Interesante y polémico el texto leído en mayo del 2001 en Madrid, en el marco de debate sobre Democracia en el nuevo milenio, que se celebró con motivo del 25º aniversario de EL PAÍS.
¡Vale la pena rescatarlo, hoy!
El País, Viernes, 11 de mayo de 2001
La transición democrática en México /JORGE G. CASTAÑEDA
Publicado en El País, 11/05/2001;
Durante los poco más de cinco meses transcurridos desde que Vicente Fox asumió la presidencia de México, hemos comprobado que 'L'état des lieux' no corresponde a la imagen idílica que muchos amigos externos se hacían del ocaso priísta, pero tampoco a la leyenda negra que sus adversarios fraguamos. Una evaluación honesta y equilibrada obliga a reconocer la existencia de un gran potencial humano, de una pujante sociedad civil y de instituciones públicas en proceso de consolidación; pero también de enormes carencias económicas, sociales y políticas. Fue precisamente la gravedad de estas últimas lo que condujo a los ciudadanos mexicanos a pronunciarse por un cambio en el rumbo del país. Para lograr ese cambio debemos asumir con plena conciencia los errores y problemas del pasado, pues sólo así será posible evitarlos y combatirlos en el futuro, dejando atrás los viejos hábitos y las prácticas autoritarias.
Durante las pasadas décadas ocurrieron en México graves violaciones a los derechos humanos, como la masacre de Tlatelolco en 1968, la represión a los movimientos sociales, principalmente en la década de los sesenta y setenta, y, más recientemente, las masacres de Aguas Blancas y Acteal. No obstante, y reconociendo plenamente la gravedad, el dolor y los desgarramientos que produjeron, dichos casos no dejan de ser aislados y no reflejan una política sistemática de abuso masivo a los derechos humanos como ocurrió en otros países. Por ello se puede afirmar que el legado más pernicioso de los años de autoritarismo priísta no es la represión, sino el problema de la corrupción. Por tanto, y a diferencia de lo sucedido en otros países, el ajuste de cuentas con el pasado en México abarca efectivamente las violaciones a los derechos humanos, pero también y sobre todo la corrupción.
En años recientes han sido numerosos los regímenes autoritarios, dictatoriales e incluso totalitarios que han llegado a su fin no por la acción violenta de una rebelión o una revolución, sino, como en México, mediante un proceso pacífico y ordenado que permite la democratización de las sociedades sometidas a dictaduras o a gobiernos autoritarios. Varios factores han hecho posibles esas transiciones pacíficas, si bien considero que dos han ejercido mayor influencia. Por una parte, el papel de la sociedad civil como instrumento de presión moral y política. Por la otra, la creciente influencia de los medios de comunicación, que exponen las acciones de los gobiernos al escrutinio público, incluso más allá de sus propias fronteras, y a la vez permiten conducir la transición a cielo abierto. Huelga decir que el caso de EL PAÍS es emblemático al respecto.
Sin embargo, si bien la presión ejercida por la sociedad civil o los medios de comunicación es importante, en general, el carácter de los procesos de transición democrática depende de la correlación de fuerzas en cada nación y de que estas fuerzas guarden entre sí una relación propicia para el cambio. Aun en esta circunstancia, una transición pacífica tiene un precio ineludible: el establecimiento de un pacto, ya sea implícito o explícito, por el cual los opresores acuerdan el fin de su dominio, al tiempo que los oprimidos utilizan la oportunidad no sólo para evitar derramamiento de sangre y sufrimiento, sino también para sentar bases más sólidas para la vida democrática por venir.
Ello no exime de hacer un 'corte de caja', paso indispensable para decidir cuál debe ser el camino hacia la justicia y la reconciliación con el pasado. En su ausencia, el nuevo régimen se impone un voto de silencio ante el estado que guardaba el país al recibirlo, y por tanto se inhabilita para explicar, justificar y conducir el cambio, y permite o promueve pasivamente la presunción de complicidad con el pasado.
En esta labor, cada nación debe equilibrar responsabilidades legales y morales con una evaluación práctica de las condiciones políticas reales dentro de su sociedad. He aquí el dilema entre la justicia respecto a hechos del pasado y la estabilidad en el presente. La forma en que un gobierno trata a aquellos que cometieron violaciones graves de los derechos humanos o que incurrieron en actos de corrupción durante gestiones previas inevitablemente se ve influida por la correlación de fuerzas entre el antiguo y el nuevo régimen. Las nuevas democracias con frecuencia no pueden llevar a proceso, tanto por razones prácticas como políticas, sino a un número muy reducido de quienes cometieron abusos de un tipo o de otro.
El origen de tal impedimento es evidente. Todo gobierno autoritario posee una base social. Hay individuos más responsables, o más culpables, que otros, y también hay sectores enteros de la sociedad sin cuyo apoyo dicho gobierno no hubiera podido mantenerse en el poder. Esos individuos y esos sectores tienen sus propias justificaciones de los procesos en los cuales se vieron implicados. La posibilidad de evitar un conflicto cruento entre defensores del antiguo régimen y sus acusadores y, consecuentemente, de evitar el descarrilamiento del proceso de transición democrática exige promover lo que hemos llamado un pacto fundacional entre los grupos antagónicos.
Este proceso puede adoptar diversas formas. Para algunos, es indispensable el establecimiento de una comisión dedicada específicamente a investigar los abusos del pasado con el fin de llevar a la justicia a los responsables. Para los defensores de esta estrategia, sin alguna forma de justicia o retribución, las víctimas del régimen anterior conservarán para siempre el sentimiento sincero e incluso auténtico de que han sido víctimas de una profunda injusticia. De igual modo, el resto de la población que se oponía, aunque fuera pasivamente, al antiguo régimen puede interpretar esta 'clemencia' como una falta de diferenciación con dicho régimen, lo que puede disminuir su sentimiento de adhesión al nuevo gobierno. Ante la ausencia de toda sanción contra quienes abusaron en el pasado de los derechos de los ciudadanos o que incurrieron en graves actos de corrupción, la sociedad se priva de un elemento de disuasión considerable. Esto es particularmente cierto cuando se trata de crímenes graves, incluso sistemáticos, que para la mayoría de los seres humanos exigen una sanción proporcional al horror que pueden inspirar.
Y, sin embargo, a pesar de la acumulación de sufrimiento que da todo su peso a esta exigencia, hay quienes sostienen, con razones fundadas en la voluntad de evitar más injusticia y más sufrimiento, que es más conveniente no perturbar la estabilidad ni poner en riesgo el proceso de transición y proponen el establecimiento de lo que hemos llamado un pacto como eje del proceso nacional de reconciliación. Éste permite una transición pacífica a la democracia, integrando a quienes apoyaban al antiguo régimen al nuevo en condiciones de seguridad y certeza. Al cerrar formalmente la herida abierta por los agravios cometidos en el pasado, los pactos cierran también el ciclo, potencialmente interminable, de venganzas personales.
Evitan la formación de un aparato policiaco-político destinado a aprehender a los culpables y, por tanto, evitan los errores en que este aparato suele incurrir. Impiden que la nueva autoridad política se atribuya de manera arbitraria la facultad de imponer sanciones penales al pasado. Por último, los pactos hacen posible resistir la tentación de descuidar las importantes responsabilidades del presente y del futuro al dedicarse a una reparación del pasado que, en la mayoría de los casos, no pude ser sino simbólica.
En algunos casos, los actores que encabezan la transición han optado por no emprender investigaciones sistemáticas ni tomar acciones específicas en contra de quienes cometieron abusos en el pasado. El retorno de España a la democracia es un ejemplo de transición exitosa que optó por evitar un dramático ajuste de cuentas con el pasado. España pudo encontrar, mediante su vida institucional, mecanismos catárticos que le permitieron asumir su pasado sin que se convirtiera en una fuente de conflicto o inestabilidad. Una activa y lúcida prensa que supo valerse de las nuevas libertades, así como la revolución en su cultura, que dio cauce a las inquietudes del pueblo, o los pueblos, de España, contribuyen a explicar la reconciliación.
Otras sociedades en proceso de transición, en cambio, han recurrido a mecanismos formales para confrontar su pasado. Uno de los procedimientos que se han utilizado con mayor frecuencia para ese fin es el establecimiento de 'comisiones de verdad'. En el último cuarto de siglo se han formado más de veinte comisiones de este tipo alrededor del mundo, particularmente en América Latina y África. La mayoría de ellas ha reunido los testimonios de miles de víctimas y ha elaborado informes independientes y sólidos sobre los abusos perpetrados bajo regímenes autoritarios que habían llegado a su fin. Asimismo, mediante dichas comisiones, se buscó promover un ajuste de cuentas que distanciara a los nuevos gobiernos de los abusos del pasado y respaldara el cambio que se proponían impulsar.
En América Latina, la primera de dichas comisiones que atrajo la atención mundial fue la que estableció en 1983 el Gobierno de Raúl Alfonsín en la Argentina. Durante nueve meses, la Comisión Nacional sobre los Desaparecidos reunió evidencia documental sobre casi nueve mil desapariciones ocurridas bajo los gobiernos militares entre 1976 y 1983. El informe de la Comisión, Nunca más, se convirtió en uno de los libros más leídos en la historia de Argentina. Sus expedientes fueron turnados a las autoridades judiciales y sirvieron como base para los procesos subsecuentes contra los miembros de la Junta. No obstante, los intentos iniciales por llevar a la justicia a un número más amplio de quienes cometieron atrocidades durante la dictadura militar provocaron tal inestabilidad que el propio gobierno civil acabó por aprobar una amnistía generalizada. La llamada Ley de Obediencia Debida puso a salvo las entonces frágiles e inciertas instituciones democráticas, pero profundizó aún más el sentimiento de injusticia entre miles de familias argentinas.
La experiencia chilena también ofrece elementos de reflexión. El gobierno civil se vio impedido de revocar la ley de amnistía aprobada en 1978 y dedicó sus esfuerzos a indagar los hechos del pasado. La Comisión Nacional de la Verdad y la Reconciliación investigó alrededor de tres mil desapariciones, homicidios y secuestros políticos, aunque su mandato no le permitió documentar los casos de tortura. Las políticas de reparación instrumentadas por una comisión de seguimiento no lograron promover una efectiva reconciliación, en parte quizá porque la mayoría de las víctimas de la dictadura de Pinochet fueron, precisamente, aquellas sometidas a tortura. Los esfuerzos por confrontar el pasado fueron sólo parcialmente eficaces, y ello quizá se ve confirmado por la manera en que los fantasmas del pasado han resurgido con el juicio que se le sigue a Augusto Pinochet.
Los procesos instruidos recientemente a militares acusados de haber cometido violaciones a los derechos humanos durante las dictaduras de Argentina y Chile deben hacernos reparar en el hecho de que los crímenes contra la humanidad constituyen un caso particular que por su particular gravedad no pueden ser amnistiados. Inevitablemente, el problema se plantea de nueva cuenta a los sucesores de quienes concedieron la amnistía, ya que en los regímenes democráticos los primeros son susceptibles de ser remplazados en un corto plazo por los segundos.
Por añadidura, en los últimos decenios se ha consolidado una nueva política que tiende a universalizar el respeto de los derechos humanos. Este cambio reciente implica la creación de jurisdicciones internacionales y de la internacionalización de las jurisdicciones nacionales. En consecuencia, las instancias políticas nacionales no tienen ya, en muchos casos, la capacidad de cumplir enteramente los pactos concluidos, en la medida en que los crímenes contra la humanidad no son susceptibles de ningún indulto ni amnistía. Los autores de estos crímenes pueden ser perseguidos por terceros gobiernos, los cuales no son parte de tales pactos y por lo tanto no se sienten obligados a respetarlos. Estas tesis son las que animan la decisión del Gobierno del presidente Vicente Fox de conceder la extradición a España a Ricardo Miguel Cavallo.
