1 jun 2026

El tema EU en la mañanera de este lunes 1 de junio de 2026

PREGUNTA: Buenos días, Presidenta. Elia Cruz, de La Hoguera.

Ayer, Presidenta, en su discurso que fue ya más directo hacia Estados Unidos, por todas estas acciones que ha venido realizando contra su gobierno, contra México, en general, ¿qué acciones diplomáticas o más puntuales está considerando usted para evitar ese injerencismo de Estados Unidos?

 CLAUDIA SHEINBAUM: Hay mucho diálogo con el gobierno de Estados Unidos.

De hecho, les confieso que yo no creo que sea el presidente Trump quien ha encabezado esta ofensiva en distintos temas, no lo creo.

¿Qué hemos hecho? Nosotros lo que queremos es una buena relación con el gobierno de Estados Unidos y con distintas… con todas sus áreas.

Vino recientemente el secretario de Seguridad.

Roberto, el secretario de Relaciones Exteriores, está en contacto permanente, tanto con personas de la Casa Blanca como con el Departamento de Estado de Estados Unidos.

El Gabinete de Seguridad tiene mucha relación con sus contrapartes. Por ejemplo:

La Defensa, la Marina tienen su contraparte en el Comando Norte, tienen mucha comunicación; de hecho, hay una reunión programada pronto.

El secretario de Marina va a una reunión esta misma semana a Estados Unidos con la Marina y la Guardia Costera, si mal no me equivoco.

Es decir, hay mucha comunicación.

Como lo dije ayer, yo creo que son sectores de la ultraderecha de Estados Unidos que quieren que no haya buena relación, que haya mala relación con México, que no están de acuerdo con el gobierno que encabezamos, por razones ideológicas principalmente, y que no quieren que haya una buena relación.

Y se juntan con los de la ultraderecha en México, que antes querían pasar como de centro, luego medio de derecha y ahora, ya de plano se fueron a la extrema derecha.

Que —como lo he dicho—, la derecha, a diferencia de un gobierno humanista:

Pues son muy autoritarios.

No están de acuerdo en políticas que ayuden a los que menos tienen.

No están de acuerdo con los Programas de Bienestar.

No están de acuerdo con la inversión en educación pública.

Pues lo que fue todo el proceso neoliberal.

Y, además, una visión ahora muy, muy autoritaria.

Ellos no están de acuerdo con la libertad de expresión. Aunque digan que “están de acuerdo”, en realidad, no están de acuerdo.

Entonces, esos sectores en México que se vinculan con sectores de derecha de todo el mundo, y particularmente Estados Unidos, pues son los que se vinculan y buscan que no haya una buena relación entre nuestros países.

Como lo he dicho muchas veces: se puede tener muchas diferencias con el gobierno de Estados Unidos, pero lo que buscamos son las coincidencias, y el bienestar del pueblo de México, de los mexicanos en Estados Unidos, y avanzar en las relaciones comerciales y de distinto tipo entre nuestros países; pero hacemos muy claro cuando no estamos de acuerdo con lo que consideramos que es injerencia, que es: meterse en los asuntos de México.

Lo expliqué el otro día con una metáfora que parece muy sencilla, pero así es:

Son dos vecinos en dos casas distintas. Y cuando un vecino… Puedes comer, puedes juntarte, puedes divertirte, pero cuando un vecino quiere entrar a tu casa y quedarse con la cocina y después con la recámara y luego con la orientación de cómo decides dentro de tu familia, pues ahí dices: “no, esa parte no”.

Vamos a seguir siendo buenos vecinos, una política de buena vecindad. Y eso es lo que nosotros marcamos el día de ayer.

Y también, al mismo tiempo, deseamos una buena relación con Estados Unidos, en el marco de nuestros principios, de la defensa de nuestra soberanía y del respeto mutuo que ha caracterizado la relaciones en el mejor de los momentos; entre Lincoln y Juárez, y Roosevelt y Lázaro Cárdenas, es de los mejores momentos de la relación conjunta, de la relación bilateral. Y eso es lo que nosotros ponemos por encima de todo.

