11 feb 2026

Ramírez-Carmona: relaciones peligrosas

Crónica de un Estruendo: Las Entrañas de la 4T al Desnudo

"Admiro la temeridad de Julio para revelar, a partir de su gestión como consejero jurídico del Poder Ejecutivo, la conexión de temibles delincuentes con el gobierno de López Obrador y celebro que Jorge esté curtido en temas abracadabrantes. Carlos Marín..

El  amanecer de este 11 de febrero de 2026 no es uno cualquiera para la política mexicana. La llegada a las librerías de Ni venganza ni perdón, la obra escrita a cuatro manos por Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez, ha caído como un proyectil en el patio central de Palacio Nacional. No es un ataque externo; son revelaciones que nacen del "corazón" del movimiento, firmadas por quien fuera el guardián jurídico y hombre de absoluta confianza de López Obrador.

El Arquitecto de las Sombras: Jesús Ramírez Cuevas

El gran señalado en esta cartografía de traiciones es Jesús Ramírez Cuevas. Los textos de analistas como De Mauleón y Riva Palacio coinciden en un retrato demoledor: el exvocero y actual jefe de asesores de Claudia Sheinbaum es descrito como el "gran manipulador" que filtraba la realidad a un presidente que, por diseño o fatiga, se alejó de los diarios.

Sin embargo, la revelación más tóxica es su presunto vínculo con el fallecido Sergio Carmona, el "Rey del Huachicol". Según el libro, Ramírez Cuevas habría sido el enlace que introdujo a Carmona en el santuario de Morena, presentándolo incluso ante Mario Delgado.

Se sugiere que el dinero del huachicol —fortunas de dimensiones industriales— bañó las campañas de 2021 en estados clave como Tamaulipas, Sinaloa y Sonora.

El libro detalla el uso del poder para asfixiar a críticos, desviar recursos públicos y operar una red de "mercenarios mediáticos" financiados con contratos millonarios.

Para la presidenta Claudia Sheinbaum, este libro representa una encrucijada vital. Aunque intentó marcar distancia al inicio de su mandato, la crónica sugiere que se vio obligada a mantener a Ramírez Cuevas por la estructura de "choque mediático" que él comanda. Hoy, con su jefe de asesores bajo la lupa de cortes en Nueva York y Texas, la sombra de la corrupción se instala en la oficina contigua a la suya.

El Factor Scherer: ¿Justicia o Vendetta?

Para voces como las de Raymundo Riva Palacio y Carlos Marín, este libro es un "ajuste de cuentas" histórico. Scherer, derrotado años atrás en las intrigas palaciegas, parece haber esperado el momento preciso para equilibrar el tablero. Al pintar a López Obrador como un líder "traicionado" e ignorante de las bajezas de sus subordinados, Scherer intenta salvar la figura del amigo, aunque el lodo alcance inevitablemente la narrativa de pureza moral del sexenio pasado.

El Espejo del Pasado: El Adiós del "Hermano"; Septiembre de 2022

Al final, el rumor se hizo destino. Pese a que el vocero intentaba apagar el fuego calificando la salida como un chisme de pasillos, la confirmación cayó por su propio peso desde el púlpito de la mañanera. Julio Scherer Ibarra, el hombre de las leyes, se marchaba.

"Julio es como mi hermano", soltó López Obrador con esa mezcla de afecto y solemnidad que reserva para los suyos. El mandatario anunció su regreso a la práctica privada, colgándole la medalla de ser el arquitecto de las reformas que hoy sostienen el andamiaje de la Transformación.

Entre aplausos y cartas

Scherer, siempre discreto, habituado a las sombras, escuchó en silencio. Solo al final, ante la insistencia, tomó la palabra. No fue una declaración, fue una misiva al amigo: "Hoy el ciclo se ha completado... a partir de hoy lo haré desde otro lugar".

El Presidente, en un gesto de blindaje emocional, cortó de tajo las preguntas incómodas. "Se acabó... Julio merece terminar así", sentenció. El acto cerró con una imagen para la posteridad: un abrazo y ambos caminando juntos hacia la salida del Salón Tesorería.

