24 abr 2026

Las columnas políticas hoy, viernes 24 de abril de 2026

Certeza jurídica vs. Certeza de vida

Por Fred Alvarez Palafox | @fredalvarez

Lo que debió ser una postal de cortesía diplomática terminó con la "primera piedra" rodando por el polvo de Topolobampo. No fue un accidente; fue un manifiesto de resistencia. En Ahome, Sinaloa, el colectivo "¡Aquí No!" y el pueblo Yoreme no solo rasgaron los carteles oficiales, sino que rompieron la narrativa de un progreso que pretendía pasarles de largo. Con el estruendo del reclamo, le gritaron al capital extranjero una verdad incómoda: el desarrollo sin rostro se siente como ocupación.

No es simple activismo; es el choque irreversible entre la macroeconomía de oficina y la piel de quienes ven en Mexinol una amenaza directa a su mar, a su mesa y a su historia.

La metamorfosis del poder

Resulta fascinante —y a la vez un síntoma de profunda desconexión— observar la metamorfosis del gobernador Rubén Rocha Moya en ese instante. En cuestión de minutos, pasó de ser el anfitrión de la gran inversión a un mandatario cercado, obligado a empeñar su palabra para congelar 3,300 millones de dólares hasta que la voz Yoreme sea escuchada.

Representantes de las comunidades de Lázaro Cárdenas, Cerro Cabezón y Ohuira advirtieron lo obvio para ellos, pero invisible para el contrato: la planta de metanol alterará el equilibrio ambiental y herirá de muerte la actividad pesquera.

"Todo este análisis que ustedes hacen lo voy a llevar al plano nacional. Es un tema que vale la pena revisarlo y lo estoy registrando con toda seriedad", aseguró Rocha Moya en el Centro Cultural de Topolobampo. Sentenció con una frase que marcó el día: "No hay ni primera piedra si antes no se hace la consulta debida".

La improvisación política quedó al desnudo cuando el evento tuvo que huir 20 kilómetros, buscando el refugio estéril de un hotel en Los Mochis para intentar "existir" lejos del sol y del reclamo social. Sin embargo, la presión del diálogo fue tal que el gobernador terminó cancelando su asistencia a ese segundo encuentro. El mensaje ya estaba enviado.

El mensaje cifrado del Embajador

Lo que ocurrió en ese salón de hotel no fue una simple mudanza de sede; fue un ajuste de cuentas diplomático. El embajador Ronald Johnson lanzó una advertencia que retumbó más allá de las paredes alfombradas. Al sentenciar que "la inversión es como el agua: fluye donde hay certeza y se aleja de la corrupción", Johnson no solo hablaba de leyes; lanzaba un dardo directo contra la cultura de la extorsión.

Fue un discurso de "al que le quede el saco, que se lo ponga", exigiendo que el soborno sea delito y no costumbre. Sin embargo, su metáfora es incompleta: para la empresa, la certeza es un contrato blindado; para los pescadores de la Bahía de Ohuira, la certeza es que su hogar no se convierta en un cementerio industrial.

El espejo de un dilema

Sinaloa no es hoy solo un punto en el mapa de las inversiones; es el espejo de un dilema global. El caso Mexinol ha dejado de ser un proyecto técnico para convertirse en un síntoma: no se puede construir un futuro "verde" sobre un presente de indiferencia humana. Es una ironía dolorosa que un combustible limpio pretenda nacer de un conflicto social tan tóxico.

La lección es clara: la verdadera certeza jurídica no se agota en el sello de un notario ni en la retórica oficial; se siembra en la licencia social del territorio. Mientras el gobierno siga tratando a los pueblos originarios —en este caso a los Yoremes— como parte de la escenografía y no como protagonistas de su destino, las inversiones seguirán escapándose, irremediablemente, entre los dedos de la injusticia.

