29 jun 2026

Las columnas políticas hoy, lunes 29 de junio de 2026

El "pecado" de creerles a las víctimas

Por Fred Alvarez Palafox

Hoy presenciamos un episodio que retrata de cuerpo entero la herida abierta de nuestro país. En vivo, frente a los micrófonos, el aire se cortó. Israel Vallarta y su esposa, Mary Sáinz, lanzaron una advertencia en un tono inusual, amenazando directamente al periodista Ciro Gómez Leyva con llevarlo a los tribunales.

¿Cuál fue la gran ofensa? ¿Cuál es el "pecado" de Ciro? Darle voz a las víctimas y, sobre todo, atreverse a creer en ellas.

Vallarta llegó al estudio escudado en una resolución absolutoria. Y hay que decirlo con claridad: mantener a un hombre casi 20 años en prisión sin dictarle sentencia es una atrocidad. Es una condena abierta a la inoperancia de nuestro sistema. Pero Vallarta exigía en esa mesa mucho más que su libertad; exigía la claudicación de la memoria. Quería que el peso de un fallo judicial borrara de tajo los testimonios de quienes sufrieron el horror del secuestro.

Frente al ultimátum, Ciro no retrocedió. Con una firmeza que hoy exige todo nuestro respaldo, le recordó a Vallarta y al país una premisa dolorosa, pero innegable: en México, la "verdad jurídica" —esa que se firma en los escritorios del Poder Judicial— dista muchísimo de ser la "verdad histórica".

Como bien lo define el doctor Moisés Moreno: en nuestro sistema de justicia penal, las víctimas siguen siendo la Cenicienta. Son las eternas olvidadas. Se les exige, se les desgasta, se les revictimiza. Y cuando un tribunal decide absolver a un acusado —ya sea por fallas al debido proceso o por aquel tufo a montaje del que ha hablado el propio fiscal Gertz— a las víctimas, simplemente, se les pide que guarden silencio. Se les exige aceptar que su tragedia, por decreto legal, "no existió".

El tono frío con el que Vallarta se levantó de la mesa, secundado por las advertencias de su esposa de usar las demandas para callar al comunicador, cruza una línea peligrosa. Es cierto, un medio de comunicación no es un tribunal. Pero el periodismo tiene la obligación moral, inquebrantable, de no darle la espalda a quienes han sido fracturados por la violencia.

Apoyar hoy a Ciro Gómez Leyva no es únicamente defender la libertad de expresión frente a la intimidación; es defender el derecho de las víctimas a no ser borradas de la historia. Ante la inminencia de una ofensiva legal, el periodista no está solo: ha comenzado a recibir muestras contundentes de solidaridad, como la del despacho de Samuel González Ruiz, que ha manifestado su disposición absoluta para defenderlo con todos los recursos legales a su alcance.

La justicia penal nos sigue quedando a deber. Este asunto no termina aquí; por el contrario, apenas empieza a desdoblarse.

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#Un reportaje reciente de The New York Times, firmado por periodistas especializados como Steve Fisher, Alan Feuer y Emiliano Rodríguez, pone sobre la mesa una realidad incómoda y compleja para la diplomacia binacional: al menos una docena de funcionarios mexicanos en activo —entre ellos legisladores y gobernadores, muchos emanados de Morena— han tocado discretamente la puerta de las autoridades estadounidenses. ¿El objetivo? Convertirse en informantes para protegerse de futuras acusaciones en esta nueva era de Donald Trump.

La justicia estadounidense está tejiendo una red de casos por corrupción política. Y los hilos provienen de testimonios de peso: desde los hijos de Joaquín Guzmán, hasta varios de los 92 miembros del crimen organizado que el actual gobierno mexicano ha trasladado —ojo: trasladado, que no es lo mismo que extraditado— al país vecino.

En Palacio Nacional, la respuesta de la presidenta Sheinbaum ha sido firme. Califica estas investigaciones como un acto de injerencia extranjera, advirtiendo que detrás asoma una estrategia electoral de la ultraderecha estadounidense de cara a 2026. Bajo esta misma línea, el gobierno federal ha frenado la exigencia de Washington para detener al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, argumentando una absoluta falta de pruebas.

