25 feb 2026

¿Qué ocurrió en Tapalpa? El fin de un mito y el espejo de una nación

¿Qué ocurrió en Tapalpa? El fin de un mito y el espejo de una nación

Mientras en Washington se construye un relato de victoria unilateral, en la Ciudad de México el esfuerzo se concentra en rescatar lo que queda de nuestra soberanía. | Fred Álvarez

La Silla Rota, el 25/2/2026 · 21:00 hs

La madrugada en Tapalpa suele oler a pino y tierra mojada; es un refugio envuelto en ese silencio frío que solo las montañas de Jalisco saben custodiar. Pero el domingo 22 de febrero de 2026, el silencio no lo rompió el viento, sino el estruendo seco de un operativo que clausuró una era. Bajo el manto de la oscuridad, fuerzas militares —con el respaldo estratégico de la inteligencia estadounidense (vía la Joint Interagency Task Force-Counters Cartel)— cerraron el cerco sobre el hombre más buscado: Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho".

El enfrentamiento fue breve, quirúrgico y definitivo. El líder que erigió un imperio sobre el rigor militar y el fentanilo cayó en la misma tierra que lo vio consolidarse. El comunicado de la Defensa, emitido a las 13:13 horas, confirmó lo que el asfalto ya gritaba: una coreografía milimétrica entre el Ejército, la Fuerza Especial de Reacción Inmediata de la Guardia Nacional, la FGR y agencias de EU. Sin embargo, la precisión tuvo un costo de sangre: ocho civiles armados abatidos y tres militares heridos de gravedad. Lo que vino después no fue un trámite pacífico; fue una erupción de violencia técnica y estratégica que nos obliga a cambiar la gramática del conflicto.

Apenas se filtró la noticia, el mapa de México se dibujó con el humo negro de neumáticos calcinados. Antes del mediodía, más de 20 estados compartían una misma coreografía de fuego. No fue una reacción desordenada; fue una represalia punitiva. Estamos ante un grupo que ya no se conforma con el trasiego; busca confrontar al Estado de tú a tú, utilizando la táctica del terrorismo como escudo y el caos como mensaje.

A diferencia del "Culiacanazo" del 17 de octubre de  2019, donde el caos buscaba negociar una liberación, lo vivido este domingo fue un quiebre. El uso de un coche bomba en Jalisco pasadas las 14:00 horas —táctica para generar parálisis a través del miedo— y la quema sistemática de comercios en muchos lugares buscaron el impacto psicológico masivo. La caída del líder criminal no trajo el vacío de poder esperado, sino una erupción de violencia estratégica donde la frontera con el terrorismo tradicional se desvanece.

El espejo incómodo de la diplomacia

¿Exageró la Embajada de EU con su alerta inusual? No. Las alertas de Washington y Canadá son el termómetro de la gravedad; diagnósticos de un Estado que ven vulnerado en su capacidad de control territorial. Lo que para nosotros se ha vuelto "resiliencia", para un servicio diplomático es un riesgo inasumible. Ver a medio país bajo fuego simultáneo es, técnicamente, una situación de guerra híbrida. Su sistema de alerta se dispara cuando los civiles son usados como barricadas. Prefieren el costo político de una nota diplomática que el costo humano de un ciudadano atrapado en el fuego cruzado. La alerta nos recuerda que esto no es, ni debería ser jamás, la normalidad.

Las fracturas del poder

El manejo de la crisis reveló fisuras inquietantes. Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum enviaba mensajes de estabilidad desde Coahuila, analistas como Héctor de Mauleón señalaron la aparente exclusión de la Secretaría de Seguridad de Omar García Harfuch en la planeación del golpe. Aunque Jorge Fernández Menéndez (en su columna de Excélsior) niega esta división,  pero la imagen no verbal de la "Mañanera" del lunes contó otra historia: ese instante donde Omar intentó saludar al General Secretario y este le negó el saludo. Hay un video que circula en la red. 

¿Se trata de desconfianza estratégica o un gabinete operando en islas?, esperemos que no sea así.