El eco desde la capital

La Presidenta, por su parte, decidió no guardar silencio ante el posicionamiento de Johnson. Con una distancia calculada, respondió:

"Digamos que es lo que estamos haciendo, ellos allá y nosotros acá. Porque en Estados Unidos también es importante que haya un ambiente para las empresas libre de corrupción, y en México también... hasta ahí".

Una respuesta que marca soberanía en el papel, pero que deja en el aire la pregunta fundamental que se gestó en la costa sinaloense: ¿de quién es la certeza que el Estado debe proteger primero?

Para la historia inmediata…

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 Del mando naval al banquillo en Buenos Aires: El naufragio del contralmirante

El salitre y la autoridad de alta mar han quedado atrás, sustituidos por el aire gélido de una sala de justicia en el Cono Sur. Donde antes hubo galones y el respeto que impone el uniforme de la Armada de México, hoy solo queda el eco de un nombre: Fernando Farías Laguna. El contralmirante, que alguna vez navegó por las aguas profundas del poder naval, enfrenta ahora el oleaje más bravo de su carrera: un juicio de extradición en suelo extranjero.

No fue un viernes cualquiera en Buenos Aires. Bajo la mirada del juez Julián Ercolini, titular del Juzgado Federal N°12, Farías Laguna escuchó la lectura de un destino que parece cerrarse sobre él. Para la Fiscalía General de la República (FGR), es el cerebro detrás de una sofisticada red de "huachicol fiscal"; para el marino, se trata de una cacería de brujas.

La caída del "sobrino político"

La detención de Farías Laguna no es solo la captura de un prófugo; es una grieta en la narrativa de integridad de la administración pasada. Al ser sobrino político de José Rafael Ojeda Durán, exsecretario de Marina, su caso trasciende lo criminal para rozar lo dinástico. Su captura fue casi novelesca: portaba un pasaporte falso de Guatemala y sobre sus hombros pesaba una ficha roja de Interpol que lo convertía en un hombre buscado en  casi 200  países.

El hombre que debía custodiar la soberanía en las aduanas marítimas es hoy señalado por permitir que el combustible fluyera como un río subterráneo desde Estados Unidos, evadiendo impuestos y alimentando las arcas de la delincuencia organizada.

La defensa: El asilo como balsa de salvamento

En este tablero de ajedrez legal, el abogado Epigmenio Mendieta ha lanzado una apuesta desesperada: el asilo político. La estrategia de la defensa busca transformar al victimario en denunciante. "Su vida corre peligro en México", sostiene el litigante, intentando convencer al tribunal argentino de que Farías Laguna no es un delincuente, sino un "whistleblower" —un informante— que intentó exponer la corrupción aduanal en el sexenio de López Obrador y terminó siendo devorado por el sistema.

Sin embargo, antes de discutir ideales políticos, el contralmirante debe responder por un pecado terrenal: ingresó a Argentina con documentos falsos. Ese es el primer muro, la valla migratoria que debe saltar antes de que el juez Ercolini siquiera considere la posibilidad de otorgarle la protección del Estado argentino.

El silencio roto de la Marina

Mientras en Buenos Aires se decide su futuro, en México la Secretaría de Marina (Semar) ha marcado una línea de fuego. El posicionamiento institucional ha sido quirúrgico, pero implacable. Sin mencionar nombres, pero con el peso de la tradición naval, la institución recordó que servir a la patria no admite dobleces.

“En Marina, la ley es para todos. Cumplir la ley es honrar el uniforme”, dictó el comunicado oficial.

Es un recordatorio de que el honor no es una herencia familiar ni un privilegio de rango, sino una construcción diaria. Para la Semar, la lealtad no se debe a los apellidos, sino a la Constitución.

Un marino a la deriva

Hoy, el hombre que custodiaba las costas mexicanas espera en una celda argentina. Ya no hay barcos a su mando, ni subordinados que esperen sus órdenes. Solo queda la espera. El derecho internacional decidirá en los próximos meses si Fernando Farías Laguna es un náufrago perseguido por sus verdades o un fugitivo que intentó ocultar su rastro bajo una identidad prestada.