Otras regiones del mundo ofrecen experiencias relevantes en cuanto al ajuste de cuentas con el pasado. En Europa, por ejemplo, destaca el proceso de la RFA; Suráfrica ofrece otro caso de gran importancia, la Comisión de la Verdad y la Reconciliación establecida por el Gobierno del presidente Nelson Mandela.
Independientemente de los argumentos en pro y en contra del establecimiento de comisiones de verdad, una vez que los distintos sectores sociales y gubernamentales han optado por celebrar un pacto, resulta esencial que éste sea respetado. No sólo porque algunas de las razones que le dieron origen probablemente seguirán siendo vigentes con el paso de los años, sino porque el respeto de lo acordado es una condición necesaria para poder suscribir otros acuerdos en el futuro.
Una primera etapa de la transición mexicana ha concluido con un éxito indudable. Elecciones, alternancia, entrega del poder, consolidación del nuevo Gobierno, cooperación para aprobar las primeras reformas. La siguiente etapa comienza junto con el debate sobre contenidos y rumbo: ajuste de cuentas, pactos fundacionales, responsabilidades compartidas. No tengo la menor duda de que México consumará esta segunda etapa de su transición con el mismo éxito que la primera.
Ego sum qui sum; analista político, un soñador enamorado de la vida y aficionado a la poesía.
30 sept 2007
Bufón de bufón
Duro golpe al nuevo embajador de Venezuela en México: bufón de otro bufón, según Carlos Fuentes
La noche del jueves 27 de septiembre el recien nombrado embajador de Venezuela en México, Roy Chaderton Matos, durante su participación en un foro sobre las modificaciones a la Constitución Bolivariana de Venezuela, realizado en la Facultad de Filosofía de la UNAM, cuestionó los señalamientos que Carlos Fuentes hizo sobre Chávez en uno de sus últimos artículos, en donde afirmó que la izquierda en México no puede depender de un solo líder, como Andrés Manuel López Obrador, pues se corre el peligro de que su nombre sea Hitler, Mussolini o Chávez.
El embajador dij que leido un artículo en el que “un personaje” escribió sobre Hitler, Mussolini y Chávez, y sin mencionar por su nombre a Carlos Fuentes, se refirió a él "personaje" quien “abandonó la región más transparente, cambió de piel, ahora tiene el aura de converso y en su avanzada senilidad ha terminado convertido en un gringo viejo”.
"(Esto) para mí en lo personal como lector de este gran escritor latinoamericano fue un golpe, pero eso es un problema sentimental, los superhéroes se caen."
El diplomático afirmó que se ha creado una cultura mediática que ha llevado al envenenamiento a través de la mentira, no sólo a la sociedad venezolana, sino mundial de la figura de Hugo Chávez. "Se crean imágenes horrorosas de Hugo Chávez en ciertos espacios, yo diría muy amplios de la sociedad mexicana", dijo.
Chaderton indicó que en su país nunca hubo tanta libertad de expresión como ahora, por lo que es descalificable las criticas a su Presidente.
Carlos Fuentes repondio de inmediato, en una carta a Reforma (29/09/2007), dijo, con la prosa que lo caracteriza:
El bufón de un bufón/Carlos Fuentes
La primera regla de la diplomacia es la discreción. Mal ha debutado el flamante embajador de Venezuela en México, don Roy Chaderton, al criticarme porque yo critico al presidente Hugo Chávez. El embajador novato no distingue entre la libertad del escritor y la discreción del embajador. Sólo comprueba que él es emisario fiel de su amo, que merece su sueldo y que equivoca su función. Pues, ¿a quién halaga el embajador con su ataque? No creo que los mexicanos, de derecha, centro o izquierda, aplaudamos los ataques de un embajador extranjero a un escritor mexicano de derecha, centro o izquierda.
Hay en el continente americano dos bufones. Uno, el de Washington, es el más peligroso. El otro, el de Caracas, es el más risible. El embajador Chaderton demuestra, tristemente, que él es sólo el bufón de un bufón, el Rigoletto servil del César tropical. Se burla de mis libros con juegos de palabras elementales. Yo soy más elemental que él. El embajador Chaderton tiene nombre de pescado, de clapedide osificado, con cabeza dura, rabo amarillo y cola homocerca. Bien pensados: quiero decir sin columna vertebral: sábalo.
Para acabar de amolarla, el embajador me echa en cara mi edad. No comprendo. Yo me siento contento y orgulloso de llegar a los ochenta años con la cabeza clara y las definiciones también. Ni Bush ni Chávez, ni imperialismo yanqui ni autoritarismo tropical. El continente americano merece algo mejor. Espero ver un gobierno demócrata en Washington y un gobierno democrático en Caracas. Y al embajador le deseo larga vida, aunque en su caso esto suene a maldición.
Una lectora nvia la siguiene misiva a Reforma: Cartas del Lector / Censura en tierra ajena/
Reforma, 30/09/2007;
Me parece una falta de respeto que el Embajador de Venezuela en México, Roy Chaderton, critique a un escritor mexicano por no apoyar al Presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Y si hablamos de edades, ¿qué opina entonces Chaderton de Fidel Castro, al que Chávez sigue alabando a pesar de su edad?
Es bien sabido que, tanto en Venezuela como en Cuba, el que no esté de acuerdo con sus respectivos Presidentes es un traidor; en estos países no existe la libertad de expresión, pero aquí sí, y Carlos Fuentes y los mexicanos podemos hacer uso de ese derecho, le guste o no al Embajador.
Me encantaría saber qué opinan los venezolanos democráticos acerca de lo que dijo Chaderton sobre la libertad de expresión en su país.
Catalina A. de Reinoso
Jardines del Pedregal, Álvaro Obregón, DF
¿Quién en es Roy Chaderton Matos?
Es el embajador de Venezuela en México.
Fue nombrado embajador desde agosto pasado, empero, apenas el pasado 13 de septiembe presentó sus cartas credenciales al gobierno de México:
Dice su curriculo que es uno de los diplomáticos venezolanos con extensa trayectoria, al reunir 37 años en misiones como embajador, a saber:
Secretario en la embajada de Venezuela en Polonia, (1969-1972);
Primer secretario en la embajada de Venezuela en la República Federal Alemana (1973);
Consejero, en la embajada de Venezuela en Bélgica (1977-1978);
Participó en la Misión permanente de Venezuela ante las ONU, en Nueva York (1978-1979);
En el gobierno de Luis Herrera Campins fue designado ministro consejero, en el Ministerio de Relaciones Exteriores (1979-1982).
Fue embajador-alterno en la misión permanente de Venezuela ante las Naciones Unidas, en Nueva York (1982-1983);
Embajador de Venezuela en Gabón (1985-1987);
Embajador de Venezuela en Noruega (1987-1990);
Director General Sectorial de Política Internacional, del Ministerio de Relaciones Exteriores (1990-1993);
Embajador de Venezuela en Canadá (1993-1994);
Viceministro de relaciones exteriores (1994-1995);
Embajador de Venezuela en el Reino Unido (1996-2000);
Y en el gobierno de Hugo Chávez fue embajador de Venezuela en Colombia (2001-2002), ministro de relaciones exteriores (2002-2004 ), embajador de Venezuela en Francia (2004-2007).
Fue ministro de Relaciones Exteriores, desde mayo de 2002 hasta febrero de 2004, donde manejó tensas relaciones diplomáticas con Colombia, España y Estados Unidos, en los gobiernos de Andrés Pastrana, José María Aznar, George W. Bush, respectivamente.
En el año 2006, sin dejar su cargo de embajador en Francia, fue elegido asesor diplomático del embajador ante la ONU, Francisco Arias Cárdenas.
El 7 de agosto del 2007 fue designado embajador en México.
La noche del jueves 27 de septiembre el recien nombrado embajador de Venezuela en México, Roy Chaderton Matos, durante su participación en un foro sobre las modificaciones a la Constitución Bolivariana de Venezuela, realizado en la Facultad de Filosofía de la UNAM, cuestionó los señalamientos que Carlos Fuentes hizo sobre Chávez en uno de sus últimos artículos, en donde afirmó que la izquierda en México no puede depender de un solo líder, como Andrés Manuel López Obrador, pues se corre el peligro de que su nombre sea Hitler, Mussolini o Chávez.
El embajador dij que leido un artículo en el que “un personaje” escribió sobre Hitler, Mussolini y Chávez, y sin mencionar por su nombre a Carlos Fuentes, se refirió a él "personaje" quien “abandonó la región más transparente, cambió de piel, ahora tiene el aura de converso y en su avanzada senilidad ha terminado convertido en un gringo viejo”.
"(Esto) para mí en lo personal como lector de este gran escritor latinoamericano fue un golpe, pero eso es un problema sentimental, los superhéroes se caen."
El diplomático afirmó que se ha creado una cultura mediática que ha llevado al envenenamiento a través de la mentira, no sólo a la sociedad venezolana, sino mundial de la figura de Hugo Chávez. "Se crean imágenes horrorosas de Hugo Chávez en ciertos espacios, yo diría muy amplios de la sociedad mexicana", dijo.
Chaderton indicó que en su país nunca hubo tanta libertad de expresión como ahora, por lo que es descalificable las criticas a su Presidente.
Carlos Fuentes repondio de inmediato, en una carta a Reforma (29/09/2007), dijo, con la prosa que lo caracteriza:
El bufón de un bufón/Carlos Fuentes
La primera regla de la diplomacia es la discreción. Mal ha debutado el flamante embajador de Venezuela en México, don Roy Chaderton, al criticarme porque yo critico al presidente Hugo Chávez. El embajador novato no distingue entre la libertad del escritor y la discreción del embajador. Sólo comprueba que él es emisario fiel de su amo, que merece su sueldo y que equivoca su función. Pues, ¿a quién halaga el embajador con su ataque? No creo que los mexicanos, de derecha, centro o izquierda, aplaudamos los ataques de un embajador extranjero a un escritor mexicano de derecha, centro o izquierda.
Hay en el continente americano dos bufones. Uno, el de Washington, es el más peligroso. El otro, el de Caracas, es el más risible. El embajador Chaderton demuestra, tristemente, que él es sólo el bufón de un bufón, el Rigoletto servil del César tropical. Se burla de mis libros con juegos de palabras elementales. Yo soy más elemental que él. El embajador Chaderton tiene nombre de pescado, de clapedide osificado, con cabeza dura, rabo amarillo y cola homocerca. Bien pensados: quiero decir sin columna vertebral: sábalo.
Para acabar de amolarla, el embajador me echa en cara mi edad. No comprendo. Yo me siento contento y orgulloso de llegar a los ochenta años con la cabeza clara y las definiciones también. Ni Bush ni Chávez, ni imperialismo yanqui ni autoritarismo tropical. El continente americano merece algo mejor. Espero ver un gobierno demócrata en Washington y un gobierno democrático en Caracas. Y al embajador le deseo larga vida, aunque en su caso esto suene a maldición.
Una lectora nvia la siguiene misiva a Reforma: Cartas del Lector / Censura en tierra ajena/
Reforma, 30/09/2007;
Me parece una falta de respeto que el Embajador de Venezuela en México, Roy Chaderton, critique a un escritor mexicano por no apoyar al Presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Y si hablamos de edades, ¿qué opina entonces Chaderton de Fidel Castro, al que Chávez sigue alabando a pesar de su edad?
