1 mar 2026

LAS COLUMNAS políticas hoy, domingo 1 de marzo de 2026

La paz no se negocia con amenazas: El grito de León XIV ante el abismo

Desde el balcón del Palacio Apostólico, en este segundo domingo de Cuaresma, la voz de León XIV no sonó a protocolo, sino a una advertencia urgente frente a la desolación. Con los vientos de guerra soplando con fuerza sobre Irán y todo el Oriente Medio, el Pontífice fue tajante: el mundo se asoma a un «abismo irreparable» y la diplomacia parece ser el único freno de mano antes de la tragedia.

“La estabilidad y la paz no se construyen con amenazas mutuas, ni con armas, que siembran destrucción, dolor y muerte”, sentenció el Papa tras el Ángelus.

Sus palabras resuenan en horas que él mismo calificó como «dramáticas». No es solo geopolítica; es el anhelo de pueblos que piden a gritos una convivencia basada en la justicia y no en el equilibrio del terror. León XIV apeló a la responsabilidad moral de los líderes para detener una espiral de violencia que amenaza con engullirlo todo.

El llamado a la sensatez no se detuvo en Irán. Con el mismo dolor, el Papa puso la mirada en los recientes enfrentamientos entre Pakistán y Afganistán, recordándonos que, mientras los gobiernos miden fuerzas, son las personas comunes quienes pagan el costo del estruendo de las armas.

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Decapita Trump Irán; pone mundo en vilo; REFORMA, Pp.

Irán (01 marzo 2026) .

Ataque de EU-Israel a Irán dejó 204 muertos, incluido el Ayatolá Ali Jamenei; crece amenaza de conflicto más amplio y alza de petroprecios.

Crece amenaza de conflicto regional más amplio

El ataque de gran impacto que emprendieron EU e Israel contra Irán amenaza con detonar un conflicto regional más amplio.

El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, advirtió que Medio Oriente se aboca a una "serie de acontecimientos que nadie puede controlar".

Tras el bombardeo a su territorio, Irán respondió con oleadas de misiles contra Israel.

Los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin y Kuwait -todos ellos sede de bases militares estadounidenses- dijeron que fueron atacados, al igual que Jordania y Arabia Saudí.

La respuesta iraní fue más amplia que la de la guerra de 12 días en junio pasado; en esa ocasión, Teherán disparó misiles sólo contra Israel y una base estadounidense en Qatar.

Arabia Saudí dijo que hubo "ataques iraníes flagrantes y cobardes" en su capital Riad, y en una provincia rica en petróleo, mientras en Bahréin hubo una explosión en Manama.

El aeropuerto de Dubai y su emblemático hotel Burj Al Arab sufrieron daños, y dos personas murieron en Abu Dhabi.

Los países de la región cerraron su espacio aéreo y tres de los aeropuertos clave que conectan Europa, África y Occidente con Asia detuvieron sus operaciones, dejando a cientos de miles de viajeros varados.

En la mañana de hoy (hora local) se produjeron explosiones en Bahréin, Qatar y Emiratos.

Las autoridades iraníes informaron que en una escuela primaria femenina en Minab murieron 108 personas en los ataques.

Explosión en el centro de Tel Aviv. En esta ciudad israelí se reportan al menos 20 personas heridas.

Suman más de 200 muertos

Los ataques que EU e Israel lanzaron ayer contra Irán dejaron al menos 204 muertes, entre ellas las del Ayatolá Ali Jamenei, el líder teocrático de la República Islámica, y de su cúpula militar.

Ayer por la tarde, el Presidente Donald Trump confirmó la muerte de Jamenei y llamó a los iraníes a sublevarse, lo que también fue convocado por el Premier israelí, Benjamin Netanyahu.

"Esta es la mayor oportunidad que tiene el pueblo iraní de recuperar su país", escribió Trump.

La agencia de noticias Fars informó de la muerte de la hija, yerno y nieta del Ayatolá.

Además, la Fuerza Aérea israelí mató a siete altos mandos militares, incluidos el Ministro de Defensa iraní, General Aziz Nasirzadeh; el jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, General Mohammad Pakpour, y un alto asesor del fallecido líder supremo, Ali Shamkhani.