Sin embargo, esta postura de resistencia frente a las presiones de Trump ha generado fricciones naturales al interior del gabinete; dividiendo a quienes abogan por un pragmatismo necesario para cooperar, y el ala más dura de la izquierda que exige no ceder ni un milímetro.

Y es que la disciplina partidista parece resquebrajarse. Mientras desde arriba se pide "cerrar filas", el instinto de supervivencia opera desde abajo. En el radar de estas investigaciones en Estados Unidos figuran nombres de peso, como los gobernadores Alfonso Durazo y Américo Villarreal, quienes han negado rotundamente las acusaciones. A esto se le suma el reciente audio filtrado de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar, gestionando una reunión con autoridades de Estados Unidos; un asunto que ella justificó como un mero trámite de visado.

Por si fuera poco, el pasado reciente asoma en las memorias del exembajador Ken Salazar, cuyo próximo libro sugiere que el expresidente López Obrador veía con inquietud lo que pudieran declarar los capos capturados en 2024. Una afirmación que la presidenta Sheinbaum ha atajado de inmediato, asegurando que la única preocupación de su antecesor siempre fue la defensa de la soberanía, etcetera..

Toda esta crisis estalla sobre una auténtica cuerda floja geopolítica. Estamos a las puertas de la renegociación comercial con nuestro mayor socio, y bajo la sombra de las amenazas de intervención de la administración Trump. Aun así, la paradoja impera: en medio de este fuego cruzado judicial, la cooperación de inteligencia sobrevive, reflejada en la caída de criminales como "El Mencho" y en una reportada baja del 63 por ciento en los homicidios a principios de año.

Son tiempos de definiciones. Una partida de ajedrez donde la diplomacia, la justicia y la política interna juegan con el reloj en contra.

Recomiendo leer el reportaje completo..

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Las columnas políticas hoy, lunes 29 de junio de 2026

¿Somos Mx, libres de nepotismo?

Bajo Reserva/El Universal

Somos México se estrenó como nuevo partido en un mitin encabezado por su dirigente Guadalupe Acosta Naranjo ante simpatizantes en el Monumento a la Revolución. Acosta presentó a Somos México como el partido que el país estaba esperando, sin los vicios del resto de partidos políticos. Dijo que su partido no postulará a sus propios dirigentes como candidatos al Senado o a la Cámara de Diputados ni habrá dedazo desde la cúpula partidista. Sin embargo, nos hacen notar, no hubo compromiso explícito de evitar el nepotismo. La esposa de don Guadalupe, Sonia Ibarra, es consejera nacional del nuevo partido, desde luego que ella no aspirará a alguna candidatura ¿o sí?

Esteban Moctezuma, premio de consolación

Nos comentan que a más de una persona le causó sorpresa la designación de Esteban Moctezuma como nuevo embajador de México ante la Unión Europea. Nos dicen que el nombramiento, sujeto a la ratificación del Senado, es visto como un premio de consolación, luego de que Moctezuma fue removido de la embajada mexicana en Washington en víspera de la revisión del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. Nos señalan que dentro del gobierno se aseguraba que después de Washington don Esteban sería integrado en el gabinete como cabeza de alguna secretaría de Estado. Ahora, prepara maletas para mudarse a Bruselas, Bélgica, donde seguramente será bien recibido, y nos dicen que, salvo que ocurra algo inesperado, en los próximos días estará compareciendo ante comisiones y posteriormente rendirá la protesta de ley ante la Mesa Directiva de la Comisión Permanente.