En este laberinto legal, el contralmirante ha descubierto que no hay brújula que valga cuando se ha perdido el norte de la ley.

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Las columnas políticas hoy, viernes 24 de abril de 2026

Templo Mayor/ REFORMA;

A PROPÓSITO de las complicadas relaciones entre México y Estados Unidos, lo ocurrido ayer en Sinaloa en un evento del embajador Ronald Johnson pone las cosas más tensas.

EL DISCURSO que se aventó el diplomático no puede pasar desapercibido. ¡Se lanzó durísimo! La ceremonia fue para poner la primera piedra de una planta de gas natural en Sinaloa, pero el diplomático dedicó prácticamente su mensaje a criticar la corrupción. Dijo que no llegan inversiones donde no hay reglas claras ni transparencia, y la rendición de cuentas es opcional. Y al que le quede el saco, que se lo ponga. También que para un "futuro compartido", refiriéndose a los dos países, no debe haber cabida para la corrupción o la extorsión. Como si les hubiera leído la mente a los empresarios mexicanos.

CONCLUYÓ con un reclamo que si bien está en la ley no parece cumplirse: que se tipifiquen el soborno y la corrupción como delitos... y se apliquen códigos de conducta para funcionarios públicos. ¿Así o más claro?

EL DISCURSO de Johnson ocurrió en el marco de la colocación de la primera piedra de la empresa Mexinol, pero pobladores de Topolobampo irrumpieron en la sede, encararon al gobernador Rubén Rocha, le dijeron que no querían la planta de metanol y aventaron la primera piedra. Así que el evento tuvo que realizarse en el salón de un hotel en Los Mochis, donde pronunció su encendido discurso el embajador.

FUE TESTIGO de manera directa de cómo andan las cosas en Sinaloa y cuáles son las garantías para quienes deciden invertir en la entidad.

NO ESTÁ CLARO si es una buena o mala noticia, pero conforme avanzan los días se va perfilando que el acuerdo de libre comercio en Norteamérica dejará de ser una fiesta de tres para convertirse en tres acuerdos por separado. Esto significa que Estados Unidos y Canadá negociarían un arreglo por su lado, a su vez México y EU otro y es de esperarse uno más entre canadienses y mexicanos.

YA lo había dicho el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, y ayer lo hizo su par de Canadá, Janice Charette. Incluso Marcelo Ebrard ha reconocido que, en efecto, todo apunta a tener acuerdos por separado o, en el mejor de los casos, un nuevo T-MEC con cláusulas distintas para uno y otro lado.

EN ESTO, evidentemente, lo primero que influye es la volatilidad de la política comercial de Estados Unidos, que se basa en el humor de Donald Trump, quien puede pasar del amor al odio comercial en cuestión de minutos.

PESE A TODO, incluidos los dichosos aranceles, EU sigue siendo el principal destino exportador de México, el superávit comercial ha crecido y, en ese sentido, preservar el acuerdo, en el formato que sea, resulta fundamental para el país.

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El juego de sombras de la CIA en México

Nuevamente, el gobierno de México se siente traicionado y humillado. Lo ocurrido en Chihuahua, con la muerte de agentes de la CIA en un operativo desconocido para la Federación, no es un hecho aislado. Es, como explica Raymundo Riva Palacio hoy en El Financiero, la ejecución de la “Tercera Opción”: el poder del espionaje estadounidense operando justo donde la diplomacia falló.

 La opinión de Raymundo es contundente: Washington ya no espera permisos. Tras una década de cerrazón —primero con Peña Nieto y luego con el impasse de López Obrador—, la confianza se rompió. La presidenta Sheinbaum hereda hoy un tejido político infiltrado, con una credibilidad en Washington bajo mínimos históricos ante la sospecha de una narcopolítica estructural en el régimen.

