El intento de
asesinato a Díaz Ordaz/COLUMBA VÉRTIZ DE LA FUENTE
Revista
Proceso
No. 1927, 5 de octubre de 2013;
El
5 de febrero de 1970, Carlos Castañeda (con 29 años de edad) intentó asesinar
al presidente Gustavo Díaz Ordaz para vengar la masacre del 2 de octubre de
1968 en Tlatelolco.
Ahora,
45 años después, vaga sin rumbo por las calles de la Ciudad de México pidiendo
limosna. Alejandro Solar Luna logró encontrarlo para que a través de la cámara
fílmica contara ese suceso y lo que le pasó después.
El
resultado es el documental El paciente interno que se proyecta en las salas de
cine del Distrito Federal desde el pasado 4 de octubre, con sólo 12 copias;
después recorrerá varias ciudades del país. En París se presentará dentro de la
primera edición de los Encuentros Cinematográficos “Viva México”, que se
efectuará del 8 al 13 de este mes en el cine Etoile Lilas.
Solar
Luna acepta que el estreno respondió a una estrategia por los 45 años de la
matanza de Tlatelolco:
“Es
un documental que tiene vigencia en un país donde la democracia es simulada, la
justicia no llega nunca y hay asignaturas pendientes de un gobierno con
responsables claros y directos en la impunidad absoluta. El tema de la película
es actual no sólo por el 2 de octubre, sino porque es la historia de un hombre
que intentó vengar lo ocurrido ese día. Pero fue declarado enfermo mental,
encerrado en el hospital psiquiátrico Samuel Ramírez Moreno, vejado,
disminuido, y ahora camina por las calles de nuestra ciudad.
Se
trata de una producción de la Universidad Nacional Autónoma de México, Difusión
Cultural UNAM, el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, el Consejo
Nacional para la Cultura y las Artes, el Instituto Mexicano de Cinematografía
(Imcine) y el Fondo para la Producción Cinematográfica. Lo distribuye Eprocine.
–¿Cree
que internan a don Carlos para que el asunto se olvide?
–Esa
es otra de las enigmas, ¿por qué no desaparecerlo?, era lo que se estilaba,
pero el castigo es desmedido. Hubo una rabia contra él manifestada desde el
momento en que lo ingresan en el pabellón 5, que construyen casi para él. Lo
encierran, lo aíslan y al mismo tiempo lo anulan en vida. Fue víctima de
medicinas. En ese pabellón estaban los enfermos mentales que habían cometido
crímenes atroces, ni siquiera se les juzgaba, y él era el único que no había ni
siquiera asesinado.
–¿Cómo
encuentra a este personaje?
–Yo
comencé la investigación y el proyecto lo presenté a Imcine con el fin de que
me dieran el apoyo para desarrollarlo con un hombre que buscaba en las calles
de la Ciudad de México. De eso trataba el documental, de la búsqueda de este
señor. Un antropólogo físico me hizo un retrato de cómo debería de verse hoy.
Una tarde de 2008, cuando llevaba unos seis o siete meses de buscarlo, la
abogada Norma Ibáñez, que vio el caso de Carlos Castañeda para sacarlo del
hospital, me llamó por teléfono y me dijo que lo tenía enfrente. A ella le
impactó mucho que don Carlos estuviera en la calle. La misma abogada se lo
encontró en Reforma y Amberes. En ese momento supe que estaba vivo.
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