El pacto de la memoria: Buesa y José Alfredo
le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía..." Pedro Salinas
Fred Alvarez Palafox, @fredalvarez
Hay palabras que pesan más que el silencio que las precede. Una de ellas es "adiós". Pero cuando esa despedida se analiza a través del cristal de dos gigantes, José Ángel Buesa (Cuba, 1910 - Santo Domingo, República Dominicana, 1982) y nuestro José Alfredo Jiménez (Dolores Hidalgo, Guanajuato, 1926 - Ciudad de México, 23 de noviembre de 1973), el adiós deja de ser un final para convertirse en un pacto; una suerte de armisticio entre el corazón y el tiempo.
Entender a Buesa de la mano de José Alfredo es comprender que despedirse puede ser, simultáneamente, una herida de orgullo y un acto de devoción absoluta.
Por un lado, Buesa nos sumerge en esa incertidumbre poética donde el "quizá" sostiene el peso de lo que no se pudo olvidar. En su voz —que Horacio Guarany hizo canción— el adiós es una pregunta abierta: “No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco; pero sí sé que nunca volveré a amar así”. Es la renuncia que no acepta el olvido, sino que reclama el derecho de resguardar lo vivido en el refugio sagrado de la memoria.
¡Ah!
Del otro lado de la frontera emocional aparece José Alfredo. Curiosamente, escribió este poema hecho canción en las mismas fechas, hacia 1950: "Cuando los años pasen" —que hoy redescubrimos con la voz cristalina de la colombiana María Cristina Plata (Bucaramanga, Colombia, 1987-)—. En ella, José Alfredo reconoce que el orgullo ha trazado una línea que los pies ya no pueden cruzar. No hay súplica, hay sentencia: “Ya pasará la vida, pero yo, mi vida, no te olvidaré”.
Aquí surge la paradoja: es posible amarse demasiado y, aun así, dejar de caminar al mismo compás. Es el reconocimiento de que la voluntad humana, a veces, se rinde ante la erosión de la soberbia.
Sin embargo, ambos poetas coinciden en lo que yo llamaría un "pacto de caballerosidad emocional". Apuestan por dejar que el tiempo actúe como un artesano que lima las asperezas, transformando el naufragio del presente en un resplandor intacto para el futuro, si acaso ocurre.
Buesa nos dice que el sueño muere dentro de él para que el recuerdo viva; José Alfredo nos pide que, al encontrarnos años después, no haya "odio infame", sino el respeto por los "momentos grandes" que se dieron sin querer.
En esencia, este encuentro nos enseña que decir adiós no es borrar una historia, sino editarla. Es un ejercicio de edición vital para que, cuando los años pasen y el dolor finalmente se acabe, el reencuentro no sea una batalla de sombras, sino el saludo sereno de dos almas que supieron soltarse a tiempo para no destruirse.
Porque, al final, la memoria es el único lugar donde siempre podremos decir: “Te digo adiós... y acaso te quiero todavía…, No sé si me quisiste... No sé si te quería...O tal vez nos quisimos demasiado los dos.”.
¡Maravilloso, para la historia inmediata!
Poema de la despedida/ José Angel Buesa (1910-1982)
"Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.
Lo grabó Horacio Guarani, y puso canción de despedida, y le puso su propia entrada; mi compadre Carlos Berumen (1957-2014) grabó un disco de circulación personal y la canto, el día que murió nos fuimos a Los Peces de Marco Rascón, y se puso el disco….:
https://www.youtube.com/watch?v=hHjwe89vv9g
Cuando los años pasen/ José Alfredo Jiménez
Yo sé que nunca, nunca vivirás la vida como yo quisiera
Yo sé que no eres mala pero no te importa lo que yo te quiera
Es triste despedirse cuando se ha querido corazón a corazón
Pero el amor se acaba aunque se quiera mucho
Y desgraciadamente tu maldito orgullo destrozó mi amor
Cuando los años pasen y mi dolor se acabe
te juro por mi madre que con mucho gusto te recordaré
Por los momentos grandes que sin querer me diste
ya pasará la vida pero yo, mi vida, no te olvidaré
Cuando los años pasen y sin querer te encuentre
no vayas a mirarme con el odio infame de la desesperación
porque el amor de mi alma, se lo entregué a tus ojos
Y aunque quisiera odiarte seguirás viviendo en mi corazón..
https://www.youtube.com/watch?v=pN4XrecJUHs
Escúchenla en la voz de María Cristina Plata
https://www.youtube.com/watch?v=9y3t_KRGpEQ
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