Y que no sean estos sectores que buscan que haya una mala comunicación, una mala relación entre México y Estados Unidos, entre el Gobierno de México y el gobierno de Estados Unidos.

Entonces, por eso ponemos bien los puntos sobre las íes, de: qué es lo que consideramos que ha ocurrido en el último mes.

Y al mismo tiempo, también, lo que representa toda esta campaña en contra nuestra, que está orquestada en mucho por este esquema en donde el dinero es lo que más cuenta.

Porque parece que en las redes sociales hay un asunto nada más de debate político entre un punto de vista y otro; a veces, por cierto, muy negativo, de mucho odio. Pero no, de un lado hay robots, bots, que se han denunciado muchas veces y que los vamos a seguir presentando aquí, de cómo orientan la conversación en las redes sociales.

Y también es muy importante reflexionar —lo dije ayer en el discurso— sobre quiénes son los dueños de estas plataformas, quién orienta los algoritmos. Porque las plataformas no son de Estados y en… son el esquema de comunicación menos regulado del mundo, y hoy tiene muchísima influencia.

Y ahí destaqué mucho la encíclica del Papa León XIV que —si me permiten— voy a leer algunos de los… —¿Los tienes ahí?—.

Es que es muy interesante y es muy importante que este tema se discuta en el país, se discuta desde las casas, desde las familias: cómo se usan las redes sociales, cuánto tiempo las niñas y los niños están en las redes sociales, la información que viene ahí de todo tipo, de todo tipo; y la ansiedad que provocan las redes sociales en muchos casos a las niñas y los niños, que hay mucho escrito sobre esto.

Y también en términos de la política nacional, cómo influyen las redes sociales a partir de algoritmos y a partir de: a quién le pertenecen estas grandes plataformas, y cómo se orienta desde una perspectiva de muy pocas personas la conversación en una red.

Miren, vean lo que dice el Papa.

Voy a leer la parte más secular, la que no tiene que ver… Por razones obvias, de la separación entre la iglesia y el Estado. Hay una parte muy importante, incluso, que vale la pena leer sobre la orientación de la Iglesia católica, pero esa parte no la pasamos aquí en “La mañanera” por obvias razones.

La parte —digamos— que no tiene que ver directamente con esta discusión, sino la parte que él, utilizando, incluso, debates de otros Papas que han presentado en sus encíclicas, cómo presentan estos temas, que es muy importante que sean parte de la conversación nacional, muy importante.

Miren:

En este tiempo —vean lo que dice—, la justicia social debe confrontarse también con el ambiente creado por las tecnologías digitales.

Vean nada más esa frase.

En este tiempo, la justicia social debe confrontarse también con el ambiente creado por las tecnologías digitales. La difusión de redes globales, plataformas y sistemas de Inteligencia Artificial cambia el modo de informarse, de comunicar y de acceder a los servicios. La justicia exige ―fíjense, eh―, la justicia exige que se impida el seguimiento de nuevas formas de exclusión y privación de la libertad: personas y pueblos a los que se les niega o dificulta el acceso a las tecnologías básicas, comunidades expuestas a vigilancia invasiva y grupos sociales perjudicados por algoritmos opacos que reproducen prejuicios y discriminaciones.

Esto lo dice el Papa León XIV.

Un orden social justo en la era digital es aquel que garantiza a todos un acceso igualitario a las oportunidades, protege a los más pequeños y a los más frágiles, se opone al odio y a la desinformación, y somete a control público el uso de los datos y de las tecnologías, de modo que el criterio no sea sólo el beneficio sino la dignidad de cada persona y el bien de los pueblos.

Vamos a ir ahora esta semana presentando varios de estos temas.

―Adelante―.

Un examen decisivo para la justicia social hoy está representado por la condición de los migrantes, de los refugiados y de cuántos son obligados a desplazarse a causa de la pobreza, la violencia, el cambio climático y los desastres naturales. El modo en el cual una sociedad los trata muestra si su idea de justicia está guiada por el miedo o por la fraternidad. El Papa Francisco invitaba a reconocer en los migrantes no simplemente un problema a resolver, sino “una imagen viva del Pueblo de Dios en camino”; personas con dignidad, recursos y sueños, que tienen derecho a ser tratadas con respeto y piden la oportunidad de poder formar parte activa de las sociedades que las reciben.

