8M: El hilo que une el tiempo y el asfalto
La historia no es una línea recta; es un tejido. Hoy, 8 de marzo, ese hilo se siente más resistente que nunca. Lo que germinó en 1910 en una conferencia en Copenhague, donde cien mujeres de diecisiete países alzaron la voz por el sufragio universal, ha dejado de ser una efeméride estática para convertirse en un cuerpo vivo que late y camina por el Paseo de la Reforma.
Es imposible no recordar que este día está cimentado sobre el sacrificio y la urgencia. Evocamos a aquellas 140 jóvenes inmigrantes que perdieron la vida en el incendio de la fábrica Triangle Shirtwaist en Nueva York; sus sueños, truncados por la precariedad de 1911, se transformaron en el catalizador de una lucha que no admite tregua. Honramos también a las trabajadoras textiles de Petrogrado que, en 1917, desafiaron a una monarquía entera. Ese espíritu de "pan y rosas" es el mismo que hoy moviliza a miles en el corazón de nuestra capital.
Un encuentro de generaciones.
La marcha de este domingo no se mide en cifras de asistencia, sino en el cruce de historias. El trayecto hacia un Zócalo amurallado se ha transformado en un espacio de resistencia y cuidado mutuo. Aunque las vallas obligan a rodear por calles como Venustiano Carranza o 5 de Febrero, el flujo humano no se detiene; se adapta, como un río que conoce su cauce.
La fuerza de la juventud: Universitarias y adolescentes que, sorteando los cierres de la Línea 2 del Metro, llegan desde Tlalpan con una consigna que no admite matices: "Ni una más".
El eco de la familia: Cuerpos que caminan junto a cartulinas que gritan nombres de quienes ya no están, transformando el duelo privado en una exigencia colectiva de justicia.
La seguridad entre iguales: Más allá del despliegue de las 400 mujeres policías que acompañan a la distancia, lo que realmente se respira es esa "vibra de seguridad" que solo surge cuando ellas se cuidan entre sí.
El pulso de la ciudad.
Mientras las colectivas avanzan por Avenida Juárez y el Eje Central, la ciudad observa. Desde el gabinete de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, se supervisa que el libre derecho a la manifestación sea el verdadero protagonista. El objetivo es simple pero profundo: que niñas, jóvenes y adultas ocupen el espacio que les pertenece por derecho.
El 8M en la Ciudad de México es, en esencia, un recordatorio de que la lucha por una vida libre de violencia sigue siendo la prioridad que nos une a todos sobre el asfalto. Hoy, el pasado y el presente se abrazan en cada paso firme hacia la Plaza de la Constitución.
Felicidades a ellas!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario