13 may 2007

Fuerte discurso papal


El Papa Benedicto XVI ha puesto fin a su visita pastoral de cinco días a Brasil con un discurso ante obispos y cardenales latinoamericanos en el que expresó su preocupación por los "autoritarismos" que han resurgido en el continente americano.
Al inaugurar la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM) el Papa marcó las líneas de acción en los próximos años, criticó también el capitalismo y exigió a los obispos que se impliquen en mejorar la situación de los pobres y en luchar contra la expansión de las sectas.
Ante los 266 cardenales y obispos asistentes a la V Celam, dijo que "aunque haya motivos de preocupación ante formas de gobiernos autoritarios o sujetos a ciertas ideologías que se creían superadas y que no corresponden con la visión cristiana del hombre".
Varios observadores vaticanos, el Papa al parecer aludía especialmente a Venezuela, Bolivia y a Cuba.
Y es que las palabras del Papa venían precedidas de las declaraciones efectuadas horas antes – y sin duda con línea papal-, por el cardenal brasileño Claudio Hummes, quien ha reconocido que al Pontífice "le preocupa" la alianza entre Chávez y Fidel Castro.
En el mismo discurso, Benedicto XVI criticó tanto al marxismo como al capitalismo, y dijo que ambos prometieron unas estructuras justas que fomentarían la moralidad común, "pero esa promesa ideológica se ha demostrado que es falsa y los hechos lo ponen de manifiesto".
"El sistema marxista, donde ha gobernado, no solo ha dejado una triste herencia de destrucción económica y ecológica, sino también una dolorosa destrucción del espíritu. Y lo mismo vemos en Occidente, donde crece la distancia entre pobres y ricos y hay una degradación de la dignidad personal con la droga, el alcohol y los sutiles espejismos de felicidad", afirmó.
En defensa del cristianismo adoptado por los pueblos de América Latina, el Papa defendió que "el Dios desconocido que sus antepasados sin saberlo buscaban en sus ricas tradiciones era Cristo, al que anhelaban silenciosamente".
¡Vale la pena leer el discurso completo!
Dice una nota del corresponsal de El País Jorge Marirrodriga, que “Si la Conferencia de Medellín (Colombia) celebrada en 1968 en presencia de Pablo VI marcó el nacimiento de la Teología de la Liberación, el encuentro que comenzó ayer en Brasil puede significar, de acuerdo con las líneas marcadas por Benedicto XVI, el comienzo de una nueva estrategia del catolicismo en el continente para poner freno tanto al rápido descenso de creyentes como al avance del neopopulismo de corte marxista.
Tras su discurso, el Papa puso fin a primera visita al continente americano y se trasladó a São Paulo donde abordó un avión rumbo a Roma.
Pero de hecho, la V Conferencia del Celam comenzará este lunes con una jornada dedicada particularmente a la oración.
Tras la celebración eucarística, presidida por el cardenal Giovanni Battista Re, uno de los presidentes delegados de la Conferencia, y presidente de la Comisión Pontificia para América Latina, tendrá lugar un retiro espiritual sobre la Eucaristía.
La primera sesión de trabajo de la Conferencia comenzará a las 16.00 horas
A César lo que es del César..."
El Periodico El País dedica su edtorial de este lunes a la visita papal:
Benedicto en Brasil
"El papa Benedicto XVI escogió Brasil como primer destino en América Latina, y fuera de Europa, para sus viajes apostólicos. Brasil es hoy el país con mayor número de católicos en el mundo: unos 150 millones, que corresponden al 70% de la población. Sin embargo, en los años sesenta Brasil era católico al cien por cien. En algo más de cuatro décadas, un tercio de la población se ha adherido a las iglesias evangélicas y pentecostales, de origen protestante. Ratzinger ha pedido a los obispos que no ahorren esfuerzos "en la búsqueda de esos católicos apartados".
Los motivos señalados por el Papa para explicar el éxodo de un millón de católicos que cada año se pasan a los evangélicos no coinciden con los alegados por los teólogos de la liberación. Para Ratzinger, que ha definido como sectas a las iglesias evangélicas, las razones de este creciente desapego se deben a que los obispos no saben evangelizar suficientemente y a que los católicos poseen una fe frágil, que no sabe resistir al proselitismo agresivo de dichas iglesias.
La impresión de las comunidades de base que trabajan con los más pobres y en las zonas más difíciles y violentas del país es que el Papa no había sido bien informado sobre las características de los católicos de Brasil, que esperaban de él un mensaje de esperanza. En cambio, han recibido un rosario de condenas como las referidas al aborto, el divorcio, las relaciones prematrimoniales y el uso del preservativo, defendiendo al mismo tiempo la castidad matrimonial y el celibato obligatorio de los sacerdotes.
El Papa ha aprovechado su estancia en Brasil para abrir la conferencia del CELAM, que incluye a todos los obispos de América Latina. Será importante para el futuro del catolicismo, en un continente considerado como la reserva de la fe cristiana, saber por dónde desea el pontífice que se muevan esos cientos de millones de católicos. De los primeros discursos pronunciados en Brasil, se desprende que la gran preocupación de Roma es que los obispos lancen una cruzada para rescatar de las iglesias evangélicas a los católicos perdidos que, según el Papa, se han revelado "incapaces de resistir a las embestidas del agnosticismo, del relativismo y del laicismo". Cabría preguntarse si es esto lo que esperaban esos millones de creyentes y lo que piensa ese episcopado que se ha caracterizado estos años por un fuerte compromiso social y por un diálogo abierto con las otras confesiones religiosas.
Del presidente Lula, de quien la Iglesia habría querido arrancar beneficios especiales para los católicos, Benedicto XVI ha recibido una respuesta netamente republicana, al recordarle que Brasil es y seguirá siendo un país laico y con varias religiones. O sea, que Brasil dará al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

Continuidad y cambio en Francia

Sarkozy: continuidad y cambio/Pascal Boniface, director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas de París.
Publicado en LA VANGUARDIA, 13/05/2007;
La elección de Nicolas Sarkozy a la presidencia de la República suscita esperanzas y temores sobre el futuro de la política exterior francesa. Tales expectativas contradictorias se refieren a una posible ruptura en relación con la diplomacia tradicional de la V República que descansaría sobre una visión de la construcción europea en adelante próxima a la de los británicos, un viraje estratégico proestadounidense y el final de una política activa en y con el mundo árabe en favor de una reafirmación preferente de la alianza con Israel. Algunos interpretan tales opciones como un enfoque modernizado y puesto al día de las cuestiones internacionales; otros consideran que de hecho no se trata sino de una vuelta a los principios observados bajo la IV República.
Sea como fuere, se trata indudablemente de un cambio de nuestra política exterior. ¿Lo pondrá en práctica efectivamente Nicolas Sarkozy? Las rupturas son muy raras en las políticas exteriores de los estados y suelen compararse a esos pesados petroleros cuyo rumbo no puede variarse de manera brusca.
La historia, la geografía, las tradiciones y sobre todo los intereses son poderosos signos distintivos que no se pueden disipar de un manotazo. La cuota de continuidad suele superar generalmente a la de los cambios. ¿Se recuerda, por ejemplo, que Jacques Chirac, presentado hoy como el adalid de la oposición a Estados Unidos y del fomento del multilateralismo, había iniciado su primer mandato con la reanudación de las pruebas nucleares francesas y el intento de reintegrar a Francia en la OTAN? ¿Que Mitterrand, que declaró en el Elíseo “la disuasión soy yo”, se había opuesto a la creación de la fuerza militar europea por parte de De Gaulle?
En el transcurso de los últimos meses, han podido observarse dos actitudes sucesivas de Nicolas Sarkozy. Antes de ser designado candidato, y a fin de subrayar su diferencia respecto de Jacques Chirac, insistía sobre la instauración de una nueva política exterior, aceptaba gustoso y satisfecho el apelativo de Sarko el Americano y declaraba a los estupefactos embajadores árabes que su prioridad era la relación con Israel. Desde el día de su investidura, ha recuperado un tono más gaullista. Ha reafirmado la pertinencia a su juicio de las grandes tomas de postura de Francia en el escenario internacional, especialmente en lo concerniente a la guerra de Iraq. Como presidente, Sarkozy adopta necesariamente otra dimensión, menos partidista. Una de sus urgencias consistirá en recuperar el rumbo y ritmo de la construcción europea, suspendido por el no francés en el referéndum de mayo del 2005. “Francia - ha declarado Sarkozy- está de vuelta en Europa”. Sarkozy elegirá la senda prudente de la ratificación parlamentaria, pero ha dicho que también tendrá en consideración la voz de quienes perciben la UE no como un factor de protección sino como el caballo de Troya de las amenazas que entrañan las transformaciones del planeta: un guiño a quienes votaron no.