Es bien sabido que, tanto en Venezuela como en Cuba, el que no esté de acuerdo con sus respectivos Presidentes es un traidor; en estos países no existe la libertad de expresión, pero aquí sí, y Carlos Fuentes y los mexicanos podemos hacer uso de ese derecho, le guste o no al Embajador.
Me encantaría saber qué opinan los venezolanos democráticos acerca de lo que dijo Chaderton sobre la libertad de expresión en su país.
Catalina A. de Reinoso
Jardines del Pedregal, Álvaro Obregón, DF
¿Quién en es Roy Chaderton Matos?
Es el embajador de Venezuela en México.
Fue nombrado embajador desde agosto pasado, empero, apenas el pasado 13 de septiembe presentó sus cartas credenciales al gobierno de México:
Dice su curriculo que es uno de los diplomáticos venezolanos con extensa trayectoria, al reunir 37 años en misiones como embajador, a saber:
Secretario en la embajada de Venezuela en Polonia, (1969-1972);
Primer secretario en la embajada de Venezuela en la República Federal Alemana (1973);
Consejero, en la embajada de Venezuela en Bélgica (1977-1978);
Participó en la Misión permanente de Venezuela ante las ONU, en Nueva York (1978-1979);
En el gobierno de Luis Herrera Campins fue designado ministro consejero, en el Ministerio de Relaciones Exteriores (1979-1982).
Fue embajador-alterno en la misión permanente de Venezuela ante las Naciones Unidas, en Nueva York (1982-1983);
Embajador de Venezuela en Gabón (1985-1987);
Embajador de Venezuela en Noruega (1987-1990);
Director General Sectorial de Política Internacional, del Ministerio de Relaciones Exteriores (1990-1993);
Embajador de Venezuela en Canadá (1993-1994);
Viceministro de relaciones exteriores (1994-1995);
Embajador de Venezuela en el Reino Unido (1996-2000);
Y en el gobierno de Hugo Chávez fue embajador de Venezuela en Colombia (2001-2002), ministro de relaciones exteriores (2002-2004 ), embajador de Venezuela en Francia (2004-2007).
Fue ministro de Relaciones Exteriores, desde mayo de 2002 hasta febrero de 2004, donde manejó tensas relaciones diplomáticas con Colombia, España y Estados Unidos, en los gobiernos de Andrés Pastrana, José María Aznar, George W. Bush, respectivamente.
En el año 2006, sin dejar su cargo de embajador en Francia, fue elegido asesor diplomático del embajador ante la ONU, Francisco Arias Cárdenas.
El 7 de agosto del 2007 fue designado embajador en México.
Fujimori un precedente
- La extradición de Fujimori, una advertencia/Reed Brody, abogado de Human Rights Watch.
Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.
La extradición del ex presidente peruano Alberto Fujimori, devuelto por Chile a Perú para ser juzgado por su relación con los asesinatos cometidos por los escuadrones de la muerte y por corrupción, demuestra que el mundo está haciéndose más pequeño para quienes cometen atrocidades.
Hasta hace poco tiempo, si alguien mataba a otra persona, iba a la cárcel, pero si mataba a miles, el premio era un cómodo exilio con una cuenta bancaria en un país extranjero. Los juicios de Nuremberg establecieron el principio legal de que no debe existir inmunidad para los autores de los crímenes más espantosos, independientemente de quiénes sean y de dónde hayan cometido sus crímenes. Sin embargo, hasta la detención del general chileno Augusto Pinochet en Gran Bretaña, en octubre de 1998, pocos Estados habían tenido el valor de llevar ese noble principio a la práctica.
La detención de Pinochet, que murió el pasado mes de diciembre en Chile, animó a otros a llevar a sus torturadores ante la justicia, sobre todo en Latinoamérica, donde las víctimas desafiaron los acuerdos de transición de los años ochenta y noventa que habían permitido que varios autores de crímenes atroces quedaran sin castigo y, muchas veces, conservaran el poder. El Tribunal Supremo (la Corte Suprema) de Argentina abolió las leyes de inmunidad para antiguos responsables políticos, y docenas de ellos son hoy objeto de investigaciones y juicios por crímenes cometidos durante la dictadura de 1976-1983. A principios de este mes, un tribunal uruguayo aprobó el procesamiento de Juan María Bordaberry, el dictador que gobernó el país entre 1973 y 1976, por el asesinato de dirigentes de la oposición.
La detención de Pinochet en Londres también sirvió para dar impulso a un nuevo movimiento internacional que pretende acabar con la impunidad para los delitos más graves. Tras la instauración de los tribunales de Naciones Unidas para Yugoslavia y Ruanda, la ONU creó el Tribunal Penal Internacional (TPI), cuyo objetivo es perseguir el genocidio, los crímenes contra la humanidad y los grandes crímenes de guerra siempre que los tribunales nacionales no puedan o no quieran hacerlo.
Incluso en África, donde la población lleva tanto tiempo siendo víctima de ciclos de barbarie e impunidad, también avanza la justicia internacional. Senegal acaba de comprometerse a procesar al ex dictador de Chad en el exilio, Hissène Habré, después de haberse negado a juzgarlo en 2001 y haberse negado a extraditarlo a Bélgica en 2005. Hace unos meses se inició el juicio de Charles Taylor, de Liberia, en el tribunal especial para Sierra Leona creado bajo los auspicios de la ONU. El Tribunal Penal Internacional está investigando en la actualidad las alegaciones sobre crímenes en Darfur, Uganda, Congo y la República Centroafricana.
Los que están acusados de haber cometido crímenes cuentan todavía con lugares en los que refugiarse. El ugandés Idi Amín murió pacíficamente mientras dormía en su exilio saudí (un diplomático saudí me explicó -aunque no es cierto- que la “hospitalidad beduina” significaba que, una vez que uno ha acogido a alguien como invitado en su tienda, no puede echarle). Mengistu Haile Mariam, que llevó a cabo una campaña de “terror rojo” en Etiopía contra decenas de miles de adversarios políticos, disfruta hoy de la protección del presidente Robert Mugabe en Zimbabue. De hecho, durante cinco años, Japón impidió la extradición de Fujimori con el argumento de que tenía la doble nacionalidad peruana y japonesa. Hasta que Fujimori cometió el error de viajar a Chile.
El lugar más seguro para los acusados de crímenes de guerra hoy es tal vez Estados Unidos, que se niega firmemente a contemplar la posibilidad de procesar a personas como Donald Rumsfeld, a quien se atribuye haber aprobado técnicas de interrogación criminales en Guantánamo y Abu Ghraib, y el ex director de la CIA George Tenet, por su relación con la aplicación del waterboarding a los detenidos (una técnica que consiste en sumergirles la cabeza o arrojarles agua por encima para hacerles creer que están ahogándose) y la “entrega” de sospechosos a países en los que se les iba a torturar. La semana pasada, Alemania, ante la negativa de Estados Unidos, retiró la solicitud de extradición de 13 presuntos agentes de la CIA acusados de secuestrar a un ciudadano alemán y enviarle a una cárcel secreta de Afganistán en la que se le torturó. Washington también se ha negado a cooperar con los investigadores italianos que buscan a 26 estadounidenses miembros de la CIA en relación con el secuestro en Milán de un clérigo musulmán al que enviaron a Egipto, donde supuestamente fue torturado.
No obstante, se están creando los precedentes. Pinochet fue el primer jefe de Estado detenido por otro país por crímenes contra los derechos humanos. Fujimori ha sido el primero devuelto a su país para ser juzgado. Es una advertencia para los futuros dirigentes: si pretenden que sus asesinatos y torturas queden impunes, pueden acabar ante la justicia. Y si han cometido torturas, más vale que no viajen a ningún sitio.
¡Aprobado!

SESION ORDINARIA DE LA H. CAMARA DE SENADORES, CELEBRADA EL JUEVES 27 DE SEPTIEMBRE DE 2007.
78 votos a favor cero en contra
- EL C. PRESIDENTE GONZALEZ MORFIN:
A continuación tenemos la primera lectura de un dictamen de las Comisiones Unidas de Relaciones Exteriores, Organismos Internacionales; y de Atención a Grupos Vulnerables, con proyecto de decreto por el que se aprueba la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y su Protocolo Facultativo, así como la Declaración Interpretativa a favor de las personas con discapacidad.
Este Dictamen ha sido distribuido entre los señoras y señores, en virtud de que las comisiones dictaminadoras realizaron modificaciones de último momento.
En tal virtud, consulte la Secretaría a la Asamblea, en votación económica, si se omite su lectura.
Dictamen: http://www.senado.gob.mx/sgsp/gaceta/60/2/2007-09-27-1/assets/documentos/dic_discapacitados.pdf
- EL C. SECRETARIO ZOREDA NOVELO: Por instrucciones de la Presidencia consulto a la Asamblea si se omite la lectura del Dictamen.
Quienes estén porque se omita, favor de levantar la mano.
( LA ASAMBLEA ASIENTE )
Quienes estén porque no se omita, favor de levantar la mano.
( LA ASAMBLEA NO ASIENTE )
Sí se omite la lectura, señor Presidente.
- EL C. PRESIDENTE GONZALEZ MORFIN: Es de primera lectura.
Consulte ahora la Secretaría a la Asamblea, en votación económica, si autoriza que se dispense la segunda lectura del Dictamen y se ponga a discusión de inmediato.
- EL C. SECRETARIO ZOREDA NOVELO: Consulto a la Asamblea, en votación económica, si se omite la segunda lectura del Dictamen y se pone a discusión de inmediato.Quienes estén por la afirmativa, favor de levantar la mano.
( LA ASAMBLEA ASIENTE )
Quienes estén por la negativa, favor de levantar la mano.
( LA ASAMBLEA NO ASIENTE )
Sí se pone a discusión de inmediato, señor Presidente.
- EL C. PRESIDENTE GONZALEZ MORFIN: Gracias, Secretario.
En consecuencia, está a discusión el Dictamen.
Quisiera mencionar que tenemos invitados especiales que atestiguan la sesión del día de hoy y que para mi es un honor darle la bienvenida a este recinto a Don Gilberto Rincón Gallardo, Presidente del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. (Aplausos).
Bienvenido, Don Gilberto.
También está con nosotros el doctor Javier Osorio Salcido, Secretario Técnico del Consejo Nacional para las Personas con Discapacidad.
Y también nos acompañan personas de distintas organizaciones de la sociedad civil.
Están presentes la Confederación Mexicana de Organismos a favor de Personas con Discapacidad Intelectual (“CONFE”); la Federación Mexicana de Sordos; Contacto “Braille”; Post-Polio LITAFF, Asociación Civil; Asociación Nacional de Invidentes Comerciantes; Libre Acceso, Asociación Civil; Líderes de la Experiencia, Asociación Civil; y el Comité Ciudadano en Defensa de los Derechos Humanos, Asociación Civil.
A nombre del Senado de la República les damos la bienvenida a todos ustedes. (Aplausos).
Para fundamentar el Dictamen a nombre de las comisiones, se concede el uso de la palabra al senador Guillermo Tamborrel Suárez, hasta por 10 minutos.
-EL C. SENADOR GUILLERMO ENRIQUE TAMBORREL SUAREZ: Gracias, acudo a esta tribuna, a nombre de las Comisiones de Relaciones Exteriores, Organismos Internacionales, y de Atención a Grupos Vulnerables; y saludo afectuosamente a todas las personas con discapacidad y, sobre todo, a aquellas que con su tenacidad y entrega nos permiten estar aquí, hoy, en un evento tan trascendente.
El día de hoy estamos a unos pasos de cerrar un largo proceso que inició hace muchos años en el seno de la Organización de las Naciones Unidas, cuando un grupo de personas entusiastas y soñadoras trabajaron con el ideal de hacer justicia a un gran número de personas con discapacidad.
Como todo gran proyecto, tuvo sus altas y bajas, y fue hace seis años que se dieron las condiciones para retomar ese esfuerzo en el que participó de manera muy destacada el equipo de negociadores del gobierno mexicano.
Además, de que fue la primera vez que organizaciones no gubernamentales participaron activamente en la formulación de un tratado de protección a los derechos humanos.
Lo anterior, hizo posible que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobara el pasado 13 de diciembre la Convención sobre Derechos de las Personas con Discapacidad, y con ello el hacer justicia a más de 650 millones de personas en todo el mundo, una convención cuyo propósito es promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad e todos los derechos humanos y libertades fundamentales, por todas las personas con discapacidad, y promover el respeto a su dignidad inherente.
Una convención regida por los principios de la autonomía individual, incluida la libertad de tomar las propias decisiones, la no discriminación, el respeto por la diferencia y la aceptación de las personas como discapacidad, como parte de la diversidad y la condición humanas.
La igualdad de oportunidades, la accesibilidad, la igualdad entre el hombre y la mujer, y el respeto a la evolución de las facultades de los niños y las niñas con discapacidad y de su derecho a preservar su identidad.
En suma, una convención que plantea una nueva visión con las personas con discapacidad, una convención que impulsa una nueva cultura de pleno respeto a los derechos humanos, y que reconoce que las barreras y los prejuicios de la sociedad constituyen, en sí mismos, una discapacidad dejando atrás esa seudo cultura asistencialista, que resumíamos en el pobrecitos.
De ahí, que esta convención se le haya calificado como el Primer Tratado de Derechos Humanos del Siglo XXI. Ciertamente es necesario que el Estado reconozca y garantice formalmente los derechos de las personas con discapacidad, pero más importante es el que la sociedad los hagan suyos sin miramientos, sin restricciones.
Asimismo, es importante que las personas en condiciones de vulnerabilidad se sientan abrazadas, comprendidas y protegidas por el resto de su entorno, de ahí la importancia que conozcan sus derechos y sientan que les son respetados.
En suma, requerimos generar una nueva cultura, y eso sólo será posible con la participación generosa, inteligente, creativa y sin prejuicios de todos, del gobierno en sus tres niveles y de la sociedad en su conjunto, particularmente de los medios masivos de comunicación.
Por lo anterior, los exhorto a aprobar esta convención para quitarles los obstáculos que les hemos puesto en el camino, aprobemos esta convención para dejar atrás el que las mujeres y las niñas con discapacidad se encuentran en un mayor riesgo.
Aprobémosla para dejar atrás el hecho de que la mayoría de las personas con discapacidad viven en condiciones de pobreza, aprobemos esta convención para dejar atrás la falta de oportunidades para acceder a un empleo digno, a la educación y a los servicios de salud.
Aprobemos esta convención para dejar atrás la situación en la que las personas con discapacidad son víctimas de múltiples y agravadas formas de discriminación. Aprobémosla y contribuyamos al engrandecimiento de un México en el que se respeten todos los derechos de todas y todos, por ello y por todo lo que no pude o supe expresar, los convoco a aprobar esta convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Por su atención, muchas gracias. (Aplausos).
-EL C. PRESIDENTE GONZALEZ MORFIN: Muchas gracias, senador Tamborrel. Para hablar en pro del dictamen, se concede el uso de la palabra a la senadora María de los Angeles Moreno Uriegas, del grupo parlamentario del Partido Revolucionario Institucional.
-LA C. SENADORA MARIA DE LOS ANGELES MORENO URIEGAS: Señor Presidente, compañeros senadores, amigos que integran diversas organizaciones de personas con discapacidad, sean ustedes muy bienvenidos al Senado, con el gusto de saludarle y reconocerles en su esfuerzo.
Estimo un alto honor poder hacer uso de la palabra y agradezco mucho a mis compañeros de las Comisiones Unidas que han dictaminado sobre la ratificación de esta convención, y a mi grupo parlamentario por permitirme usar la palabra justamente en esta oportunidad, que considero trascendente.
Estimo que un país civilizado difícilmente puede preciarse de serlo si no atiende uno de los problemas más sensibles socialmente, el de la discapacidad.
Por fortuna en los últimos 20 años nuestro país ha sido testigo de un constante esfuerzo social, legislativo e institucional, que ha establecido leyes, programas y políticas para enfrentar las dificultades que viven más de diez millones de personas con discapacidad en México, y que cada año se incrementan con 265 mil nuevos casos.
A nivel mundial persiste la preocupación por 650 millones de personas que viven con algún tipo de discapacidad. Y la sociedad representada por organismos de y para personas con discapacidad ha sido el gran motor de un esfuerzo que sabemos, debe ser creciente y permanente.
La Organización de las Naciones Unidas ha impulsado la defensa y el reconocimiento de sus derechos fundamentales, lo que evidencia lo absurdo de que las personas con discapacidad no sean tratadas y reconocidas como ciudadanos con plenos derechos por siempre e igual a todos los demás mexicanos.
Las Naciones Unidas han mantenido desde principios de los años ochenta, con una prioridad elevada la promoción de programas, normas, acuerdos, tratados, y recientemente la aprobación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, impulsada, por cierto, por el gobierno mexicano y por voces representativas como la de Gilberto Rincón Gallardo, nuestro amigo aquí presente, a quien reconocemos como un ser humano altamente valioso, como un esforzado legislador y como un trabajador incansable por los principios y derechos sociales que más nos importan.
Esta prioridad de la ONU responde a la realidad de millones de personas con alguna discapacidad en países desarrollados o no desarrollados, que aun enfrentan fenómenos de pobreza, discriminación, exclusión, marginación, violencia, violencia, maltrato o indiferencia, incluso de los estados, para abordar políticas sociales de mayor alcance, que ofrezcan a la población servicios y oportunidades a la altura de sus necesidades y del desarrollo del país.
El nuestro, nuestro país ha impulsado mecanismos para garantizar el respeto a los derechos de las personas con discapacidad y condiciones para lograr mayor equidad en oportunidades.
Sin embargo, las demandas persisten, pues persisten también la discriminación en el acceso a servicios, a programas prioritarios o al ámbito laboral.
Por otra parte, gracias a la destacada contribución de las propias personas con discapacidad, y más de 600 organismos sociales en el país, esta problemática se ha situado cada vez más en la conciencia de la sociedad y el gobierno.
En la presente legislatura tenemos retos muy importantes sobre el rumbo que habrán de tomar las políticas sociales en nuestro país, con el compromiso de abordar cuestiones de fondo en la transformación de los modelos de atención.
En el PRI, nuestro partido, mi partido, consideramos, y hemos considerado siempre, que dicha atención a la discapacidad ya no sólo debe ser una cuestión de reconocimiento y buenas intenciones, como ustedes nos decían hace sólo 2 días, unas cuántas horas, sino una práctica cotidiana.
Es una responsabilidad que el gobierno observar con visión de Estado, el compromiso de sustentarse en la legislación y en el consenso social, y ha de orientarse a fortalecer una política igualmente de Estado invulnerable a los cambios políticos, pero ciertamente capaz de renovarse y ampliarse en beneficio de la población entera, y en particular de las personas con discapacidad.
Un avance sustantivo durante la década de los 90, fue configurar el Primer Programa Nacional de Atención a la Discapacidad, que además de definir lineamientos de las políticas públicas y su aplicación transversal en las instituciones, tenía como principal característica la búsqueda de consensos con los tres niveles de gobierno y la invaluable opinión y participación de los organismos dedicados a atender problemas de discapacidad y diversos sectores de la sociedad.
Este importante avance institucional, que fue considerado como eje rector de cambios en la atención a la discapacidad en el país, fue cancelado en la administración federal anterior, lo que nos resulta inexplicable, ya que se ha traducido en mayores rezagos e inconsistencias en el diseño de las políticas públicas.
Celebramos que hoy, todos los grupos parlamentarios, vayamos juntos a aprobar una Convención Internacional verdaderamente trascendente.
Pocas veces, quizás, aprobaremos algo tan relevante para la sociedad mexicana, como esto, que hoy, espero que nos sumemos todos unánimemente a aprobar.
La realidad nos exige a todos reconocer, que las políticas públicas, en especial las orientadas al combate a la desigualdad y a la atención a grupos vulnerables, deben verse con la más alta prioridad por las autoridades, y prever una amplia participación de la sociedad en la construcción de las políticas mismas, así como su descentralización, siempre bajo normas que respondan a las recomendaciones internacionales en la materia que todos habremos aprobado.
Un paso importante para la población con discapacidad a nivel mundial, y desde luego en México, es precisamente esta convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, aprobada por la ONU en diciembre de 2006, firmada por el Ejecutivo mexicano el 30 de marzo pasado, y que hoy debe ser ratificada por esta soberanía.
Cabe subrayar aquí, que los cambios realizados por las Comisiones Unidas de Relaciones Exteriores, y de Grupos Vulnerables en el Senado, han sido para ampliar en los casos necesarios (ADOMINEM) los beneficios y los derechos de las personas con discapacidad, no para restringirlos. Nuestra Constitución es en varios aspectos más rica que lo que se está estableciendo en general. Y en esos casos, bajo las disposiciones mexicanas, habrá ampliación de esos derechos.
Cabe también destacar, que adoptar los preceptos de la convención, significa entrar en una armonización ordenada de las leyes secundarias, y la implantación de una política de Estado que implica la actualización de otras varias políticas.
El diseño de estrategias con las organizaciones, con la sociedad y la asignación de los recursos financieros indispensables.
No cabe duda que, decía un amigo nuestro: “Que el nervio más sensible en el ser humano, es el que va del corazón a la cartera”. Y eso es cierto, habrá que aflojar el corazón y la cartera para que no falten los recursos indispensables.
Para nuestro grupo parlamentario, el del PRI, impulsar programas y acciones a favor de las personas con discapacidad, ha sido un compromiso permanente. Hoy celebramos real y profundamente la ratificación que haremos de esta convención, seguros de que contribuirá a fortalecer el pleno respeto a los derechos y a la integración de millones de compatriotas nuestros, que son ejemplo de valor, de perseverancia, de esfuerzo cotidiano por una vida digna para sí mismos, para sus familias y para una sociedad mucho mejor que ésta en la que hoy vivimos.
Gracias por su ejemplo.
Gracias por el esfuerzo y por el impulso. (Aplausos).
-EL C. PRESIDENTE CREEL MIRANDA: Muchas gracias, senadora Moreno por su intervención.
Ahora se concede el uso de la palabra al senador Máximo García Zalvidea, del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, en pro del dictamen.
-EL C. SENADOR JOSE LUIS MAXIMO GARCIA ZALVIDEA: Gracias, Presidente. Renuevo, a sí mismo, la bienvenida para nuestros amigos que están representando muy dignamente estas organizaciones no gubernamentales en defensa de personas, que por situaciones diversas de la vida, no por falta de valor, no por falta de respeto a la dignidad humana, eso no nos hace menos seres humanos, al contrario, en el Senado de la República, siéntanse ustedes en su casa. Y me parece que los senadores tenemos una oportunidad de estar a la altura del reto que nos corresponde.
Por eso para mí es un privilegio fundamentar, desde el punto de vista de la Fracción del Grupo Parlamentario del PRD, nuestro dictamen a favor de esta resolución que, como viene a señalarse, viene a resolver una grave deficiencia en temas de discriminación.
Nacemos todos iguales, todos tenemos la misma dignidad, la dignidad de ser seres humanos, y sin embargo, situaciones diversas de nacimiento, condiciones fortuitas de la vida, a veces nos convierten en seres profundamente desiguales.
