4 mar 2026

¿Guerra corta en Irán? La peligrosa apuesta de Trump

 ¿Guerra corta en Irán? La peligrosa apuesta de Trump/Fred Alvarez Palafox

 La batalla perdida en el Congreso

Esta tarde, bajo la cúpula del Capitolio, algo más que una votación se perdió entre los pasillos del poder. Por un margen estrecho —52 votos a favor y 47 en contra— el Congreso de los Estados Unidos decidió soltar el timón. Con apenas cinco votos de diferencia, se ha otorgado lo que parece ser un cheque en blanco para la guerra.

Del lado del "no", queda el eco del Artículo I de la Constitución: ese viejo anhelo de los padres fundadores por evitar que la furia de la guerra dependiera del humor de un solo hombre. Del otro lado, se impuso una figura de "Comandante en Jefe" que ha crecido tanto que ya no cabe en los contrapesos de la ley. Es estremecedor escuchar al senador republicano por Idahoa (Aidajo) Jim Risch hablar de la "brevedad" del conflicto. Hay una arrogancia profundamente humana en afirmar que una guerra "terminará rápido". Se olvida que el primer disparo rara vez decide el último.

Para Richard Haass, una de las voces más autorizadas del realismo pragmático en Washington, esta es, sin matices, una "guerra por elección" (sin el aval del Congreso). Advierte que estamos ante una "guerra preventiva", no de anticipación.  (  Irán no planteaba una amenaza inminente para los intereses vitales de Estados Unidos. Irán no estaba a punto de convertirse en un estado con armas nucleares ni de utilizar las armas que tenía contra Estados Unidos. A lo sumo, la amenaza que representaba Irán era una amenaza creciente.)

Es decir: se ataca no porque Irán esté golpeando a EU, sino porque podría ser una amenaza mañana. Si el mundo adoptara esta lógica, viviríamos en un bombardeo constante.

Trump busca un cambio de régimen —un fin político— usando solo bombas —un medio militar—. Pero Haass es tajante: la fuerza militar tiene la capacidad de destruir, pero carece del aliento para construir gobiernos. Ya lo vemos en Gaza: los regímenes pueden absorber castigos brutales y seguir aferrados al poder. Se cree que "decapitar" al liderazgo, asesinando a figuras como el Ayatolá Khamenei, derrumbará el sistema. Pero el Irán de hoy está institucionalizado; tiene planes de sucesión que incluso contemplan a su hijo, una ironía histórica frente a la revolución de 1979.

El costo del descuido estratégico

Sin una oposición unida en Irán y sin "botas sobre el terreno" —algo impensable por el tamaño del país—, el camino no conduce a la libertad, sino al caos violento que ya vimos en Libia. Además, mientras Washington se hunde de nuevo en el pantano de Medio Oriente, descuida sus verdaderas prioridades: la competencia con China y la estabilidad en Europa. Es repetir, paso por paso, el error de Irak en 2003.

Al final, las guerras "cortas" suelen ser las que más largas se les hacen a las madres que esperan un regreso. Es el drama de decidir desde la Avenida Pennsylvania lo que se pagará con sangre a miles de kilómetros de distancia.

Haass cierra con una verdad incómoda: para empezar una guerra basta con uno, pero para terminarla se necesitan dos. Hoy, el Congreso ha elegido que la responsabilidad del fuego descanse en una sola oficina. Ojalá —como dicen allá— quiera Alá que el cálculo de la brevedad no sea el preludio de una larga tragedia.

Lástima que, cuando las luces se apagan en Washington, lo que queda es este silencio elocuente.


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