9 abr 2026

Volar un avión herido; el recuento humanizado de un "crimen institucional"

Aquel viernes 18 de mayo de 2018, el reloj en La Habana no marcó una hora, marcó una tragedia evitable. A las 12:08 horas, el desplome del Boeing 737 no fue solo un impacto contra la tierra cubana; fue el estallido de una mentira institucional. Durante ocho años, el discurso oficial intentó vendernos la narrativa del "error de cálculo" de la tripulación. Hoy, la evidencia nos obliga a llamar a las cosas por su nombre: no fue un accidente fortuito, fue un crimen de escritorio.

Hablamos de 113 personas  —incluyendo a siete mexicanos— que fueron condenadas por la negligencia de quienes, en la comodidad de una oficina, consideraron que la seguridad era un estorbo para el flujo de caja. Volaron un avión herido, con bitácoras falsificadas y bajo el silencio cómplice de la avaricia.

Es aquí donde la crítica debe dura..: la autoridad aérea en México pretendió, en su momento, tasar 113 ataúdes con una multa irrisoria de 1.7 millones de pesos. Una cifra que no alcanza ni para el barniz de la justicia. Sin embargo, el panorama cambió a finales de marzo. La sentencia de la Jueza federal Thaybelli Ivette Sánchez ha sentado un precedente histórico: al elevar el daño moral por encima del patrimonial, nos recuerda que la vida humana no es un costo deducible de impuestos.

En medio del campo calcinado, el milagro de Maylén Díaz Almaguer se convirtió en bandera. Ella, la única sobreviviente, no pide caridad; exige que la palabra "Justicia" sea el único combustible que alimente la memoria de su esposo y sus compañeros. Su lucha nos demuestra que, mientras la reparación del patrimonio es simple contabilidad, la justicia moral es humanidad pura.

Pero el camino no ha terminado y el cerco se estrecha. Mientras el dueño de Global Air, Manuel Rodríguez Campos, intenta reciclar su sombra bajo nuevas siglas en Sudamérica, y el gobierno cubano mantiene un muro de silencio burocrático, la batalla se traslada ahora al terreno penal.

De la mano de despachos internacionales y expertos en víctimas, el caso escala hacia la Fiscalía General de la República bajo la figura de homicidio; ahía esta la carpeta abierta. No podemos permitir que la negligencia cambie de bandera para seguir operando. Las familias en México y Cuba ya tienen una verdad que nadie les podrá quitar: sus seres queridos no murieron por azar, murieron por un sistema que prefirió el ahorro sobre la vida. Porque lo sabemos bien: la justicia a medias no es justicia, es solo una injusticia prolongada que hoy, finalmente, empieza a resquebrajarse.

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