Lo que nadie sabía entonces es que, años después, ese "hermano" regresaría en forma de libro para sacudir los cimientos de la casa que ayudó a construir.
#

Revelaciones desde el corazón de la 4T/Héctor De Mauleón

El Universal, | 11/02/2026 |

Entre la batería de revelaciones que contiene “Ni venganza ni perdón”, el libro que escribieron Julio Scherer Ibarra, exconsejero jurídico de la Presidencia de López Obrador, y el periodista Jorge Fernández Menéndez —un volumen editado por Planeta que comenzará a circular a partir de hoy—, hay una que pega directamente en el centro del gobierno de Claudia Sheinbaum. Involucra nada menos que a su jefe de asesores, y vocero presidencial en tiempos de AMLO, Jesús Ramírez Cuevas, así como al hoy secretario de Educación y exlíder nacional de Morena, Mario Delgado.

Al aparecer en un libro firmado por Scherer Ibarra, la conclusión es que esa información es de primera mano, viene del corazón mismo de la 4T, y está avalada por uno de los hombres más cercanos al expresidente y uno de los que más poder amasaron en la primera parte del sexenio.

Se narra en el libro que fue Ramírez Cuevas quien abrió las puertas de Palacio Nacional al Rey del Huachicol, Sergio Carmona, y quien facilitó reuniones estratégicas que convirtieron a este personaje, asesinado misteriosamente en noviembre de 2021, “en parte fundamental del engranaje electoral del partido en el norte del país”.

En el libro se maneja la versión de que Carmona se habría reunido incluso con López Obrador, y se confirma lo que ya era sabido: que Sergio Carmona financió, entre otras campañas, las de Tamaulipas, Sonora y Sinaloa. Se afirma, sobre todo, que fue Jesús Ramírez Cuevas quien presentó al Rey del Huachicol con el presidente de Morena, Mario Delgado.

Carmona, afirman Scherer y Fernández Menéndez, controló hasta un tercio del mercado ilegal de hidrocarburos en la frontera norte. Parte de las ganancias de ese tráfico bañaron las campañas de Morena durante las elecciones intermedias de 2021.

Hoy, Carmona está muerto. Lo asesinaron poco después de entrar en tratos con agencias de seguridad estadounidenses. Pero Mario Delgado es el secretario de Educación de Claudia Sheinbaum (y se habla incluso de una posible vuelta a la dirigencia del partido oficial, ante la ineptitud que han mostrado Luisa Alcalde y Andy López Obrador), y Jesús Ramírez Cuevas el jefe de asesores de la Presidencia. Según el libro, su nombre ya figura en cortes de Nueva York y Texas.

En “Ni venganza ni perdón”, Scherer Ibarra mira con indulgencia, y hace lo posible por justificar, el actuar de Andrés Manuel López Obrador, a quien presenta como el gran traicionado. A lo largo de su trayecto, sin embargo, el libro va sembrando misiles dirigidos a diversas figuras del obradorismo.

Entre los más enlodados se encuentra Ramírez Cuevas, quien según el propio Scherer aprovechó su cercanía con el expresidente para manipularlo, llevar los mensajes del grupo duro de Morena y operar al servicio de sus propios intereses.

El libro confirma que el ignorante mandatario “casi no leía los periódicos”. Su fuente de información eran las tarjetas que Ramírez Cuevas le dejaba en el escritorio y los comentarios que le hacía al salir de las reuniones del gabinete, rumbo al salón Tesorería donde todavía hoy se sigue realizando la “mañanera”.

En ese tránsito, Ramírez Cuevas “le refería todo lo que le interesaba que el presidente escuchara. De ese modo se daba la gran manipulación, aderezada con preguntas siempre a modo”.

“Así —relata Scherer—, el presidente contestaba en muchas ocasiones temas que eran de interés de Jesús Ramírez y que no necesariamente lo eran del presidente de la República ni del gobierno”.

Scherer admite que la “mañanera” estuvo llena de seudoperiodistas al servicio del “gran manipulador”, admite que el sistema de medios públicos, bajo las órdenes de Ramírez Cuevas, “estaba orientado a satisfacer sus deseos y los de su gente”. “De ese modo la información se filtraba y manipulaba, lo que ocasionó un gran daño tanto al presidente de la República como a la sociedad”.

A través de la red del vocero, integrada por mercenarios espléndidamente pagados, se atacó y persiguió a lo largo del sexenio a empresas y comunicadores incómodos para el régimen. Se crearon empresas que recibieron contratos millonarios y publicidad oficial por parte de dependencias federales. Una las más beneficiadas fue el periódico Regeneración, que recibió 2 mil 800 millones de pesos durante el sexenio de López Obrador y actuó sin ética y sin pudor como incondicional de este.

