el Senado, Manuel Velasco, quien públicamente ha destapado a la senadora Ruth González, esposa del actual gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo, como la carta fuerte del partido para pelear la gubernatura en los comicios de 2027.
La trágica privación de la libertad, en Concordia, Sinaloa, de diez trabajadores de la minera canadiense Vizca Silver, que llevaba bajo amenazas del crimen organizado más de un año, y que había cambiado incluso el color de los chalecos de sus empleados para evitar que estos fueran “confundidos” con integrantes de algún grupo criminal.
La pifia del titular de la Secretaría de Seguridad Pública federal tras afirmar que en la minera no había reportes de extorsión y que los mineros habían sido “confundidos”, cuando la mina había suspendido actividades un año antes por amenazas y empleados de la empresa revelaron que en realidad las víctimas habían sido extraídas de sus habitaciones en Residencial Clementina, donde tenían su campamento: habían ido directamente por ellos.
El hallazgo de los primeros cuerpos de los mineros en fosas de la localidad de El Verde, en donde se localizaron más fosas clandestinas con al menos 14 cuerpos y un número indeterminado de segmentos humanos.
El hallazgo de cinco cadáveres en descomposición en la caja de una camioneta, sobre la carretera a Navolato: turistas del Estado de México (dos hermanos, así como padre e hijo), que habían desaparecido el 7 de febrero en Ahome, y que esta vez, efectivamente fueron confundidos y asesinados por manos criminales.
El descubrimiento en los mismos días de 16 fosas en el Valle de Mexicali (colonia Miguel Alemán) donde se han realizado más de 30 hallazgos de restos.
El descubrimiento de hieleras con cabezas humanas en Coatzacoalcos, Veracruz, y la localización de otra fosa clandestina en Jáltipan, producto de la disputa por el control del corredor interoceánico del Istmo de Tehuantepec.
Cuerpos flotando en el Suchiate, donde se reportan ejecuciones, extorsiones y privaciones de la libertad por parte de grupos armados.
El ataque armado en el interior de un bar de Puebla que dejó tres muertos y cinco heridos.
El reporte de organizaciones de transportistas que prendieron focos rojos Amozoc, Coronango, Esperanza y Tepeaca, y señalaron las autopistas México-Veracruz, México-Puebla y Puebla-Orizaba como sitios donde bandas de asaltantes emplean inhibidores de señal para bloquear los sistemas de geolocalización y desaparecer no solo camiones cargados de mercancía, sino también autos particulares.
Enfrentamientos en Nuevo León, Jalisco, Michoacán, Zacatecas y Chiapas.
Todo esto mientras la nueva alcaldesa morenista de Tequila, que acaba de remplazar al alcalde narco y extorsionador de Tequila, aparece feliz cantando narcocorridos en una fiesta.
Y apenas va un año de gobierno.
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¿Traición o purga contra los “puros” en la 4T?/Salvador García Soto
Los golpes y cuestionamientos surgieron del interior del movimiento morenista y desde el gobierno federal, como si hubiera una decisión al más alto nivel
El Universal, | 16/02/2026 |
En una misma semana, dos personajes identificados con los grupos más radicales e ideológicos de la llamada 4T, Jesús Ramírez Cuevas y Marx Arriaga, fueron exhibidos y golpeados políticamente desde adentro del propio movimiento y gobierno al que pertenecen. Los dos pertenecen al llamado grupo de “Los Puros” y ambos tuvieron un papel prominente en la ideologización del gobierno del expresidente López Obrador.
El exvocero presidencial y actual Coordinador de Asesores de la Presidencia, fue exhibido y acusado de actos graves de corrupción en el libro de Julio Scherer, exconsejero Jurídico de López Obrador, y cercano a la presidenta Sheinbaum, mientras que al director de Contenidos Educativos de la SEP de plano lo corrieron del cargo, que él se niega a dejar y se atrincheró en sus oficinas, llamando a una rebelión magisterial contra el secretario de Educación, Mario Delgado.
Si a eso se le suma la reciente salida de Adán Augusto López de la coordinación parlamentaria del Senado, pactada e instruida desde la Presidencia, está claro que se ha empezado a hacer una “limpia” o “purga”, tanto de las imposiciones y herencia de López Obrador, como de los obradoristas más duros o “puros” que hoy parecen incomodar o haberse vuelto un problema para la 4T y en particular para la Presidencia de la doctora Sheinbaum.
Porque llama mucho la atención que en todos esos casos no fue la derecha, la debilitada oposición o los críticos de la 4T, los que golpearon y pusieron en el reflector a los morenistas duros, sino que los golpes y cuestionamientos surgieron desde adentro del movimiento morenista y desde el mismo gobierno federal, como si hubiera una decisión al más alto nivel, que aunque sea velada y no se haga pública, busca sacudirse perfiles y personajes incómodos por sus posiciones ideológicas extremas.
