2 jul 2026

Nada prueba la acusación rusa del nexo narco mexicano-Kiev

 En el complejo tablero donde se cruzan la crueldad de la guerra y los tentáculos del crimen transnacional, la inteligencia rusa lanzó recientemente un dardo: acusó a Ucrania de tejer alianzas con los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación para inundar Europa de drogas y reclutar mercenarios. Sin embargo, al rasgar el velo de esta narrativa, la acusación se desmorona por completo.

Hoy, en las páginas de Milenio, una nota enviada desde Roma por el periodista Diego Enrique Osorno - con apoyo de Angel Hernández-, arroja luz sobre este laberinto. Osorno documenta cómo voces que conocen de cerca las entrañas de las mafias —como el fiscal antimafia italiano Nicola Gratteri y el investigador Antonio Nicaso—, junto con agencias europeas y plataformas de verificación, coinciden en una realidad innegable: no existe ni una sola prueba judicial o investigativa que sostenga esta conexión. En paralelo, la embajada ucraniana en México desmintió el relato, calificándolo de mera propaganda bélica; una cortina de humo diseñada para ocultar cómo las redes transnacionales rusas sí proveen armamento de alto poder a los cárteles mexicanos.

El Nuevo Dardo de Washington y la estampida silenciosa

El Nuevo Dardo de Washington y la estampida silenciosa

Como en toda buena historia de poder y claroscuros, esta semana saltó una liebre que nadie esperaba en el escenario político. Desde Washington, el Departamento del Tesoro lanzó una ofensiva económica por el contrabando de combustible a favor del Cártel Jalisco Nueva Generación. Pero el verdadero dardo se esconde en 82 palabras explosivas dentro de su documento oficial.

Por primera vez, EU traza una línea directa: las ganancias del huachicol financian campañas políticas y medios de comunicación en nuestro país, buscando instalar funcionarios a modo. Un movimiento que trasciende la burocracia financiera y que, bajo las nuevas doctrinas estadounidenses, abre la puerta a la extraterritorialidad.

En Palacio Nacional, la respuesta de la presidenta Sheinbaum fue la negación, era de esperarse. Exigió pruebas frente a lo que parece ser una gestión calculada de la desconfianza por parte de las agencias vecinas. Sin embargo, el verdadero terremoto no está en los comunicados diplomáticos, sino en el subsuelo de la política nacional.

Nada prueba la acusación rusa del nexo narco mexicano-Kiev

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