Según el libro, Ramírez Cuevas manejó 27 mil millones de pesos producto del decreto que estableció una pensión vitalicia a los extrabajadores de la extinta Luz y Fuerza del Centro: una parte de ese dinero se empleó para impulsar la candidatura de Clara Brugada a la jefatura de gobierno de la CDMX, a pesar de que “la candidata Sheinbaum se inclinaba por Omar García Harfuch”.

“La actuación de Jesús Ramírez Cuevas, bajo el manto de la confianza presidencial, comprometió las finanzas públicas, dividió al movimiento sindical y colocó recursos públicos al servicio de una precandidatura y de intereses políticos particulares”, se lee en el libro.

Al ascender a la Presidencia, Claudia Sheinbaum intentó hacer a un lado al poderoso vocero de López Obrador. No lo consiguió. Descubrió muy pronto que necesitaba la estructura, el grupo de choque formado por sicarios mediáticos, que Ramírez había creado.

En medio del relato de su “amistad al filo del poder” con AMLO, Scherer Ibarra coloca en bandeja de plata un testimonio que reforzará las presiones de Estados Unidos sobre una presidenta a la que el gobierno y el partido le están haciendo agua por todas partes.

El problema para ella es que tiene a Ramírez Cuevas en la oficina de al lado. Uno más en la larga lista de impresentables que ella parece obligada a defender y a sostener, mientras todo se hunde.

##

Ramírez-Carmona: relaciones peligrosas/ Jorge Fernandez Menendez, 

Excelsior, 11 FEBRERO, 2026

Uno de los capítulos que ha causado mayor debate sobre el libro Ni venganza ni perdón, una amistad al filo del poder (Planeta, 2026), que escribimos este reportero con Julio Scherer Ibarra, es el de la relación del entonces vocero presidencial de López Obrador con Tamaulipas y con el empresario asesinado Sergio Carmona, apodado el rey del huachicol. Lo siguiente es parte de lo que dice el libro sobre esa relación peligrosa, hablando, entre otras cosas, de la influencia y manulación que tuvo y ejerció el ex vocero, actual coordinador de asesores de la presidencia, en el pasado sexenio.

“Un caso donde hubo una injerencia directa y que tiene consecuencias que siguen vigentes fue la relación de Jesús Ramírez y otros funcionarios con Sergio Carmona, el llamado rey del huachicol.

“Documentos de inteligencia y testimonios señalan que Ramírez Cuevas, mantuvo reuniones con Sergio Carmona, ligado al contrabando de combustible, y el financiamiento ilícito de campañas y con presuntos nexos con el narcotráfico. 

“Carmona fue un empresario tamaulipeco, asesinado en 2021, que no sólo construyó un imperio gracias al contrabando de combustibles, también tejió una red de influencias y favores políticos que, según documentos de inteligencia, llegaron hasta las puertas de Palacio Nacional.

“Informes reservados del Estado mexicano ubican a Jesús Ramírez Cuevas en varios encuentros con Carmona, antes de su ejecución. De acuerdo con fuentes consultadas, Ramírez Cuevas, abrió las puertas del círculo presidencial a uno de los financistas más polémicos de los últimos años.

“Así, Carmona fue presentado a figuras como Mario Delgado y, según versiones, al propio presidente Andrés Manuel López Obrador. 

“Fue a través de Jesús Ramírez que se habrían facilitado reuniones estratégicas para asegurar apoyos económicos en campañas clave. Entre ellas, la de su amigo personal, Américo Villarreal, hoy gobernador de Tamaulipas. La cercanía entre Ramírez y Villarreal está documentada: fotos en redes, actos de campaña y mensajes públicos la respaldan. Carmona no solo financiaba a Morena, sino que formaba parte fundamental en el engranaje electoral del partido, en el norte del país.

“La historia de Carmona comenzó a sobresalir en 2015, con el nombramiento de su hermano Julio en la aduana de Reynosa. Fue entonces que montó un esquema de huachicol fiscal que evadía impuestos con facturas falsas y empresas fantasma. 