Y es que tanto Adán Augusto como Ramírez Cuevas, como en menor medida Marx Arriaga, son personajes que han estado en la mira del gobierno ultraderechista de Donald Trump. Del exvocero y del exfuncionario de la SEP se sabe que sus posiciones antiestadounidenses y su cercanía política con Rusia, mientras que de Adán Augusto los señalamientos de presunta corrupción y sus vínculos con Hernán Bermúdez Requena y el grupo criminal de “La Barredora”, han sido motivo de señalamientos y observaciones desde el gobierno estadounidense, ya sea por temas de protección al narcotráfico o por los postulados izquierdistas radicales que enarbolan ciertos grupos de la 4T a los que pertenecen los personajes mencionados.
En el caso de Jesús Ramírez tanto el Departamento de Estado como el periódico The New York Times, han documentado el crecimiento del aparato de propaganda ruso en México y han señalado que el exvocero presidencial y su cercano director del Sistema Público de Radiodifusión, Jenaro Villamil, han impulsado y difundido información de la agencia RT (Russia Times) que consideran propaganda a favor de los intereses del régimen dictatorial de Vladimir Putin y en contra de los Estados Unidos.
En noviembre pasado el NYT publicó un reportaje titulado “La desinformación de Rusia llega a México buscando romper vínculos con Estados Unidos”, en el que se mencionaba el nombre de Villamil como uno de los principales diseminadores de la propaganda rusa, y menciona la existencia de un cable diplomático que envió a Washington la embajada estadounidense en México en el que habla de “la expansión repentina y espectacular” de la agencia RT entre los mexicanos. Antes, a Ramírez ya lo habían señalado por sus vínculos con el régimen de Putin y la periodista Dolia Estevez había alertado que el vocero presidencial utilizaba al Club de Periodistas de México, al que financiaba desde el gobierno, para otorgar premios y reconocimientos a periodistas y personajes prorusos.
En el caso de Marx Arriaga, que pertenece al mismo grupo radical que encabeza Ramírez Cuevas, el argumento para destituirlo, según tuvo que salir a explicar el secretario Mario Delgado, es que se negó a hacer las modificaciones y cambios que se le pidieron a los libros de texto gratuitos para el próximo ciclo escolar 2026-2027. Su pertenencia a los grupos duros del obradorismo hizo que el señor Arriaga se sintiera intocable y desobedeciera al mismo secretario, lo que junto con denuncias de cobros de “moches” a sus subalternos y temas de corrupción, habrían motivado que la presidenta autorizara a Delgado a despedirlo de manera fulminante.
A Jesús Ramírez, además, las menciones que se hacen en el libro “Ni Venganza ni Perdón”, del exconsejero jurídico Julio Scherer, sobre sus vínculos cercanos con el empresario huachicolero asesinado, Sergio Carmona, también son un elemento que pesa en su contra y no parece ni casual, ni ajeno a la cercanía que también tiene con la presidenta Sheinbaum, que Scherer haya enfocado sus baterías contra el oscuro exvocero presidencial.
Si a todo eso se suman las versiones que indican que Andrés Manuel López Beltrán estaría por dejar su cargo en la dirigencia nacional de Morena para buscar una candidatura a diputado desde Tabasco, por las diferencias fuertes que ha tenido con la presidenta y con el fin de iniciar su carrera política en la tierra natal de su padre, parece claro que sí hay un patrón o una estrategia que indica que, ya sea por presiones de Estados Unidos o porque ella planea empezar a consolidar ya su gobierno y deshacerse de lastres y herencias de su antecesor, la mano de Palacio Nacional estaría detrás de esta “limpieza” al interior de la 4T.
Y para abonar a la hipótesis de que sí hay en marcha una purga de personajes incómodos o heredados en el movimiento que hoy gobierna, un alto funcionario de este gobierno respondió cuando le preguntaron en confianza qué pasaba con Julio Scherer y su libro y si no era una tración hacia la presidenta Sheinbaum: “Quizás más que traición le está haciendo un servicio”.