El PRI sigue los pasos de Andy López Beltrán

Después de que Morena logró afiliar a más de 10 millones de ciudadanos en una campaña que impulsó el exsecretario de Organización, Andrés Manuel López Beltrán, en el PRI, al parecer, siguen sus pasos. Nos cuentan que, desde hace unas semanas, el tricolor, que encabeza Alejandro Moreno, lanzó una campaña de afiliación a nivel nacional para tratar de recuperar la desbandada que se ha dado en los últimos tiempos y que supera más de medio millón de mexicanos. Nos explican que el PRI cada fin de semana está haciendo recorridos por distintas plazas para que la gente se acerque a ellos y suban la cifra de 1.4 millones de mexicanos que los sigue, de acuerdo con las últimas cifras del INE. Sin embargo, nos explican que la respuesta no ha sido tan fuerte, pues hay ciudadanos que han rechazado su registro no porque Morena sea mejor, sino porque no ven en el PRI una opción real de llegar al poder y con resultados.

Analizan estrategia para reunión trilateral del T-MEC

El próximo miércoles llegará una fecha clave para el futuro del T-MEC, luego de que funcionarios de Canadá, México y Estados Unidos sostengan la primera reunión trilateral de revisión del acuerdo comercial. En Palacio Nacional, nos comentan, se afinan detalles y escenarios de cara al encuentro. Nos dicen que la presidenta Claudia Sheinbaum revisará con su equipo estos días, junto con el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, la ruta a seguir ante un proceso que podría definir si Washington apuesta por mantener el acuerdo trilateral o busca modificarlo de fondo. La expectativa crece y las cartas comienzan a acomodarse. Nos comentan que una de las preocupaciones es que en las negociaciones la parte estadounidense quiera mezclar temas comerciales, con algunos otros, como el del narcotráfico, cuestión que, nos aseguran, la delegación mexicana no permitirá.

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Estrictamente Personal

Al diablo López Obrador/Raymundo Riva Palacio

El Financiero,  junio 29, 2026 | 5:20 hrs

La presidenta Claudia Sheinbaum arrancó muy mal la semana pasada, y terminó peor. Se amaneció el lunes con la revelación del columnista de El Universal, Héctor de Mauleón, de una grabación donde la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, revelaba su intención de negociar con Estados Unidos la cancelación de su visa por probables vínculos con el crimen organizado. Y el sábado se durmió con la revelación de The New York Times que una decena de gobernadores y legisladores, principalmente de Morena, se acercaron a autoridades estadounidenses para ofrecerse como informantes.

La “ciencia ficción” con la que trató de descalificar y desacreditar Sheinbaum adelantos en los medios, en particular en este espacio, sobre los objetivos de las investigaciones de Estados Unidos –de lo que había sido informada por Washington–, se volvió tangible para la opinión pública con estas nuevas revelaciones que tienen, como prueba de verosimilitud, la grabación de la gobernadora y que se haya publicado en un medio estadounidense.

Conociendo los arranques de la presidenta, probablemente provocó su ira, pero en el fondo, ninguna de las figuras de Morena tiene incentivos para cerrar filas con la ‘4T’, porque la disyuntiva es ser capturados como hizo un comando estadounidense con Ismael El Mayo Zambada, o negociar su situación legal a costa de dar detalles sobre lo que vieron y vivieron durante el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y sus relaciones con los cárteles.

El objetivo de Estados Unidos es el gobierno de López Obrador, que cada vez queda más evidenciado que construyó la fuerza electoral de Morena con dinero del narcotráfico, particularmente del Cártel de Sinaloa, y la movilización del crimen organizado en apoyo a candidatas y candidatos de su partido. Las frecuentes revelaciones de esos respaldos llevarán hacia un futuro análisis, ante la necesidad de más información, sobre la cual fue el combustible que realmente permitió los tsunamis electorales de Morena, y determinar si fue el crimen organizado solo en 2018 y junto con los programas sociales en 2024, los impulsores del voto.

La participación del crimen organizado en los procesos electorales no es del total desconocimiento de la presidenta, a quien le entregaron en su campaña presidencial un informe de la DEA y la Marina sobre la red del huachicol de Sergio Carmona, en donde figuraba prominentemente el entonces líder de Morena y actualmente secretario de Educación, Mario Delgado, y el mapa de cómo se financiaron las campañas para gobernador de las dos Baja Californias, Michoacán, Nayarit, Nuevo León -la única que perdió-, Sinaloa, Sonora y Tamaulipas con dinero sucio.