Por otro lado, hubo un largo silencio oficial tras el operativo dejado a la ciudadanía agotada de suponer lo peor. Faltó un mensaje a la Nación -lo ameritaba- que calmara los ánimos con explicaciones reales y no solo emitir un frío post en X. Fue hasta las 15:22 horas que la presidenta formalizó el llamado a la calma, asegurando que, pese a las quemas y bloqueos, la mayor parte del territorio operaba con normalidad.

 El nudo en la garganta: el factor humano

Más allá de la estadística, el lunes en la mañanera nos dejó una imagen humana poderosa: el General Secretario Trevilla Trejo con la voz quebrada. Al ofrecer el pésame por los elementos caídos, el protocolo militar cedió ante el dolor.

"Primero, para dar el pésame a las familias de nuestros compañeros que perdieron la vida. También vamos... (se le quebró la voz)... Y un reconocimiento a nuestro personal militar, que realizó una operación exitosa... se demostró la fortaleza del Estado mexicano".

Recomiendo ver completa la mañanera de ese lunes, es coleccionable.

Detrás de los uniformes hay familias que hoy enfrentan un luto distinto; una caza directa del brazo armado del Estado que subraya la ferocidad del contraataque criminal. En la funeraria de la DEFENSA, dentro del complejo militar, tres efectivos de la Guardia Nacional fueron despedidos con mucha tristeza, y se les hizo un reconocimiento al valor.

Abrazo solidario a los militares caídos en cumplimiento de su deber.

¿Cambio de estrategia o el fantasma de Calderón?

¿Hay un cambio en la estrategia contra el crimen? Esa es la pregunta que nos hacemos. La respuesta es evidente, los hechos no mienten.  El mismo General Secretario lo confirmó: "Todo es producto de una Estrategia que se implementó a partir del 1º de octubre". Con el golpe en Tapalpa, quedó atrás la narrativa de "abrazos, no balazos", aunque la presidenta insista en evitar el pleito con "Palenque".

El aire en el Salón Tesorería cambió cuando surgió el nombre prohibido: Felipe Calderón. 

El ruido en redes era ensordecedor: el PRI agradeciendo a Trump y el PAN celebrando el "regreso al pasado". La respuesta de la presidenta fue pragmática e irónica: "¡Dios nos libre!". Para ella, la diferencia radica en el Estado de Derecho. Mientras la oposición lee un retorno a la guerra, Sheinbaum sostiene que fue una orden de aprehensión que se topó con violencia, no una cacería extralegal. Marcó una frontera moral: justicia bajo la ley, no guerra por la guerra.

La paradoja de la continuidad

Sheinbaum camina por una línea delgadísima, intentando demostrar que se puede ser implacable sin vestirse de militar. Pero en las calles de Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Guerrero, Sinaloa, la gente no pregunta por el marco legal, sino por la paz. La caída de El Mencho no fue una película de acción, sino el cierre de un laberinto trazado por la fragilidad del vínculo personal: una mujer, un hombre de confianza y unas cabañas en el bosque fueron el principio del fin. Esa historia llevará a escribir una serie para Netflix, aunado a las imágenes religiosas encontradas en la cabaña número 39 de Tatalpa. Así lo comenté en una entrevista a  El Sol de México el 25 de febrero: “Lo que yo percibo es una amalgama de creencias cristianas muy católicas, principalmente por la presencia de la Virgen de Guadalupe, con motivos del rito oriental como San Charbel; además una especie de adaptación del Salmo 91, que es utilizada por los grupos cristianos como una oración fuerte al Espíritu Santo”.

El saldo del dolor

Ninguna operación es verdaderamente "quirúrgica" cuando el precio se mide en vidas. La magnitud del choque es escalofriante: la agencia AP registra al menos 73 muertes derivadas de la captura y la violencia posterior. Las cifras de García Harfuch son una crónica del dolor: 11 caídos en el operativo inicial, 25 miembros de la Guardia Nacional, un guarda de prisiones, un funcionario de la fiscalía y una mujer civil atrapada en el fuego. Por otro lado, Rafael Ortiz, líder de la AMOTAC, denunció el deceso de 5 transportistas y pérdidas millonarias en vehículos. 