Por eso, precisamente, la labor de la protección de la ley, que todos tengamos la misma igualdad de derechos, de prerrogativas ante la ley, para que todos veamos salvaguardados y defendidos debidamente en nuestros derechos.
Yo quiero referirme al caso muy particular del artículo número 12, que fue objeto de esta reserva, en relación al dictamen de las Comisiones Unidas de Relaciones Exteriores, Organismos Internacionales, y de Atención a Grupos Vulnerables que dice textualmente:
“De acuerdo con el artículo 1º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico nacional, el género, la edad, las capacidades diferentes, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana, y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”.
Consecuentemente, sin menoscabo de su absoluta determinación por proteger y promover los derechos y la dignidad de las personas con discapacidad, los Estados Unidos Mexicanos aplicará el párrafo II del artículo 12, siempre que no sea en detrimento de normas de su legislación interna, específicamente diseñadas para brindar protección legal, salvaguardar la dignidad y asegurar la integridad física y psicológica de las personas.
Afortunadamente, y enhorabuena por todos, esta reserva ha sido subsanada en una forma por demás suficiente… (Aplausos) y me quiero hacer portavoz, en estos momentos, de un escrito que dirigió el Consejo de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, al senador Guillermo Enrique Marcos Tamborrel Suárez, que es presidente de la Comisión de Grupos Vulnerables, del Honorable Senado de la República, y cito textualmente:
“La reciente apertura a firma y ratificación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y de su Protocolo Facultativo, representa un hito fundamental para la defensa y promoción de los derechos de la minoría más grande del mundo; el papel protagónico que jugó México para la creación de un instrumento internacional, debe tener congruencia interna y no verse empañado por la introducción de reservas y declaraciones interpretativas que trastoquen el objeto y fin fundamental de este tratado internacional”.
Me parece que esto subsana este posible paternalismo, esta posible tutela de derechos, como si nuestros amigos, nuestros compañeros, nuestros connacionales congéneres en la dignidad de ser seres humanos, no supieran perfectamente lo que les conviene.
Estas no… es decir, estas decisiones deberán ser proporcionales a la situación y sujetas a la revisión periódica.
Porque realmente, cada persona sabe, lo que es mejor para sí misma.
Y no sé si estarán de acuerdo conmigo, pero la peor de las discapacidades, es la discapacidad del egoísmo. La discapacidad de la falta de sensibilidad, de la falta de humanidad, para reconocer a todos y cada uno de los seres humanos, que tenemos la misma dignidad, por el mismo hecho de ser miembros del género humano.
Por eso, bienvenida esta Convención de las Naciones Unidas, y me parece que no hemos perdido el tiempo, para ratificar, en la medida de lo pertinente, esta Convención, en la cual hago referencia.
Por eso, me parece que todos estamos unidos en este sentimiento de votar a favor, por esta resolución.
Y de esa manera tenemos el gusto de participarles la opinión del grupo parlamentario, que he tenido el privilegio de ser el portavoz en estos momentos.
Por su atención, muchas gracias. Y alto a cualquier forma de discriminación.
¡Viva la libertad de expresión! Gracias. (Aplausos)
-EL C. PRESIDENTE CREEL MIRANDA: Muchas gracias, senador García Zalvidea.
Ahora tiene el uso de la palabra, el senador Dante Delgado, del grupo parlamentario del Partido Convergencia, para hablar a favor del dictamen.
Adelante, señor senador.
-EL C. SENADOR DANTE DELGADO: Con su permiso, señor presidente.
Compañeras y compañeros legisladores; amigas y amigos de las organizaciones no gubernamentales; y en especial, un saludo muy respetuoso, a don Gilberto Rincón Gallardo.
Que hoy aquí, ante este pleno, manifestar que Convergencia ha apoyado, ha impulsado este Protocolo. Lo ha hecho con clara convicción, con emoción, y reconocemos el esfuerzo que realizan las personas con discapacidad.
Han logrado, en la legislación mexicana, con lucha y con tesón, ser incorporados en sus derechos plenos.
Igualmente, han abanderado a través de la lucha política nacional e internacional, y con el liderazgo de miles de mexicanos, pero con la visión, muy clara, la tenacidad y la lucha, de un mexicano excepcional, como lo es don Gilberto Rincón Gallardo.
Quiero hoy, ratificar aquí, la posición de Convergencia, a favor de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y su Protocolo Facultativo, adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el pasado 13 de diciembre de 2006.
Hoy hemos escuchado la posición de los partidos Acción Nacional, Revolucionario Institucional y de la Revolución Democrática, criterios con los cuales ampliamente coincidimos.
Queremos, para dar paso a la votación, decir que estamos de plácemes. Le rogamos a nuestros invitados especiales, sean el conducto para hacer llegar a las personas con discapacidad, la seguridad de que contarán con el respaldo del Senado de la República y enhorabuena para que los buenos propósitos sean realidad en el terreno de los hechos.
Enhorabuena y muchas felicidades. (Aplausos)
-EL C. PRESIDENTE CREEL MIRANDA: Informo a la Asamblea que se ha agotado las intervenciones de los oradores que se han registrado…
-EL C. SENADOR GUILLERMO ENRIQUE TAMBORREL SUAREZ: (Desde su escaño) Señor presidente.
-EL C. PRESIDENTE CREEL MIRANDA: Señor senador Tamborrel, ¿con qué objeto?
-EL C. SENADOR GUILLERMO ENRIQUE TAMBORREL SUAREZ: (Desde su escaño) Con el objetivo de aclarar hechos, senador presidente.
-EL C. PRESIDENTE CREEL MIRANDA: Con mucho gusto.
Senador Tamborrel, tiene usted el uso de la palabra, con objeto de rectificación de hechos.
Adelante.
-EL C. SENADOR GUILLERMO ENRIQUE TAMBORREL SUAREZ: Muchas gracias.
Acudo nuevamente a la tribuna, simplemente para evitar confusiones. Hemos propuesto y confío en que esta Convención será ratificada en sus términos, sin reserva alguna.
Lo que sí hemos planteado es, una declaración interpretativa a favor de las personas con discapacidad, que me parece que se explica por sí sola, por lo que me permitiré darle lectura.
“Los Estados Unidos Mexicanos formulan la siguiente declaración interpretativa, al ratificar la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo 1°, establece que: Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.
Al ratificar esta Convención los Estados Unidos Mexicanos refrendan su compromiso a favor de la promoción y protección de los derechos de los mexicanos que sufran alguna discapacidad, tanto aquellos que se encuentren en territorio nacional como en el extranjero.
El Estado Mexicano reitera su firme compromiso de generar condiciones que permitan a toda persona, a desarrollarse de modo integral, así como ejercer sus derechos y libertades plenamente y sin discriminación.
Consecuentemente, con la absoluta determinación de proteger los derechos y la dignidad de las personas con discapacidad, los Estados Unidos Mexicanos interpretan el párrafo 2 del artículo 12 de la Convención, en el sentido de que en caso de conflicto entre dicho párrafo y la legislación nacional habrá de aplicarse –en estricto apego al principio pro homine— la norma que confiera mayor protección legal, salvaguarde la dignidad y asegure la integridad física, psicológica, emocional y patrimonial de las personas”.
Con esto, amigas y amigos, lo que queremos decirles es, que en el Senado de la República habremos de luchar decididamente por lo que sea mejor para las personas con discapacidad; lo que más les convenga, ya sea que provenga de la legislación internacional o bien de la legislación nacional.
Muchas gracias. (Aplausos)
-EL C. PRESIDENTE CREEL MIRANDA: Muchas gracias, senador Tamborrel.
Ahora, consulte la Secretaría, habiéndose terminado la lista de oradores, consulte la Secretaría…
(SIGUE 20ª. PARTE) … de oradores, consulte la secretaría a la asamblea, en votación económica, si el anterior dictamen se encuentra suficientemente discutido.
-EL C. SECRETARIO ZOREDA NOVELO: Consulto a la asamblea, en votación económica, si el anterior dictamen se encuentra suficientemente discutido.
Quienes estén por la afirmativa, favor de levantar la mano.(La asamblea asiente)Quienes estén por la negativa, favor de levantar la mano.(La asamblea no asiente)
Suficientemente discutido, señor presidente.
-EL C. PRESIDENTE CREEL MIRANDA: Muchas gracias. En consecuencia, ábrase el sistema electrónico de votación, hasta por tres minutos, para recoger la votación nominal del proyecto de decreto.
(Se abre el sistema electrónico de votación)
Quienes estén porque se omita, favor de levantar la mano.
( LA ASAMBLEA ASIENTE )
Quienes estén porque no se omita, favor de levantar la mano.
( LA ASAMBLEA NO ASIENTE )
Sí se omite la lectura, señor Presidente.
- EL C. PRESIDENTE GONZALEZ MORFIN: Es de primera lectura.
Consulte ahora la Secretaría a la Asamblea, en votación económica, si autoriza que se dispense la segunda lectura del Dictamen y se ponga a discusión de inmediato.
- EL C. SECRETARIO ZOREDA NOVELO: Consulto a la Asamblea, en votación económica, si se omite la segunda lectura del Dictamen y se pone a discusión de inmediato.Quienes estén por la afirmativa, favor de levantar la mano.
( LA ASAMBLEA ASIENTE )
Quienes estén por la negativa, favor de levantar la mano.
( LA ASAMBLEA NO ASIENTE )
Sí se pone a discusión de inmediato, señor Presidente.
- EL C. PRESIDENTE GONZALEZ MORFIN: Gracias, Secretario.
En consecuencia, está a discusión el Dictamen.
Quisiera mencionar que tenemos invitados especiales que atestiguan la sesión del día de hoy y que para mi es un honor darle la bienvenida a este recinto a Don Gilberto Rincón Gallardo, Presidente del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. (Aplausos).
Bienvenido, Don Gilberto.
También está con nosotros el doctor Javier Osorio Salcido, Secretario Técnico del Consejo Nacional para las Personas con Discapacidad.
Y también nos acompañan personas de distintas organizaciones de la sociedad civil.
Están presentes la Confederación Mexicana de Organismos a favor de Personas con Discapacidad Intelectual (“CONFE”); la Federación Mexicana de Sordos; Contacto “Braille”; Post-Polio LITAFF, Asociación Civil; Asociación Nacional de Invidentes Comerciantes; Libre Acceso, Asociación Civil; Líderes de la Experiencia, Asociación Civil; y el Comité Ciudadano en Defensa de los Derechos Humanos, Asociación Civil.
A nombre del Senado de la República les damos la bienvenida a todos ustedes. (Aplausos).
Para fundamentar el Dictamen a nombre de las comisiones, se concede el uso de la palabra al senador Guillermo Tamborrel Suárez, hasta por 10 minutos.
-EL C. SENADOR GUILLERMO ENRIQUE TAMBORREL SUAREZ: Gracias, acudo a esta tribuna, a nombre de las Comisiones de Relaciones Exteriores, Organismos Internacionales, y de Atención a Grupos Vulnerables; y saludo afectuosamente a todas las personas con discapacidad y, sobre todo, a aquellas que con su tenacidad y entrega nos permiten estar aquí, hoy, en un evento tan trascendente.
El día de hoy estamos a unos pasos de cerrar un largo proceso que inició hace muchos años en el seno de la Organización de las Naciones Unidas, cuando un grupo de personas entusiastas y soñadoras trabajaron con el ideal de hacer justicia a un gran número de personas con discapacidad.
