Dijo mi mamá que siempre no…!
Fred Alvarez Palafox
“Dijo mi mamá que siempre no…”. Con esa frase popular, que resume con precisión los bandazos de nuestra política, amanecimos hoy. Apenas el viernes nos anunciaban, con una seguridad pasmosa, que el ciclo escolar se cortaba de tajo el 5 de junio. ¿La razón oficial? Un calor que todavía no llega y, por supuesto, la sombra omnipresente del Mundial de la FIFA. Pero bastó que el sentido común de millones de padres de familia chocara de frente con la realidad para que, desde el púlpito mañaneril, la Presidenta Sheinbaum metiera el freno de mano. Dice que no fue una "ocurrencia" de Mario Delgado, pero si no lo fue, se le parece demasiado.
“Componenda” tras las aulas
Hay que decir las cosas por su nombre: detrás de este recorte de 40 días de clases no había una preocupación genuina por el termómetro, sino una urgencia logística. Se dice en los pasillos de la política que Delgado, en un gesto de "camaradería" con Clara Brugada, intentó despejar las calles de la capital para que el balón ruede sin tráfico. El problema es que, para salvar la movilidad de la Jefa de Gobierno, decidieron sacrificar la estabilidad de 23 millones de hogares. Jefas y jefes de familia que, de la noche a la mañana, se asomaron al abismo de no saber dónde dejar a sus hijos mientras el Estado se entregaba a la fiesta futbolera.
El desmadre -desorden- de los Secretarios como Delgado..
Es curioso el fenómeno: la Presidenta defiende que los secretarios estatales votaron por unanimidad, pero apenas se sintió el rigor del repudio social, los gobernadores corrieron a desmarcarse. Hoy a las 10 de la mañana vuelven a reunirse para "recoger la visión" de los padres. ¿No habría sido más fácil escucharlos antes de lanzar el decreto? Resulta doloroso ver que se pretenda administrar la educación como si fuera una pieza de ajedrez electoral o un favor entre amigos. Mario Delgado, en su afán de quedar bien con "los duros" y con Brugada, terminó provocando un incendio que la Presidenta tuvo que sofocar personalmente.
Fuera de lugar
El mensaje es claro: el Mundial se acerca con su brillo y sus negocios, pero la educación no puede estar en un "fuera de lugar" perpetuo. La Presidenta ha tenido que corregir la plana para evitar un naufragio político antes de la inauguración. Es un autogol en toda regla, antes de que el balón empiece a rodar. Porque en este México de contrastes, parece que es más fácil mover un calendario escolar que mover la voluntad de hacer las cosas bien desde la primera vez.
Como bien retrata hoy el cartón de Camacho en Reforma —imposible no verlo para entender la magnitud del absurdo—, la realidad siempre termina por desinflar las pelotas de trapo de la burocracia.
Para la historia inmediata.
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