―Vamos más abajo para… Es que ahí se lo marqué a…―.

83. El desarrollo, tanto para las personas como para las naciones, es una tarea y al mismo tiempo un derecho; requiere condiciones mínimas que hagan posible a cada persona y a cada pueblo madurar según la propia dignidad, sin ser mantenidos en dependencia o excluidos del acceso a los bienes necesarios. El desarrollo es humano cuando pone en el centro a las personas y no la acumulación de bienes, y cuando se refiere también a los pueblos, no sólo a los individuos. La justicia exige el reconocimiento de los derechos sociales y de los derechos de los pueblos, e incluye la responsabilidad hacia los que verán después de nosotros.

―Vamos más abajo, a ver la parte de Inteligencia Artificial. Está como en el ciento… Más abajo―.

Dice:

Responsabilidad, transparencia y gobernanza de la Inteligencia Artificial.

El uso de la Inteligencia Artificial nunca es un hecho puramente técnico: cuando entra en procesos que inciden en la vida de las personas, afecta a sus derechos, oportunidades, reputación y libertad. Las decisiones delicadas que repercuten en el trabajo, el acceso a créditos y a otros servicios, y la reputación de las personas, corren el riesgo de ser confiadas completamente a sistemas automatizados que no conocen “la compasión, la misericordia, el perdón y, sobre todo, la apertura a la esperanza de cambio en el individuo”, pudiendo así producir nuevas formas de descarte. Puede haber usos evidentemente antihumanos, como la manipulación de la información o la violación de la privacidad, pero puede haber también un engaño menos evidente, cuando los sistemas de Inteligencia Artificial, presentándose como neutrales y objetivos, reflejan y refuerzan estereotipos o posiciones ideológicas de quienes los han diseñado y programado.

―Vamos a la otra―.

Confiar, en la práctica, a un algoritmo, el poder de seleccionar quién es digno y quién no, sin que nadie asuma el peso de la decisión, significa encomendarle la tarea de redefinir los límites de las posibilidades humanas. Lo que disminuye, en este proceso, no es sólo la empatía hacia el excluido, que puede ser imitada artificialmente, sino la responsabilidad política, porque el descarte de los débiles queda revestido de una neutralidad y una objetividad ante las cuales es imposible protestar. Y, de ese modo, la injusticia se realiza silenciosamente y la compasión, la misericordia y el perdón no como simple apariencia, sino como gestos políticos, desaparecen del horizonte.

Vean qué interesante, muy interesante. Mañana seguimos, si quieren.

Muy interesante porque, de verdad, es un cuestionamiento muy profundo de los algoritmos, de las redes sociales, del uso de la Inteligencia Artificial, de si realmente responden a un progreso de la humanidad o responden a otros intereses, incluso de la regulación de la propia Inteligencia Artificial; planteado por el Papa León XIV.

Y en parte a eso me refería yo el día de ayer cuando hablo de estas campañas que son pagadas, que entran en el proceso de los algoritmos y que vale mucho la pena, porque hoy las redes sociales se han vuelto el principal factor de información, comunicación, aprendizaje; pero tienen algoritmos, no es neutral; y además, se prestan a pagar, a que el dinero sea el que genere la información, a partir de quién lo paga y la propia concentración de estas plataformas en unas cuantas manos.

Es algo indispensable de discutir, porque cuando hay tanto dinero involucrado, cuando hay orientación de ciertos algoritmos, que no solo es la técnica, sino también la manipulación de la información, entonces vale la pena entender cómo nos estamos informando.

Y repito, discutirlo en las familias, en las escuelas.

Y avanzar en nuestro país en que no sea una orientación de fuera de quien está manipulando, muchas veces, la información y la comunicación. Es muy importante esta discusión en el país.

Bueno, vamos con otra pregunta.