Sarkozy ha saludado la amistad histórica con Estados Unidos, pero ha reafirmado que ello se acompaña del derecho a pensar de manera distinta. Ha insistido, sobre todo, en el deber de Estados Unidos de no obstaculizar la lucha contra el calentamiento climático que Francia combatirá de forma preferente. Si Nicolas Sarkozy quería acercarse a Estados Unidos, la verdad es que los márgenes de maniobra son sin embargo estrechos, sobre todo con la Administración Bush. Y con frecuencia las voluntades iniciales de los presidentes franceses de acercarse a Estados Unidos (incluido De Gaulle, que propuso en 1959 crear un triunvirato estadounidense-británico-francés en el seno de la OTAN) han topado con reacciones de rechazo de parte de Washington. En resumen, lo más probable es que Francia siga desempeñando el papel de aliado de Estados Unidos - sin alinearse con este país- y exprese puntos de vista distintos cuando lo estime necesario. Por último, Sarkozy reconoce que las relaciones entre el mundo occidental y el musulmán constituyen un factor clave.
Es indudable que la inclinación personal de Sarkozy es proisraelí. Nunca se ha desplazado a los territorios ocupados, en tanto que ha visitado el Estado israelí en numerosas ocasiones. Por otra parte, un 84% de los franceses afincados en Israel -que suelen sintonizar con la izquierda- votaron por él en la primera vuelta, hecho sin precedentes. Sin embargo, el sueño de paz en el Mediterráneo invocado por Sarkozy no podrá ver la luz sin una solución del conflicto palestino-israelí. Y Francia no podrá mantener su influencia en la región -y las buenas relaciones con los países árabes- si abandona a su suerte el dossier en cuestión. Puede darse la tentación de no mostrarse más activo en lo referente a este conflicto, de dejar que los dos protagonistas en relación desigual se las arreglen entre ellos o de dejar que los estadounidenses sean los únicos que tomen las riendas del problema; sin embargo, tales actitudes se darán de bruces con la realidad: será la mejor manera de no avanzar. Además, la causa palestina constituye una cuestión central a ojos de todas las sociedades árabes.
Los cinco primeros presidentes de la V República - de distinto temperamento- han forjado un legado diplomático común, con el estilo personal de cada uno. Si ningún sucesor del general De Gaulle ha roto con él, es porque todos ellos han considerado que se hallaba en juego el interés nacional del país que el presidente, simplemente, administra. Y lo más probable es que el sexto presidente no sea una excepción a la regla.
Europa y el mundo/DANIEL INNERARITY
Tomado de ElPaís, 13/05/2007
En el reciente debate durante la campaña a las presidenciales francesas de 2007 se habló muy poco de Europa y de política internacional, lo que ya es un hecho significativo. Pero lo que se dijo fue suficiente para comprobar qué asentada está una determinada idea de Europa. En un momento de la discusión Nicolas Sarkozy afirmó que no estaba dispuesto a que Europa fuera "el caballo de Troya de la mundialización". El entonces candidato tal vez sea ahora el Presidente de la República francesa gracias a que fue capaz de formular de una manera nítida ese sentimiento extendido que considera la mundialización únicamente como una amenaza. Esa percepción tiene una versión de derechas y otra de izquierdas; unos y otros parecen incapaces de percibir el vínculo estrecho que existe entre el proyecto de integración europea y la mundialización, las virtualidades que contiene una forma de cooperación política en orden a la configuración de un mundo multipolar.
Lo más interesante de la construcción europea es que permite superar la ficción de que la sociedad puede ser construida estatalmente y con independencia de otras sociedades. No existe una sociedad civil europea que resulte de la mera agregación de sociedades nacionales y desconectadas del resto del mundo. La sociedad europea forma parte de una sociedad global. Es un error subrayar en exceso la diferencia entre Europa y el resto del mundo o pensar que toda la estrategia de la integración se justifica para defenderse de un mundo visto como una realidad amenazante. Si por algo se justifica el experimento europeo es porque promueve un modelo de identidad que no sólo no requiere anular su diversidad interior, sino que tampoco necesita una oposición a otros para su propia afirmación: es un nosotros sin otros. Uno de los valores fundamentales de Europa es que la identificación con lo propio se hace menos exclusiva y permite una gran complementariedad. Es una paradoja el hecho de que impulsar una verdadera ciudadanía europea a través de valores universales conduzca a una menor identificación exclusiva con Europa en la medida en que tales valores suministran a los europeos razones para verse a sí mismos como parte del mundo, de una común humanidad.
La construcción política de Europa presenta unas singularidades que la diferencian de todos los proyectos de construcción nacional. Probablemente sea la primera entidad política que se configure sin necesidad de un patriotismo ideológico de los que exigían un pueblo delimitado y homogéneo, un origen común, unidad de lengua y cultura, y algún enemigo exterior que fuera útil para la cohesión interna. A pesar de que abunde la retórica en esa dirección, la contraposición con Estados Unidos trata de conferir a Europa una legitimidad que no necesita, ya que se asienta en otro tipo de valores. El proyecto europeo no exige, como ha sido habitual en la configuración de las naciones, dramatizar el peligro exterior para asegurar la cohesión interior.
Europa no puede concebirse como algo separado del mundo. A lo largo de la historia, los europeos han tenido, de una manera u otra, la conciencia de estar vinculados con el resto del mundo. Esa referencia, que en otras épocas tuvo un impulso civilizatorio, pero también comercial y colonial, ha dado a Europa una fuerza que continuamente la sustrae de su posible ensimismamiento. Por eso puede afirmarse que al impacto de la globalización no supone ninguna ruptura especialmente original con respecto a su historia. Frente a la concepción de una Europa como unidad autárquica claramente separada del resto del mundo y en competencia con él, el experimento europeo no tiene otra justificación que representar el embrión de una verdadera cosmopolítica. Nos urge "desprovincializar Europa", es decir, ponerla en el contexto que le corresponde y frente a sus actuales responsabilidades.
La Unión Europea pone de manifiesto, aunque sea de manera incipiente, que la globalización no es una amenaza para la democracia sino una oportunidad para extenderla más allá de los límites del Estado-nación. Europa es una forma especialmente intensa de elaborar un sistema global, una world polity en miniatura. La globalización, más que como una amenaza, como desafío o catalizador, ha de ser vista como una posibilidad para definir el proyecto europeo en términos globales. No se trataría tanto de tomar partido como actor global sino de promover otro modo de organización de las relaciones entre los actores. Estamos tratando de buscar el significado de la sociedad en un mundo en el que la coherencia social, la participación democrática y la legitimidad política están siendo redefinidas.
Las prácticas de gobierno de la Unión Europea cultivan una serie de disposiciones de alcance universal: la facultad de ver la propia comunidad con una cierta distancia, la aceptación de las limitaciones, la confianza mutua, la disposición a cooperar, un sentimiento de solidaridad transnacional. Europa no es ejemplar por una superioridad de algún tipo, sino porque el espacio público europeo es un caso representativo del hecho de que la mayor parte de las decisiones políticas no pueden adoptarse sin examinar su consonancia con los intereses de los otros. En ese sentido Europa puede considerarse como paradigma de la nueva política que está exigiendo un mundo interdependiente. Europa ofrece una experimentación moderna de la formación de un mundo verdaderamente multipolar. Es, sin duda, uno de los mensajes que la Europa política puede proponer: multipolar ella misma, puede promover ese modo de organización; proyectando al exterior su propia práctica interna puede contribuir a "civilizar" la globalización. El proceso europeo de integración política es una respuesta inédita, tal vez un día ejemplar, a las circunstancias que condicionan actualmente el ejercicio del poder en el mundo.
Daniel Innerarity es profesor titular de Filosofía en la Universidad de Zaragoza.

12 may 2007

Tony Blair

La década de Blair/ANTHONY GIDDENS
Tomado de El País, 12/05/2007;
Parece que fue ayer... El 4 de mayo de 1997, un grupo de amigos organizamos (y financiamos) una fiesta callejera en Londres para celebrar la victoria laborista. En ella estuvieron muchos futuros miembros del nuevo gobierno. Tony Blair y Cherie, su esposa, no vinieron, con la comprensible disculpa del agotamiento tras la tensión de los días anteriores. No fue una celebración llena de júbilo como la explosión de banderas que se produjo posteriormente, cuando los Blair se trasladaron al número 10 de Downing Street.
Ahora que han pasado 10 años y Blair está a punto de retirarse, gran parte de este periodo ha transcurrido (al menos para mí) en una especie de nebulosa blairiana: la muerte de la princesa Diana, Bill Clinton, una sucesión de líderes conservadores sin rostro que se fueron como habían venido, las guerras en Bosnia, Kosovo, Afganistán, Irak, el informe Hutton, las batallas por las tarifas universitarias, una alianza impensable con Bush y la derecha estadounidense.