Fueron más de 500 vehículos calcinados, decenas de bloqueos, medio país  paralizado, incluyendo la suspensión de las clases en algunos lugares, hay hasta donde sabemos  57 carpetas de investigación abiertas en 14 estados. Este reguero de violencia nos advierte que, aunque la cabeza ha caído, los "tentáculos" siguen vivos.

¿Un nuevo mapa o un nuevo vacío?

La historia de alías "El Mencho" terminó entre pinos y el rugido de turbinas, pero la narrativa de seguridad entra en una fase crítica. El Estado ha demostrado su fuerza legítima, pero la sociedad civil y las fuerzas del orden han pagado, una vez más, la cuota más alta por enviar ese mensaje de autoridad.

Entre la medalla ajena y el luto propio

Lo ocurrido en Jalisco ha dejado de ser un reporte de balística para convertirse en un duelo de espejos. Mientras en Washington se construye un relato de victoria unilateral, en la Ciudad de México el esfuerzo se concentra en rescatar lo que queda de nuestra soberanía.

Desde el Capitolio, Donald Trump se apresuró a colgarse una medalla ajena. En su narrativa, el operativo fue el éxito de su "nueva campaña militar", borrando el sacrificio de los soldados mexicanos. Frente a este triunfalismo, Sheinbaum optó por el realismo: admitió el apoyo de inteligencia  pero trazó una raya. Washington puso los datos; México puso el cuerpo, el territorio y la sangre.

Ocho minutos de realidad

El contraste es punzante. Trump busca validación y un pretexto legal para intervenir bajo la etiqueta de "terrorismo", mientras Sheinbaum intenta calmar a una nación que no sabe qué pasará mañana. La llamada de ocho minutos entre ambos mandatarios (ocurrida entre lunes y martes en la ventana tarde-noche) se siente como un pulso gélido: una consulta técnica sobre un país que para uno es un tablero de ajedrez y para la otra es una casa que intenta mantener en pie.

Ocho minutos fue el tiempo que Washington le dedicó a la complejidad de una nación que sangra. En ese lapso no cabe una estrategia bilateral, ni la empatía, ni el respeto a los caídos; solo cabe un "pase de lista" de quien se siente dueño del turno.

El diálogo, reconstruido en la "mañanera", desnuda la fragilidad de nuestra paz: “Me llamó ayer, antier... una llamada de 8 minutos para preguntarme: ‘¿qué pasa en México?, ¿cómo están las cosas?, ¿están bien?’. Le platiqué cómo había sido el operativo... y ya: ‘ah, bueno, pues muchas gracias, nos vemos. Que estés bien’”.

Para Trump, el “¿qué pasa en México?” no fue una pregunta de aliado, fue el sondeo de un apostador verificando que sus piezas sigan donde él las dejó. Ocho minutos bastaron para que el triunfalismo estadounidense intentara borrar de un plumazo el sacrificio de los soldados mexicanos, pero no alcanzan —ni alcanzarán jamás— para dar certeza a un pueblo que ve cómo su seguridad depende, trágicamente, de un guion redactado en inglés.

Al final, la caída del mito no ha traído la paz aun, estamos ante un teatro de sombras donde la sangre sigue siendo nuestra, el territorio sigue siendo nuestro, pero la victoria parece escribirse en una lengua extranjera. Es la tragedia de un país que pone la vida mientras otro, desde la pulcritud de su escritorio, capitaliza el trofeo político y diseña la próxima invasión desde el discurso.

PD1.- ¿Es México un anfitrión viable para el Mundial? Mientras Gianni Infantino despliega una "diplomacia de burbuja" desde Barranquilla, en Europa el frío se siente distinto. Andreas Rettig (Alemania) es claro: la seguridad manda. Pero el síntoma más grave es la duda de Portugal. ¿Veremos a Cristiano Ronaldo en el Azteca este 28 de marzo? Si las estrellas dudan, el riesgo ya le ganó al espectáculo. El Mundial no puede ser una máscara; Guadalajara y la CDMX están bajo la lupa. No se puede celebrar bajo la incertidumbre. México 2026 se juega en dos canchas: el negocio de la FIFA o la vida de sus ciudadanos. Que el único miedo sea el del silbatazo final.

@fredalvarez


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