NOTAS INDISCRETAS… Y para completar el cuadro de si hay “traiciones” o “purgas” intestinas en la 4T, ayer en estas mismas páginas la ministra Lenia Batres escribió su columna que firma como “La Ministra del Pueblo” y le puso el título de “La traición a la hora de las transformaciones” y tras hacer un recuento histórico de Francisco I. Madero y de cómo fue traicionado por los suyos, la ministra identificada también con los “puros” de Morena, remata con el siguiente párrafo: “A Madero sólo podemos reprochar no haber confiado en quienes impulsaron el movimiento revolucionario. Su ingenuidad no fue creer que el país se transformaría, sino confiar en quienes venían del bando porfirista y nunca les importó el interés nacional ni popular, solo el resguardo de sus intereses personales”. ¿A quién le habla y a quienes alude la ministra Batres?... Hasta anoche Marx Arriaga continuaba atrincherado en sus oficinas de la SEP y desde ahí seguía transmitiendo en vivo por sus redes sociales y azuzando a los maestros de sus comités de la Nueva Escuela Mexicana a emprender una rebelión en contra de la dependencia y de la intención de destituirlo. Y mientras Mario Delgado tuvo que salir a los medios a explicar las razones del despido y hasta filtró que, antes de despedirlo por la fuerza, le ofreció a Arriaga que presentara su renuncia y le daban una embajada, según se supo la de Costa Rica, lo cierto es que hoy le espera todavía la crisis al secretario Delgado que tendrá que definir si echa por la fuerza o sigue tolerando a su sublevado colaborador. Por lo pronto Arriaga ya logró que el grupo de maestros que lo sigue planteara una demanda de aumento del 100% a la SEP y amenazaran con tomar la dependencia ante el despido de su líder ideológico. Ayer se escuchaba que hoy mismo Mario Delgado nombrará a la nueva Directora de Contenidos Educativos y que será una mujer indígena. El problema será donde despachará la nueva funcionaria si el señor Arriaga sigue con su plantón de “resistencia” en el despacho correspondiente. Vaya sainete y escándalo el que afecta a la Secretaría que debe velar por la educación de los niños mexicanos, pero en la que sus funcionarios son muy maleducados… Y hablando de pugnas y enfrentamientos en la 4T, en Chihuahua las cosas se van a poner color de hormiga de cara a las próximas elecciones del 2027. Si ya la amenaza de Adán Augusto, de que a como de lugar él se va a encargar de que su senadora favorita, Andrea Chávez, “sea la próxima gobernadora”, anticipaba un choque frontal entre el tabasqueño y Palacio Nacional, ahora a ese choque se añade otro personaje: el diputado Ricardo Monreal, según se comenta en el estado norteño, será nombrado por la presidenta Sheinbaum coordinador de la Primera Circunscripción Electoral, que abarca Jalisco, Nayarit, Sinaloa, Durango, Sonora, las dos Californias y Chihuahua, para que sea quien opere las campañas en los comicios estatales y federales del próximo año. Es decir, que Monreal tendrá que operar a favor de quien le diga la presidenta, y todo hace suponer que eso sería a favor del alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, y no precisamente a favor de la senadora Chávez. Y ahí vendría otro enfrentamiento entre Monreal y Adán Augusto que, según se vio en el pleito que protagonizaron a finales de 2024 por un recorte al presupuesto del Senado. Si aquella vez se dijeron de todo y se acusaron mutuamente de las peores corruptelas, imagínese si se vuelven a enfrentar por la elección, primero interna y luego constitucional en Chihuahua. ¿Arderá el llamado estado grande de México?... Los dados mandaron Escalera Doble. Bien empieza la semana.
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Radicales contra estadistas
Contraseña/Óscar Cedillo
Milenio,
Primero fue Alejandro Gertz Manero. Después Adán Augusto López. Ahora Marx Arriaga. La secuencia no es casualidad ni ajuste administrativo: es mensaje político. El cambio con estrategia avanza.
Al interior de la 4T algunos intentan simular una guerra fría doméstica y de bajo costo: las huestes radicales reclaman una supuesta traición a los principios originales del ex presidente Andrés Manuel López Obrador y exigen una pureza ideológica que, en los hechos, resulta funcional al conflicto permanente. El caso de Marx Arriaga en la Secretaría de Educación Pública es el ejemplo más visible de esa confrontación y de las distintas formas de entender el concepto de caudillo, según convenga.
La presidenta Claudia Sheinbaum —con lectura internacional en mano— ha visto la caída o desgaste de varios gobiernos de izquierda en el mundo y ha optado por otra ruta: moderación, pragmatismo y equilibrio táctico. Mantener una relación estable con Estados Unidos sin romper con América Latina no es claudicación, es cálculo de Estado. Esa decisión la coloca en registro de estadista, no de agitadora.
El problema es que el “segundo piso de la cuarta transformación” convive aún con perfiles heredados que tensionan ese equilibrio. El polémico responsable de los materiales educativos es uno de ellos. Su narrativa combativa, su inclinación al conflicto y su permanente apelación al martirologio incomodan tanto a Washington como a sectores empresariales nacionales, especialmente cuando la “Nueva Escuela Mexicana” es observada con lupa.
Arriaga parece decidido a convertirse en símbolo y trinchera. Ya no cuenta con el respaldo irrestricto de los primeros círculos que lo encumbraron como arquitecto de los nuevos libros de texto, pero su activismo digital sigue siendo combustible para quienes buscan descomponer la estrategia actual.
En la nueva etapa no hay interés en reabrir viejas batallas ni en sostener radicalismos que viven del pasado. Sin embargo, al reclamo de Arriaga se suman —aunque en voz baja— quienes desean mantener a la Presidenta atrapada en el escándalo.