Las investigaciones estadounidenses son más amplias. Hay dos sobre el apoyo financiero de Venezuela e Irán a las campañas presidenciales de López Obrador en 2006, 2012 y 2018, y una que se detectó durante el seguimiento de lavado de dinero entre el Cártel de Sinaloa y el gobierno de Nicolás Maduro en Puerto Rico, por una intercepción telefónica que reveló una conexión con la Presidencia obradorista. Hay otras más recientes, con las aportaciones de Zambada, Los Chapitos, y Hugo Carvajal, que fue jefe de inteligencia de Hugo Chávez y actualmente es testigo cooperante de Estados Unidos.

Estados Unidos tiene un abanico de posibilidades para atacar la narcopolítica en México, y las presiones que han hecho contra el gobierno mexicano provocaron una externalidad: la urgencia de algunos políticos por llegar a un acuerdo de cooperación con la Administración Trump. The New York Times lo planteó el sábado: “Tras bastidores, las conversaciones entre algunos miembros de su partido (de Sheinbaum) y las autoridades estadounidenses podrían dar a Estados Unidos un impulso decisivo en un momento delicado de las relaciones entre los dos países, lo que profundizaría el enfrentamiento entre ellos”.

Sheinbaum apostó al choque, lo que pareció una decisión temeraria considerando la asimetría de fuerzas y la debilidad de tener que defender a un gobierno como el de López Obrador con tantas vulnerabilidades. Tampoco cedió a las presiones de los duros, porque ella también pertenece al ala radical de la ‘4T’. De ahí la defensa a políticos como el senador Adán Augusto López, con quien mantiene una disputa por el poder que se está centrando en Chihuahua –en otras columnas se detallará ese conflicto–, y que es el principal objetivo prioritario de Washington, en función del número de veces que le han planteado los estadounidenses que le abra un proceso penal.

La defensa de López es similar a la efectuada con el gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha Moya, por el temor de que, en caso de que fueran extraditados a Estados Unidos, comenzaran a cooperar con los fiscales y alumbrar lo que en Washington saben con datos de inteligencia pero necesitan judicializar: que todos los caminos que conducen a la intersección de Morena con el crimen organizado fueron autorizados por López Obrador.

Las primeras señales de que tenía un trato de excepción con los cárteles se expuso en este espacio durante su campaña presidencial en 2018, cuando se describió cómo pasaba sin problemas y con una especie de salvoconducto, los retenes de diferentes organizaciones criminales en Tamaulipas y San Luis Potosí. Su política laxa y complaciente con los cárteles generó fuertes sospechas de complicidad con los criminales.

Sheinbaum no quiere que esa escalera siga avanzando hasta Palenque, no solo por el cariño y agradecimiento que le tiene López Obrador, sino por su convencimiento, de acuerdo con fuentes que la han escuchado, de que ello acabaría con el movimiento de la ‘4T’. Probablemente tiene razón, pero como dijo un funcionario estadounidense cuando comenzó a escalar su oratoria contra ese país, “puede decir lo que quiera, pero no tiene control sobre las decisiones” en Washington.

La retórica beligerante de las mañaneras no la ayuda en la negociación diplomática con Estados Unidos, y sí, en cambio, empodera al radicalismo de la ‘4T’. La presidenta, no obstante, está temerosa de que haya una acción o acusación directa contra los hijos de López Obrador, ligados a presuntos negocios criminales. El deseo de políticos de Morena de ser informantes de Estados Unidos a cambio de algún tipo de inmunidad fortalece esa posibilidad y los mete en la disyuntiva: que su vida termine en una cárcel estadounidense, o el sacrificio por el expresidente. Por lo que se ha visto, están decidiendo mandar al diablo a López Obrador.