“Para 2020, controlaba hasta un tercio del mercado ilegal de hidrocarburos en la frontera. Desde 2018, comenzó a financiar campañas en estados estratégicos: Tamaulipas, Sinaloa y Sonora. 

“Desde ese momento, periodistas y analistas lo identificaron como un operador en la sombra en las elecciones intermedias de 2021. El 22 de noviembre de ese año, Carmona cayó abatido de un tiro en la cabeza dentro de una barbería de lujo en San Pedro Garza García, Nuevo León. 

“Días antes había dicho, a su círculo íntimo, que estaba hablando con la DEA, a quienes habría revelado nombres de políticos mexicanos: “Me están preguntando… yo sí les digo muchas cosas”. Inmediatamente después de su muerte su hermano Julio huyó a Estados Unidos y según reportes de ese país se ha convertido en testigo de la DEA.

“Pero su muerte no apagó la maquinaria. Su esposa, Perla McDonald, asumió el control. La red siguió obteniendo contratos públicos y, según diversas fuentes, influyendo en nombramientos dentro del gabinete de Américo Villarreal.

“Mientras las fiscalías estatales en México guardan silencio, en Estados Unidos las pesquisas avanzan. En cortes de Nueva York y Texas, el nombre de Jesús Ramírez Cuevas aparece en documentos anexos a investigaciones por lavado de dinero y financiamiento electoral; aún no hay procesos formales en su contra.

“Fuentes del gabinete federal afirman que la presidenta Claudia Sheinbaum conoce de estos antecedentes.

“El caso Carmona es una herida abierta para Morena, y las conexiones entre dinero sucio, campañas políticas y altos funcionarios, dibujan un expediente letal. La historia no ha concluido, al contrario: el descubrimiento de la red de corrupción encabezada por dos altos mandos de la Marina es la continuación de esta historia y de la influencia de estos personajes”.

Hasta ahí esa parte del libro, que por cierto hoy salió a la venta. Las secuelas de toda esta historia se siguen sufriendo. El contrabando de combustible sigue siendo un negocio ilegal que involucra a innumerables personajes políticos: del asesinado Carmona pasó a otros operadores que lo extendieron, ampliaron y en donde la relación entre las tramas de poder y los criminales se consolidaron con una afectación de cientos de miles de millones de pesos para el erario. Incomprensiblemente en la investigación del caso, una vez que se llegó a los dos contralmirantes sobrinos del ex secretario de Marina, Rafael Ojeda, no se ha avanzado en absoluto sobre los demás operadores y protectores desde el poder a pesar de que surgen todos los días más y más comprometedores indicios.

Sinaloa, directamente ligado al caso Carmona y a Tamaulipas es un desastre: su actual gobierno surgió de aquella trama. Ayer cuando aún estaban siendo identificados los restos de los diez mineros secuestrados y asesinados en la mina de La Concordia, cuando otros cuatro hombres de una familia que fueron secuestrados la semana pasada en Mazatlán siguen estando desaparecidos, fueron secuestrados otros cinco hombres en la carretera Los Mochis-Ahome. ¿Quién tiene el poder en Sinaloa?.

#

Estrictamente Personal

La reversa para Ramírez Cuevas/ Raymundo Riva Palacio

El Financiero, febrero 11, 2026 | 

Julio Scherer y Jesús Ramírez Cuevas fueron los principales operadores políticos del expresidente Andrés Manuel López Obrador durante la primera parte de su sexenio. Scherer operaba desde la Consejería Jurídica de la Presidencia, donde se abrogaba las funciones de secretario de Gobernación y tutelaba la Fiscalía General de la República. Ramírez Cuevas, su vocero, era la pieza que utilizaba el expresidente para resolver problemas y diferendos políticos dentro de Morena. La relación entre ellos nunca fue buena, pero fue empeorando. Ramírez Cuevas lo intriga de manera sistemática, con un odio que se mantuvo más de cinco años después de haber dejado la Presidencia y el poder. Ahora, viene la reversa.

Ramírez Cuevas construyó la maquinaria de propaganda del obradorismo, y fue figura central en la estrategia de la polarización y odio que vivimos y seguimos pagando todos, que vio Scherer de cerca durante su paso por la Presidencia sin que pudiera atenuar los ataques ni convencer a López Obrador de lo maligno de esa política. Scherer salió de la Presidencia porque quiso, pero derrotado en la política realista por Ramírez Cuevas, hasta ahora que empieza a empatar el juego al haber abierto una puerta que nadie sabía que existía: su presunta relación con El rey del huachicol, el empresario Sergio Carmona, asesinado en 2021.