Palabras clave
La semana pasada los radicales se sintieron vulnerados, necesitaban un caudillo: lo encontraron en Marx Arriaga. La respuesta se suma a un mismo mensaje: el orden interno comenzó, y no parece reversible. “Antes como antes; ahora como ahora”.
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Año Cero
USA: poder latino/Antonio Navalón
El Finnanciero, 16, 2026 |
Imagine por un momento la escena. El país que ha convertido el control migratorio en bandera política, que ha hecho de la frontera un emblema de soberanía y que, en el segundo mandato de Donald Trump como presidente, ha endurecido el lenguaje y la práctica del poder frente a lo latino, enciende sus pantallas para presenciar el espectáculo más visto del año.
Sin embargo, en ese escenario donde se cruzan identidad nacional, dinero y relato político, lo que irrumpe no es el discurso de la exclusión, sino la evidencia demográfica. No aparece el muro como símbolo, sino que aparece el español y lo latino como realidad. No se impone la fantasía de “deshacer” el mestizaje, sino la confirmación de que ya es parte constitutiva de Estados Unidos.
Lo que ocurrió esa noche no fue solamente entretenimiento. Fue una confrontación simbólica entre una narrativa oficial –la de la purga, la deportación, la amenaza– y una realidad social que no se deja borrar. Cuando esa realidad se instala en horario estelar ante decenas de millones, deja de ser cultura y se convierte en mensaje político.
Con perspectiva, cabe preguntarse cómo es posible que, después de reforzar el aparato federal de control fronterizo y migratorio –con presupuestos que, sólo en el caso de la Patrulla Fronteriza y aduanas (CBP), rondan los 19.8 mil millones de dólares en el año fiscal 2025, y con paquetes presupuestales que, en conjunto, colocan a CBP e ICE en el centro del gasto operativo del Departamento de Seguridad Nacional (Department of Homeland Security, en inglés)– el país termine celebrándose a sí mismo, sin quererlo, como un país atravesado por lo latino.
Porque eso fue, en esencia, lo que ocurrió en el Super Bowl: el evento protagónico de la televisión estadounidense, sólo comparable –en densidad emocional– con Thanksgiving. Nielsen registró un promedio cercano a 125 millones de espectadores y un pico superior a 137 millones, y el intermedio, encabezado por Bad Bunny, se movió en torno a 128 millones. No es una minoría mirando desde fuera. Es el país mirándose al espejo.
En ese escenario apareció Bad Bunny, ciudadano estadounidense por nacimiento, al haber nacido en el Estado Libre Asociado que es Puerto Rico, producto de un territorio que Washington administra con ambigüedad política, pero con consecuencias jurídicas plenas. Da igual si gusta o no. Lo relevante es el símbolo: durante su presentación, el español y los códigos culturales latinoamericanos ocuparon el centro del ritual mediático más importante del país.
Y eso incomoda precisamente porque contradice la idea –cada vez más repetida– de que, a fuerza de policías, redadas, deportaciones y ajustes legales, se puede “limpiar” la historia. No se puede. El español es hoy la segunda lengua más hablada en Estados Unidos y la población hispana/latina alcanzó 68 millones (aproximadamente 20% del país), según estimaciones recientes. Ese dato no es un argumento: es una estructura que demuestra una realidad innegable.
El debate sobre deportaciones, además, exige precisión. No todo lo que se comunica como “deportación” es igual: están las remociones formales, los retornos y las salidas voluntarias, y cada categoría se usa políticamente. Y los datos ahí están, entre enero y octubre de 2025, al menos 200 mil latinoamericanos fueron deportados. En paralelo, comunicados del Department of Homeland Security han presentado cifras que indican “salidas voluntarias” y otros conceptos de “dejar el país”. Sólo en enero de este año, se estima que 73 mil personas se encontraban detenidas en centros de ICE, el nivel más alto jamás registrado por el DHS. Estos no son tecnicismos, son muestra de una crisis que ha sobrepasado a la realidad.
La presencia de símbolos latinos en un evento de esa magnitud, por tanto, no es folclor ni concesión cosmética. Es la constatación de un hecho estructural: economía, mercado laboral, consumo, deporte, música, educación y política están íntimamente entrelazados con la comunidad latina. En estados bisagra –Texas, California, Florida, Arizona– su peso electoral ya no es solamente importante, sino que es y será determinante rumbo a las elecciones de noviembre.
Por eso la pregunta no es cultural. Es política y demográfica. ¿De verdad está Estados Unidos en condiciones de “prescindir” de lo latino, como si se tratara de un accesorio incómodo o incompatible? ¿De verdad alguien cree que puede escalarse el número de expulsiones hasta niveles masivos sin fracturar sectores productivos, sin reordenar ciudades enteras y sin pagar un precio electoral?
Más allá del pleito entre republicanos y demócratas, lo que está en juego es una disonancia entre discurso y realidad. La identidad estadounidense contemporánea es inseparable del mestizaje cultural y social. Negarlo no elimina el fenómeno, lo vuelve más visible, más tenso y más político.