 Pero, ¿qué es la “Tercera Opción”? Si la diplomacia no funciona y la intervención militar es inviable por el caos migratorio, queda la inteligencia encubierta. No son solo detenciones como la del “Mayo”; es una guerra de baja intensidad: cancelación masiva de visas y acuerdos directos con estados y municipios, saltándose a la Federación. Es la política de la “gota de agua”: un desgaste sutil pero constante que busca someter mediante el miedo y la evidencia.

El mensaje  es una advertencia: mientras el gobierno se pierde en análisis superficiales, la CIA ya habita en las cañerías del poder. Chihuahua probó que para EU, México ya no es un socio pleno, sino un problema de seguridad nacional que resolverán con o sin permiso. 

Coincido plenamente, tal como lo comenté en mi espacio ayer: la pregunta no es si están aquí, sino qué tanto han penetrado ya, y en cuantos estados operan..

Estrictamente Personal

México y la tercera opción/Raymundo Riva Palacio

El Financiero 

Una vez más, como cuando un comando estadounidense capturó en Culiacán a Ismael El Mayo Zambada en 2024, el gobierno mexicano no sabe ahora qué estaban haciendo agentes de la CIA en un operativo conjunto con la policía ministerial de Chihuahua. Se queja y reclama reconociendo sus límites, sin exabruptos, pero con dubitaciones sobre qué hacer. El gobierno se siente traicionado y humillado, otra vez. Todavía no le dice Estados Unidos cómo se llevaron a Zambada. Y no encontrará el gobierno en esta ocasión una respuesta satisfactoria. Nuevamente le jugaron a sus espaldas.

Hay quienes dentro del gobierno se preguntan por qué, si han escuchado de voces estadounidenses lo maravillosa que ha sido la cooperación en seguridad, y otros, simplemente tratan de dilucidar qué sucedió. La respuesta quizás se encuentra en “Tercera Opción”, un concepto operativo dentro del pensamiento estratégico estadounidense que utiliza consistentemente la CIA en todo el mundo. Es una doctrina informal que fue descrita por Loch Johnson en su libro The Third Option (2022), donde enumera los tres grandes instrumentos que guían la política exterior de su país: the treaties power (la diplomacia), the war power (las guerras) y the spy power (la inteligencia).

Si empalmamos la forma como los gobiernos de Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador abordaron la cooperación con Estados Unidos en el campo de la seguridad, podemos entender lo que está viviendo y sufriendo la presidenta Claudia Sheinbaum, que ha sido no solo heredera de la ruptura del tejido que se había construido por años, sino envuelta en la imbricada red que le dejó López Obrador, cuyo lastre está afectando su credibilidad en Washington.

La primera opción, la diplomacia, fue cerrada casi al arrancar el gobierno de Peña Nieto, cuando en una reunión bilateral de alto nivel, el exsecretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dijo, palabras más, palabras menos, que se había acabado el tiempo de concesiones del expresidente Felipe Calderón, y que no permitirían que se socavara la soberanía. El resultado fue el desmantelamiento de Plataforma México, que culminó con la destrucción de la inteligencia criminal, una espiral de violencia imparable y la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán, que pudieron recapturar, paradójicamente, con información de la CIA.

López Obrador recibió de Peña Nieto un país rojo, que lo llevó a escarlata. Si su predecesor frenó la cooperación bilateral, él la cerró por completo. Dejó de enfrentar al crimen organizado, al que le abrió –como contraprestación de financiamiento y acciones electorales– el territorio nacional para sus negocios, entregándole, por omisión o comisión, funciones del Estado a cárteles, pandillas y caciques asesinos locales, con lo cual, en la lucha por los lucrativos mercados, elevó los asesinatos a números nunca antes vistos en tiempos de paz.

La llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia fue vista en Washington como una oportunidad para restablecer lo destruido. Retomaron la “primera opción” de la diplomacia, aunque acompañada de la retórica amenazante y vitriólica del presidente Donald Trump para forzar la aceptación de tropas en México para combatir al crimen organizado. Se estableció un nuevo mecanismo de cooperación, que se fue agotando al topar la presidenta con la barrera que no ha podido franquear: el desmantelamiento de la cadena de complicidades entre criminales y políticos, especialmente del régimen obradorista.

