El eco de la paz en el "África en miniatura": León XIV en Camerún
El cielo de Yaundé recibió este 15 de abril al Papa León XIV. Tras un vuelo de cinco horas desde Argel, el avión papal tomó tierra para dar inicio a la segunda etapa de su 3º Viaje Apostólico a África. En el Palacio de la Unidad, rodeado por el Cuerpo diplomático y las autoridades civiles, el papa agustino no solo llevó un protocolo, sino un corazón dispuesto al diálogo en una nación que es, en sí misma, un mosaico del continente.
Al iniciar su discurso en la Sala de Reuniones, el Papa agradeció la calidez del recibimiento. Con tono pausado, recordó que Camerún es conocido como la “África en miniatura”, un título que honra la riqueza de sus territorios, lenguas y tradiciones. Para León XIV, esta pluralidad no es un foco de conflicto:
“Esta variedad no es una fragilidad; es un tesoro. Constituye una promesa de fraternidad y un sólido fundamento para construir una paz duradera”.
Llegó, según sus propias palabras, como un pastor y servidor, con el deseo ardiente de abrazar especialmente a los jóvenes, a quienes instó a ser los arquitectos de un mundo más justo.
Haciendo memoria de sus predecesores, el Pontífice lanzó preguntas que resonaron con fuerza en el Palacio Presidencial: “¿En qué punto nos encontramos? ¿De qué manera ha dado fruto la Palabra que se nos ha anunciado?”.
Citando a San Agustín, recordó que gobernar es un "servicio lleno de bondad". En un contexto donde la corrupción y la sed de ganancia pueden desfigurar la autoridad, el Papa fue contundente: servir a la patria exige una conciencia íntegradedicada al bien común, logrando la armonía entre mayorías y minorías.
Una paz que no es eslogan, sino estilo de vida
El Papa no fue ajeno al dolor que atraviesa el país. Mencionó las tensiones en el noroeste, suroeste y extremo norte, donde el conflicto ha dejado una estela de familias desplazadas y futuros rotos.
“Detrás de las estadísticas hay rostros, historias y esperanzas heridas”, señaló, enfatizando que la paz debe ser “desarmada y desarmante”.
Para León XIV, la paz no puede reducirse a una frase de campaña; debe encarnarse en un estilo personal e institucional que repudie la violencia. Por ello, elevó un grito que ya es un sello de su pontificado: «¡Basta ya de guerras, con sus dolorosos cúmulos de muertos, destrucciones y exiliados!».
La crónica de este encuentro destaca tres pilares fundamentales para la reconstrucción social:
El papel de la mujer: El Papa reconoció con gratitud a las mujeres como "incansables constructoras de paz". Pidió que su voz sea plenamente integrada en la toma de decisiones, pues su mirada es un freno natural contra el abuso de poder.
La esperanza joven: Llamó a invertir en educación y emprendimiento para evitar la fuga de talentos y combatir plagas como la apatía y las adicciones.
La religión como bálsamo: Defendió que las tradiciones religiosas, libres del veneno del fundamentalismo, son fuerzas morales capaces de apaciguar tensiones y promover el perdón.
Un deseo final para el pueblo camerunés
Antes de concluir, el Papa reafirmó el compromiso de la Iglesia Católica en áreas de salud y educación para todos, sin distinción. Su mensaje final en el Palacio de Yaundé fue una bendición extendida a cada ciudadano:
“Que Dios bendiga a Camerún... y conceda a todo el pueblo —cristianos y no cristianos, responsables políticos y ciudadanos— acoger el Reino de Dios, construyendo juntos un futuro de justicia y de paz”.
Fuente Vatican News
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