El efecto de ese contraste todavía está por medirse. Habrá que ver cómo procesa esto el Partido Republicano, qué lectura intentan imponer los demócratas y, sobre todo, qué consecuencias produce en un país que pretende no ser lo que ya es. Porque cuando una nación se resiste a reconocerse, no termina enfrentándose a una minoría: termina enfrentándose a su propia transformación histórica.
Y eso conduce a una pregunta final, inevitable: si un medio tiempo del Super Bowl ya funciona como espejo demográfico del país, ¿qué ocurrirá cuando en unos meses un evento global como el Mundial de futbol vuelva a colocar esa diversidad –sin permiso y sin disculpas– en el centro del escenario?
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Marx Arriaga y los “apestados” de la 4T/Mario Maldonado
Se suma a otros funcionarios que respondían solo a López Obrador y, en privado, se dedicaban a criticar la administración de la actual presidenta
El Universal, | 16/02/2026 |
Aunque en el discurso la presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado una y otra vez su indiscutible cercanía con el expresidente Andrés Manuel López Obrador, en los hechos ha tenido que marcar distancia de algunas políticas de la pasada administración y, sobre todo, de algunos personajes; esto para mejorar la percepción ciudadana y para atemperar la relación con la administración de Donald Trump, que está dispuesta a acabar con los “guerrilleros” en Latinoamérica.
La destitución de Marx Arriaga de la Dirección General de Materiales Educativos (DGME) de la SEP responde a esa lógica. Desde finales del año pasado se hablaba de la salida de dicho personaje de la Subsecretaría de Educación Básica, pues las confrontaciones con la administración de Sheinbaum eran públicas y cada vez más frecuentes.
Durante una conferencia en la Escuela Normal Urbana de Balancán, en Tabasco, el depuesto funcionario se atrevió a asegurar que la nueva administración traicionó los sueños de Andrés Manuel López Obrador. “¿Qué está haciendo el gobierno federal? Traicionar”, fueron sus palabras exactas, las cuales resonaron con fuerza en Palacio Nacional.
Ademas, hizo un llamado a formar “comités de defensa del obradorismo” y de la Nueva Escuela Mexicana, dentro y fuera de la Secretaría de Educación Pública, calificando de neoliberal la gestión del titular de Educación, Mario Delgado, y proponiendo una movilización política desde sus oficinas en Avenida Universidad de la alcaldía Benito Juárez.
Por todo lo anterior, aunque oficialmente se argumentó un cambio administrativo en la dependencia, fue removido de su cargo tras semanas de diferencias cada vez más álgidas con Mario Delgado; las últimas supuestamente porque se negó a permitir cambios en los libros de texto gratuitos, insistiendo que atentaban contra el legado educativo del gobierno revolucionario. La realidad es que a la Presidente le molestó de sobremanera el tema de equidad de género.
Marx Arriaga pertenece al ala más dura de Morena y del obradorismo. Comparte convicciones con figuras como Jesús Ramírez Cuevas, Martí Batres, Paco Ignacio Taibo II y Epigmenio Ibarra. Todos ellos han hecho evidente su ideología de confrontación con el pasado neoliberal.
Pero la principal promotora de Arriaga al interior del llamado movimiento de Transformación fue la esposa de López Obrador, Beatriz Gutiérrez Müller, quien cabildeó su llegada a la SEP —entonces a cargo de Delfina Gómez—, cuando fungió como presidenta honoraria del Consejo Asesor de Memoria Histórica y Cultural de México.
En 2013 Arriaga Navarro fue lector sinodal en el examen profesional de Gutiérrez Müller para obtener el grado de doctorado en Humanidades por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). El tema de la tesis fue la obra de Francisco de Quevedo.
La renuncia forzosa no ha sido tersa y hasta el cierre de esta columna Marx Arriaga seguía atrincherado en su oficina, aunque se espera que este lunes sea designada una nueva titular en esa plaza, al parecer una mujer de origen indígena. El escándalo le ha servido para ganar tiempo y para recibir el apoyo de quienes, como él, acusan una traición a los principios del movimiento. Son muchos los que piensan todavía así y están incrustados en el gobierno de Sheinbaum.
A este despido se suman los de otros funcionarios que respondían únicamente a López Obrador y, en privado, se dedicaban a criticar la administración de la actual presidenta. En esa lista están el exvocero y actual coordinador de Asesores de la Presidencia, Jesús Ramírez; Francisco Garduño, extitular del Instituto Nacional de Migración, e incluso Adán Augusto López, excoordinador de la bancada morenista en el Senado.
Posdata 1
El caso del parque eólico inexistente por el que se habrían destinado cerca de 7 mil millones de pesos sigue escalando y ya se instaló de lleno en la arena política de Monterrey. La investigación difundida por Latinus puso bajo la lupa al empresario Eugenio Javier Maiz Domené —hoy detenido por fraude— y abrió un frente incómodo para el priista Adrián de la Garza, quien aspira a la gubernatura de Nuevo León.