La segunda opción, la militar, sigue vigente, pero inviable bajo una lógica práctica: una intervención militar terrestre detonaría una inmigración masiva de mexicanos que desestabilizaría política, social y económicamente todo el sur de Estados Unidos. El discurso militarista de Trump y varios de los halcones en su gabinete y en el ecosistema de medios conservadores y de extrema derecha, se ha mantenido como un distractor involuntario, para que la CIA, camuflada tras los bramidos, pusiera en práctica la tercera opción, las operaciones encubiertas, con campañas de propaganda, actividades políticas y acciones paramilitares.

No se ven, pero están aquí hace tiempo. No han sido en la forma de nuevas acciones de extracción como la de Zambada –que la hizo el gobierno demócrata de Joe Biden, que subraya que México es visto como un asunto de Estado en Washington–, que fue espectacular, pero que han sido más extensas, más intimidantes, y con un proceso similar a las viejas técnicas de tortura, donde se tiran gotas en el mismo punto de la cabeza para someter. El dolor no se siente en un principio, pero con el tiempo enloquece.

Una de las herramientas que han utilizado es la cancelación de las visas, cuya información la recopilan los servicios de inteligencia estadounidenses, que ha alterado la vida cotidiana de muchos políticos del régimen. Desde el gobierno de López Obrador, los temores a acciones punitivas de Washington contra miembros del gabinete provocaron la recomendación para que nadie, que no tuviera algo importante que hacer en Estados Unidos, viajara a ese país. En la actualidad, ya no hace falta la sugerencia: simplemente no viajan al norte. Las cancelaciones de las visas han aumentado, y seguirán acumulándose.

Sheinbaum padece y trata al mismo tiempo de administrar las consecuencias de poco más de una década de conflictos entre los dos países por el tema de la seguridad, sin muchos espacios de maniobra. La muerte de los dos agentes de la CIA en un accidente carretero en la Sierra Tarahumara hizo emerger súbitamente la forma como se está aplicando la tercera opción, que no fue meramente una acción unilateral, sino resultado de la cerrazón a la cooperación bilateral y las negativas para comenzar a barrer la narcopolítica y la relación de figuras de alto nivel de la cuatroté no solo ligadas al crimen organizado, sino como parte estructural de él.

Chihuahua fue la prueba pública de que Estados Unidos no se quedó esperando a que el gobierno mexicano cooperara plenamente, y comenzó a tejer relaciones y cooperación con gobiernos estatales y locales. El gobierno federal se ha atorado en el análisis superficial. La CIA operó transversalmente, desde los sótanos y las cañerías, hasta las salas más exclusivas del poder. ¿Qué tanto infiltraron y penetraron al gobierno federal y a poderes en el resto del país para poder combatir lo que consideran es una amenaza de seguridad nacional? No es posible saberlo, pero, por la experiencia en Chihuahua, es mucho más profunda de lo que imaginamos.

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Coordenadas/Enrique Quintana

Coordenadas

abril 24, 2026 | 1:00 hrs

La inflación bajó levemente en la primera quincena de abril, de acuerdo con la información que ayer dio a conocer el INEGI.

Pero ese dato, que normalmente sería una buena noticia, llega justo cuando el Brent volvió a rebasar los 105 dólares por barril y el estrecho de Ormuz sigue operando apenas al 5% de su tráfico habitual, sin perspectiva de un final cercano del conflicto.

La simultaneidad de los hechos matiza la buena nueva.

Vamos por partes. El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) de la primera quincena de abril registró un aumento quincenal de 0.11% y una inflación anual de 4.53%, por debajo del 4.59% con el que cerró marzo.