La mayoría de las muertes por los ataques de ayer se dieron en Irán (201) -donde se registraron 747 heridos-, pero también hubo dos fallecidos en Abu Dhabi y uno más en Israel por el contraataque iraní.

Al menos 108 de las víctimas murieron en un bombardeo a una escuela para niñas en el sur de Irán, dijo la Media Luna Roja.

Anticipan se eleven petroprecios

El conflicto en Medio Oriente provocará un incremento del precio del petróleo a nivel internacional, aunque su impacto dependerá del tiempo que dure el conflicto, consideraron analistas.

Propietarios de tanqueros, petroleras y empresas comerciales suspendieron los envíos de combustibles a través del Estrecho de Ormuz, luego de que Irán anunciara el cierre de la navegación, informaron fuentes comerciales.

"Estados Unidos ha dicho que será una operación de varios días, entonces puede que esto se alargue por días, semanas; si hay una situación donde Irán deja de responder, veremos un alza en los primeros días y después un ajuste nuevamente a la baja", expuso Adrián Calcaneo, vicepresidente para Energía y Materias Primas de OPIS, una compañía de Dow Jones.

Gonzalo Monroy, director de la consultora GMEC, aseguró que si se detiene el flujo de crudo y gas en el Estrecho de Ormuz el precio del barril del petróleo podría aumentar por arriba de 120 dólares, pero sería contraproducente para Irán.

El viernes, los precios del petróleo cerraron al alza en alrededor de 72.48 dólares el Brent y 66.81 el West Texas Intermediate, tras la inestabilidad que reflejaban las pláticas entre EU e Irán.

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El ascenso del clérigo herido

La figura de Jamenei está forjada en la resistencia física. Antes de ser el "Guardián", fue un hombre que conoció las celdas del Shah en seis ocasiones y que sobrevivió a un atentado que le dejó el brazo derecho inútil. En 1989, tras la muerte de Jomeini, este clérigo de rango medio —que para muchos carecía del linaje teológico suficiente— fue ungido como Vali Faqih.

Desde ese trono invisible, construyó una arquitectura de control absoluto:

Dominó el Poder Judicial y el Consejo de Guardianes, asegurándose de que nadie que no le sea fiel a su visión pueda siquiera postularse a un cargo.

Bajo su mando directo estuvieron la Guardia Revolucionaria y la milicia Basij, los cuerpos encargados de que el orden se mantenga en las calles a cualquier costo.

Un mundo sin matices

Para Jamenei, la política exterior es una extensión de una guerra espiritual. Su doctrina se basó en la "resistencia" y en una enemistad que no admite diplomacia real:

El Gran Satán y el "tumor": Sus etiquetas para EU e Israel no son solo retórica; son los pilares de un sistema que prefiere ver al país en la bancarrota económica antes que ceder un milímetro en su programa nuclear.

Cero grietas: Para él, la palabra "reforma" era sinónimo de debilidad. Esta intransigencia dejó ha a Irán en un aislamiento que parece no incomodarle, siempre y cuando el edificio revolucionario siga en pie.

Quizás el drama más profundo de su crónica es la desconexión total con el Irán del siglo XXI. Jamenei gobernó a una población joven, urbana y conectada que ya no compartía los sueños de 1979.

Miles de ejecuciones y encarcelamientos fueron el saldo de un líder que prefería ser temido por la mayoría (el 80% que lo rechaza) antes que perder el control que le garantiza su fiel 20%

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El amanecer de las sombras: Crónica de un conflicto anunciado

El cielo de Teherán no despertó con el sol este domingo, sino con una columna de humo que marca el inicio de una era de absoluta incertidumbre. Lo que vimos el 28 de febrero no fue solo un despliegue de fuerza militar; fue el estallido de una tensión contenida por casi medio siglo. Mientras los misiles de Estados Unidos e Israel impactaban objetivos estratégicos, el tablero mundial crujía bajo el peso de una decisión que muchos temían y pocos sabían cómo evitar.