En el expediente político emerge con fuerza Jovita Morín Flores, actual contralora del Ayuntamiento de Monterrey y ex titular de la Comisión de Justicia del PAN. Morín aparece como socia en Next Energy, así como en al menos otras dos razones sociales —INTELLSWICHT y MD Iluminación Nacional— que en 2020 obtuvieron contratos con el Municipio de Aguascalientes presuntamente en beneficio del hoy imputado Maiz Domené. Para un cargo cuya función central es vigilar la legalidad del gasto público, la sola existencia de estos vínculos empresariales eleva las alertas y exige explicaciones puntuales.
El tema adquiere mayor dimensión política por el entorno en el que se mueve la contralora. Morín proviene del CEN del PAN en tiempos de Marko Cortés y su llegada —según versiones internas— fue impulsada desde ese grupo político. En Nuevo León, además, el priismo que encabezan Adrián de la Garza de la mano del panista Francisco Cienfuegos observa con cautela la evolución del caso, consciente de que cualquier ramificación que toque Monterrey puede convertirse en una bomba para un alcalde que de por sí es muy mal visto en Palacio Nacional.
Por ahora, el proceso penal contra Maiz Domené apenas entra en su fase judicial, pero el expediente político tiene sus propios efectos. El caso amenaza con convertirse en un nuevo frente de desgaste para la oposición local en la antesala de la próxima disputa por la gubernatura.
Posdata 2
En la misma semana en que asoma la cabeza el exconsejero Juridico de la presidencia, Julio Scherer Ibarra, sus conocidos aliados de la Cooperativa La Cruz Azul se suman una victoria más contra sus rivales. Con violencia recuperaron la planta productiva de Hidalgo, la única que les faltaba para borrar del mapa a los seguidores de Guillermo Álvarez.
Scherer fue una pieza clave para que, a principios del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la disidencia encabezada por Víctor Velázquez y José Antonio Marín diera un “golpe de estado” al emblemático “Billy” Álvarez, por lo que su regreso al escenario político en estos momentos, cuando el Poder Judicial le entrega la planta hidalguense a sus cooperativistas cercanos, puede ser más que una coincidencia.
La realidad es que las ligas del exconsejero con la cooperativa se mantienen intactas, principalmente porque la estrategia jurídica de La Cruz Azul sigue en manos del abogado Rafael Anzures Ortiz, el mismo que recomendó Scherer en los albores del sexenio pasado.
Posdata 3
Las presiones del PVEM y del PT a Morena para aprobar la reforma electoral o romper la coalición y poner en riesgo los resultados electorales en las elecciones intermedias del 2027 no tienen eco en Guerrero, donde el senador Félix Salgado Macedonio alzó la voz y recordó que en esa entidad Morena es lo suficientemente fuerte como para mantener la gubernatura sin alianzas en caso de que no se concrete una coalición con sus partidos aliados.
Esto en respuesta a las declaraciones del dirigente estatal del PT, Victoriano Wences Real, que hizo pública su intención de ser candidato a la gubernatura y del líder del PVEM, Alejandro Carabias Icaza, quién señaló que a pesar de que hay un acuerdo nacional de su partido con Morena están a la espera de coincidencias.
Ante el amago de los dirigentes estatales, Salgado Macedonio les recordó que en 2024 fue candidato a Senador sólo por Morena, porque no lo respaldó ni el PT ni el PVEM, asegurando firmemente que en Guerrero "con puro Morena ganas muy bien". Basta revisar los resultados para ver que el PVEM quedó en cuarto lugar y el PT en quinto lugar en la elección de senadores.
@MarioMal
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Jorge Meléndez: el periodista que construyó puentes/ Karina Álvarez /
El Heraldo de México
No solo escribió durante décadas. No solo analizó, cuestionó y polemizó. Jorge construyó plataformas para que otros también lo hicieran. Creó comunidad cuando lo más sencillo era competir. Apostó por la palabra cuando el ruido comenzaba a imponerse.
Su programa “Después de la letra, la palabra”, que condujo por años en el Grupo IMER, no era solo un espacio de análisis: era una invitación permanente al pensamiento crítico. Jorge no hablaba para agradar; hablaba para incomodar cuando era necesario, para abrir debate, para obligarnos a mirar más allá de la coyuntura inmediata.
Pero quizá uno de sus mayores actos de congruencia fue su última creación: Periodistas Unidos, un medio independiente, ajeno al gobierno, nacido de la convicción de que la libertad editorial no se negocia. En tiempos donde la cercanía con el poder suele confundirse con acceso, él eligió la distancia crítica. En momentos donde muchos proyectos dependen de líneas oficiales, él apostó por la autonomía.
Eso no es menor. Fundar un medio independiente en México no es solo un reto financiero; es una declaración ética. Es decirle al poder -sea cual sea su signo- que el periodismo no es vocería ni propaganda. Es contrapeso.