Como todo gran proyecto, tuvo sus altas y bajas, y fue hace seis años que se dieron las condiciones para retomar ese esfuerzo en el que participó de manera muy destacada el equipo de negociadores del gobierno mexicano.
Además, de que fue la primera vez que organizaciones no gubernamentales participaron activamente en la formulación de un tratado de protección a los derechos humanos.
Lo anterior, hizo posible que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobara el pasado 13 de diciembre la Convención sobre Derechos de las Personas con Discapacidad, y con ello el hacer justicia a más de 650 millones de personas en todo el mundo, una convención cuyo propósito es promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad e todos los derechos humanos y libertades fundamentales, por todas las personas con discapacidad, y promover el respeto a su dignidad inherente.
Una convención regida por los principios de la autonomía individual, incluida la libertad de tomar las propias decisiones, la no discriminación, el respeto por la diferencia y la aceptación de las personas como discapacidad, como parte de la diversidad y la condición humanas.
La igualdad de oportunidades, la accesibilidad, la igualdad entre el hombre y la mujer, y el respeto a la evolución de las facultades de los niños y las niñas con discapacidad y de su derecho a preservar su identidad.
En suma, una convención que plantea una nueva visión con las personas con discapacidad, una convención que impulsa una nueva cultura de pleno respeto a los derechos humanos, y que reconoce que las barreras y los prejuicios de la sociedad constituyen, en sí mismos, una discapacidad dejando atrás esa seudo cultura asistencialista, que resumíamos en el pobrecitos.
De ahí, que esta convención se le haya calificado como el Primer Tratado de Derechos Humanos del Siglo XXI. Ciertamente es necesario que el Estado reconozca y garantice formalmente los derechos de las personas con discapacidad, pero más importante es el que la sociedad los hagan suyos sin miramientos, sin restricciones.
Asimismo, es importante que las personas en condiciones de vulnerabilidad se sientan abrazadas, comprendidas y protegidas por el resto de su entorno, de ahí la importancia que conozcan sus derechos y sientan que les son respetados.
En suma, requerimos generar una nueva cultura, y eso sólo será posible con la participación generosa, inteligente, creativa y sin prejuicios de todos, del gobierno en sus tres niveles y de la sociedad en su conjunto, particularmente de los medios masivos de comunicación.
Por lo anterior, los exhorto a aprobar esta convención para quitarles los obstáculos que les hemos puesto en el camino, aprobemos esta convención para dejar atrás el que las mujeres y las niñas con discapacidad se encuentran en un mayor riesgo.
Aprobémosla para dejar atrás el hecho de que la mayoría de las personas con discapacidad viven en condiciones de pobreza, aprobemos esta convención para dejar atrás la falta de oportunidades para acceder a un empleo digno, a la educación y a los servicios de salud.
Aprobemos esta convención para dejar atrás la situación en la que las personas con discapacidad son víctimas de múltiples y agravadas formas de discriminación. Aprobémosla y contribuyamos al engrandecimiento de un México en el que se respeten todos los derechos de todas y todos, por ello y por todo lo que no pude o supe expresar, los convoco a aprobar esta convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Por su atención, muchas gracias. (Aplausos).
-EL C. PRESIDENTE GONZALEZ MORFIN: Muchas gracias, senador Tamborrel. Para hablar en pro del dictamen, se concede el uso de la palabra a la senadora María de los Angeles Moreno Uriegas, del grupo parlamentario del Partido Revolucionario Institucional.
-LA C. SENADORA MARIA DE LOS ANGELES MORENO URIEGAS: Señor Presidente, compañeros senadores, amigos que integran diversas organizaciones de personas con discapacidad, sean ustedes muy bienvenidos al Senado, con el gusto de saludarle y reconocerles en su esfuerzo.
Estimo un alto honor poder hacer uso de la palabra y agradezco mucho a mis compañeros de las Comisiones Unidas que han dictaminado sobre la ratificación de esta convención, y a mi grupo parlamentario por permitirme usar la palabra justamente en esta oportunidad, que considero trascendente.
Estimo que un país civilizado difícilmente puede preciarse de serlo si no atiende uno de los problemas más sensibles socialmente, el de la discapacidad.
Por fortuna en los últimos 20 años nuestro país ha sido testigo de un constante esfuerzo social, legislativo e institucional, que ha establecido leyes, programas y políticas para enfrentar las dificultades que viven más de diez millones de personas con discapacidad en México, y que cada año se incrementan con 265 mil nuevos casos.
A nivel mundial persiste la preocupación por 650 millones de personas que viven con algún tipo de discapacidad. Y la sociedad representada por organismos de y para personas con discapacidad ha sido el gran motor de un esfuerzo que sabemos, debe ser creciente y permanente.
La Organización de las Naciones Unidas ha impulsado la defensa y el reconocimiento de sus derechos fundamentales, lo que evidencia lo absurdo de que las personas con discapacidad no sean tratadas y reconocidas como ciudadanos con plenos derechos por siempre e igual a todos los demás mexicanos.
Las Naciones Unidas han mantenido desde principios de los años ochenta, con una prioridad elevada la promoción de programas, normas, acuerdos, tratados, y recientemente la aprobación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, impulsada, por cierto, por el gobierno mexicano y por voces representativas como la de Gilberto Rincón Gallardo, nuestro amigo aquí presente, a quien reconocemos como un ser humano altamente valioso, como un esforzado legislador y como un trabajador incansable por los principios y derechos sociales que más nos importan.
Esta prioridad de la ONU responde a la realidad de millones de personas con alguna discapacidad en países desarrollados o no desarrollados, que aun enfrentan fenómenos de pobreza, discriminación, exclusión, marginación, violencia, violencia, maltrato o indiferencia, incluso de los estados, para abordar políticas sociales de mayor alcance, que ofrezcan a la población servicios y oportunidades a la altura de sus necesidades y del desarrollo del país.
El nuestro, nuestro país ha impulsado mecanismos para garantizar el respeto a los derechos de las personas con discapacidad y condiciones para lograr mayor equidad en oportunidades.
Sin embargo, las demandas persisten, pues persisten también la discriminación en el acceso a servicios, a programas prioritarios o al ámbito laboral.
Por otra parte, gracias a la destacada contribución de las propias personas con discapacidad, y más de 600 organismos sociales en el país, esta problemática se ha situado cada vez más en la conciencia de la sociedad y el gobierno.
En la presente legislatura tenemos retos muy importantes sobre el rumbo que habrán de tomar las políticas sociales en nuestro país, con el compromiso de abordar cuestiones de fondo en la transformación de los modelos de atención.
En el PRI, nuestro partido, mi partido, consideramos, y hemos considerado siempre, que dicha atención a la discapacidad ya no sólo debe ser una cuestión de reconocimiento y buenas intenciones, como ustedes nos decían hace sólo 2 días, unas cuántas horas, sino una práctica cotidiana.
Es una responsabilidad que el gobierno observar con visión de Estado, el compromiso de sustentarse en la legislación y en el consenso social, y ha de orientarse a fortalecer una política igualmente de Estado invulnerable a los cambios políticos, pero ciertamente capaz de renovarse y ampliarse en beneficio de la población entera, y en particular de las personas con discapacidad.
Un avance sustantivo durante la década de los 90, fue configurar el Primer Programa Nacional de Atención a la Discapacidad, que además de definir lineamientos de las políticas públicas y su aplicación transversal en las instituciones, tenía como principal característica la búsqueda de consensos con los tres niveles de gobierno y la invaluable opinión y participación de los organismos dedicados a atender problemas de discapacidad y diversos sectores de la sociedad.
Este importante avance institucional, que fue considerado como eje rector de cambios en la atención a la discapacidad en el país, fue cancelado en la administración federal anterior, lo que nos resulta inexplicable, ya que se ha traducido en mayores rezagos e inconsistencias en el diseño de las políticas públicas.
Celebramos que hoy, todos los grupos parlamentarios, vayamos juntos a aprobar una Convención Internacional verdaderamente trascendente.
Pocas veces, quizás, aprobaremos algo tan relevante para la sociedad mexicana, como esto, que hoy, espero que nos sumemos todos unánimemente a aprobar.
La realidad nos exige a todos reconocer, que las políticas públicas, en especial las orientadas al combate a la desigualdad y a la atención a grupos vulnerables, deben verse con la más alta prioridad por las autoridades, y prever una amplia participación de la sociedad en la construcción de las políticas mismas, así como su descentralización, siempre bajo normas que respondan a las recomendaciones internacionales en la materia que todos habremos aprobado.
Un paso importante para la población con discapacidad a nivel mundial, y desde luego en México, es precisamente esta convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, aprobada por la ONU en diciembre de 2006, firmada por el Ejecutivo mexicano el 30 de marzo pasado, y que hoy debe ser ratificada por esta soberanía.
Cabe subrayar aquí, que los cambios realizados por las Comisiones Unidas de Relaciones Exteriores, y de Grupos Vulnerables en el Senado, han sido para ampliar en los casos necesarios (ADOMINEM) los beneficios y los derechos de las personas con discapacidad, no para restringirlos. Nuestra Constitución es en varios aspectos más rica que lo que se está estableciendo en general. Y en esos casos, bajo las disposiciones mexicanas, habrá ampliación de esos derechos.
Cabe también destacar, que adoptar los preceptos de la convención, significa entrar en una armonización ordenada de las leyes secundarias, y la implantación de una política de Estado que implica la actualización de otras varias políticas.
El diseño de estrategias con las organizaciones, con la sociedad y la asignación de los recursos financieros indispensables.
No cabe duda que, decía un amigo nuestro: “Que el nervio más sensible en el ser humano, es el que va del corazón a la cartera”. Y eso es cierto, habrá que aflojar el corazón y la cartera para que no falten los recursos indispensables.
Para nuestro grupo parlamentario, el del PRI, impulsar programas y acciones a favor de las personas con discapacidad, ha sido un compromiso permanente. Hoy celebramos real y profundamente la ratificación que haremos de esta convención, seguros de que contribuirá a fortalecer el pleno respeto a los derechos y a la integración de millones de compatriotas nuestros, que son ejemplo de valor, de perseverancia, de esfuerzo cotidiano por una vida digna para sí mismos, para sus familias y para una sociedad mucho mejor que ésta en la que hoy vivimos.
Gracias por su ejemplo.
Gracias por el esfuerzo y por el impulso. (Aplausos).
-EL C. PRESIDENTE CREEL MIRANDA: Muchas gracias, senadora Moreno por su intervención.
Ahora se concede el uso de la palabra al senador Máximo García Zalvidea, del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, en pro del dictamen.
-EL C. SENADOR JOSE LUIS MAXIMO GARCIA ZALVIDEA: Gracias, Presidente. Renuevo, a sí mismo, la bienvenida para nuestros amigos que están representando muy dignamente estas organizaciones no gubernamentales en defensa de personas, que por situaciones diversas de la vida, no por falta de valor, no por falta de respeto a la dignidad humana, eso no nos hace menos seres humanos, al contrario, en el Senado de la República, siéntanse ustedes en su casa. Y me parece que los senadores tenemos una oportunidad de estar a la altura del reto que nos corresponde.
Por eso para mí es un privilegio fundamentar, desde el punto de vista de la Fracción del Grupo Parlamentario del PRD, nuestro dictamen a favor de esta resolución que, como viene a señalarse, viene a resolver una grave deficiencia en temas de discriminación.
Nacemos todos iguales, todos tenemos la misma dignidad, la dignidad de ser seres humanos, y sin embargo, situaciones diversas de nacimiento, condiciones fortuitas de la vida, a veces nos convierten en seres profundamente desiguales.
Por eso, precisamente, la labor de la protección de la ley, que todos tengamos la misma igualdad de derechos, de prerrogativas ante la ley, para que todos veamos salvaguardados y defendidos debidamente en nuestros derechos.