Adelante.

—Ah, sigues tú. Adelante—.

PREGUNTA: Presidenta, ¿qué pasará si esta buena disposición que usted tiene desde el inicio de su gobierno para mantener una buena relación con Estados Unidos y, pese a eso, Estados Unidos no esté respetando el no intervenir en México en las elecciones, como usted lo mencionaba la semana pasada?, ¿qué pasará? Vamos, ¿qué haría usted, pues, si Estados Unidos recurre nuevamente a enviar agentes de sus agencias como ocurrió en Chihuahua?

CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: Primero informar, primero informar a la población.

Por eso ayer fui yo muy directa. No quise nada más ser retórica, sino realmente decir lo que pienso de lo que está ocurriendo en este momento, porque es muy importante que México, que el pueblo de México se informe de intenciones de injerencia de ciertos sectores de los Estados Unidos y… porque si no, la información la consumes sin darte cuenta que, en efecto, es un proceso injerencista sobre ciertos temas.

¿Por qué creer más en las instituciones de justicia de Estados Unidos que de México? Por ejemplo, pregunta: ¿no hay una intención en el Departamento de Justicia?

U otros temas que han ocurrido.

Recientemente salió un tema de huachicol en Estados Unidos, cuando nosotros hemos estado pidiendo, justamente, la extradición de ciudadanos estadounidenses y ciudadanos mexicanos, es decir, personas que tienen doble nacionalidad, que son los responsables de una buena parte de lo que ha sido el contrabando de combustibles.

Entonces, que se sepa que ahora no se vaya a usar este tema, pues también contra el Gobierno de México, cuando somos —desde el Presidente López Obrador y nosotros— quienes más hemos atendido este problema.

Entonces, si se recibe toda la información sin analizarla, pues entonces —como decía ayer— uno puede irse con la finta. Pero si la analiza uno desde otra perspectiva, pues entonces lo primero es que el pueblo de México esté informado de lo que está ocurriendo, de estas intenciones de estos sectores.

Es muy importante la información, la comunicación. Y como hacemos nosotros, la comunicación casa por casa; en “La mañanera”, pero también casa por casa, que la gente se informe, conozca qué es lo que está pasando en este momento.

Eso es lo primero, que estemos todos informados.

Y el discurso que hice ayer que se lea todo completo, no que se saque una frase o un párrafo fuera de contexto, porque tiene un sentido estructurado de cómo fue que se dieron las cosas en el último mes y lo que estamos viendo nosotros desde esta perspectiva.

Entonces, lo primero es informar y después actuar diplomáticamente, siempre, buscar siempre comunicación, como lo he hecho en distintos momentos, directamente con el presidente Trump o a través de los secretarios de Estado.

Entonces, hay que tener claro cuál es esta intención.

Informar, que la gente esté bien informada, que no se deje llevar nada más por lo que dice alguien en la red social sin cuestionarse el tema más profundamente.

Y entender cómo es que sectores del gobierno de los Estados Unidos están queriendo: o utilizar a México para sus elecciones en noviembre del ’26, o de plano interferir en nuestras elecciones.

Por eso, no es menor lo que se aprobó —que ya no pudo aprobarse la ley secundaria— de que no haya injerencia extranjera en la elección en México. En México decidimos las y los mexicanos.

PREGUNTA: Presidenta, ahorita reiteraba también que usted no cree que el presidente Donald Trump esté detrás de estas medidas injerencistas, pero ¿no sería como dejar un flanco abierto ahí, el pensar que “él no está dirigiendo esta ofensiva contra México”?

CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: Bueno, eso es lo que yo pienso. Y por eso la comunicación de manera personal con el presidente Trump es muy importante, porque en esas comunicaciones yo le digo lo que pienso, evidentemente en un esquema de respeto y de comunicación.

Pero siempre hablamos: él me dice lo que él piensa y yo le digo lo que yo pienso. Y siempre hemos llegado a acuerdos.

Entonces, esperemos que esto sea un tema de ciertos sectores y que se establezca una relación de respeto entre ambos países, pero hay que decir claramente qué es lo que está pasando.

