La CIA en el País de las ventanillas
Por Fred Alvarez Palafox
¡Vaya sorpresa! Resulta que la CIA no acostumbra tramitar visas de "agente operativo" en las ventanillas del Instituto Nacional de Migración antes de entrar en escena. Casi una semana después del estruendo en la Sierra de Chihuahua, el Gabinete de Seguridad Federal ha tenido a bien informarnos —con una parsimonia que envidiaría un monje de clausura— que los dos estadounidenses fallecidos el pasado 19 de abril eran, ante todo, infractores migratorios.
En una tarjeta informativa que destila un formalismo casi poético (y una ceguera voluntaria), el Gobierno de la República precisó que uno entró como "visitante" —quizá seducido por la mística profundidad de las Barrancas del Cobre— y el otro con pasaporte diplomático. Pero —¡válgame Dios!— ninguno portaba el gafete oficial que autoriza el intercambio de plomo o el desmantelamiento de laboratorios. Es la burocracia mexicana descubriendo, con un asombro herido, que el espionaje internacional no suele ajustarse a los lineamientos de la Ley Federal del Trabajo ni a los horarios de oficina de un país de trámites.