Jorge entendía algo esencial: la independencia no es un discurso, es una práctica cotidiana. Se construye en las decisiones pequeñas -qué publicas, qué callas, qué investigas, a quién incomodas- y en las grandes apuestas, como crear un espacio donde la pluralidad y la crítica no estén condicionadas por presupuestos oficiales.
Pero más allá del periodista, estaba el compañero.
En un gremio atravesado por egos, precariedad y tensiones políticas, Jorge elegía apoyar. Compartía contactos, impulsaba textos de otros, recomendaba lecturas, tendía puentes entre generaciones. Le interesaba formar, no figurar. Acompañar, no desplazar.
Fue maestro sin solemnidad. Amigo sin cálculo.
Hoy que el periodismo vive una etapa marcada por la polarización, por la sospecha constante y por la tentación de alinearse, recordar a Jorge Meléndez Preciado es recordar que se puede ser crítico sin estridencia, firme sin descalificación, independiente sin aislamiento.
Su legado no está solo en sus textos. Está en las redes de colegas que ayudó a consolidar. En los espacios que abrió. En la idea -cada vez más urgente- de que el periodismo debe ser libre incluso cuando eso incomoda a quienes gobiernan.
El mejor homenaje no es la elegía. Es la coherencia.
Que “Después de la letra, la palabra” no sea solo el nombre de un programa, sino una práctica: que lo que decimos tenga sustento, que la palabra tenga ética y que la letra no se arrodille.
Porque Jorge no entendía el periodismo como carrera individual, sino como causa colectiva.
Y en esa causa, fue -y seguirá siendo- un constructor de puentes.
Gracias, querido Jorge, por toda la enseñanza y tu apoyo, siempre, incondicional. Descansa.
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La Jornada de Oriente
Puebla, Lunes, febrero 16, 2026
Jorge Meléndez Preciado, periodista mexicano y colaborador en La Jornada./ Aurelio Fernández Fuentes
Hay que hacer un homenaje a Jorge Meléndez Preciado como hay que hacérselo a todas las personas que han luchado toda su vida, por el bien de la comunidad y han sido consecuentes con sus principios. Jorge es uno de los mexicanos más conspicuos en este terreno. Pertenece a una generación que se ha ido extinguiendo, que se formó en los años 60 del siglo pasado; tuvo la dicha de ser un importante participante del movimiento del 68 y no sólo sobrevivió a él sino que aquellas jornadas lo catapultaron a partir de entonces. Siempre mantuvo la idea de que la organización que agrupara las ideas era lo más importante y actuó en consecuencia.
En esos años, creíamos que el socialismo en México y en el mundo estaba al alcance de la mano si luchábamos por él; con el peso de los acontecimientos derivados de postulados equívocos que llevaron a la desaparición del socialismo que se había podido poner en práctica y el desvanecimiento de las organizaciones que lo defendían, lo mismo que las agrupaciones semejantes que ofrecían otras alternativas hacia el comunismo, murió con una convicción inequívoca: el socialismo es hoy más necesario que nunca.
Los entonces militantes de aquellas ideas formaron parte de una diáspora, una fuerza centrífuga contraria a la fuerza centrípeta que nos había agrupado. Jorge no se fue a crear Pronasol, como otros lo hicieron, aliados al gobierno de Carlos Salinas de Gortari; tampoco fue seducido por los cantos de sirena del voto útil que llevó a varios destacados participantes de los sesenta y los setenta a ser el furgón de cola de un cambio hacia la mayor privatización de los bienes públicos y a la exacerbación del individualismo degradante que hoy padecemos; igualmente, no se enganchó en el carro del neoliberalismo, dentro de las universidades y en los organismos “autónomos”, extensiones de un Estado capitalista en liquidación, en los que olvidaron toda idea de transformación revolucionaria y mejoría de las clases desposeídas.
No. Jorge se quedó del lado de sus ideales básicos. Ya había pasado de la formación como economista en la UNAM a la de un periodista lúcido y comprometido, que observaba que un periodista es aquel que publica la verdad, que no distorsiona los hechos en aras de una causa.
Yo agradezco a Jorge su amistad, su generosidad, ese ánimo de combate que lo llevó hasta el último momento a hacer lo que muchos queremos hacer: salir con los tenis por delante -como bien diría Chava Flores—antes que tirar la toalla.
Hicimos muchos combates juntos. Llegó a nosotros cuando ocurría la mayor persecución de Rafael Moreno Valle contra La Jornada de Oriente y se ofreció a colaborar generosamente con una columna semanal, llena de sabiduría y firmeza. Lo recuerdo también aceptando las ofertas de dar conferencias aquí y allá con los temas del movimiento de 1968, el periodismo, la realidad nacional e internacional.
