Los 2 estadounidenses que murieron en el accidente en México eran agentes de la CIA
Un presunto laboratorio de procesamiento de metanfetamina descubierto en el estado de Chihuahua, al norte de México.Credit...Fiscalía General del Estado de Chihuahua
Por Maria Abi-HabibDustin VolzAdam Goldman y Paulina Villegas
The New York Times, 21 de abril de 2026
Dos funcionarios estadounidenses que murieron en un accidente automovilístico cuando regresaban de una operación contra los cárteles en el norte de México la madrugada del domingo eran funcionarios de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés), según personas familiarizadas con el incidente, lo que plantea interrogantes sobre el papel de la agencia en la guerra contra el narcotráfico en México.
Cuatro pasajeros, dos estadounidenses y dos mexicanos, murieron la madrugada del domingo al estrellarse el vehículo en el que viajaban cuando regresaban de una operación dirigida por las fuerzas armadas de México para desmantelar laboratorios clandestinos de metanfetamina en las montañas, dijeron las autoridades del estado de Chihuahua, donde ocurrió el accidente.
Las personas que confirmaron la identidad de los estadounidenses hablaron bajo condición de anonimato para discutir detalles delicados del episodio.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dijo el lunes que su gabinete no tenía conocimiento previo de las actividades de los estadounidenses en Chihuahua e investigaría si su participación en la operación violaba las leyes de seguridad nacional de México.
“Lo que está acordado con el gobierno de Estados Unidos, y ha sido muy claro, es que se comparte información y se trabaja mucho en inteligencia conjunta que nos permita operar a las fuerzas federales en el ámbito territorial de nuestro país y a ellos en su ámbito territorial”, dijo Sheinbaum el martes por la mañana en su conferencia de prensa diaria.
“Hay mucha colaboración, mucha coordinación, pero no hay operaciones conjuntas como tales en tierra”, dijo. “De cerciorarse en esta investigación que hubo una operación conjunta, pues tendría que revisarse cuales son las sanciones correspondientes”.
La ley de seguridad nacional de México prohíbe a los agentes extranjeros, incluidos los militares y los agentes del orden estadounidenses, operar en el país sin autorización del gobierno. Si funcionarios estadounidenses trabajan directamente con las autoridades estatales sin la aprobación federal, eso constituiría una violación de la Constitución.
El gobierno mexicano ha rechazado sistemáticamente las presiones de la Casa Blanca para desplegar fuerzas estadounidenses en México para luchar activamente contra los grupos narcotraficantes, afirmando que la presencia de tropas estadounidenses violaría la soberanía del país. En cambio, Sheinbaum ha insistido en que los soldados mexicanos dirijan la lucha sobre el terreno, y que las fuerzas estadounidenses se limiten a dar apoyo, compartiendo información de inteligencia en centros de operaciones conjuntas o en calidad de adiestramiento.
Aun así, la CIA, junto con el Pentágono, ha asumido un papel más amplio en la guerra contra las drogas y los narcotraficantes desde que el presidente Donald Trump asumió el cargo a principios del año pasado. Históricamente, la campaña contra los cárteles ha estado dirigida por el Departamento de Justicia estadounidense y su brazo policial, la Administración de Control de Drogas (DEA, por su sigla en inglés).
Pero después de que el gobierno de Trump designara a unas dos decenas de organizaciones de narcotraficantes como grupos terroristas el año pasado, recurrió a los recursos más sofisticados, de alta tecnología y letales del ejército y la CIA en la batalla contra los cárteles.
La CIA amplió un programa secreto de aviones no tripulados en México, y ha desplegado drones de vigilancia más potentes que los utilizados por el Departamento de Justicia. Al mismo tiempo, el Pentágono ha usado equipo militar letal para atacar a los narcotraficantes en el Caribe y el océano Pacífico, ataques en lo que han muerto al menos a 174 personas desde que se iniciaron esas operaciones a finales del año pasado.
En febrero, la CIA también proporcionó información crucial sobre la localización de Nemesio Oseguera Cervantes, líder durante mucho tiempo del Cártel Jalisco Nueva Generación, a quien se conocía como el “Mencho”. Murió en una operación de las fuerzas mexicanas.
En cambio, “instructores” estadounidenses acudieron al lugar de la operación solo después de que se desarrollara con fines de adiestramiento, “como lo es la enseñanza en el manejo de drones”, dijo la fiscalía estatal en un comunicado. No identificó a los estadounidenses como agentes de la CIA, lo que es habitual debido a la naturaleza sensible del trabajo de la agencia.
Pero el comunicado emitido el lunes por la noche parecía contradecir los comentarios realizados por Eloy García, portavoz de la fiscalía general del estado, y los comunicados de prensa anteriores de la fiscalía.
Anteriormente, el lunes, la oficina dijo que las víctimas estadounidenses habían muerto cuando regresaban de una operación para desmantelar laboratorios clandestinos. García declaró posteriormente a The New York Times que formaban parte de un programa de formación autorizado para enseñar a sus homólogos mexicanos a manipular drogas sintéticas peligrosas.
Tradicionalmente, los agentes de la DEA han sido invitados al lugar de las operaciones antidroga después de que las fuerzas mexicanas las llevaran a cabo para formarles sobre cómo manejar las pruebas para un futuro juicio o para su uso en otros casos, según los analistas.
El incidente del domingo sugiere un papel más activo de la CIA en México, aunque la presencia de agentes estadounidenses en el escenario de una operación antidroga con fines de adiestramiento era esencial y no se salía de lo habitual, según exfuncionarios estadounidenses.
“Existe una idea equivocada sobre lo que significa entrenamiento y apoyo”, dijo John Feeley, quien fue jefe adjunto de misión de la embajada estadounidense en Ciudad de México de 2009 a 2012. “No se trata solo de estudiar en un aula. Y no todo puede aprenderse en un entorno de oficina”.
“Lo que difiere ahora de otras operaciones conjuntas similares de la Iniciativa Mérida es el nivel de transparencia al respecto”, añadió Feeley, refiriéndose a la asociación de seguridad entre Estados Unidos y México. “Esto es lo que debería estar ocurriendo, con mexicanos a cargo de la operación y estadounidenses proporcionando las habilidades que México necesita para que ambos gobiernos puedan atacar de forma más profesional y legal la producción ilegal de drogas”.
Emiliano Rodríguez Mega colaboró con reportería.
Paulina Villegas es una reportera del Times radicada en Ciudad de México, desde donde cubre organizaciones delictivas, narcotráfico y otros temas que afectan la región.
Maria Abi-Habib es corresponsal de investigación con sede en Ciudad de México y cubre América Latina.
Adam Goldman es un reportero del Times que escribe sobre seguridad global desde Londres.
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