A primera vista, da la impresión de que Blair empezó siendo muy popular con el público y la prensa, una popularidad que duró bastante tiempo pero que fue desapareciendo a medida que los ciudadanos empezaron a desconfiar cada vez más de él, rechazaron determinadas políticas y pusieron en duda su integridad tras la invasión de Irak. Mis recuerdos son bastante distintos. En el momento de escribir estas líneas, el periódico The Guardian, que es de izquierdas, publica un artículo sobre Blair titulado 'Éste es el día en el que murió el Nuevo Laborismo'. ¿De verdad? Recuerdo titulares parecidos desde los primeros momentos de la llegada del Nuevo Laborismo al Gobierno.
Habrían sido comprensibles los ataques de los tories, la derecha conservadora, a los que les ha resultado muy difícil dejar de ser el partido gobernante "natural", como lo fueron durante la mayor parte del siglo XX. Lo que ha sido más difícil de soportar y comprender es el constante aluvión de críticas de la izquierda, no sólo en el Reino Unido, sino también en el resto de Europa. Siempre que hay un Gobierno de centro-izquierda, tiene que sufrir críticas por no ser suficientemente de izquierdas, una acusación fácil para quienes no tienen que debatirse ni con las realidades del poder ni con los problemas prácticos de llevar a cabo una reforma. Pero la aversión a Blair y el Nuevo Laborismo va más allá. Parece nacer, muchas veces, de una interpretación casi voluntariamente equivocada de cuáles eran los objetivos del Nuevo Laborismo.
La izquierda ha acusado a Blair, según las ocasiones, de gobernar en función de los sondeos y de todo lo contrario, de no prestar suficiente atención a lo que quiere la opinión pública; de estar obsesionado por el control, y, al contrario, de presidir un partido dividido y ser, sobre todo, incapaz de controlar a su ministro de Hacienda; de no tener un programa ni una visión de conjunto para el país; de favorecer los mercados a expensas del ámbito público o, dicho de otra forma, actuar como un thatcheriano; de no haber contribuido a la redistribución de la riqueza ni haber reducido las desigualdades; de imponer un Gobierno presidencialista y disminuir la influencia del Parlamento; de adular a los ricos; de encubrir o directamente mentir en el periodo previo a la guerra de Irak; de conservar a colaboradores a los que debería haber despedido y deshacerse de otros a los que debería haber sido leal; de seguir ciegamente la política exterior de Estados Unidos, fuera cual fuera; de privatizar la educación y la sanidad; de no interesarse lo bastante por el medio ambiente, por lo menos hasta muy tarde; de mermar las libertades con la implantación de los carnets de identidad y sus estrategias sobre delincuencia y terrorismo; y seguramente otros muchos fallos y traiciones.
Estas acusaciones, en su mayoría, me parecen engañosas o falsas. Cuando Blair llegó al poder dijo: "Nos han elegido por ser el Nuevo Laborismo y gobernaremos como Nuevo Laborismo". En cada una de las tres elecciones a las que se ha presentado como dirigente ha afirmado algo similar, y ha hecho bien. Su sucesor tendrá que hacer lo mismo, por lo menos si quiere tener alguna posibilidad de ganar las próximas elecciones. "Gobernaremos como Nuevo Laborismo". El Nuevo Laborismo se basaba en unos cuantos principios básicos, todos ellos firmemente defendidos y promovidos por Blair. Son los principios que, por así decir, definen la tercera vía:
1. Poner la economía ante todo. Una economía robusta es la condición indispensable para tener una política social eficaz, y no al revés. En el Reino Unido, hoy, aproximadamente el 75% de la población activa tiene trabajo, una cifra muy superior al 64% de la media de la UE. Hay que generar ingresos fiscales para el Estado, sobre todo, mediante la creación de empleo y el éxito económico.
2. Ocupar el centro político. Hacerse con el centro no es lo
mismo que recaer en el conservadurismo: se trata de mover el centro hacia la izquierda. Creo que ese objetivo se ha logrado. Gran Bretaña es una sociedad más socialdemócrata. Para triunfar en las elecciones, la oposición conservadora ha tenido que aceptar muchos de los objetivos y las políticas de los laboristas.
3. En el progreso hacia la justicia social, concentrarse en los pobres más que en los ricos. Centrarse especialmente en reducir la pobreza infantil, porque es la forma de pobreza más perniciosa. Entre 1997 y 2005, salieron de la pobreza más de dos millones de personas, entre ellas unos 800.000 niños. (Un 6 sobre 10; se han hecho muchas cosas, pero hay que hacer muchas más para conseguir que Gran Bretaña sea una sociedad más igualitaria).
4. Invertir en los servicios públicos, sobre todo en educación y sanidad, pero sólo con la condición de que se hagan reformas, y reformas bastante radicales. Es muy importante la eficacia, pero también lo es tener más variedad de elección y más voto. Es un error gratuito, que cometen muchos detractores, contraponer los servicios "públicos" (estatales) a los "privados". Lo que verdaderamente importa es quién sirve mejor los intereses de la población en un contexto determinado.
5. No dejar ningún problema en manos de la derecha. Ofrecer, en cambio, soluciones de centro-izquierda. Ser duros con el crimen y duros con las causas del crimen no son meras palabras bonitas, sino una fórmula política apropiada, si se desarrolla como es debido. A Blair se le ha criticado mucho por mermar las libertades civiles al abordar esta cuestión. Pero ¿es libre una persona si tiene miedo de pasear por el parque o salir de noche, o si unos vecinos escandalosos le amargan la vida?
6. Llevar a cabo una política exterior activista. Blair decidió desde el principio que hay que pensar en el uso de la fuerza cuando fracasan las estrategias de negociación. Esa política dio frutos en Bosnia, Kosovo, Sierra Leona y, en los primeros tiempos, en Afganistán. Fue un fracaso catastrófico en Irak. (Blair se va del cargo en una posición peor que cuando llegó a Downing Street rodeado de fanfarria y con tanta seguridad en sí mismo, hace 10 años. Si se piensa en las extravagantes esperanzas que tenían algunos cuando el laborismo conquistó el poder después de 18 años al margen, es evidente que Blair y el Nuevo Laborismo se han quedado muy por debajo de las expectativas. Sin embargo, en comparación con sus contemporáneos Gerhard Schröder, Romano Prodi -desde que es primer ministro de Italia- y Lionel Jospin, Blair ha logrado muchas más cosas).
En lo fundamental, Gran Bretaña ha cambiado para mejor. El thatcherismo está muerto, la tasa de paro es baja y la de empleo es alta, Escocia y Gales cuentan con asambleas propias, en Irlanda del Norte existe algo parecido a la paz, la pobreza está disminuyendo, los índices de criminalidad han descendido en casi todos los tipos de delitos, hay leyes sobre derechos humanos y libertad de información, se han legalizado las relaciones entre gays y ha habido otros cambios muy loables. A pesar de lo que cree la gente, no hay duda alguna de que los esfuerzos reformistas y las grandes sumas de dinero que se han invertido en los servicios públicos han dado fruto. Algunas de las políticas más polémicas en su día, como la de cobrar a los estudiantes universitarios parte del coste de su educación, han demostrado ser acertadas. La ampliación de la enseñanza superior es una necesidad en una economía basada en el conocimiento. El Estado no puede sufragarla por completo, porque el resultado serán unas universidades superpobladas y en decadencia, como las que existen en Alemania e Italia. Es justo que los estudiantes contribuyan, puesto que la obtención del título les proporciona grandes ventajas económicas y profesionales.
Diez años después, los laboristas van muy por detrás de los conservadores en las encuestas. Ahora que Blair abandona la escena, ¿será el fin del partido que él ayudó a situar en el Gobierno durante tres mandatos, una hazaña a la que nadie se había ni acercado hasta ahora? No creo. El sucesor de Blair va a ser, casi con total seguridad, el actual ministro de Hacienda, Gordon Brown. Brown es un político con un talento comparable al del propio Blair, si bien no tiene una personalidad tan extrovertida. Es, desde 1997, el responsable de las políticas económicas que han colocado el PIB per cápita de Gran Bretaña por delante de los de Alemania y Francia. Será primer ministro durante dos años, por lo menos, antes de tener que convocar las próximas elecciones. Todavía es posible que los laboristas obtengan un cuarto mandato consecutivo, un hecho sin precedentes en la política británica.
Anthony Giddens es sociólogo británico, autor de La tercera vía: la renovación de la socialdemocracia.
Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia

11 may 2007

¡Plan México en Washington?