Donald Trump ha presentado esta ofensiva como un "acto de liberación", una mano tendida a un pueblo iraní que, según sus palabras, tiene ante sí su única oportunidad generacional para ser libre. Sin embargo, los expertos advierten una desconexión dolorosa:

El mismo hombre que prometió acabar con las "guerras de cambio de régimen" hoy lanza una operación que busca decapitar el sistema iraní.

Para los manifestantes que pusieron el cuerpo meses atrás, el apoyo llega tarde y envuelto en fuego. Hay una sensación de traición; no es lo mismo pedir democracia que intentar construirla sobre las cenizas de un bombardeo.

La Dra. Sanam Vakil y Bronwen Maddox coinciden en algo vital: no se puede "bombardear" un país hacia la democracia. Irán no es el Irak de 2003. Es un sistema con raíces ideológicas profundas y una red regional (desde Yemen hasta el Líbano) que ya ha empezado a reaccionar. El riesgo no es solo que el régimen caiga, sino qué quedará en el vacío: ¿una democracia real o una versión aún más militarizada controlada por la Guardia Revolucionaria?

Quizás lo más grave a largo plazo es el precedente que señala la Dra. Marion Messmer. Si la regla de Washington ahora es "negociar o atacar", la diplomacia mundial ha muerto.

El derecho internacional en duda: El profesor Marc Weller es tajante: no había una amenaza inminente para la seguridad de EU que justificara esto legalmente.

: Incluso la defensa de Israel parece, para los analistas, más una oportunidad estratégica que una respuesta a una agresión real inmediata.

Estamos ante un momento donde la geopolítica se olvida de la gente. Mientras los líderes hablan de "objetivos degradados" y "seguridad nacional", el pueblo iraní se enfrenta a un futuro de fragmentación y caos. La historia nos dice que colapsar un estado es un instante; reconstruir una sociedad puede tomar vidas enteras.

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LAS COLUMNAS políticas hoy, domingo 1 de marzo de 2026

Vallarta se levanta bajo el fantasma del Mencho/Salvador García Soto

El Universal, 28/02/2026;

Bajarte del avión y encontrar un aeropuerto semivacío, después de un vuelo que no llegó ni a la mitad de su capacidad de pasajeros, es la primer señal de que en Puerto Vallarta los ecos de la violencia narca que se vivió el domingo 22 de febrero aún resuenan en este paradisiaco destino del Pacífico mexicano.

Una salida inusualmente rápida de la terminal aérea; cero filas para rentar un auto es la siguiente muestra de que, aunque los vallartenses mantienen su calidez y su trato amable y abierto hacia el turista, algo raro aún se siente en el ambiente de los 25 grados que nos reciben el miércoles por la noche.

Vallarta vive todavía su “temporada alta” que comenzó en diciembre y termina hasta finales de marzo, con miles de turistas de Estados Unidos y Canadá que abarrotan hoteles, posadas y condominios en busca del calor vallartense y huyendo del frío invernal de sus ciudades de origen. Muchos “gringos” pensionados, canadienses también, que el pasado domingo asistieron azorados y asustados al terror de la violencia que tomó las calles y avenidas de este puerto y obligó a todos, los lugareños y los visitantes, a resguardarse por el miedo de quedar atrapados en un fuego cruzado.

“Sí se puso feo, todos estábamos asustados, los que somos de aquí y los turistas. Mucha gente se quedó varada el lunes por la cancelación de los vuelos y tuvieron que negociar con sus hoteles o condominios para que les dieran un par de días más”, nos cuenta Mario, taxista del aeropuerto que asegura que “ya pasó eso, todo está tranquilo, nomás quedó la sensación, pero ya se puede salir sin problema”.

El turismo mexicano, de por sí escaso en esta época, se ahuyentó todavía más tras las imágenes que le dieron la vuelta al país y al mundo con un Vallarta agitado e incendiado por la violencia. Las huellas que dejó la “gente del Mencho” en su virulenta reacción tras la caída del capo aún se pueden ver en las zonas turísticas. Tiendas de conveniencia quemadas, farmacias atacadas y hasta locales comerciales que tienen las huellas del incendio y las cortinas abajo, son el recordatorio que turistas y locales quieren olvidar y pasan sin voltear mientras reanudan la fiesta.