Lo hace en la forma de libro, Ni venganza ni perdón, que hoy empieza a ser vendido en librerías. Escrito por su amigo, el periodista Jorge Fernández Menéndez, narra la historia de su amistad con López Obrador. El título del libro se ajusta, cuando menos a la luz de los extractos publicados a la fecha, con el caso del expresidente y de su némesis, el exfiscal Alejandro Gertz Manero. Sin embargo, no todo parece edulcorado. El señalamiento contra Ramírez Cuevas y su relación con Sergio Carmona es una revelación inesperada como sorprendente, porque lo que revela es algo de lo cual no había ninguna referencia previa y estaba por debajo de todos los radares de inteligencia.

Saca al escrutinio público la relación entre los dos, que por lo que se ve, fue uno de los secretos mejor guardados del sexenio de López Obrador, y también, uno cuya revelación se perfila a ser nuclear. Con documentos de inteligencia y testimonios recabados y a los que tuvo acceso Scherer, señala que le abrió a Carmona el círculo presidencial para convertirlo en financiero de varias campañas electorales.

Asegura que Ramírez Cuevas sostuvo varias reuniones con El rey del huachicol, y se convirtió en parte del engranaje electoral de Morena en el norte del país. Según la información a la que tuvo acceso desde su posición en Palacio Nacional, Carmona también financió campañas en 2018, cuando se puso en juego la Presidencia que ganó López Obrador, y el Congreso, donde obtuvo la mayoría Morena. Pero de todas esas campañas, hay tres que menciona específicamente Scherer: Sinaloa, Sonora y Tamaulipas.

El ex consejero jurídico es muy enfático en establecer que el exvocero ayudó principalmente a su amigo, el actual gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal, que aparece en la investigación de inteligencia binacional como parte importante en la estructura de mando de la organización criminal que encabezaba Carmona que, para entonces, añade, controlaba un tercio del total de huachicol a lo largo de la frontera con Estados Unidos.

Sorprende que Scherer exhibiera a su viejo amigo Alfonso Durazo, a quien acercó a López Obrador hace más de dos décadas, como beneficiario del dinero del crimen organizado para financiar su campaña para gobernador, colocándolo en una situación delicada porque es presidente del Consejo Nacional de Morena y está buscando ser secretario de Gobernación. Poner el dedo en el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, parecería que está haciendo leña del árbol caído, pero no es así. Rocha Moya era el enlace político-electoral con el Cártel de Sinaloa en el sexenio pasado, de acuerdo con las investigaciones binacionales.

Carmona hizo su fortuna del negocio del huachicol a partir de 2015, cuando según Scherer, su hermano Julio fue nombrado administrador de la aduana de Reynosa. En este espacio se detalló que el empresario fue financiero de líderes de partidos políticos de todos los colores y mecenas de Morena, que solía decir que “yo le doy a todos, porque si un día me agarran, me los llevo a todos”. Nunca pudo canjear su seguro de vida porque fue asesinado en noviembre de 2021 al salir de una peluquería en San Pedro Garza García, suburbio de Monterrey.

Carmona es el eje de una investigación en una corte federal texana por haber utilizado dinero del huachicol para financiar al menos ocho candidaturas de Morena a gobernador en 2021, en donde figura también el exlíder del partido, Mario Delgado. Scherer aporta detalles desconocidos de esa relación, al asegurar que Delgado llegó a Carmona por intermediación de Ramírez Cuevas, quien también, sugiere el exconsejero presidencial, lo llevó con López Obrador.

Un documento de inteligencia mexicano y estadounidense publicado en este espacio señala que el vínculo de Delgado con Carmona fue facilitado por Erasmo González, que era diputado por Ciudad Madero y que presidió la poderosa Comisión de Presupuesto, conocido entre los tamaulipecos como publirrelacionista del empresario asesinado, contrario a la afirmación de Scherer.

