El quid es que esto es apenas "solo el comienzo": La ofensiva de Washington y el fin de la diplomacia de terciopelo
Por Fred Alvarez Palafox
@fredalvarez
Lo que se vivió hace unas horas bajo la imponente cúpula del Capitolio no fue un protocolo de rutina; fue el estruendo de un cristal rompiéndose: el de la diplomacia de terciopelo que durante décadas dictó las formas de la relación bilateral. La comparecencia de Terrance C. "Terry" Cole, el 12.º Administrador de la DEA, ante el Senado, no solo marcó un cambio de guardia, sino el inicio de una era donde los expedientes pesan mucho más que los discursos.
Cole, un hombre que desde julio de 2025 ha hecho de la "línea dura" su único lenguaje, dejó de lado los eufemismos. A pregunta expresa del senador John Kennedy, el jefe de la DEA puso nombre y apellido al primer gran objetivo de esta nueva etapa: Rubén Rocha Moya.
Para Cole, el narcotráfico ya no es un simple problema de seguridad fronteriza, sino una metástasis política. Su mensaje fue nítido: los funcionarios que auxilian a las organizaciones criminales son corresponsables del veneno que llega a las venas de los ciudadanos estadounidenses. La acusación del pasado 29 de abril no fue un evento aislado; es, en sus propias palabras, "solo el inicio" de una estrategia diseñada para desmantelar lo que Washington ya define, sin matices, como un narcoestado.
El ultimátum de Hegseth y el pararrayos de Harfuch
Mientras Cole sacudía el Senado, en la Cámara de Representantes el secretario de Guerra, Pete Hegseth, lanzaba una advertencia con filo de urgencia. Hegseth celebró una “colaboración sin precedentes”, pero operó con precisión quirúrgica al restringir el crédito exclusivamente a las Fuerzas Armadas mexicanas.
Esa omisión deliberada de la Secretaría de Seguridad que encabeza Omar García Harfuch es, quizá, el mensaje más nítido de la jornada: en la nueva hoja de ruta de Washington, la confianza se deposita en los cuarteles y la Marina Armada de México, mientras que la gestión civil de la seguridad parece haber sido enviada a la sala de espera de la relación bilateral.
De hecho, García Harfuch aplicó en la "mañanera" de ayer un blindaje técnico limitado al presente, dejando en un vacío absoluto el periodo 2021-2024 que Washington mantiene bajo la lupa. Validó al gobernador como colaborador operativo, pero evitó cualquier aval ético personal, marcando una distancia prudente en la soledad del poder. Recomiendo ver textual las preguntas y respuestas; Omar deja una puerta abierta para un deslinde institucional ante la tormenta de Nueva York. Así lo cuestioné anoche: ¿Exoneró Omar a Rocha en la mañanera?
https://www.youtube.com/watch?v=V-7bC8rr9RY
El contraste: Blindaje de cristal vs. realidad judicial
En Palacio Nacional intentan una defensa indefendible basada en un silogismo frágil: se argumenta que, ante la ausencia de una investigación oficial local, existe una "inocencia material" de los diez imputados. Es la política del avestruz aplicada al derecho. Sin embargo, en Manhattan la vía es distinta y mucho más peligrosa:
) Narcoterrorismo: Por primera vez, el tablero no se mide con las reglas de la delincuencia organizada tradicional. La etiqueta de organización terrorista representa un cambio de paradigma de una gravedad extrema: otorga a las agencias de EU facultades globales de vigilancia, intervención y sanción que operan por encima de fronteras y soberanías. Ojo con esto: como bien apunta hoy Raymundo Riva Palacio, la maquinaria judicial en Manhattan no se detendrá ante la ausencia física de los señalados; serán juzgados en una corte federal, presentes o no, bajo cargos de narcoterrorismo. El proceso ya no depende de una voluntad local de captura, sino de una arquitectura legal que ya los ha sentenciado en el plano de la seguridad nacional estadounidense.
La suerte esta echada, o solo para el gobernador con licencia y protegido en algún lugar de Sinaloa, sino para piezas clave de su estructura: el senador Enrique Inzunza y el exsecretario Enrique Alfonso Díaz Vega, señalados como operadores fundamentales de una facción del Cártel de Sinaloa.
Crónica de una caída anunciada
A pesar de las murallas políticas y el resguardo militar que dicen hoy rodean al exgobernador, la atmósfera en los círculos de inteligencia es la de una tregua que expira. La protección brindada desde el centro del país choca frontalmente con la determinación de una administración estadounidense que ha decidido que el silencio ya no es refugio para nadie.
Lo que Cole define como “solo el comienzo” es la hoja de ruta de una tormenta que viene del norte. Los muros de Jericó que hoy resguardan al poder en Sinaloa han empezado a mostrar sus grietas ante el peso de los expedientes.
Para la historia inmediata!, diría Leduc..
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