Las playas llenas, bajo el sol de mediodía, intentan alejar con su bullicio y su algarabía el ruido de sirenas, helicópteros y disparos que resonaron por todo el pueblo durante todo el domingo. Música a todo volumen y voces en inglés y en español que piden otra margarita, mientras ríen a carcajadas, parecen querer conjurar al fantasma de la violencia que se apoderó de este lugar de calles empedradas.

Por todo el pueblo se sigue comentando lo ocurrido. “¿Estaba aquí el domingo?”, pregunta Carlos, mesero que narra asustado cómo tuvieron que cerrar el restaurante donde trabaja en pleno centro. “N'ombre Jefe, nosotros estábamos ya en servicio cuando se soltó el desmadre. Empezaron a pasar las camionetas tirando bala y prendiendo fuego a los Oxxos y a la Farmacia Guadalajara. Cerramos el restaurante y todos nos tiramos al piso porque se oía el desmadre de los sicarios que pasaban mentando madres y gritando pendejadas; en cuestión de 20 minutos el centro se quedó desierto”, dice todavía con el miedo en los ojos el joven mesero.

Pero el Mencho no se fue del todo de este puerto que se convirtió en su feudo y su mejor lavadero del dinero millonario de las drogas, algo que se aprecia claramente en los edificios de departamentos que aparecen de pronto y de la nada por sus calles empedradas, como si fueran hongos, en todo el centro de Vallarta. Torres de apartamentos que se yerguen donde antes hubo casas de teja habitadas por antiguos pescadores o por gente sencilla del puerto.

Es tal el boom inmobiliario y la destrucción de la arquitectura local que permite la corrupción municipal y estatal y los millonarios intereses de los desarrolladores, que lo que antes era un pueblito pintoresco y tradicional, que enamoró a Elizabeth Taylor y Richard Burton cuando llegaron aquí en 1964, junto a John Houston, para filmar “La Noche de la Iguana”, hoy se está convirtiendo aceleradamente en una copia de Miami, donde la gentrificación arrasa lo que queda del estilo vallartense y encarece cada vez más la vida y las viviendas en toda la zona céntrica.

En la Playa de Los Muertos, donde la fiesta sigue exorcizando los demonios de la violencia narca, un chico que viene caminando con habilidad sobre la arena caliente se acerca a los turistas y bajo la sombra de la palapa suelta sin tapujos: “Algo para la fiesta, amigo, tenemos lo que gustes”, dice mientras se toca la nariz para que quede claro que puede suministrar lo que el cliente le pida.

En la Zona Romántica el turismo gay hierve también en esta temporada y cuando cae la noche los bares y antros de esta zona y de todo Vallarta se llenan de fiesta y vuelven a aparecer los vendedores de drogas en las calles, eso sí un poco más discretos de lo que solían ser antes de la caída de su jefe, porque entonces se movían sin preocupación por las calles ofreciendo droga al mejor postor: “¿Qué quieres, amigo? Traigo coca, tusi, pastillas, mota, ¡lo que quieras para divertirte!”, preguntaban a los turistas sin pudor alguno y a la vista de las patrullas de la policía que parecían protegerlos.

“Ya pasó jefe, fue nomás cosa de un día. Aquí sigue la maña con todo, no se han ido. Mataron al Mencho y eso les encabronó pero ya se están reagrupando y no crea que van a soltar la plaza. Vallarta es una mina de oro para ellos, ¿cómo cree que la van a dejar para que vengan otros y se la apropien? Aquí andan rondando, ahorita no se asoman mucho, pero espérese unos días y todo volverá a ser como antes”, nos dice un chofer que baja a un grupo de turistas en un antro del Malecón, donde la noche corre a la velocidad de la música y de la droga.

Y así Puerto Vallarta vuelve poco a poco a su normalidad, una normalidad que incluye la presencia del narcotráfico que sigue enraizado en este destino turístico, aunque en estos momentos se volvió más discreta y reservada. El Mencho se fue a donde quiera que vayan las almas de los criminales, pero su fantasma sigue rondando Vallarta y todo Jalisco y seguro también en los otros 22 estados donde su muerte desató a los demonios de la violencia.

