Francisco: El jesuita que se arremangó la sotana
El valor de la palabra compartida
Febrero de 2015. La memoria tiene sus propios calendarios. En aquel entonces, atendiendo la petición de un entrañable colega —cuyo nombre prefiero guardar en el cofre de las complicidades periodísticas—, redacté estas líneas que hoy, once años después, rescato del polvo digital.

Escribir para un amigo es, quizá, la forma más honesta de la escritura. No se busca la nota de ocho columnas ni el aplauso fácil; se busca la resonancia de una vivencia compartida. En ese febrero, el pulso era distinto, pero la intención era la misma que me guía hoy: humanizar el dato, darle alma a la noticia y reconocer que el camino, por largo que sea, siempre se recorre mejor cuando hay una mano extendida en el gremio.
Hoy comparto este texto no como una reliquia, sino como un testimonio de vigencia. Porque al final, los periodistas pasamos, las noticias caducan, pero la crónica de lo que fuimos permanece intacta en el papel.
Estimado amigo:
Atendiendo a tu inquietud de hace unos días, me permito compartirte estas líneas. Sin entrar en los laberintos técnicos —que bien ameritan una charla reposada con un café o un buen tinto de por medio—, te suelto aquí algunas impresiones sobre este vendaval que sacude los cimientos de la Iglesia. ¿Cómo lo vas viendo tú?
El aire fresco del activismo
Al mirar el panorama, noto que todavía nos falta ese activismo vibrante de los grupos laicales, especialmente aquí en nuestro México. Sin embargo, hay figuras que hoy se alzan como faros en la niebla: Monseñor Vera es, sin duda, el Don Samuel Ruiz de este siglo; el padre Solalinde sigue firme en la trinchera con los migrantes (ahí me quivoqué!), y hoy percibimos una Conferencia del Episcopado más crítica, más dueña de su voz. No es que sigan una "línea vaticana" por mera consigna; es que, simplemente, le han tomado la palabra al Papa: ¡No se queden callados!
Es la Iglesia que no teme sentarse a la mesa, comer y beber con los publicanos; esa que prefiere abrir las puertas a los necesitados y arrepentidos, antes que guardarlas con celo solo para los que se sienten perfectos.
Un cambio de formas: El sello Bergoglio
A dos años de su elección, Francisco ha logrado lo que parecía imposible: sacudir las estructuras mentales de muchos. Se ha convertido en una figura emblemática, un líder que en las plazas y en las redes sociales suma voluntades cada día. Pero seamos realistas: a pesar de su innegable popularidad, no ha movido una coma de la doctrina. Bergoglio ha llegado, quizás, hasta donde los muros de Roma lo han dejado pasar.
La reforma de la Curia sigue siendo la gran asignatura pendiente, aunque ya puso orden en las cuentas del llamado Banco Vaticano (IOR). Además, ha demostrado ser un estratega fino: ha colocado a los suyos en puestos clave y mantiene el control —en ese equilibrio casi quirúrgico con la presencia de Benedicto XVI— del Colegio Cardenalicio. Por cierto, tenemos a un mexicano muy cercano a sus afectos en Morelia: el Cardenal Alberto Suárez Inda.
Gestos que son reivindicaciones
Este Papa jesuita ha roto el molde con acciones que me ha tocado documentar y publicar. No son solo fotos para el recuerdo; son mensajes políticos y humanos de hondo calado:
Justicia Histórica: Al devolverle su lugar al
y elevar a los altares a losPadre Miguel d'Escoto , Francisco está sanando heridas que parecían perpetuas en América Latinateólogos de la liberación .Humanidad Radical: Lo mismo lava los pies a prisioneros musulmanes que se calza una nariz de payaso. Su negativa a vivir en el Palacio Apostólico confirma su tesis: la Iglesia no debe ser un castillo de cristal, sino un "hospital de campaña" en medio de un mundo herido.
El Sínodo: Cuando el Vaticano se "mexicanizó"
La tensión con México tiene una raíz amarga: la violencia contra los sacerdotes, especialmente en Guerrero. Un dolor que derivó en la "cancelación" de su visita y aquel exabrupto del Canciller que, francamente, estuvo fuera de lugar y de toda diplomacia.
Pero el verdadero alboroto se armó en el Sínodo sobre la Familia. Fue un debate a corazón abierto donde, por primera vez, se habló con una franqueza absoluta. Hubo incluso un punto de quiebre por un traspié de traducción: en un borrador sobre la acogida a personas homosexuales, el término italiano valutando (evaluando) se tradujo al inglés como valuing(valorando). Las alarmas conservadoras se encendieron y el relajo fue monumental por una sola palabra.
Al final, aunque temas espinosos como la comunión para divorciados no alcanzaron los dos tercios de los votos, obtuvieron mayoría absoluta. Para mí, esto es un avance, no un revés. Con Bergoglio, la Iglesia finalmente desembarcó en el siglo XX.
Las tentaciones del camino
Francisco cerró aquel Sínodo con un discurso magistral, identificando las tentaciones que acechan a la fe: desde el endurecimiento hostil de los tradicionalistas que se aferran a la letra, hasta el "buenismo" destructivo de quienes quieren curar la herida sin sanar la raíz.
Personalmente, me habría entristecido que no existieran estas tensiones. Como decía San Ignacio, es el "movimiento de los espíritus". En conclusión, Francisco se comporta como lo que es: un jesuita ordenado en los convulsos años sesenta. Se siente un renacer en las vocaciones hacia la Compañía, aunque los números aún sean discretos.
Él nos pide discernimiento y, sobre todo, que no nos olvidemos de rezar por él. Seguiremos charlando, amigo, ya sea con un café o con ese tinto que dejamos pendiente.
Un abrazo,
Fred Alvarez Palafox Febrero de 2015
Compartí estos textos s publicados en La Silla Rota :
https://afntijuana.info/editoriales/35705_don_alberto_suarez_inda_primer_cardenal_de_morelia
Le devolvió su lugar al Padre Miguel d'Escoto y elevó a los altares a los teólogos de la liberación, sanando heridas que parecían perpetuas.
La tensión con México tiene una raíz dolorosa: la violencia contra los sacerdotes (especialmente en Guerrero). Esto derivó en la "cancelación" de su visita y aquel exabrupto del Canciller que, francamente, estuvo fuera de lugar.
https://lasillarota.com/opinion/columnas/2015/1/1/por-que-matan-sacerdotes-en-guerrero-327532.html
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