Yo quiero referirme al caso muy particular del artículo número 12, que fue objeto de esta reserva, en relación al dictamen de las Comisiones Unidas de Relaciones Exteriores, Organismos Internacionales, y de Atención a Grupos Vulnerables que dice textualmente:
“De acuerdo con el artículo 1º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico nacional, el género, la edad, las capacidades diferentes, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana, y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”.
Consecuentemente, sin menoscabo de su absoluta determinación por proteger y promover los derechos y la dignidad de las personas con discapacidad, los Estados Unidos Mexicanos aplicará el párrafo II del artículo 12, siempre que no sea en detrimento de normas de su legislación interna, específicamente diseñadas para brindar protección legal, salvaguardar la dignidad y asegurar la integridad física y psicológica de las personas.
Afortunadamente, y enhorabuena por todos, esta reserva ha sido subsanada en una forma por demás suficiente… (Aplausos) y me quiero hacer portavoz, en estos momentos, de un escrito que dirigió el Consejo de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, al senador Guillermo Enrique Marcos Tamborrel Suárez, que es presidente de la Comisión de Grupos Vulnerables, del Honorable Senado de la República, y cito textualmente:
“La reciente apertura a firma y ratificación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y de su Protocolo Facultativo, representa un hito fundamental para la defensa y promoción de los derechos de la minoría más grande del mundo; el papel protagónico que jugó México para la creación de un instrumento internacional, debe tener congruencia interna y no verse empañado por la introducción de reservas y declaraciones interpretativas que trastoquen el objeto y fin fundamental de este tratado internacional”.
Me parece que esto subsana este posible paternalismo, esta posible tutela de derechos, como si nuestros amigos, nuestros compañeros, nuestros connacionales congéneres en la dignidad de ser seres humanos, no supieran perfectamente lo que les conviene.
Estas no… es decir, estas decisiones deberán ser proporcionales a la situación y sujetas a la revisión periódica.
Porque realmente, cada persona sabe, lo que es mejor para sí misma.
Y no sé si estarán de acuerdo conmigo, pero la peor de las discapacidades, es la discapacidad del egoísmo. La discapacidad de la falta de sensibilidad, de la falta de humanidad, para reconocer a todos y cada uno de los seres humanos, que tenemos la misma dignidad, por el mismo hecho de ser miembros del género humano.
Por eso, bienvenida esta Convención de las Naciones Unidas, y me parece que no hemos perdido el tiempo, para ratificar, en la medida de lo pertinente, esta Convención, en la cual hago referencia.
Por eso, me parece que todos estamos unidos en este sentimiento de votar a favor, por esta resolución.
Y de esa manera tenemos el gusto de participarles la opinión del grupo parlamentario, que he tenido el privilegio de ser el portavoz en estos momentos.
Por su atención, muchas gracias. Y alto a cualquier forma de discriminación.
¡Viva la libertad de expresión! Gracias. (Aplausos)
-EL C. PRESIDENTE CREEL MIRANDA: Muchas gracias, senador García Zalvidea.
Ahora tiene el uso de la palabra, el senador Dante Delgado, del grupo parlamentario del Partido Convergencia, para hablar a favor del dictamen.
Adelante, señor senador.
-EL C. SENADOR DANTE DELGADO: Con su permiso, señor presidente.
Compañeras y compañeros legisladores; amigas y amigos de las organizaciones no gubernamentales; y en especial, un saludo muy respetuoso, a don Gilberto Rincón Gallardo.
Que hoy aquí, ante este pleno, manifestar que Convergencia ha apoyado, ha impulsado este Protocolo. Lo ha hecho con clara convicción, con emoción, y reconocemos el esfuerzo que realizan las personas con discapacidad.
Han logrado, en la legislación mexicana, con lucha y con tesón, ser incorporados en sus derechos plenos.
Igualmente, han abanderado a través de la lucha política nacional e internacional, y con el liderazgo de miles de mexicanos, pero con la visión, muy clara, la tenacidad y la lucha, de un mexicano excepcional, como lo es don Gilberto Rincón Gallardo.
Quiero hoy, ratificar aquí, la posición de Convergencia, a favor de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y su Protocolo Facultativo, adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el pasado 13 de diciembre de 2006.
Hoy hemos escuchado la posición de los partidos Acción Nacional, Revolucionario Institucional y de la Revolución Democrática, criterios con los cuales ampliamente coincidimos.
Queremos, para dar paso a la votación, decir que estamos de plácemes. Le rogamos a nuestros invitados especiales, sean el conducto para hacer llegar a las personas con discapacidad, la seguridad de que contarán con el respaldo del Senado de la República y enhorabuena para que los buenos propósitos sean realidad en el terreno de los hechos.
Enhorabuena y muchas felicidades. (Aplausos)
-EL C. PRESIDENTE CREEL MIRANDA: Informo a la Asamblea que se ha agotado las intervenciones de los oradores que se han registrado…
-EL C. SENADOR GUILLERMO ENRIQUE TAMBORREL SUAREZ: (Desde su escaño) Señor presidente.
-EL C. PRESIDENTE CREEL MIRANDA: Señor senador Tamborrel, ¿con qué objeto?
-EL C. SENADOR GUILLERMO ENRIQUE TAMBORREL SUAREZ: (Desde su escaño) Con el objetivo de aclarar hechos, senador presidente.
-EL C. PRESIDENTE CREEL MIRANDA: Con mucho gusto.
Senador Tamborrel, tiene usted el uso de la palabra, con objeto de rectificación de hechos.
Adelante.
-EL C. SENADOR GUILLERMO ENRIQUE TAMBORREL SUAREZ: Muchas gracias.
Acudo nuevamente a la tribuna, simplemente para evitar confusiones. Hemos propuesto y confío en que esta Convención será ratificada en sus términos, sin reserva alguna.
Lo que sí hemos planteado es, una declaración interpretativa a favor de las personas con discapacidad, que me parece que se explica por sí sola, por lo que me permitiré darle lectura.
“Los Estados Unidos Mexicanos formulan la siguiente declaración interpretativa, al ratificar la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo 1°, establece que: Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.
Al ratificar esta Convención los Estados Unidos Mexicanos refrendan su compromiso a favor de la promoción y protección de los derechos de los mexicanos que sufran alguna discapacidad, tanto aquellos que se encuentren en territorio nacional como en el extranjero.
El Estado Mexicano reitera su firme compromiso de generar condiciones que permitan a toda persona, a desarrollarse de modo integral, así como ejercer sus derechos y libertades plenamente y sin discriminación.
Consecuentemente, con la absoluta determinación de proteger los derechos y la dignidad de las personas con discapacidad, los Estados Unidos Mexicanos interpretan el párrafo 2 del artículo 12 de la Convención, en el sentido de que en caso de conflicto entre dicho párrafo y la legislación nacional habrá de aplicarse –en estricto apego al principio pro homine— la norma que confiera mayor protección legal, salvaguarde la dignidad y asegure la integridad física, psicológica, emocional y patrimonial de las personas”.
Con esto, amigas y amigos, lo que queremos decirles es, que en el Senado de la República habremos de luchar decididamente por lo que sea mejor para las personas con discapacidad; lo que más les convenga, ya sea que provenga de la legislación internacional o bien de la legislación nacional.
Muchas gracias. (Aplausos)
-EL C. PRESIDENTE CREEL MIRANDA: Muchas gracias, senador Tamborrel.
Ahora, consulte la Secretaría, habiéndose terminado la lista de oradores, consulte la Secretaría…
(SIGUE 20ª. PARTE) … de oradores, consulte la secretaría a la asamblea, en votación económica, si el anterior dictamen se encuentra suficientemente discutido.
-EL C. SECRETARIO ZOREDA NOVELO: Consulto a la asamblea, en votación económica, si el anterior dictamen se encuentra suficientemente discutido.
Quienes estén por la afirmativa, favor de levantar la mano.(La asamblea asiente)Quienes estén por la negativa, favor de levantar la mano.(La asamblea no asiente)
Suficientemente discutido, señor presidente.
-EL C. PRESIDENTE CREEL MIRANDA: Muchas gracias. En consecuencia, ábrase el sistema electrónico de votación, hasta por tres minutos, para recoger la votación nominal del proyecto de decreto.
(Se abre el sistema electrónico de votación)
-EL C. SECRETARIO ZOREDA NOVELO: Señor presidente, se emitieron 78 votos en pro; 0 votos en contra.
(Aplausos)
-EL C. PRESIDENTE CREEL MIRANDA: En consecuencia, queda aprobado el decreto que contiene la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y su Protocolo Facultativo, adoptado por la Asamblea General de Naciones Unidas, el 13 de diciembre del 2006. Así como la declaración interpretativa a favor de las personas con discapacidad.
Pasa al Poder Ejecutivo de la Unión, para sus efectos constitucionales.
(Aplausos)
-EL C. PRESIDENTE CREEL MIRANDA: En consecuencia, queda aprobado el decreto que contiene la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y su Protocolo Facultativo, adoptado por la Asamblea General de Naciones Unidas, el 13 de diciembre del 2006. Así como la declaración interpretativa a favor de las personas con discapacidad.
Pasa al Poder Ejecutivo de la Unión, para sus efectos constitucionales.
La opinión de Roncagliolo
- Refinamiento del verdugo/Santiago Roncagliolo, escritor peruano.
Hoy, el búnker de Berlín-Hohenschönhausen es conocido mundialmente por La vida de los otros, el último gran éxito del cine alemán. Pero durante cuarenta años, nadie supo de su existencia. Su posición no figuraba en los mapas, ni su nombre en las listas de edificios oficiales. Los vecinos se imaginaban lo que ocurría detrás de los centinelas y el alambre de púas, pero nadie lo sabía a ciencia cierta. Sólo quienes entraban eran informados de dónde se encontraban: en la cárcel preventiva del ministerio para la Seguridad del Estado, la temible Stasi.
Berlín-Hohenschönhausen estaba dedicada exclusivamente a presos de conciencia. Por sus celdas pasaron líderes de manifestaciones, testigos de Jehová o políticos críticos secuestrados en Berlín Oeste, pero también disidentes comunistas como el editor Walter Janka y políticos caídos en desgracia como Paul Merker. Y, con frecuencia, ciudadanos comunes y corrientes que ni siquiera eran conscientes de estar haciendo algo ilegal.
Tras la caída del Muro de Berlín, el edificio fue convertido en un museo, y muchos de sus antiguos prisioneros hoy guían a los visitantes. Uno de ellos es un ex hippy que se pasó un año y medio encerrado por tener un grupo de rock. El paseo turístico comienza por la sección más antigua, llamada El Submarino, un pabellón subterráneo inaugurado por los soviéticos tras la ocupación de Berlín. El Submarino no tenía ventilación, y la mitad de sus celdas carecían de ventanas. Para dar una idea de la humedad y el calor de las instalaciones, basta señalar que el personal penitenciario se construyó ahí una sauna para sus momentos de relax.
Entre los instrumentos de tortura que se exhiben al visitante en este pabellón destacan tres: el primero, una habitación hermética donde encerraban al prisionero con unos diez centímetros de agua cubriendo el suelo. Después de una semana sin poder dormir ni sentarse, y con la humedad calándole los huesos, por lo general se mostraba colaborador. El segundo sistema, una cubeta en la que colocaban la cabeza de la víctima mientras gotas de agua le caían sobre la nuca. Esto los ablandaba en unos cinco días. El último sistema no es tan fácil de comprender a simple vista: se trata de una puerta abierta en un muro, pero la puerta no da a ninguna parte. El guía explica que la celda es el muro. El prisionero era emparedado en un espacio de 1,5 por 0,4 metros. Ése era el más eficiente.