Se detienen los dados. Nos tocó Doble Escalera para despedir a febrero y sus demonios. Relajación y descanso para los amables lectores.

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México combate al narcotráfico en una cuerda floja de terror/ Ioan Grillo es un colaborador de Opinión que lleva dos décadas cubriendo la violencia de las pandillas y el crimen organizado en México y en otros lugares de América Latina.

The New York Times , 1 de marzo de 2026

En la madrugada del domingo, operativos de un cártel de la droga en el estado mexicano de Jalisco comenzaron a tomar camiones, dejarlos transversalmente en caminos y carreteras y prenderles fuego. Los ataques se extendieron muy rápido por todo México, y los agentes del cártel también robaron coches y autobuses para sus narcobloqueos en calles desde la frontera mexicana con Texas hasta sus playas en el Caribe.

Los agentes criminales incendiaron farmacias, supermercados y bancos. Hombres armados emboscaron a fuerzas de seguridad y dejaron sus cuerpos acribillados en las calles. Los residentes se refugiaron en sus casas, las embajadas emitieron advertencias y las compañías aéreas cancelaron vuelos. En un aeropuerto de Guadalajara, la gente corrió a guarecerse ante una falsa alarma de que hombres armados estaban irrumpiendo en el lugar.

Detrás de esta oleada de terror estaba el Cártel Jalisco Nueva Generación, conocido con sus iniciales CJNG, una organización criminal en expansión que trafica con cocaína, metanfetamina y fentanilo, y que además opera otra actividades ilícitas como el robo de combustible y la extorsión. Después de que las fuerzas de seguridad mexicanas mataran el domingo al líder del cártel, Nemesio Oseguera, los operativos de la organización desataron narcobloqueos en 20 de los 32 estados de México. Sus atacantes cerraron de facto enormes áreas del país, mataron al menos a 25 miembros de la Guardia Nacional y mostraron al mundo que los cárteles de México no son solo un problema de seguridad pública, sino una amenaza debilitante para la seguridad nacional.

En muchos sentidos, la muerte de Oseguera fue una clara victoria para la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. El delincuente, conocido como el Mencho, fue sin duda el cerebro detrás de muchas de las fosas clandestinas, desapariciones y extorsiones en México. Madres de niños asesinados y comerciantes víctimas de extorsión han pedido a Sheinbaum que haga más. La muerte del Mencho también pudo haberle dado margen con el presidente Trump, quien amenaza con ordenar ataques militares unilaterales contra objetivos del narcotráfico en territorio mexicano desde su regreso al poder. (Los servicios de inteligencia estadounidenses fueron decisivos para localizar a Oseguera antes de la intervención de los soldados mexicanos).

Pero ese logro quedó eclipsado por los brutales atentados que siguieron, mientras imágenes de violencia y caos se difundían por el mundo apenas unos meses antes de que México albergue partidos del Mundial de Fútbol este verano. La violencia reveló un dilema central al que se enfrenta el gobierno mexicano: permitir que capos como Oseguera sigan libres fomenta la impunidad, pero abatirlos puede desatar más violencia, ya que los cárteles atrincherados contraatacan a soldados y civiles y sus lugartenientes se enfrentan entre sí por repartirse los despojos de sus imperios.

El término “narcobloqueo” entró en el vocabulario de los mexicanos a mediados de la década de 2000, como parte de un léxico sombrío que surgió para describir la creciente violencia de los cárteles, junto con otras palabras como “narcofosas” y “narcopolíticos”.

En ese momento, varios cárteles habían empezado a organizar bloqueos —interrumpiendo el tráfico y sembrando miedo— en lugares como Monterrey y el estado de Michoacán, que usaban además de incendiar negocios y enfrentarse a las fuerzas de seguridad para impedir detenciones. Con el paso de los años, los ataques se hicieron más grandes y sangrientos. El 1 de mayo de 2015, el CJNG levantó 39 narcobloqueos en el estado de Jalisco y derribó un helicóptero militar, frustrando un intento de las fuerzas de seguridad mexicanas de detener a Oseguera. En 2019, el Cártel de Sinaloa estableció bloqueos que paralizaron la ciudad de Culiacán hasta que las fuerzas militares mexicanas liberaron a Ovidio Guzmán López, traficante de fentanilo e hijo del Chapo.

