El caso Ruffo y la maquinaria del huachicol fiscal…
Fred Alvarez Palafox..
"A los amigos, justicia y gracia; a los enemigos, la ley a secas". Imposible no recordar hoy aquella implacable máxima atribuida al presidente Benito Juárez.
Ayer, 16 de julio, una sacudida en el escenario político y judicial del país nos obligó a hacer una lectura sobria y quirúrgica. En Ensenada, cayó Ernesto Ruffo, exgobernador de Baja California. La Fiscalía General de la República (FGR) le imputa delitos de un calibre mayúsculo: delincuencia organizada y contrabando de combustible.
La estampa de su aprehensión quedará para la historia por su dramática ironía. Al mediodía, Ruffo se encontraba en su casa, relajado, en mangas de camisa y portando una cachucha. Minutos antes de que las autoridades llamaran a su puerta, había declarado al diario REFORMA que "el Gobierno (de Marina del Pilar Ávila) no funciona. Entró en descomposición", exigiendo incluso el retiro de la mandataria. Colgó el teléfono y, casi como respuesta inmediata, llegó la policía por él. ¡Vaya casualidad! Como bien cantaba José Alfredo Jiménez, vivimos en un mundo raro.
Y es que el contexto —el timing de esta captura— es un apunte obligado que no podemos soslayar. Todo ocurre en un momento de altísima fricción, justo cuando el país y la prensa estábamos inmersos en el escándalo de los audios comprometedores de la actual gobernadora. Este movimiento se lee, inevitablemente, como una jugada de ajedrez en el tablero del poder.
Sin embargo, ante la contundencia de la indagatoria expuesta horas mas tarde - por la noche-, por la fiscal Ernestina Godoy (Comunicado FGR 450/26), no estamos frente a una operación improvisada. Se trata de una maquinaria logística y financiera que operaba, literalmente, sobre rieles. La red funcionaba a través de la empresa Ingemar —fundada por el exmandatario— y otras siete compañías. El hidrocarburo viajaba desde Texas, cruzaba por las aduanas tamaulipecas y se distribuía en Coahuila, Durango y Zacatecas.
El engaño documentado era tan simple como sistemático: en los carros-tanque se declaraba apenas el 10% de su capacidad. Reportaban 10 mil litros cuando, en realidad, internaban hasta 110 mil, volumen que era descargado clandestinamente en espuelas ferroviarias sin revisión alguna. Las cifras del daño son monumentales. Entre enero y julio de 2025 se registraron más de 4,200 importaciones irregulares; un boquete a la Hacienda Pública que supera los 4 mil millones de pesos, con movimientos de triangulación por 3,075 millones en 80 cuentas nacionales y transferencias al extranjero que rozan los 1,400 millones de dólares.
El despliegue abarcó ocho estados y suma ya cinco detenciones de 25 órdenes de aprehensión.
Hoy, Ruffo ya está en Almoloya. Según reporta Abel Barajas, comparecerá en las próximas horas ante la juez de elección popular Alejandra Ramírez de la Vega, y seguramente él y otros implicados —como Thompson Navarro— serán vinculados a proceso.
Por la salud de la República, lo que procede ahora es la exigencia institucional de un estricto respeto al debido proceso.
Como nota al margen, queda para la crónica la forma de la comunicación oficial. El mensaje de la fiscal Godoy —quien demuestra desde hace días que ya no necesita vocero— fue un monólogo absoluto. Al ser un pronunciamiento a medios sin espacio para el escrutinio, se cerró la puerta a las preguntas. Y quienes ejercemos este oficio sabemos que la verdadera nota suele agazaparse en el intercambio desde la trinchera, tal como sucedió hace unos días con el revelador tema del piloto de "Los Chapitos".
Las reacciones en el círculo rojo no se han hecho esperar y el tablero apenas comienza a reacomodarse. Seguiremos observando, pluma en mano, el curso de este proceso, porque queda claro que en la justicia de hoy no hay piso parejo.
Para la historia inmediata!
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