Entre el olivo del Papa y el narcisismo del poder
Trump se equivocó al criticar a León XIV no midió las consecuencias y seguramente habrá reacciones en las próximas elecciones intermedias. | Fred Álvarez
La Silla Rota, OPINIÓN el 15/4/2026 · 21:00 hs
El cielo sobre el Mediterráneo no solo sostiene el fuselaje de un avión; sostiene un símbolo en movimiento que desafía la gravedad del cinismo contemporáneo. Mientras León XIV surcaba el espacio rumbo a Argelia en el inicio de su tercer viaje apostólico, la atmósfera se percibía distinta. No es sólo la mística de San Agustín lo que gravita en el aire; es también el eco estridente que viaja desde Washington, cargado de una retórica diseñada para la descalificación sistemática.
Este periplo africano, que del 13 al 23 de abril de 2026 lleva al Pontífice por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, trasciende la gira diplomática. Es un despliegue de prioridades: la paz, el diálogo interreligioso y la urgencia de atender las heridas abiertas de la migración y el medio ambiente. Sin embargo, desde el despacho de la confrontación, el paisaje se dibuja con otros trazos.
Donald Trump, atrapado en su propia narrativa de choque, volcó en sus redes una serie de epítetos contra el Sucesor de Pedro, calificándolo de "débil", "nefasto" y "pésimo en política exterior". Pero el rasgo más revelador de su postura no es el insulto, sino la pretensión de propiedad: ese intento desesperado de atribuirse el mérito de la elección del primer Papa estadounidense. Al sugerir que si él no estuviera en la Casa Blanca, "León no estaría en el Vaticano". Trump intenta someter la milenaria liturgia de la Iglesia a la lógica vulgar de un favor político, como si el "Espíritu Santo" necesitara de un aval en la Oficina Oval.
El Cardenal que se convirtió en Pastor
En un giro que raya en el surrealismo dinástico, Trump ha llegado a comparar al Pontífice con el otrora Cardenal Louis Prevost: "Me cae mucho mejor su hermano Louis que él, porque Louis es todo MAGA", afirmó, reduciendo la fe y la geopolítica a una cuestión de lealtades personales. "Louis lo entiende, León no", sentenció.
Trump ignora que, al cruzar el umbral del cónclave en mayo de 2025, aquel cardenal norteamericano dejó de pertenecer a una bandera para abrazar la cruz. Al asumir como León XIV, Robert Francis Prevost se "agustinizó", anteponiendo la periferia y la paz a las consignas ideológicas de su tierra de origen. Fue elegido en la cuarta votación como un mensaje de unidad; sin embargo, su origen es hoy un campo de batalla para la ultraderecha. Trump sugiere que los cardenales votaron por él solo para "gestionar" la relación con la Casa Blanca. ¡Es una lectura miope! La mayoría de los electores buscaba un liderazgo que no se doblegara ante el nacionalismo bélico.
El choque de los símbolos: el "Cristo de silicio"
Al afirmar que León XIV le debe su ascenso, Trump intenta reducir un proceso espiritual a una transacción comercial. Es la pretensión surrealista de erigirse como el "arquitecto de Dios". Esa soberbia alcanzó su punto crítico cuando publicó —y luego borró— una imagen generada por inteligencia artificial donde se le veía con ropas bíblicas, imponiendo manos sobre enfermos mientras emanaba luz de sus dedos.
Mientras esa "deidad de silicio" se desvanecía en la volatilidad de las redes, el Papa aterrizaba en Argel. El contraste es poético: la autoexaltación tecnológica frente al cuerpo presente de un pastor que pisa tierra herida para hablar de perdón. Como dijo León XIV: "Quien es discípulo de Cristo nunca está del lado de quien ayer empuñaba la espada y hoy lanza las bombas".
Memoria periodística: la lección de Francisco
Estas palabras me remiten inevitablemente a 2016, cuando el Papa Francisco concluyó su visita a México. Recuerdo comentarlo entonces para CNN en Español: aquel vuelo desde Ciudad Juárez donde el Papa, sin necesidad de personalizar, desmanteló el discurso de odio con una sentencia lapidaria: "Quien solo piensa en muros y no en puentes, no es cristiano".
Comparto la entrevista: https://cnnespanol.cnn.com/video/cnnee-panorama-intvw-fred-alvarez-papa-francisco-trump
La reacción de Trump fue la predecible furia del narcisismo herido. No obstante, el Pontífice dio una lección de altura: no bajó al ring. Esa resistencia pacífica tuvo su clímax en mayo de 2017, cuando relaté para La Silla Rota aquel encuentro en el Palacio Apostólico. Trump entregó libros de Martin Luther King, pero el Papa jesuita respondió con un medallón de un olivo. Fue entonces cuando Trump soltó una frase que aún estremece por su vacuidad: "Podemos usar la paz". Ahí quedó al descubierto su cosmovisión: la paz no como un estado del alma, sino como un activo transaccional.