Los narcobloqueos siempre han tenido una finalidad práctica para los cárteles: interrumpen las operaciones de seguridad y dan a los delincuentes la oportunidad de escapar, ayudando en última instancia a proteger el negocio criminal. También ayudan a movilizar a las fuerzas del cartel, dicen los analistas. Los narcobloqueos “funcionan como mecanismo de cohesión interna”, escribe Carlos A. Pérez Ricart, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas de México. “Movilizan recursos, prueban lealtades, reafirman jerarquías”.

Cada vez más, también cumplen otra función. A medida que los cárteles se han arraigado en la sociedad mexicana, los bloqueos se han convertido en una forma de reafirmar visiblemente su poder. El politólogo Benjamin Lessing denomina a esta estrategia “cabildeo violento”: los criminales presionan a un gobierno nacional con violencia para que ceda a sus exigencias, o, como en los ataques más recientes, para advertir a las autoridades de que no vuelvan a perseguir a sus líderes.

Todo esto plantea la pregunta: ¿quién gobierna realmente México? A pesar de que el gobierno de Trump ha designado al cártel de Jalisco y a otros grupos criminales de América Latina como organizaciones terroristas extranjeras, no cabe duda de que los cárteles no controlan el territorio como lo hizo el Estado Islámico en Siria e Irak; las fuerzas de seguridad mexicanas siguen entrando en los bastiones del crimen organizado, y el gobierno sigue enviando maestros a las escuelas, manteniendo el suministro eléctrico y recogiendo la basura.

Pero los cárteles sí quieren un Estado débil y corrupto al que puedan intimidar. Y durante muchos años, trágicamente, lo han tenido en México. En 2006, el presidente del país, Felipe Calderón, lanzó una ofensiva militar contra los cárteles, pero resultó que su propio secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, colaboraba con el Cártel de Sinaloa para eliminar a sus rivales. (García Luna fue posteriormente condenado por tráfico de cocaína en Nueva York). Más tarde, el presidente Enrique Peña Nieto intentó cambiar el relato y sacar a los narcos de los titulares, pero en 2014 sicarios del cártel, en connivencia con policías corruptos, desaparecieron a 43 estudiantes, lo que atrajo la atención y la condena mundial. El predecesor y mentor de Sheinbaum, Andrés Manuel López Obrador, fue acusado de ser demasiado indulgente con los cárteles; dijo durante su campaña que el gobierno debía aplicar una política de “abrazos, no balazos”. Presidió el periodo más violento en México en décadas.

Sheinbaum asumió la presidencia diciendo que no quería una guerra contra los cárteles, pero parece que la presión de Trump ha obligado a su gobierno a actuar. Su gobierno ha trasladado a Estados Unidos a personas consideradas líderes del narco al margen del proceso habitual de extradición, argumentando que representan una amenaza para la seguridad nacional. El extraordinario abatimiento de Oseguera ha sido su medida más audaz hasta el momento, una decisión tomada pese al historial de represalias violentas de su cártel.

Podría ser el inicio de un cambio más amplio en las autoridades mexicanas para hacer frente a los sicarios y agresores que han devastado México durante tanto tiempo y abrir paso a políticas más ambiciosas para reducir la impunidad y la violencia. Un verdadero cambio requeriría que Estados Unidos también actúe. No con ataques militares ilegales en territorio mexicano, como ha amenazado Trump, sino trabajando para reducir la demanda estadounidense de drogas mediante la transformación de su sistema de rehabilitación y deteniendo el flujo de armas al sur de la frontera.

Enfrentar a los cárteles pese a su cabildeo violento es un primer paso. Una nación no puede ceder su futuro a las amenazas de figuras del crimen como Oseguera para siempre.

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