Extrañaremos mucho a Jorge, ya lo extrañamos. Quiero abrazar a Rosi Roveglia, su compañera, y a sus hijos y nietos en este momento en el que comienza un hueco en sus vidas –y las nuestras—que nunca se cerrará.
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Quadratin, San Luis Potosí, México a 16 de febrero de 2026
Jorge Meléndez y la información, derecho del pueblo/Teresa Gil
Jorge Meléndez Preciado, el destacado periodista y luchador de izquierda, murió el 14 de febrero pasado. El había cumplido el 17 de diciembre ochenta y un años de edad y varias décadas de esos años, los había dedicado a defender periodistas y luchar por una prensa democrática en México.
En un país en donde muchos periodistas han sido acosados, asesinados, censurados y padecer la más grave agresión que sufre un trabajador, el desempleo y los bajos salarios, reconocer la necesidades del comunicador, es enviar un mensaje de estímulo a los miles que están haciendo posible la información en el país. Y eso hizo Meléndez, en medios, organismos y personalmente.
Su presencia deja un vacío cuando siempre se le vio saltar a la defensa de una información democrática, frente a la concentración que todos conocemos, a la que se han sumado periodistas que son parte de un juego derechista.
Las leyes laborales y la segmentación del oficio a partir de la fuente de trabajo, han impedido una gran organización como las que existen en otros países, Brasil por ejemplo y si algunas organizaciones repuntan por épocas, éstas han dejado en claro que los periodistas serios y comprometidos no le aplauden al poder, como fue el caso de Meléndez.
En ese tenor aparte de él, ha estado toda una pléyade como la que impulsó la Unión de Periodistas Democráticos (UPD) a partir de 1975 a la que llegó a dirigir.
FUE IMPULSOR DEL PERIODISMO MILITANTE, A FAVOR DEL PAÍS
La UPD surgió como una imperiosa necesidad de parar al poder abusivo y autoritario de aquella época, que se ratificó ante la agresión perpetrada por el presidente Luis Echeverría contra la entonces dirección de Excélsior.
Los que estuvimos en esa asamblea de votación cuando todavía la dirigía Renato Leduc, su primer presidente, observamos los aspavientos que armaron los cercanos al régimen, la China Mendoza y su entonces marido Domínguez Aragonés quienes con otros similares, fueron despedidos de la organización.
Ahí fue electo como nuevo presidente Antonio Cáram, antiguo periodista, maestro de la UNAM y sagaz humorista. La UPD presentó la más completa propuesta para la reforma sobre el derecho a la información, que fue boicoteada en la cámara.
Dicha propuesta si puede considerarse histórica, como histórico es el paso de esa organización por el periodismo mexicano, digna de ser evaluada más a fondo. Notables periodistas la dirigieron, el mencionado Renato, Cáram, Miguel Ángel Granados Chapa, Elías Chávez, Jorge Meléndez y Eduardo Valle, hasta su declive en 1992.
Periodistas como Manuel Buendía, fueron gente cercana al organismo, en una época de marchas, concentraciones, luchas contra las leyes mordaza y la agresión y muerte de periodistas. Meléndez fue un elemento fundamental en las funciones de ese organismo no solo en el interior sino en lo exterior que era unificar al gremio y señalar la deficiencias de una comunicación sometida a la compra y contaminación del periodismo con la proliferación del embute. Para otros, chayote.
CON MELÉNDEZ SE BUSCÓ PRIMERO PONER LA INFORMACIÓN COMO DERECHO
La UPD, aparte expresaba las posturas que afectaban al país, como cuando consideró persona non grata y pidió la expulsión del entonces embajador de Estados Unidos John Gavin, por meterse en asuntos internos.
Organismos como CENCOS y otros de luchas similares, fueron sus aliados permanentes. Fue miembro de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) que surgió en 1976 y de la Organización Internacional de Periodistas (OIP). Pero como suele suceder en casa del herrero, la UPD no tiene una obra cumbre que la identifique.
Se han escrito tesis y César H. Espinosa escribió Ideología y Comunicación Política ( Ediciones Quinto Sol en coedición con el Sindicato Único Nacional de Trabajadores Universitarios, SUNTU, 1981) donde aborda entre otros temas la organización militante de periodistas y publica íntegra la propuesta de la UPD sobre el derecho a la información.
La presencia constante de Jorge Meléndez en la defensa gremial de sus colegas, escritor, periodista con diversas tribunas y maestro de varias décadas en la UNAM, lo colocó como el personaje más versado para abordar el tema de la UPD y aún con la desaparición de ésta enarbolar los principios que la integraban.
Lo mismo que veíamos en medios donde colaboraba Meléndez, en la misma manera que otros ex miembros de la UPD lo hacían: la búsqueda de un periodismo que en medio de cualquier cambio, como ahora sucede con las redes, ponga en primer termino la información como derecho fundamental del pueblo.
Luchar por una causa es importante, pero dejar constancia de esa lucha es trascendente como sucede con Jorge Meléndez Preciado. Daremos fe de esa constancia.
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