Y, además, no es la primera vez que ocurre en México, incluso… Miren, les voy a leer un… No lo pensaba poner hoy, pero… Porque hay un libro de las memorias de Miguel de la Madrid, que leí la parte que tiene que ver con la relación México-Estados Unidos, de un embajador, el embajador Gavin, que fue muy injerencista en su momento.

Les voy a leer una página para que vean lo que piensa… lo pensaba él, porque ya falleció.

Y tenemos muchas diferencias con el periodo de De la Madrid, pues fue el inicio del periodo neoliberal en nuestro país, pero vale la pena leer lo que él reflexionaba en aquel momento.

―No sé si lo pudiste pasar―.

Miren, este habla de una conversación que tiene el presidente Miguel de la Madrid con el embajador Gavin. Dice:

Otro de los gobernadores que me mencionó Gavin fue el de Jalisco, Enrique Álvarez del Castillo. Al escuchar su nombre en dicha lista me pareció que las afirmaciones del embajador rayaban en el exceso, pues francamente no creo, en absoluto, que Álvarez del Castillo esté metido en el narcotráfico.

Estamos hablando del ’82, ‘83, ‘84. El periodo de De la Madrid fue de diciembre del ‘82 a ‘88. Vale la pena leerlo ―repito― por cómo era desde entonces, para que vean similitudes.

Cuando le pedí pruebas ante acusaciones que me parecieron increíbles, me contestó: “Señor Presidente, donde hay humo hay fuego”. Tuve que responderle que yo no podía actuar de esa manera, que las leyes mexicanas exigen que antes de perseguir a alguien, demostremos su culpabilidad.

―Adelante―.

En todas las ocasiones en que Gavin vino con estos chismes ―así dice De la Madrid―, yo cuidé que García Ramírez remitiera oficios a la Embajada norteamericana pidiendo información precisa sobre los comentarios que me había hecho el embajador. Lo malo fue que Gavin no solamente me hacía a mí esos comentarios, sino que seguramente los circulaba entre las autoridades norteamericanas y los filtraba la prensa.

También en esos días se manejó mucho en la prensa el rumor de que un primo mío, Edmundo de la Madrid, estaba ligado al narcotráfico. Yo no siento que ello haya dañado demasiado mi imagen personal dentro o fuera del país, aunque es claro que a los críticos y a los resentidos les da gusto señalar que el Presidente de la República tiene un pariente enviciado.

Los hechos, según me lo confirmó posteriormente el procurador general de la República, señalan que después de haber realizado una investigación de muchos meses en torno a la posible culpabilidad, las autoridades no tienen indicio alguno de que esté involucrado en el tráfico de drogas.

Como quiera que sea —vean esto—, como quiera que sea, el problema del narcotráfico va a continuar generando presiones crecientes en las relaciones entre México y Estados Unidos, porque el narcotráfico es un problema muy serio para los norteamericanos. Iremos manejando las presiones, pero serán siempre motivo de conflicto.

Estamos hablando hace —¿qué?— 40 años, más de 40, más de 40 años, 40 años.

Entonces, repetimos, no es que… Hay muchas cosas que no coincidimos con el presidente De la Madrid, y las decimos y las presentamos, pero en sus memorias hace este planteamiento, y hay muchos otros; para que entendamos que todo esto es histórico, que no es un asunto de un día, que siempre han querido utilizar este tema.

Y para eso están las instituciones de justicia en México: la Fiscalía General de la República y el Poder Judicial.

Como ayer lo dije: aquí no se cubre a nadie.

Pero sí hay que entender, o por lo menos tener la duda, preguntarse: ¿cuáles son las verdaderas intenciones de estos sectores?

Porque hay una historia donde siempre ha habido: presidentes, no presidentes, otros sectores del gobierno de Estados Unidos, senadores, congresistas, cuya intención es tener en México gobiernos totalmente afines, entreguistas, aun y cuando lo mejor que puede haber es una política de buena vecindad, y que los mexicanos decidimos en México y los estadounidenses en Estados Unidos.


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