La inflación subyacente, que es la que más importa para la política monetaria, cedió a 4.27% anual desde 4.45%. En mercancías fue de 4.10% y en servicios, de 4.44%. Hubo mejora, así sea leve.

La inflación no subyacente, compuesta por elementos más volátiles, tuvo una reducción en la quincena sobre todo por la caída de las tarifas eléctricas, que bajaron 14% con el inicio del esquema de temporada cálida en 18 ciudades. Es un alivio estacional, no estructural.

No conviene celebrar demasiado. La inflación de servicios en general, aunque cedió levemente respecto al mes pasado, sigue claramente por arriba del techo de tolerancia de Banxico. Y el jitomate, por sí solo, aportó 0.2 puntos a la inflación quincenal, una señal de cuánto pesan todavía los choques de oferta.

Aquí entra el segundo dato, el que viene de afuera. Las presiones sobre los precios de la energía van a mantenerse debido a la ausencia de un horizonte claro respecto al término de la guerra.

La gasolina de alto octanaje, que no está sujeta a los compromisos de los gasolineros, subió 2.97% quincenal, y el precio del autobús urbano, 3.34%. Es la primera huella, todavía moderada, del nuevo episodio energético sobre los precios mexicanos.

Si el estrecho de Ormuz se mantiene virtualmente cerrado, esa huella se podría hacer más visible en los fertilizantes, el transporte aéreo y los costos logísticos en general.

¿Qué márgenes tiene Banxico frente a este panorama?

La gobernadora Rodríguez Ceja dijo a finales de marzo, cuando la Junta recortó por mayoría de tres a dos a 6.75%, que el banco central estaba “cercano a concluir el periodo de ajustes”, y subrayó que la tasa real ex ante se ubica en 2.82%, ligeramente arriba del punto medio del intervalo neutral estimado entre 1.8% y 3.6%. Esto quiere decir que el espacio para seguir bajando sí existe, pero ya es limitado.

El consenso de Citi recoge ese viraje. De los 36 analistas encuestados en su estudio más reciente, 17 esperan el próximo recorte hasta junio y 14 lo ven el 7 de mayo, una clara división de opiniones. La estimación del consenso para las tasas al cierre de 2026 sigue en 6.50% —un recorte adicional de un cuarto de punto desde el nivel actual— y la expectativa de inflación general subió a 4.26% desde 4.23%. El peso ayuda, sin embargo: se proyecta para fin de año a 18.10 desde los 18.33 previos, lo que abre cierto margen y reduce la presión cambiaria sobre los precios.

La pregunta es qué pesará más en la decisión del 7 de mayo. A favor del recorte sigue habiendo argumentos: la actividad mexicana muestra debilidad, de acuerdo con los datos más recientes; la inflación subyacente parece contenerse; el peso se aprecia y la postura monetaria es aún restrictiva.

En contra, la inflación general continúa lejos del rango objetivo, la subyacente —aunque cede— sigue en 4.27%, y el riesgo energético externo se reactivó justo esta semana.

La Fed, que dará a conocer su decisión el próximo miércoles 29 de abril, podría mantener su tasa sin cambio si continúa con la lógica de espera ante el comportamiento de los precios del petróleo. Ese factor también pesará en la decisión de Banxico: recortar con una Fed inmóvil y un Brent al alza podría alimentar tensiones cambiarias.

No está cerrada la posibilidad de un nuevo recorte en mayo, pero tampoco es obvia. Si la Junta opta por bajar, tendrá que apoyarse en la apreciación del peso y en la debilidad de la actividad más que en el panorama inflacionario. Si decide pausar, la justificación será todavía más fácil de construir: la huella del crudo apenas empieza a llegar a los precios al consumidor y conviene ver una quincena más antes de mover.

La primera quincena de abril dio un respiro, pero la inflación está lejos de haber sido domada. Me inclino a pensar que tras la reducción decidida en la reunión de marzo no veremos en mayo un nuevo ajuste… pero no descarte del todo que de nuevo suceda.

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