Chihuahua democrática/Enrique Krauze
REFORMA, 31 mayo 2026
Para Maru Campos, por su valentía.
Hace exactamente cuarenta años fui testigo de una esperanzadora vuelta al ideal democrático de Madero, postergado desde su asesinato en 1913. A raíz de esa experiencia escribí un reportaje que titulé "Chihuahua, ida y vuelta" (Vuelta, junio de 1986). Pocas veces en mi vida, quizás solo cuando años después me tocó ver la caída del Muro de Berlín desde Praga, sentí una pasión por la libertad como la que encarnaban las mujeres y los hombres de Chihuahua. No solo eran, por supuesto, los partidarios del PAN ni los valientes empresarios de aquel tiempo, que se daban cuenta de la necesidad de defender el voto. Entrevisté a autoridades eclesiásticas y a sacerdotes ligados a las comunidades de base; hablé con obreros, profesores, periodistas y estudiantes. Me conmovió recoger el testimonio de Francisco R. Almada, el legendario historiador de Chihuahua, que me abrió los ojos a la tradición de orgullo local en ese bravo estado. Y mientras el PRI y su candidato Fernando Baeza afrontaban una situación difícil (una encuesta reciente favorecía al PAN en una proporción de tres a uno), un inesperado vínculo se establecía entre la derecha y la izquierda, unidos por el interés superior de la democracia.