El presidente Felipe Calderón supuestamente negocia con el gobierno estadunidense los detalles del programa de asistencia para combatir al crimen organizado, similar al llamado “Plan Colombia”, así lo señala un reportaje del diario The Dallas Morning News.
“El plan, formalmente titulado como Iniciativa de Seguridad Regional, representaría un cambio en el gobierno de México, que en el pasado sólo aceptaba ayuda limitada de parte de EE U por un sentido de nacionalismo y temor de que una asistencia más significativa estuviera condicionada”, indicó en su edición de este jueves 10 de mayo el diario texano.
"También significaría, por parte del gobierno de México, aceptar que su ofensiva militar contra los traficantes de drogas no ha alcanzado los objetivos de controlar la violencia", remata el rotativo.
El reportaje (abajo en ingles) está firmado por Alfredo Corchado y de entrada ha causado un gran revuelo en varios medios de México, y es que el Dallas Morning News, es uno de los diarios más respetados en EE UU, y en el texto difundido se compara el tipo de compromiso que negocia México con EE UU, al paquete de ayuda antinarcóticos que a finales de la década de los 90 y por iniciativa del entonces presidente Bill Clinton, aprobó el Congreso federal estadunidense para Colombia; el denominada Plan Colombia.
El procurado Eduardo Medina Mora, quien dio una entrevista telefónica al rotativo, enfatizó que la asistencia antinarcóticos que en estos momentos le ofrece Washington a México “no corresponde” con el tamaño del reto que enfrentan las autoridades mexicanas.
Empero, El Dallas News, sin dejar de hacer una analogía con el Plal Colombia, apunta que algunos funcionarios involucrados en la negociación del compromiso, ya están llamando a la Iniciativa de Seguridad Regional como el "Plan México". Sin embargo, enfatiza el reportaje que "funcionarios de Estados Unidos y México, incluido Medina Mora, rechazan que el monto de la asistencia para México será en la escala del Plan Colombia".
El diario señala que los funcionarios involucrados en la negociación se negaron a revelar detalles del plan, pero apunta que la asistencia se enfocará en fortalecer los sistemas de telecomunicaciones de México y su capacidad para monitorear el espacio aéreo, y otro tipo de apoyo para combatir a las pandillas, as denomiadas Maras, que participan en el narcotráfico, así como terroristas potenciales.
Los funcionarios de los dos países que hablaron con el Dallas Morning News, afirmaron que la idea original del llamado "Plan México" fue idea del Centro de Información y Seguridad Nacional (Cisen), y aceptaron también que la aprobación de dicho compromiso podría enfrentar ciertos obstáculos en el Congreso estadunidense y en el sector político mexicano.
"México tiene la capacidad de monitorear menos del 50 por ciento de su espacio aéreo... dejando al país a la disposición de los traficantes de droga sin escrúpulos, cuando transportan por aire los cargamentos de droga provenientes de Sudamérica", dijo un funcionario estadunidense que habló bajo la condición del anonimato al periódico de Texas.
En referencia al Plan Colombia que contiene condicionamientos que deben cumplir los militares de ese país y la presencia militar estadunidense, un funcionario mexicano que cita el Dallas Morning News, sin revelar su nombre, indicó que en el caso del “Plan México” no ha habido “absolutamente ninguna plática sobre el involucramiento del ejército de Estados Unidos... el asunto ni siquiera ha sido mencionado por ninguna de las dos partes, cualquier cooperación nueva entre los dos países debe estar políticamente sustentada; México se tendría que sentir confortable con ella".
Rafael Laveaga, vocero de la embajada de México en Washington, dijo al reportero J. Jesús Esquivel de la agencia mexicana Apro-Proceso que no podía desmentir ni confirmar el texto del periodico texano:
“Hay pláticas con el gobierno de Estados Unidos para fortalecer la cooperación en la lucha contra las drogas, pero hasta donde yo sé, nada comparable al Plan Colombia.”
Reportaje:
U.S. may boost aid to fight drug trafficking in Mexico
Plan highlights concern that violence could move north of border
The Dallas Morning News on Thursday, May 10, 2007
By ALFREDO CORCHADO
WASHINGTON – The U.S. and Mexican governments are discussing a plan to significantly expand U.S. assistance to Mexico to fight drug traffickers and their widening violence, officials from both countries say.
The plan, formally called a "regional security initiative," would represent a departure for the Mexican government, which has accepted only limited U.S. aid in the past out of a sense of nationalism and fears that more significant aid would come with strings attached. It would also represent an acknowledgment by Mexico that its military-led offensive against drug traffickers is falling short of its goal of controlling violence.
The plan underscores U.S. concerns that violence in Mexico could continue to spill over into the United States, a U.S. official said.
"What we [now] get from the U.S. doesn't correspond with the size of the challenge we face, and that has to change if we are to be more effective against a common enemy," Mexican Attorney General Eduardo Medina Mora said Wednesday in a phone interview from Madrid, Spain, where he was attending the International Drug Enforcement Conference. "That's the issue on the table."
Mr. Medina Mora said he has had several discussions with his U.S. counterparts during the conference about continuing efforts "to deepen our cooperation in a more articulate, systematic way in order to be more effective."
Drug trafficking groups, he said, are transnational organizations with distribution routes and consumer markets beyond Mexico. "There's a greater realization that this is a shared responsibility," he said.
Some officials involved in the discussions referred to the effort as Plan Mexico, an apparent reference to the multibillion-dollar U.S. assistance program known as Plan Colombia, which is designed to fight cocaine producers and their rebel allies in that South American nation. But U.S. and Mexican officials, including Mr. Medina Mora, denied that the amount of assistance for Mexico would be on the scale of Plan Colombia.
Officials involved in the discussions provided few details but said the Mexico plan is aimed at "significantly" enhancing U.S. aid to bolster the nation's telecommunications and its ability to monitor its airspace, as well as providing other assistance to Mexico and parts of Central America to battle drug traffickers, transnational gangs and potential terrorists.
In Mexico, the plan also calls for strengthening existing programs aimed at professionalizing Mexico's police, strengthening the rule of law and providing law enforcement with technologies that will enable them to take on drug traffickers equipped with advanced weapons, electronic monitoring systems and aircraft.
Most of the officials spoke about the plan on condition of anonymity, citing the sensitive nature of the talks. They said the negotiations were being kept quiet because they are in the early stages. Participants also said they want to keep from raising public expectations too high and from overshadowing talks on immigration policy.
"We don't want to muddy the waters," said a U.S. official familiar with the negotiations.
'Co-responsibility'
Officials stressed that the plan, first put together by the Mexican government's intelligence service, known as CISEN, faces several obstacles, possibly in the U.S. Congress and from Mexican domestic politics. In Mexico, even the hint of greater U.S. involvement taps into deep-seated fears of a loss of Mexican sovereignty.
But Mexico is capable of monitoring less than 50 percent of its airspace, one U.S. official said, leaving the country vulnerable to "brutal drug traffickers" as they fly in their drug shipments from South America.
Officials also stressed that the plan would address the U.S. demand side along with the Mexican supply side.
"This isn't about charity," said a senior Mexican law enforcement official. "This is a matter of co-responsibility and mutual trust."
"The so-called Plan Mexico is a mixture of enhancing cooperation and coordination and providing Mexico with skills and tools to be more efficient," said Armand Peschard-Sverdrup, director of the Mexico Project for the Center for Strategic and International Studies, a research organization in Washington. "If we're serious about helping President Calderón, then we have to move beyond just information-sharing and provide Mexico with the tools and other infrastructure means to help Mexico modernize."
For now, Mr. Peschard-Sverdrup added, the two sides are trying to find the middle ground of cooperation.
"The United States will ask for more cooperation than Mexico is prepared to provide, and Mexico is asking for more financial assistance than the United States is willing to give," he said. "My sense is that the Mexicans want to be very careful in terms of what they ask for, and the Americans are worried about the Mexicans providing a shopping list. There is no free lunch here for either side."
Different from Colombia
Under Plan Colombia, the South American nation has received about $5 billion in U.S. assistance over the last six years to fight rebel groups and the illicit drug trade. But the situation in Mexico is different because guerrilla groups are not waging war against the government, officials noted, and they cautioned against comparing the two countries.
"There is absolutely no talk of U.S. military involvement here," the senior Mexican law enforcement official said. "The issue hasn't even been raised by either side. Any new cooperation between the two countries must be politically sustained. Mexico has to feel comfortable with that."
Some critics of Plan Colombia are taking a wait-and-see approach on the Mexico plan.
"The devil is in the details," said Maureen Meyers, associate of the Washington Office on Latin America's Mexico Project. "The U.S. has a big responsibility in Mexico, especially on the issue of security, but this is not just a question of throwing money at the problem. There are a lot of things the U.S. has to do, like drug treatment programs, etc."