Antiguos prisioneros políticos de Argentina y Chile que han visitado el pabellón soviético coinciden en un detalle: les parece un jardín de infantes. Las víctimas de Videla o Pinochet tuvieron que soportar ataques con perros y ratas. Sus guardianes les inyectaban somníferos y los arrojaban desde aviones. Les aplicaban la picana en los testículos. Las violaban. Los métodos de Berlín, en cambio, muestran un alto nivel de sofisticación en el uso de la violencia.
Para empezar, los tormentos de El Submarino no eran ejecutados directamente por personas, sino por cosas. Las víctimas no tenían que enfrentarse a sus verdugos durante la tortura, y en ningún caso eran necesarias las palizas. Además, los instrumentos no dejaban cicatrices ni marcas físicas. Nada de quemaduras o traumatismos. El Submarino está diseñado para quebrar la voluntad, no los huesos. Por supuesto, la gente se moría. Se calcula que el primer año fallecieron más de 3.000 personas. Pero lo importante era que nadie los mataba personalmente. Ningún individuo era responsable de su suerte.
Tras la instauración de la RDA, la Stasi hizo construir a los presos un nuevo edificio en el que refinó el sistema aún más. A partir de los años cincuenta, los internos ni siquiera sabían adónde los conducían. Ingresaban en el recinto con los ojos vendados y ocultos en un camión que decía “pescado”. (Con el tiempo, como el pescado escaseaba, fue necesario cambiar el camuflaje por “frutas y verduras”). Y una vez dentro, perdían todo contacto con el mundo.
Tampoco estaban permitidas las relaciones entre los internos. Ninguno sabía quién estaba encerrado al lado. No había un comedor ni duchas comunes. Desde luego, tampoco era posible relacionarse con los carceleros o los interrogadores. Para asegurarse de ello, el personal rotaba frecuentemente. Los presos podían pasar años sin más contacto humano que el de los interrogatorios. Cada vez que alguno abandonaba su celda, se encendía una luz roja en el pasillo. Era la señal para que nadie más circulase.
Los prisioneros de la Stasi no tenían vestimenta propia: llevaban un chándal azul y unas pantuflas de reglamento. Tampoco tenían nombre. Se les llamaba por su número de celda. Cualquier característica individual, cualquier rasgo de personalidad, era borrado.
El reglamento del presidio estaba lleno de normas absurdas que era imposible respetar por completo. La más increíble era la obligación de dormir boca arriba y con los brazos extendidos. Durante la noche, cada diez minutos, un oficial se asomaba por la mirilla de la celda y despertaba a los internos que no durmiesen en la posición correcta.
¿Por qué una posición obligatoria para dormir? Una razón tenía que ver con los presos, y otra, con los guardianes. Los primeros debían saber que eran vigilados constantemente, y que eso formaba parte de su condena. La mayor parte de sus pesadillas -especialmente de las mujeres- tenía que ver con las mirillas de las puertas y los ojos que observaban a través de ellas todos sus movimientos. En cuanto a los guardianes, era necesario que percibiesen que los internos incumplían las normas constantemente. Sólo así se sentirían justificados para castigarlos con dureza.
En efecto, todo en estas instalaciones está diseñado para evitar el complejo de culpa de los funcionarios. Las cortinas de las salas de interrogatorios están bordadas con flores y encajes. El papel mural estilo años setenta recuerda a las primeras películas de Almodóvar -eso sí, en colores opacos y sosos-, y las losetas del pasillo producen un efecto “casa de la abuela”. Nadie golpeaba a los internos, y en toda la visita no se ve un solo instrumento de tortura física.
El terror de Berlín era aséptico y esterilizado, como cualquier trabajo de oficina, porque estaba sistematizado, y por tanto no era responsabilidad de nadie en particular. Los guardias realizaban su monstruosa misión en la misma atmósfera rutinaria que un registrador de la propiedad. Los interrogadores eran caballeros amables que decían: “Usted puede salir de aquí cuando quiera. Sólo tiene que echarnos una mano, igual que han hecho ya sus amigos”.
El trabajo en esta cárcel no era destruir el cuerpo, sino las certezas de los individuos, que forman la base de su voluntad. Aislados del espacio y de los hombres, despojados de identidad e intimidad, los humanos se derrumban. Por eso, el objetivo de la política penitenciaria, a largo plazo, ni siquiera era recabar información útil, sino anular la iniciativa de los internos.
Significativamente, la tortura más extrema y última parada de la visita es el cuarto oscuro. Encerrado ahí, el preso no sabía si era de día o de noche, y las paredes estaban acolchadas para que ni siquiera pudiese darse cabezazos contra las paredes. No sólo estaba privado de un lugar y de un nombre, sino que ni siquiera era capaz de distinguir el día de la noche, y la cordura de la demencia. En esa habitación, donde se diluían las últimas certidumbres de los hombres, la prisión alcanzaba el punto más alto de burocratización de la crueldad.
Berlín-Hohenschönhausen estaba dedicada exclusivamente a presos de conciencia. Por sus celdas pasaron líderes de manifestaciones, testigos de Jehová o políticos críticos secuestrados en Berlín Oeste, pero también disidentes comunistas como el editor Walter Janka y políticos caídos en desgracia como Paul Merker. Y, con frecuencia, ciudadanos comunes y corrientes que ni siquiera eran conscientes de estar haciendo algo ilegal.
Tras la caída del Muro de Berlín, el edificio fue convertido en un museo, y muchos de sus antiguos prisioneros hoy guían a los visitantes. Uno de ellos es un ex hippy que se pasó un año y medio encerrado por tener un grupo de rock. El paseo turístico comienza por la sección más antigua, llamada El Submarino, un pabellón subterráneo inaugurado por los soviéticos tras la ocupación de Berlín. El Submarino no tenía ventilación, y la mitad de sus celdas carecían de ventanas. Para dar una idea de la humedad y el calor de las instalaciones, basta señalar que el personal penitenciario se construyó ahí una sauna para sus momentos de relax.
Entre los instrumentos de tortura que se exhiben al visitante en este pabellón destacan tres: el primero, una habitación hermética donde encerraban al prisionero con unos diez centímetros de agua cubriendo el suelo. Después de una semana sin poder dormir ni sentarse, y con la humedad calándole los huesos, por lo general se mostraba colaborador. El segundo sistema, una cubeta en la que colocaban la cabeza de la víctima mientras gotas de agua le caían sobre la nuca. Esto los ablandaba en unos cinco días. El último sistema no es tan fácil de comprender a simple vista: se trata de una puerta abierta en un muro, pero la puerta no da a ninguna parte. El guía explica que la celda es el muro. El prisionero era emparedado en un espacio de 1,5 por 0,4 metros. Ése era el más eficiente.
Antiguos prisioneros políticos de Argentina y Chile que han visitado el pabellón soviético coinciden en un detalle: les parece un jardín de infantes. Las víctimas de Videla o Pinochet tuvieron que soportar ataques con perros y ratas. Sus guardianes les inyectaban somníferos y los arrojaban desde aviones. Les aplicaban la picana en los testículos. Las violaban. Los métodos de Berlín, en cambio, muestran un alto nivel de sofisticación en el uso de la violencia.
Para empezar, los tormentos de El Submarino no eran ejecutados directamente por personas, sino por cosas. Las víctimas no tenían que enfrentarse a sus verdugos durante la tortura, y en ningún caso eran necesarias las palizas. Además, los instrumentos no dejaban cicatrices ni marcas físicas. Nada de quemaduras o traumatismos. El Submarino está diseñado para quebrar la voluntad, no los huesos. Por supuesto, la gente se moría. Se calcula que el primer año fallecieron más de 3.000 personas. Pero lo importante era que nadie los mataba personalmente. Ningún individuo era responsable de su suerte.
Tras la instauración de la RDA, la Stasi hizo construir a los presos un nuevo edificio en el que refinó el sistema aún más. A partir de los años cincuenta, los internos ni siquiera sabían adónde los conducían. Ingresaban en el recinto con los ojos vendados y ocultos en un camión que decía “pescado”. (Con el tiempo, como el pescado escaseaba, fue necesario cambiar el camuflaje por “frutas y verduras”). Y una vez dentro, perdían todo contacto con el mundo.
Tampoco estaban permitidas las relaciones entre los internos. Ninguno sabía quién estaba encerrado al lado. No había un comedor ni duchas comunes. Desde luego, tampoco era posible relacionarse con los carceleros o los interrogadores. Para asegurarse de ello, el personal rotaba frecuentemente. Los presos podían pasar años sin más contacto humano que el de los interrogatorios. Cada vez que alguno abandonaba su celda, se encendía una luz roja en el pasillo. Era la señal para que nadie más circulase.
Los prisioneros de la Stasi no tenían vestimenta propia: llevaban un chándal azul y unas pantuflas de reglamento. Tampoco tenían nombre. Se les llamaba por su número de celda. Cualquier característica individual, cualquier rasgo de personalidad, era borrado.
El reglamento del presidio estaba lleno de normas absurdas que era imposible respetar por completo. La más increíble era la obligación de dormir boca arriba y con los brazos extendidos. Durante la noche, cada diez minutos, un oficial se asomaba por la mirilla de la celda y despertaba a los internos que no durmiesen en la posición correcta.
¿Por qué una posición obligatoria para dormir? Una razón tenía que ver con los presos, y otra, con los guardianes. Los primeros debían saber que eran vigilados constantemente, y que eso formaba parte de su condena. La mayor parte de sus pesadillas -especialmente de las mujeres- tenía que ver con las mirillas de las puertas y los ojos que observaban a través de ellas todos sus movimientos. En cuanto a los guardianes, era necesario que percibiesen que los internos incumplían las normas constantemente. Sólo así se sentirían justificados para castigarlos con dureza.
En efecto, todo en estas instalaciones está diseñado para evitar el complejo de culpa de los funcionarios. Las cortinas de las salas de interrogatorios están bordadas con flores y encajes. El papel mural estilo años setenta recuerda a las primeras películas de Almodóvar -eso sí, en colores opacos y sosos-, y las losetas del pasillo producen un efecto “casa de la abuela”. Nadie golpeaba a los internos, y en toda la visita no se ve un solo instrumento de tortura física.
El terror de Berlín era aséptico y esterilizado, como cualquier trabajo de oficina, porque estaba sistematizado, y por tanto no era responsabilidad de nadie en particular. Los guardias realizaban su monstruosa misión en la misma atmósfera rutinaria que un registrador de la propiedad. Los interrogadores eran caballeros amables que decían: “Usted puede salir de aquí cuando quiera. Sólo tiene que echarnos una mano, igual que han hecho ya sus amigos”.
El trabajo en esta cárcel no era destruir el cuerpo, sino las certezas de los individuos, que forman la base de su voluntad. Aislados del espacio y de los hombres, despojados de identidad e intimidad, los humanos se derrumban. Por eso, el objetivo de la política penitenciaria, a largo plazo, ni siquiera era recabar información útil, sino anular la iniciativa de los internos.
Significativamente, la tortura más extrema y última parada de la visita es el cuarto oscuro. Encerrado ahí, el preso no sabía si era de día o de noche, y las paredes estaban acolchadas para que ni siquiera pudiese darse cabezazos contra las paredes. No sólo estaba privado de un lugar y de un nombre, sino que ni siquiera era capaz de distinguir el día de la noche, y la cordura de la demencia. En esa habitación, donde se diluían las últimas certidumbres de los hombres, la prisión alcanzaba el punto más alto de burocratización de la crueldad.
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