El Rayo de Topolobampo y la Justicia que Cruza la Frontera
A veces, las piedras que NO se colocan dicen mucho más que los grandes edificios que se inauguran con fanfarria. El pasado 23 de abril, en Topolobampo, el silencio de una ceremonia interrumpida no fue un error de protocolo; fue el prólogo de una sacudida política que ya no conoce fronteras.
Lo que debía ser la celebración de una inversión de 3 mil millones de dólares para la planta de Mexinol, terminó convertida en el escenario de una advertencia diplomática sin precedentes. El embajador Ronald Johnson no fue a Los Mochis a hablar de negocios, fue a soltar un rayo en cielo despejado. Con una metáfora que en estas tierras de riego entendemos bien, advirtió: “La inversión es como el agua: fluye donde hay condiciones y se seca donde no las hay”. Y hoy, el agua en Sinaloa está turbia por la sospecha.