Mexico receives about $40 million a year for anti-drug efforts, compared with an estimated $146 million for Peru and about $600 million for Colombia, according to the State Department and the Center for International Policy, a Washington-based think tank.
Mr. Medina Mora, the attorney general, met recently in Washington with high-ranking Bush administration officials, including Attorney General Al Gonzales. Mr. Mora also met with U.S. legislators, including Silvestre Reyes, D-El Paso, chairman of the House Permanent Select Committee on Intelligence.
"I did meet with the attorney general, and we discussed several ways in which we can further assist them in dealing with the violence throughout Mexico," said Mr. Reyes, adding that he is planning congressional hearings this fall on Mexico's drug violence and its impact on border security.
Mr. Reyes is co-sponsor of a bill that calls for $170 million a year in assistance to Mexico over four years.
"I have been very impressed with the job that President Calderón is doing to address border violence. I like his commitment," Mr. Reyes said. "We believe we need to do more on our part to help Mexico become a more secure country."
More to do
While recent U.S.-Mexico cooperation has drawn praise, officials on both sides insist that more must be done. Mexican officials complain about the flow of illegal weapons from the United States, contributing to the nearly 3,000 drug-related killings in the last 18 months.
Since 2003, a turf war between the Sinaloa and Gulf cartels has also led to a wave of kidnappings, including the abduction of more than 40 Americans in the border region near Laredo.
The border violence has also been marked by beheadings, grenade attacks and the use of military-style weapons, including bazookas, grenade launchers and .50-caliber machine guns.
Officials said the idea for increased U.S. aid was broached by President-elect Felipe Calderón during his first meeting with President Bush in November at the White House. During Mr. Bush's brief visit to Mexico in March, the two presidents signed an agreement recognizing that the fight against organized crime in Mexico could be boosted with sustained support from the United States.
"Mexico needs to be secured in order for the United States to be secured, and in all honesty, we're not doing enough on our end," said Rep. Ciro Rodriguez, D-San Antonio, a member of House Select Committee on Homeland Security. "We provide more resources and much more attention to the Middle East than we do for our own back yard. We simply have to be more engaged with what's going on in Mexico, or we will pay the price later."
In a recent report, the Austin-based public policy intelligence firm Stratfor warned that the ongoing military anti-drug campaign is targeting the Zetas, the enforcement arm of the Gulf cartel. As a result, the report said, the paramilitary group may flee north across the U.S. border.
"Years of operating in towns along the U.S.-Mexico border has allowed the Zetas to form close relationships with a number of criminals and organized crime organizations in the United States," said Fred Burton, vice president of counterterrorism and corporate security.
"Some, in fact, already have been associated with killings as far north as Dallas. There also is far more money to be made in the United States. ... It is highly likely that a number of Zetas will find their way to U.S. cities."
PLAN COLOMBIA: A SCORECARD
• Plan Colombia is a U.S.-backed counternarcotics and counterinsurgency plan begun in 2000. The multibillion-dollar plan has had mixed results. The Colombian military has made gains against leftist insurgents and right-wing paramilitaries, and coca acreage has dropped as a result of heavy aerial spraying. But the military has been accused of human-rights abuses, and cocaine production has remained fairly steady, in part because of improved yields by growers.
• A second phase, Plan Colombia II, places more emphasis on economic development than on military force and aerial spraying. It is designed in part to draw support from European governments as well as the U.S.
• Although an assistance plan for Mexico is being referred to as Plan Mexico, officials caution against comparing the countries because their situations are different.
From Staff and Wire Reports

Dos homilías en Brasil

Homilías de Benedicto XVI en Sao Paulo, la primer dirigida a los obispos de Brasil en la catedral dedicada a Nuestra Señora de la Anunciación; la segunda, pronunciada en el Campo de Marte de Sao Paulo en la misa de canonización del beato Antônio de Sant’Ana Galvão, O.F.M., presbítero, fundador del Monasterio de las Concepcionistas «Recolhimento da Luz», (1739-1822), primer santo nacido en Brasil .
Amados hermanos en el Episcopado, «El Hijo de Dios con lo que padeció aprendió la obediencia; y llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen» (cf. Hb 5,8-9).
1. El texto que acabamos de oír en la Lectura Breve de las Vísperas de hoy contiene una enseñanza profunda. También en este caso constatamos como la Palabra de Dios es viva y más penetrante que una espada de dos filos, llega hasta la juntura del alma, reconfortándola, estimulando a sus fieles servidores (cf. Hb 4,12). Agradezco a Dios por haber permitido encontrarme con un Episcopado prestigioso, que está al frente de una de las más numerosas poblaciones católicas del mundo. Yo os saludo con sentimientos de profunda comunión y de afecto sincero, conociendo bien la dedicación con que seguís las comunidades que os fueron confiadas. La calurosa acogida del Señor Párroco de la Catedral de la Sé y de todos los presentes me hizo sentir en casa, en esta grande Casa común que es nuestra Santa Madre la Iglesia Católica. Dirijo un especial saludo a la nueva Presidencia de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil y, al agradecer las palabras de su presidente, monseñor Geraldo Lyrio Rocha, hago votos por un provechoso desempeño en la tarea de consolidar siempre más la comunión entre los obispos y de promover la acción pastoral común en un territorio de dimensiones continentales.
2. Brasil está acogiendo a los participantes de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano con su tradicional hospitalidad. Expreso mi agradecimiento por la atenta recepción de sus miembros y mi profundo aprecio por las oraciones del pueblo brasileño, formuladas especialmente en pro del buen éxito del encuentro de los obispos en Aparecida. Es un gran evento eclesial que se sitúa en el ámbito del esfuerzo misionero que América Latina deberá proponerse, precisamente a partir de aquí, del suelo brasileño. Fue por eso que quise dirigirme inicialmente a vosotros, Obispos del Brasil, evocando aquellas palabras densas de contenido de la Carta a los Hebreos: «El Hijo de Dios con lo que padeció aprendió la obediencia; y llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen» (Hb 5, 8-9). Exuberante en su significado, este versículo habla de la compasión de Dios para con nosotros, concretada en la pasión de su Hijo; y habla de su obediencia, de su adhesión libre y consciente a los designios del Padre, explicitada especialmente en la oración en el monte de los Olivos: «No se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lc 22,42). Así, es el propio Jesús quien nos enseña que la verdadera vía de salvación consiste en conformar nuestra voluntad a la voluntad de Dios. Es exactamente lo que pedimos en la tercera invocación de la oración del Padre Nuestro: que sea hecha la voluntad de Dios, así en la tierra como en el cielo, porque donde reina la voluntad de Dios, ahí está presente el reino de Dios. Jesús nos atrae hacia su voluntad, la voluntad del Hijo, y de este modo nos guía hacia la salvación. Yendo al encuentro de la voluntad de Dios, con Jesucristo, abrimos el mundo al reino de Dios. Nosotros los Obispos, somos convocados para manifestar esa verdad central, pues estamos vinculados directamente a Cristo, Buen Pastor. La misión que nos es confiada, como Maestros de la fe, consiste en recordar, como el mismo Apóstol de los Gentiles escribía, que nuestro Salvador «quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1Tm 2, 4-6). Ésta es la finalidad, y no otra, la finalidad de la Iglesia, la salvación de las almas, una a una. Por eso el Padre envió a su Hijo, y «como el Padre me envió, también yo os envío» (Jn 20,21). De aquí, el mandato de evangelizar: «Id, pues, enseñad a todas las naciones; bautizadlas en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. enseñadles a observar todo lo que os mandé. He aquí que estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mt 28,19-20). Son palabras simples y sublimes en las cuales están indicadas el deber de predicar la verdad de la fe, la urgencia de la vida sacramental, la promesa de la continuada asistencia de Cristo a su Iglesia. Éstas son realidades fundamentales y se refieren a la instrucción en la fe y en la moral cristiana, y a la práctica de los sacramentos. Donde Dios y su voluntad no son conocidos, donde no existe la fe en Jesucristo ni su presencia en las celebraciones sacramentales, falta lo esencial también para la solución de los urgentes problemas sociales y políticos. La fidelidad al primado de Dios y de su voluntad, conocida y vivida en comunión con Jesucristo, es el don esencial, que nosotros Obispos y sacerdotes debemos ofrecer a nuestro pueblo (cf. Populorum progressio 21).