Otra revelación en el libro es que Ramírez Cuevas tiene investigaciones abiertas en su contra en las cortes federales de Texas y Nueva York, donde se llevan los casos de Carmona y del Cártel de Sinaloa por lavado de dinero y financiamientos electorales con dinero del crimen organizado, aunque Scherer aclara que no hay acusaciones formales en su contra, hasta ahora. Aunque incorpora información que no está contenida en el trabajo binacional sobre Carmona, hay elementos que se empalman con la otra gran investigación en curso en Estados Unidos, sobre la economía criminal paralela que se creó, afirman, durante el gobierno de López Obrador.

Las imputaciones contra Ramírez Cuevas son, desde la perspectiva del poder, donde sigue Scherer, inexplicables, por la ilegitimidad e ilegalidad con la que mancha de huachicol el movimiento de López Obrador y pone en entredicho la pureza del caudillo. Scherer tendrá sus razones para mostrar con rayos X el corpus obradorista, describiendo a un político que quiso cambiar la historia de México, como concluye, que en cuyo intento, “también cambió la mía”.

#

La temeridad de Julio Scherer Ibarra

El asalto a la razón/Carlos Marín

Milenio, / 11.02.2026;

Conozco a Julio Scherer Ibarra desde hace 50 años y pronto nuestra amistad quedó hermanada, aun después de mi salida de Proceso (1999). También al periodista Jorge Fernández Menéndez, especializado en seguridad y delincuencia organizada (sobre lo que ha escrito varios libros).

Ellos han publicado Ni venganza ni perdón (Planeta), donde revelan los vínculos con poderosos criminales del ex vocero de Andrés Manuel López Obrador —hoy jefe de asesores de la presidenta Claudia Sheinbaum—, Jesús Ramírez Cuevas.

No he leído el libro (apenas ayer salió a la venta), pero sí los fragmentos que han estado publicándose y exhiben el dinero sucio en que chapaleó Ramírez para apoyar campañas morenistas, como la de Clara Brugada a través del SME.

Admiro la temeridad de Julio para revelar, a partir de su gestión como consejero jurídico del Poder Ejecutivo, la conexión de temibles delincuentes con el gobierno de López Obrador y celebro que Jorge esté curtido en temas abracadabrantes.

Con lo que sé del titiritero de los “reporteros” molécula dedicados a lamer los pies de AMLO y hoy de Sheinbaum, creo lo que cuentan (pese al chismerío que en los primeros años del obradorato corrió para dudar de la honradez de Julio).

Lo que dan a conocer es tan peligroso como se desprende de lo que Jorge publicó el 22 de mayo de 2024 en su columna Razones.

“La semana antepasada, el asesinato de Carlos Narváez una mañana frente al edificio donde vivía en Polanco, volvió a abrir una historia que el debate ha puesto sobre la mesa. Narváez fue un poderoso funcionario durante el periodo de Horacio Duarte (Nota: actual secretario general de Gobierno de Delfina Gómez en el Estado de México) en el sistema de aduanas, e incluso fue propuesto para reemplazarlo (…). Con el asesinato de Narváez resurgieron las versiones de que esa muerte estaba relacionada con otra ocurrida en noviembre de 2021, la de Sergio Carmona, asesinado en San Pedro Garza García. Carmona era un empresario tamaulipeco conocido como El Rey del Huachicol, que participaba activamente en las campañas políticas en ese y varios otros estados. Si en el pasado había financiado campañas de otros partidos, desde el cambio de sexenio su operación estuvo muy ligada a Morena. El 22 de noviembre de 2021 estaba en una barbería rasurándose cuando un sicario se acercó, le disparó en la cabeza y lo mató (...). Era muy cercano, a través de su hermano Julio Carmona, al primer director de Aduanas en el sexenio, Ricardo Peralta, que luego fue subsecretario de Gobernación con Olga Sánchez Cordero (…). La fortuna de los hermanos Carmona, producto del huachicol, según medios estadunidenses que citan fuentes de la Unión Americana, superaría los dos mil millones de dólares…”.

El libro de Julio y Jorge incluye tratos ilegales con lo que queda del Sindicato Mexicano de Electricistas y el quebranto a las finanzas públicas por hasta 27 mil millones de pesos.

Los letales vínculos con el lacayo de López Obrador dan idea del riesgo que está corriendo Julio...

#

No hay comentarios.:

La frontera en el Paso, Texas-, como laboratorio de guerra

 La frontera como laboratorio de guerra La seguridad fronteriza ya no se mide solo en kilómetros de desierto, sino en altitudes de navegació...