El punto de ruptura: Irán y el miedo a lo incontrolable
Hoy, la historia se repite. El punto de ruptura tiene nombre: Irán. Al calificar como "inaceptable" el ultimátum de la Casa Blanca contra una civilización entera, el Papa golpeó el centro del discurso nacionalista. No es solo política; es la defensa del mensaje cristiano frente a la imagen de predicadores bendiciendo bombas en el Despacho Oval.
La respuesta papal a diez mil metros de altura posee la nitidez del diamante: "No soy un político, hablo del Evangelio". Al afirmar que no teme a la administración Trump, el Pontífice ejerce la libertad soberana de quien no necesita de una urna para validar su existencia. El poder político se desespera ante lo que no puede comprar.
El reencuentro en Argel: raíces y esperanza
Al llegar al noreste argelino, el Pontífice regresaba a casa. "Yo soy un hijo de San Agustín", dijo el día de su elección. Como primer Papa agustino, cumplió la promesa de volver a las raíces de su padre espiritual. En Hipona, donde el viento del Mediterráneo aún musita fragmentos de La Ciudad de Dios, León XIV realizó un gesto que desafía la fugacidad del presente: plantar un olivo.
Es un árbol que hunde sus fibras en suelo argelino pero busca la eternidad; un recordatorio de que la paz es un organismo vivo que exige cuidado diario. Al saludar con un "As-salamu alaykum", el Papa transformó el silencio de las ruinas en un diálogo polifónico. Fue la Iglesia que abandona el ornamento para buscar la proximidad en la casa de las Hermanitas de los Pobres. Allí, al definir una residencia de ancianos como el lugar donde "Dios habita", lanzó una bofetada de realidad frente a la soberbia del poder.
Sismo en el tablero: el pleito con Meloni
Este enfrentamiento provocó un sismo internacional. La sintonía ideológica entre Trump y Giorgia Meloni se ha transformado en reproches tras la defensa que la italiana hizo del Papa. Trump la acusó de "pasividad nuclear" y sentenció que "ya no es la misma persona". Desde Verona, Meloni reivindicó su autonomía: no hay tranquilidad en una sociedad donde los líderes religiosos se someten a los políticos. Es el choque entre el aislacionismo de Trump y el pragmatismo europeo que aún intenta salvar los puentes.
Trump se equivocó al criticar a León XIV no midió las consecuencias y seguramente habrá reacciones en las próximas elecciones intermedias.
La huella del Pastor
El escenario de este 2026 nos devuelve una imagen de espejismo. Por un lado, el estruendo digital; por otro, el silencio de la piedra milenaria. Trump ha intentado colonizar el espíritu, perdiendo en el camino el apoyo de muchos católicos norteamericanos que ya no reconocen su discurso como propio.
Al final, el estrépito de las redes se disolverá como humo y el "Cristo de silicio" se borrará de los servidores, pero el gesto del pastor que no se desvía de su ruta permanece. Porque frente al cinismo del poder, siempre existe una "mejor manera". La libertad de León es la del Evangelio: esa que, siendo pacífica, resulta ser el arma más poderosa contra la soberbia del mundo.
PD 1 Justicia frente al silencio de Washington
La cifra es devastadora: 15 mexicanos han muerto bajo custodia de ICE en el inicio del gobierno de Trump. Como señaló Alonso Urrutia, reportero de La Jornada. El caso en Luisiana ha agotado la paciencia. Ante el silencio de Washington, la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido clara: "No basta con lamentar".
México responde con un golpe de timón: se implementa la guardia consular permanente y se eleva el caso ante la CIDH y la ONU por violaciones a los derechos humanos. El único "delito" de estas víctimas fue trabajar en una economía que se beneficia de su esfuerzo. La defensa no debe ser narrativa, sino una protección férrea de la dignidad. Mientras Washington calle, México debe alzar más fuerte la voz por quienes ya no la tienen.
PD2.- El Senado realizó un acto de reparación simbólica al nombrar al Salón de la Comisión Permanente en honor al Ing. Heberto Castillo Martínez. Este homenaje reconoce al hombre que fue puente entre la precisión de la ciencia y la urgencia de la justicia social.
Su legado es ineludible: desde su resistencia en el 68 hasta su generosidad política en 1988, cuando antepuso la unidad democrática a la ambición personal. Creador de la tridilosa y docente ejemplar, Heberto demostró que la técnica y la ética son inseparables. Como bien señaló su amigo Antonio Tenorio Adame, este acto convoca a la unidad; aunque la agenda presidencial fue distinta, la plana mayor del gabinete acompañó este acto de justicia histórica.
Honrarlo hoy es reivindicar que diferir no es traicionar, consolidando el diálogo como cimiento de nuestra verdad y justicia. ¡Enhorabuena!
@fredalvarez
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