3. El ministerio episcopal nos impele al discernimiento de la voluntad salvífica, en la búsqueda de una pastoral que eduque el Pueblo de Dios a reconocer y acoger los valores trascendentes, en la fidelidad al Señor y al Evangelio. Es verdad que los tiempos de hoy son difíciles para la Iglesia y muchos de sus hijos están atribulados. La vida social está atravesando momentos de confusión desorientadora. Se ataca impunemente la santidad del matrimonio y de la familia, comenzando por hacer concesiones delante de presiones capaces de incidir negativamente sobre los procesos legislativos; se justifican algunos crímenes contra la vida en nombre de los derechos de la libertad individual; se atenta contra la dignidad del ser humano; se extiende la herida del divorcio y de las uniones libres. Aún más: en el seno de la Iglesia, cuando el valor del compromiso sacerdotal es cuestionado como entrega total a Dios a través del celibato apostólico y como disponibilidad total para servir a las almas, dándose preferencia a las cuestiones ideológicas y políticas, incluso partidarias, la estructura de la consagración total a Dios empieza a perder su significado más profundo. ¿Cómo no sentir tristeza en nuestra alma? Pero tened confianza: la Iglesia es santa e incorruptible (cf. Ef 5,27). Decía San Agustín: «¿Titubeará la Iglesia si titubea su fundamento, pero podrá quizá Cristo titubear? Visto que Cristo no titubea, la Iglesia permanecerá intacta hasta el fin de los tiempos» («Enarrationes in Psalmos», 103,2,5; PL, 37, 1353.) Entre los problemas que abruman vuestra solicitud pastoral está, sin duda, la cuestión de los católicos que abandonan la vida eclesial. Parece claro que la causa principal, entre otras, de este problema, pueda ser atribuida a la falta de una evangelización en la que Cristo y su Iglesia estén en el centro de toda explicación. Las personas más vulnerables al proselitismo agresivo de las sectas - que es motivo de justa preocupación – e incapaces de resistir a las embestidas del agnosticismo, del relativismo y del laicismo son generalmente los bautizados no suficientemente evangelizados, fácilmente influenciabais porque poseen una fe fragilizada y, a veces, confusa, vacilante e ingenua, aunque conserven una religiosidad innata. En la Encíclica «Deus caritas est» recordé que «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» (N. 1). Es necesario, por tanto, encaminar la actividad apostólica como una verdadera misión dentro del rebaño que constituye la Iglesia Católica en Brasil, promoviendo una evangelización metódica y capilar en vista de una adhesión personal y comunitaria a Cristo. Se trata efectivamente de no ahorrar esfuerzos en la búsqueda de los católicos apartados y de aquéllos que poco o nada conocen sobre Jesucristo, a través de una pastoral de la acogida que les ayude a sentir a la Iglesia como lugar privilegiado del encuentro con Dios y mediante un itinerario catequético permanente. Una misión evangelizadora que convoque todas las fuerzas vivas de este inmenso rebaño. Mi pensamiento se dirige, por tanto, a los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que se prodigan, muchas veces con inmensas dificultades, para la difusión de la verdad evangélica. Entre ellos, muchos colaboran o participan activamente en las Asociaciones, en los Movimientos y en otras nuevas realidades eclesiales que, en comunión con sus Pastores y de acuerdo con las orientaciones diocesanas, llevan su riqueza espiritual, educativa y misionera al corazón de la Iglesia, como preciosa experiencia y propuesta de vida cristiana. En este esfuerzo evangelizador, la comunidad eclesial se destaca por las iniciativas pastorales, al enviar, sobretodo entre las casas de las periferias urbanas y del interior, sus misioneros, laicos o religiosos, buscando dialogar con todos en espíritu de comprensión y de delicada caridad. Pero si las personas encontradas están en una situación de pobreza, es necesario ayudarlas, como hacían las primeras comunidades cristianas, practicando la solidaridad, para que se sientan amadas de verdad. El pueblo pobre de las periferias urbanas o del campo necesita sentir la proximidad de la Iglesia, sea en el socorro de sus necesidades más urgentes, como también en la defensa de sus derechos y en la promoción común de una sociedad fundamentada en la justicia y en la paz. Los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio y un Obispo, modelado según la imagen del Buen Pastor, debe estar particularmente atento en ofrecer el divino bálsamo de la fe, sin descuidar del «pan material». Como pude evidenciar en la Encíclica «Deus caritas est», «La Iglesia no puede descuidar el servicio de la caridad, como no puede omitir los Sacramentos y la Palabra» (N. 22). La vivencia sacramental, especialmente a través de la Confesión y de la Eucaristía, adquiere aquí una importancia de primera grandeza. A vosotros Pastores les cabe la principal tarea de asegurar la participación de los fieles en la vida eucarística y en el Sacramento de la Reconciliación; debéis estar vigilantes para que la confesión y la absolución de los pecados sean, de modo ordinario, individual, tal como el pecado es un hecho hondamente personal (cf. Exort. ap. post-sinodal «Reconciliatio et penitentia», N. 31, III). Solamente la imposibilidad física o moral excusa al fiel de esta forma de confesión, pudiendo en este caso conseguir la reconciliación por otros medios (Cân. 960; cf. Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, N. 311). Por eso, conviene infundir en los sacerdotes la práctica de la generosa disponibilidad para atender a los fieles que recurren al Sacramento de la misericordia de Dios (Carta ap. «Misericordia Dei», 2).
4. Recomenzar desde Cristo en todos los ámbitos de la misión. Redescubrir en Jesús el amor y la salvación que el Padre nos da, por el Espíritu Santo. Ésta es la substancia, la raíz, de la misión episcopal que hace del Obispo el primero responsable por la catequesis diocesana. En efecto, tiene la dirección superior de la catequesis, rodeándose de colaboradores competentes y merecedores de confianza. Es obvio, por tanto, que sus catequistas no son simples comunicadores de experiencias de fe, sino que deben ser auténticos transmisores, bajo la guía de su Pastor, de las verdades reveladas. La fe es una caminata conducida por el Espíritu Santo que se condensa en dos palabras: conversión y seguimiento. Ésas dos palabras-llave de la tradición cristiana indican con claridad, que la fe en Cristo implica una praxis de vida basada en el doble mandamiento del amor, a Dios y al prójimo, y expresan también la dimensión social de la vida cristiana. La verdad supone un conocimiento claro del mensaje de Jesús, transmitida gracias a un comprensible lenguaje inculturado, pero necesariamente fiel a la propuesta del Evangelio. En los tiempos actuales es urgente un conocimiento adecuado de la fe, como está bien sintetizada en el Catecismo de la Iglesia Católica con su Compendio. Hace parte de la catequesis esencial también la educación a las virtudes personales y sociales del cristiano, como también la educación a la responsabilidad social. Exactamente porque fe, vida y celebración de la sagrada liturgia como fuente de fe y de vida, son inseparables, es necesaria una aplicación más correcta de los principios indicados por el Concilio Vaticano II en lo que respecta a la Liturgia de la Iglesia, incluyendo las disposiciones contenidas en el Directorio para los Obispos (nn.145-151), con el propósito de devolver a la Liturgia su carácter sagrado. Es con esta finalidad que mi Venerable predecesor en la Cátedra de Pedro, Juan Pablo II, quiso renovar «un vehemente apelo para que las normas litúrgicas sean observadas, con gran fidelidad, en la celebración eucarística» (...) «La liturgia jamás es propiedad privada de alguien, ni del celebrante, ni de la comunidad donde son celebrados los santos misterios» (Carta encl. «Ecclesia de Eucharistia» N. 52). Redescubrir y valorar la obediencia a las normas litúrgicas por parte de los Obispos, como «moderadores de la vida litúrgica de la Iglesia», significa dar testimonio de la misma Iglesia, una y universal, que preside en la caridad.
