¿El fin del "Detector de Mentiras"?
Algo cambió hoy en la mañanera. Aunque Miguel Elorza, el presentador de 'Infodemia MX', estaba presente en Palacio Nacional, su sección simplemente no salió al aire. Este silencio ocurre justo después de que la Secretaría de Anticorrupción abriera un expediente contra él y contra Jenaro Villamil por presuntas faltas administrativas.
La caída de la sección no es casualidad. El periodista Ignacio Gómez Villaseñor denunció que este portal lo calificó de 'mentiroso' por investigar ciberataques reales a escuelas públicas. Hoy, un juez federal ha ordenado que Infodemia ni siquiera pueda mencionarlo. Es un golpe de realidad: cuando el gobierno intenta ser el único árbitro de la verdad sin metodología ni rigor, termina tropezando con la ley.
Expertos ya lo advertían: usar recursos públicos para estigmatizar a la prensa es peligroso. ¿Estamos ante el cierre definitivo de un órgano de propaganda o solo una pausa estratégica? Lo cierto es que la credibilidad no se impone por decreto, se gana con transparencia.
Infodemia MX. Este portal del Sistema Público de Radiodifusión nació con la noble promesa de combatir las noticias falsas durante la pandemia. Sin embargo, una investigación de Julieta Cruz, Maritza Hernández y Fernando González para El Universal, le pone cifras frías a una sospecha compartida: este órgano parece haber perdido su brújula de imparcialidad.
Especialistas consultados para este reportaje son contundentes: los contenidos de Infodemia MX ya pueden clasificarse como propaganda. ¿La razón? El proyecto no cumple con los estándares mínimos de un medio de verificación, como algo tan básico —y vital— como transparentar su metodología.
Los números no mienten. En 2022, solo el 25% de sus "desmentidos" estaban relacionados con el oficialismo. Pero para el año 2025, la cifra dio un salto espectacular: 6 de cada 10 publicaciones están directamente vinculadas a figuras y gobiernos de la 4T.
Hablemos de rostros. La presidenta Sheinbaum encabeza la lista con 346 menciones, seguida por el expresidente López Obrador. Lo alarmante es cómo estas menciones se disparan "casualmente" durante los procesos electorales. Mientras a los candidatos de oposición apenas se les nombra, la maquinaria de Infodemia se dedicó a validar la narrativa de campaña de la entonces candidata.
Esto nos lleva a una pregunta obligada: ¿Se están usando los impuestos de todos para cuidar la imagen de unos cuantos?
Pero el problema no es solo a quién defienden, sino cómo lo hacen. Expertos y periodistas de organizaciones como Verificado señalan que el portal no contrasta fuentes. Su "fuente única" suele ser el mismo gobierno que intentan defender; es decir, son juez y parte.
Cuando el Estado se asume como el único árbitro de la verdad, la crítica legítima corre el riesgo de ser etiquetada injustamente como noticia falsa. Y ya vimos que el sistema falla. Basta recordar aquel video de una mujer en un balcón de Palacio Nacional que calificaron como "inteligencia artificial", hasta que la propia Presidenta tuvo que aceptar que el video era real.
En conclusión, combatir la desinformación es una tarea vital, pero es imposible hacerlo desde el sesgo ideológico. Cuando un portal público deja de lado el rigor para abrazar la consigna, no solo engaña a la audiencia, sino que erosiona la confianza en todas nuestras instituciones.
La transparencia no consiste en gritar que "el otro miente"; consiste en mostrar con humildad cómo llegamos a la verdad, sin importar a quién incomode.
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