Retrospectiva.
Una Crónica para Carlos Berumen (1957-2014)
“Todo tiene su tiempo bajo el sol”, dicta el Eclesiastés, y parece que para Carlos Berumen, el tiempo decidió cerrarse en un círculo perfecto. La mañana de aquel jueves 5 de junio de 2014, justo cuando el calendario marcaba su cumpleaños número 57, Carlos decidió que su batalla como guerrero había alcanzado la última frontera.
Me enteré por la red, en ese muro digital donde su hija Renata soltaba al viento la noticia que uno nunca quiere leer. Es la ironía de la vida: celebrar el nacimiento y honrar la partida en un mismo aliento.
Nuestra historia no nació en la calma, sino en el fragor de la construcción. Nos conocimos hace más de una década, entre planos y debates, mientras dábamos forma al partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina. Allí, entre la política y el idealismo, descubrí al hombre detrás del estratega. Lo que comenzó como un trato profesional decantó en una amistad sólida y, finalmente, en el lazo sagrado del compadrazgo.
Recuerdo su fiesta de 50 años. Estaba radiante, desbordando esa generosidad que lo caracterizaba. Carlos era, ante todo, un hombre que amaba a los suyos con una intensidad absoluta. Nadie que lo haya conocido de cerca podría dudar del refugio que representaba para su familia.
Como bien decía aquel filósofo alemán, el hombre es un "ser para la muerte". Es nuestra realidad más inevitable, pero no por ello menos dolorosa. Las ausencias irreparables nos dejan un vacío que intentamos llenar con palabras, con versos o, simplemente, con el derecho humano al llanto. Como decía Violeta Parra: “¡Ah, qué pena siente el alma!”.
Ante su partida, vuelven a mi mente los versos de W.H. Auden en su Blues Funeral:
"Paren todos los relojes, el teléfono corten...
El era mi Sur, mi Norte, mi Este y mi Oeste,
mi semana laboral, mi descanso dominical,
mi charla, mi canto, medianoche y mediodía..."
Es un poema desgarrador, sí. Pero la muerte de Carlos, ocurriendo en el aniversario de su vida, me invita a pensar —quizá contra la corriente— que debemos despedirlo en lo que podríamos llamar un "feliz funeral".
La Libertad de los Cielos
Imagino a Carlos, antes de zarpar, haciendo suyas las palabras de Gibrán Khalil Gibrán. Tal vez nos pedía que no llamáramos al médico para prolongar una estancia que ya se sentía como una cárcel de enfermedad. Su alma buscaba la libertad de los cielos.
"No me lloréis enlutados por mi ausencia,
lucid blancas vestiduras y regocijaos conmigo...
Cerrad los ojos y me veréis siempre entre vosotros."
Él quería irse en paz, rompiendo los barrotes de la jaula vieja para que su alma despertara con la aurora. Nos pedía que no derramáramos lágrimas de dolor, para que no crecieran espinas en su tumba.
Entre la Playa y el Cielo
Hay una imagen que guardo con especial nitidez: Carlos y yo, compartiendo la música, cantando a Joan Manuel Serrat bajo los acordes de la guitarra de Víctor Hugo Cubedo.
"Y a mí enterradme sin duelo entre la playa y el cielo...
mi cuerpo será camino, le daré verde a los pinos
y amarillo a la genista."
Carlos vivió intensamente. Vivió, como dice la canción, a su manera. Lloró, reió, ganó y perdió, pero al final del día, fue un hombre que supo amar la existencia. La vida es corta, a veces demasiado, y él nos enseñó que hay que habitarla con pasión.
Nota al margen de la memoria:
Me queda el nudo de no haber llegado a tiempo al hospital. La distancia de Sinaloa y los horarios de Cuernavaca se interpusieron en ese último abrazo. Me programé para el sábado, pero el destino tenía otros planes.
Lo lamento, compadre. Pero como bien platicamos alguna vez, y como dice el Eclesiastés, cada cosa tiene su momento. Hoy, me beberé un trago en tu honor, brindando por tu vida, por tus hijos —Mariana, Carla, Emiliana, Renata y Roberto— y por ese viaje que ya emprendiste hacia las verdes praderas.
Un fuerte abrazo hasta donde estés.
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Carlos me platico alguna vez de esto...pero no con esos detalles.
Texto de Ismael Colmenares Maguregui., sobre Carlos Berumen
"De cuando mi tío Carlos, que falleció el 5 de junio, tenía 13 años y era conocido como el "Enano" entre una banda de músicos y poetas de izquierda. hace memoria Ismael Colmenares, de Los Nakos, a quien le agradezco muchísimo el detalle, así como a mi profesora de secundaria, Mayra Cebreros, quien me hizo llegar el post. Para que los hijos de Carlos, Renata, Carla, Mariana, Emiliano y Roberto conozcan mejor a su padre: Témoris Grecko
Las siete notas de una vida.
1. Se mueve en un trazo de luz.
En 1970 Arte Colectivo en Acción se desplazaba por las Normales Rurales, mítines, escuelas de la UNAM, del Poli, Chapingo, éramos nueve; los músicos José de Molina, Los Nakos, Juan Alejandro; los poetas Beatriz Munch, Leopoldo Ayala, el pintor José Hernandez Delgadillo; y un adolescente de 13 años infaltable: "el enano" Carlos Berumen, activo como el viento de Pachuca.
2.Entona la canción ¡De esto vivo!
Carlos en las funciones vendía discos, caía bien, simpático, por cada disco se le daba el 10 por ciento, "ya se acabaron los discos,,,todo por no cargar más ", ganaba mucho, hasta doscientos pesos por función.
3.Su memoria: privilegiada, con el tiempo exacto del ritmo.
Un día no llegó el " barbas" Ayala, y afectaba al trabajo, el programa tenía una secuencia, Delgadillo iniciaba con discurso, luego nosotros, la poesía, Molina y Juan, para cerrar cantábamos todos con puño en alto. José dijo "enano recitas el Yo acuso", dudó...aceptó; en la presentación a Beatriz le daba los tiempos perfectos, no leyó, se la sabía de memoria. Desde ese día pensamos " Carlos podría sustituir a cualquiera"
4. El ciclo cambio.
ACÁ camino en otra dirección, entró David Roura; nosotros fuimos a recorrer la república, "el enano" acompaño un rato a Molina, Juan tomó su estilo y Delgadillo se hizo militante de izquierda,
5. No teníamos colesterol
Hace 33 años lo encontré en un club de Coyoacan, buenos recuerdos, abrazos anécdotas, él se había unido a una mujer, me invitó a cenar a su casa carne tártara, él la preparo con un chingo de limón ¿quieres más? Si.
6. Carlos cabalgo a otros caminos.
Mayra daba clases en la Frida Kahlo, tenia un alumno brillante Témoris Grecko, se llevaban bien y lo invitó a escucharnos cantar; llegó con Carlos, su tío, al terminar la actuación pa' pronto el "ex enano" nos propuso una reunión con Porfirio Muñoz Ledo, no se dio; luego perdimos contactó, el "enano" seguía en movimiento, entró a campañas políticas, fiel a desplazarse. Formó el partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina. Y con ellos caminó otro trecho diferente.
7. ¿Final?
Carlos Berumen, "el enano", murió el 5 de junio, se fue a organizar algo al Mictlán, probable se encuentre con Molina y José Hernández y decidan otra etapa de Arte Colectivo en Acción, si así fuera, Leopoldo y yo le decimos "nos vamos a tardar un chingó no se desesperen, estamos esperando que gane la izquierda". Con cariño para Berumen. Maylo
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