5. Es necesario un salto de calidad en la vivencia cristiana del pueblo, para que pueda testimoniar su fe de forma límpida y elucidada. Esa fe, celebrada y participada en la liturgia y en la caridad, nutre y fortifica la comunidad de los discípulos del Señor y los edifica como Iglesia misionera y profética. El Episcopado brasileño posee una estructura de gran envergadura, cuyos Estatutos fueron hace poco revisados para su mejor desempeño y una dedicación más exclusiva al bien de la Iglesia. El Papa vino a Brasil para pediros que, en el seguimiento de la Palabra de Dios, todos los Venerables Hermanos en el episcopado sepan ser portadores de eterna salvación para todos los que le obedecen (cf. Hb 5,10). Nosotros, pastores, en la línea del compromiso asumido como sucesores de los Apóstoles, debemos ser fieles servidores de la Palabra, sin visiones reductivas y confusiones en la misión que nos es confiada. No basta observar la realidad desde la fe; es necesario trabajar con el Evangelio en las manos y fundamentados en la correcta herencia de la Tradición Apostólica, sin interpretaciones movidas por ideologías racionalistas. Es así que, «en las Iglesias particulares compete al Obispo conservar e interpretar la Palabra de Dios y juzgar con autoridad aquello que está o no de acuerdo con ella» (Congr. para la Doctrina de la Fe, «Instr. sobre la vocación eclesial del teólogo», N. 19). Él, como Maestro de fe y de doctrina, podrá contar con la colaboración del teólogo que «en su dedicación al servicio de la verdad, deberá, para permanecer fiel a su función, llevar en cuenta la misión propia del Magisterio y colaborar con él» (ib. 20). El deber de conservar el depósito de la fe y de mantener su unidad exige estrecha vigilancia, de modo que éste sea «conservado y transmitido fielmente y que las posiciones particulares sean unificadas en la integridad del Evangelio de Cristo» (Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, N. 126). He aquí entonces la enorme responsabilidad que asumís como formadores del pueblo, mayormente de vuestros sacerdotes y religiosos. Son ellos vuestros fieles colaboradores. Conozco el empeño con que buscáis formar las nuevas vocaciones sacerdotales y religiosas. La formación teológica y en las disciplinas eclesiásticas exige una constante actualización, pero siempre de acuerdo con el Magisterio auténtico de la Iglesia. Apelo a vuestro celo sacerdotal y al sentido de discernimiento de las vocaciones, también para saber complementar la dimensión espiritual, psicoafectiva, intelectual y pastoral en jóvenes maduros y disponibles al servicio de la Iglesia. Un buen y asiduo acompañamiento espiritual es indispensable para favorecer la maduración humana y evita el riesgo de desvíos en el campo de la sexualidad. Tened siempre presente que el celibato sacerdotal es un don «que la Iglesia recibió y quiere guardar, convencida de que él es un bien para ella y para el mundo» («Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros», N. 57). Me gustaría encomendar a vuestra solicitud también las Comunidades religiosas que se insertan en la vida de la propia Diócesis. Es una contribución preciosa que ofrecen, pues, a pesar de la «diversidad de dones, el Espíritu es el mismo» (1 Color 12,4). La Iglesia no puede sino manifestar alegría y aprecio por todo aquello que los Religiosos vienen realizando mediante Universidades, escuelas, hospitales y otras obras e instituciones.
6. Conozco la dinámica de vuestras Asambleas y el esfuerzo por definir los diversos planes pastorales, que den prioridad a la formación del clero y de los agentes de la pastoral. Algunos entre vosotros fomentasteis movimientos de evangelización para facilitar la agrupación de los fieles en una línea de acción. El Sucesor de Pedro cuenta con vosotros para que vuestra preparación se apoye siempre en aquella espiritualidad de comunión y de fidelidad a la Sede de Pedro, a fin de garantizar que la acción del Espíritu no sea vana. Con efecto, la integridad de la fe, junto a la disciplina eclesial, es, y será siempre, tema que exigirá atención y desvelo por parte de todos vosotros, sobretodo cuando se trata de sacar las consecuencias del hecho que existe «una sola fe y un solo bautismo». Como sabéis, entre los varios documentos que se ocupan de la unidad de los cristianos está el «Directorio para el ecumenismo» publicado por el Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos. El Ecumenismo, o sea, la búsqueda de la unidad de los cristianos se vuelve en ése nuestro tiempo, en el cual se verifica el encuentro de las culturas y el desafío del secularismo, una tarea siempre más urgente de la Iglesia católica. Con la multiplicación, sin embargo, de cada vez nuevas denominaciones cristianas y, sobretodo delante de ciertas formas de proselitismo, frecuentemente agresivo, el empeño ecuménico se vuelve una tarea compleja. En tal contexto es indispensable una buena formación histórica y doctrinal, que posibilite el necesario discernimiento y ayude a entender la identidad específica de cada una de las comunidades, los elementos que dividen y aquellos que ayudan en el camino de construcción de la unidad. El gran campo común de colaboración debería ser la defensa de los fundamentales valores morales, transmitidos por la tradición bíblica, contra su destrucción en una cultura relativista y consumista; más aún, la fe en Dios creador y en Jesucristo, su Hijo encarnado. Además vale siempre el principio del amor fraterno y de la búsqueda de comprensión y de proximidad mutuas; pero también la defensa de la fe de nuestro pueblo, confirmándolo en la feliz certeza, de que la «unica Christi Ecclesia... subsistit in Ecclesia catholica, a successore Petri et Episcopis in eius communione gubernata» («la única Iglesia de Cristo... subsiste en la Iglesia Católica gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él») («Lumen gentium» 8). En este sentido se procederá a un franco diálogo ecuménico, a través del Consejo Nacional de las Iglesias Cristianas, celando por el pleno respeto de las demás confesiones religiosas, deseosas de mantenerse en contacto con la Iglesia Católica en Brasil.
7. No es ninguna novedad la constatación de que vuestro país convive con un déficit histórico de desarrollo social, cuyos rasgos extremos son el inmenso contingente de brasileños viviendo en situación de indigencia y una desigualdad en la distribución de la renta que alcanza niveles muy elevados. A vosotros, venerables Hermanos, como jerarquía del pueblo de Dios, os compete promover la búsqueda de soluciones nuevas y llenas de espíritu cristiano. Una visión de la economía y de los problemas sociales, desde la perspectiva de la doctrina social de la Iglesia, lleva a considerar las cosas siempre desde el punto de vista de la dignidad del hombre, que trasciende el simple juego de los factores económicos. Se debe, por eso, trabajar incansablemente por la formación de los políticos, de los brasileños que tienen algún poder decisivo, grande o pequeño y, en general, de todos los miembros de la sociedad, de modo que asuman plenamente las propias responsabilidades y sepan dar un rostro humano y solidario a la economía. Ocurre formar en las clases políticas y empresariales un auténtico espíritu de veracidad y de honestidad. Quien asuma un liderazgo en la sociedad, debe buscar prever las consecuencias sociales, directas e indirectas, a corto y a largo plazo, de las propias decisiones, actuando según criterios de maximización del bien común, en vez de buscar ganancias personales.
8. Queridos hermanos, si Dios quiere, encontraremos otras oportunidades para profundizar las cuestiones que interpelan nuestra solicitud pastoral conjunta. Esta vez, quise exponer, ciertamente de manera no exhaustiva, los temas más relevantes que se imponen a mi consideración de Pastor de la Iglesia universal. Os transmito mi afectuoso ánimo que es, al mismo tiempo, una fraterna y sentida plegaria: para que procedáis y trabajéis siempre, como venís haciendo, en concordia, teniendo como vuestro fundamento una comunión que en la Eucaristía encuentra su momento cumbre y su manantial inagotable. Confío todos vosotros a María Santísima, Madre de Cristo y Madre de la Iglesia, mientras que de todo corazón os concedo, a cada uno de vosotros y a vuestras respectivas Comunidades, la Bendición Apostólica. ¡Gracias!
[Traducción distribuida por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)
Señores Cardenales Señor Arzobispo de São Paulo y Obispos de Brasil y de América Latina
Distinguidas autoridades Hermanas y Hermanos en Cristo, «Bendeciré continuamente al Señor / su alabanza no dejará mis labios» (Sal 33,2) 1. Alegrémonos en el Señor, en este día en el que contemplamos otra de las maravillas de Dios que, por su admirable providencia, nos permite saborear un vestigio de su presencia, en este acto de entrega de Amor representado en el Santo Sacrificio del Altar. Sí, no dejemos de alabar a nuestro Dios. Alabemos todos nosotros, pueblos de Brasil y de América, cantemos al Señor sus maravillas, porque hizo en nosotros grandes cosas. Hoy, la Divina sabiduría permite que nos encontremos alrededor de su altar en acción de alabanza y de agradecimiento por habernos concedido la gracia de la Canonización de Fray Antonio de Sant’Anna Galvão. Quiero agradecer las cariñosas palabras del Arzobispo de São Paulo, que fue la voz de todos vosotros. Agradezco la presencia de cada uno y de cada una, quiera que sean moradores de esta gran ciudad o venidos de otras ciudades y naciones. Me alegro de que a través de los medios de comunicación, mis palabras y las expresiones de mi afecto puedan entrar en cada casa y en cada corazón. Tengan certeza: el Papa os ama, y os ama porque Jesucristo os ama. En esta solemne celebración eucarística fue proclamado el Evangelio en el cual Cristo, en actitud de gran arrobamiento, proclama: «Yo tebendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas a los sabios y entendidos y las revelaste a los pequeños» (MT 11,25). Por eso, me siento feliz porque la elevación de Fray Galvão a los altares quedará para siempre enmarcada en la liturgia que hoy a Iglesia nos ofrece. Saludo con afecto, a toda la comunidad franciscana y, de modo especial a las monjas concepcionistas que, desde el Monasterio de la Luz, de la capital paulista, irradian la espiritualidad y el carisma del primer brasileño elevado a la gloria de los altares.
2. Dimos gracias a Dios por los continuos beneficios alcanzados por el poderoso influjo evangelizador que el Espíritu Santo imprimió en tantas almas a través de Fray Galvão. El carisma franciscano, evangélicamente vivido, produjo frutos significativos a través de su testimonio de fervoroso adorador de la Eucaristía, de prudente y sabio orientador de las almas que lo buscaban y de gran devoto de la Inmaculada Concepción de María, de quien él se consideraba «hijo y perpetuo esclavo». Dios viene a nuestro encuentro, «busca conquistarnos - hasta la Última cena, hasta al Corazón traspasado en la cruz, hasta las apariciones y las grandes obras por las cuales Él, a través de la acción de los Apóstoles, guió el camino de la Iglesia naciente» (Carta encl. «Deus caritas est», 17). Él se revela a través de su Palabra, en los Sacramentos, especialmente de la Eucaristía. Por eso, la vida de la Iglesia es esencialmente eucarística. El Señor, en su amorosa providencia nos dejó una señal visible de su presencia. Cuando contemplemos en la Santa Misa al Señor, levantado en el alto por el sacerdote, después de la Consagración del pan y del vino, o lo adoramos con devoción expuesto en la Custodia renovamos con profunda humildad nuestra fe, como hacía Fray Galvão en «laus perennis», en actitud constante de adoración. En la Sagrada Eucaristía está contenido todo el bien espiritual de la Iglesia, o sea, el mismo Cristo, nuestra Pascua, el Pan vivo que bajó del Cielo vivificado por el Espíritu Santo y vivificante porque da Vida a los hombres. Esta misteriosa e inefable manifestación del amor de Dios por la humanidad ocupa un lugar privilegiado en el corazón de los cristianos. Deben poder conocer la fe de la Iglesia, a través de sus ministros ordenados, por la ejemplaridad con que éstos cumplen los ritos prescritos que están siempre indicando en la liturgia eucarística el centro de toda obra de evangelización. Por su parte, los fieles deben buscar recibir y reverenciar el Santo Sacramento con piedad y devoción, queriendo acoger al Señor Jesús con fe y siempre, cuando fuese necesario, sabiendo recurrir a Sacramento de la reconciliación para purificar el alma de todo pecado grave.
3. Significativo es el ejemplo de Fray Galvão por su disponibilidad para servir el pueblo siempre que le era pedido. Consejero de fama, pacificador de las almas y de las familias, dispensador de la caridad especialmente de los pobres y de los enfermos. Muy buscado para las confesiones, pues era celoso, sabio y prudente. Una característica de quien ama de verdad es no querer que el Amado sea agraviado, por eso la conversión de los pecadores era la grande pasión de nuestro Santo. La Hermana Helena María, que fue la primera «recogida» destinada a dar inicio al «Recogimiento de Nuestra Señora de la Concepción», testimonió aquello que Fray Galvão dijo: «Rezad para que Dios Nuestro Señor levante a los pecadores con su potente brazo del abismo miserable de las culpas en las que se encuentran». Pueda esa delicada advertencia servirnos de estímulo para reconocer en la misericordia divina el camino para la reconciliación con Dios y con el prójimo y para la paz de nuestras conciencias.
4. Unidos en comunión suprema con el Señor en la Eucaristía y reconciliados con Dios y con nuestro prójimo, seremos portadores de aquella paz que el mundo no puede dar. ¿Podrán los hombres y las mujeres de este mundo encontrar la paz si no se concientizan acerca de la necesidad de reconciliarse con Dios, con el prójimo y consigo mismos? De elevado significado fue, en este sentido, aquello que la Cámara del Senado de São Paulo escribió al Ministro Provincial de los Franciscanos al final del siglo XVIII, definiendo a Fray Galvão cómo «hombre de paz y de caridad». ¿Qué nos pide el Señor?: «amaos unos a otros como yo os amo». Pero luego a continuación añade: que «deis fruto y vuestro fruto permanezca» (cf. Jn 15, 12.16). ¿Y qué fruto nos pide Él, sino que sepamos amar, inspirándonos en el ejemplo del Santo de Guaratinguetá? La fama de su inmensa caridad no tenía límites. Personas de todo la geografía nacional iban a ver a Fray Galvão que a todos acogía paternalmente. Eran pobres, enfermos en el cuerpo y en el espíritu que le imploraban ayuda. Jesús abre su corazón y nos revela el pilar de todo su mensaje redentor: «Nadie tiene mayor amor que aquél que da la vida por sus amigos» (ib.v.13). Él mismo amó hasta entregar su vida por nosotros sobre la Cruz. También a acción de la Iglesia y de los cristianos en la sociedad debe poseer esta misma inspiración. Las pastorales sociales si son orientadas para el bien de los pobres y de los enfermos, llevan en sí mismas este sello divino. El Señor cuenta con nosotros y nos llama amigos, pues solo a los que se ama de esta manera, se es capaz de dar la vida proporcionada por Jesús con su gracia. Como sabemos la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano tendrá como tema básico: «Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que en Él nuestros pueblos tengan vida». ¿Cómo no ver entonces la necesidad de acudir con renovado ardor a la llamada, a fin de contestar generosamente a los desafíos qué la Iglesia en Brasil y en América Latina está llamada a enfrentar?
5. «Venid a mí, os que estáis aflictos bajo el fardo, y yo os aligeraré», dice el Señor en el Evangelio, (MT 11,28). Ésta es la recomendación final que el Señor nos dirige. Cómo no ver aquí este sentimiento paterno y, al mismo tiempo materno, ¿de Dios por todos sus hijos? María, la Madre de Dios y Madre nuestra, se encuentra particularmente ligada a nosotros en este momento. Fray Galvão, asumió con voz profética la verdad de la Inmaculada Concepción. Ella, la Tota Pulchra, la Virgen Purísima que concibió en su seno al Redentor de los hombres y fue preservada de toda mancha original, quiere ser el sello definitivo de nuestro encuentro con Dios, nuestro Salvador. No hay fruto de la gracia en la historia de la salvación que no tenga como instrumento necesario la mediación de Nuestra Señora. De hecho, éste nuestro Santo se entregó de modo irrevocable a la Madre de Jesús desde su juventud, queriendo pertenecerle para siempre y escogiendo la Virgen María como Madre y Protectora de sus hijas espirituales. ¡Queridos amigos y amigas, qué bello ejemplo a continuación nos dejó Fray Galvão! Como son actuales para nosotros, que vivimos en una época tan llena de hedonismo, las palabras que aparecen en la cédula de consagración de su castidad: «quitadme antes la vida que ofender a tu bendito Hijo, mi Señor». Son palabras fuertes, de un alma apasionada, que deberían hacer parte de la vida normal de cada cristiano, sea él consagrado o no, y que despiertan deseos de fidelidad a Dios dentro o fuera del matrimonio. El mundo necesita de vidas limpias, de almas claras, de inteligencias simples que rechacen ser consideradas criaturas objeto de placer. Es necesario decir no a aquellos medios de comunicación social que ridiculizan la santidad del matrimonio y la virginidad antes del casamiento. Es en este momento que tendremos en Nuestra Señora la mejor defensa contra los males que afligen la vida moderna; la devoción mariana es garantía cierta de protección maternal y de amparo en la hora de la tentación. ¿No será esta misteriosa presencia de la Virgen Purísima cuándo invoquemos protección y auxilio a la Señora Aparecida? Vamos a depositar en sus manos santísimas la vida de los sacerdotes y laicos consagrados, de los seminaristas y de todos los vocacionados para la vida religiosa.
6. Queridos amigos, permitidme concluir evocando la Vigilia de Oración de Marienfeld en Alemania: delante de una multitud de jóvenes, quise definir a los Santos de nuestra época como verdaderos reformadores. Y añadía: «solo de los Santos, solo de Dios proviene la verdadera revolución, el cambio decisivo del mundo» (Homilía, 25/08/2005). Ésta es la invitación que hago hoy a todos vosotros, del primero al último, en esta inmensa Eucaristía. Dios dijo: «Sed santos, como Yo soy Santo» (Lv 11,44). Agradezcamos a Dios Padre, a Dios Hijo, a Dios Espíritu Santo, de los cuales nos vienen, por intercesión de la Virgen María, todas las bendiciones del cielo; este don que, juntamente con la fe es la mayor gracia que el Señor puede conceder a una criatura: el firme deseo de alcanzar la plenitud de la caridad, en la convicción de qué no solo es posible, como también necesaria la santidad, cada cuál en su estado de vida, para revelar al mundo el verdadero rostro de Cristo, nuestro amigo! ¡Amén!
[Traducción distribuida por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)

Mañanera del lunes 3 de agosto de 2026

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