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EU mandó un halcón; México envió a un pichón/Salvador García Soto

El Universal, | 29/06/2026 |

La semana pasada llegó a Washington el nuevo embajador de México en Estados Unidos, el financiero Roberto Lazzeri Montaño. En los momentos más tensos y difíciles que se recuerden de la relación bilateral, el nuevo representante del gobierno de México ante la Casa Blanca carece de cualquier experiencia o formación diplomática y, salvo su trayectoria y conocimiento en materia financiera y hacendaria en los gobiernos de la 4T, Lazzeri no es un hombre conocido en los círculos políticos y diplomáticos de Washington.

Su designación se explica más por su cercanía con el exsecretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, de quien ha sido alumno destacado, y su amistad con el canciller Roberto Velasco, por lo que es seguro que ambos personajes se encargarán de recomendarlo y darlo a conocer entre la clase política y los cabilderos de Washington, pero aún con eso su desempeño es toda una incógnita, particularmente en los tiempos complicados por los que atraviesa en este momento la relación entre México y Estados Unidos.

Antes que aspirar a ser embajador, un nombramiento que le llegó circunstancialmente ante el desgaste acumulado que ya arrastraba el exembajador Esteban Moctezuma, Lazzeri Montaño quería ser subsecretario de Egresos y, si se le acomodaban las cosas, secretario de Hacienda cuando se fuera, como ya sucedió, su maestro y mentor Ramírez de la O. Pero los compromisos y acomodos en Hacienda no le permitieron llegar a la subsecretaría y tras haber ocupado por dos años la dirección de Nafin y Bancomext, su primer cargo de primer nivel, el joven de 42 años dio un salto cuántico en su carrera al ser propuesto por la presidenta Sheinbaum para ocupar el mítico despacho del 119 de Pensilvania Avenue en Washington D.C.

"Roberto trabajó mucho tiempo en Hacienda con Rogelio Ramírez de la O, tiene una muy buena relación con todo el gobierno de México y también con las contrapartes en Estados Unidos porque será una de sus funciones", dijo la presidenta Sheinbaum el pasado 23 de abril cuando anunció que propondría a Lazzeri para ocupar la embajada más importante y estratégica para el país.

Sin embargo, si se le pregunta a los diplomáticos de carrera, su opinión sobre la “buenas relaciones” que le atribuye la presidenta a su nuevo embajador en Washington, prácticamente no hay uno que comparta la afirmación de la doctora y, por el contrario, cuestionan duramente que un joven sin carrera o experiencia en la diplomacia, ni siquiera en la política, sea enviado a la posición más importante del Servicio Exterior Mexicano, particularmente en un momento en el que la relación con Estados Unidos atraviesa por “momentos extremadamente complejos y delicados”, como los define un exembajador mexicano en Washington.

Incluso a exsecretarios de Relaciones Exteriores consultados por esta columna la decisión de la presidenta Sheinbaum de mandar a un joven inexperto en la complicada política estadunidense les resulta “sorpresiva y toda una incógnita”, aunque suponen que Lazzeri Montaño tendrá que ser tutelado y coacheado desde la Cancillería y que su mentor Ramírez de la O le ayudará a gestionar en los complicados pasillos de Washington, del Capitolio y de la Casa Blanca.

La confianza que le dan la presidenta y su jefe el secretario Roberto Velasco difiere del escepticismo casi generalizado que provoca su nombramiento entre la diplomacia y la política, en donde la designación de este joven conocedor del sistema hacendario y de la banca pública más bien genera desconfianza y, en el mejor de los casos, se refieren a él como “una incógnita”, porque no se ve como el perfil que requeriría el momento de crisis histórica que vive la relación entre los gobiernos del presidente Trump y de la presidenta Sheinbaum.

Así que, con más dudas y cuestionamientos que con certezas, el pasado 23 de junio, Roberto Lazzeri Montaño aterrizó en la capital estadounidense y esta será su primera semana al frente de la embajada en la que se procesan, cabildean y definen en este momento temas tan delicados como la amenaza estadounidense de combatir a los cárteles mexicanos de la droga en el territorio nacional, las investigaciones y solicitudes de extradición contra políticos mexicanos vinculados al narcotráfico y hasta la renegociación del TMEC que ha entrado en su fase de definiciones.

Sin descartar que el financiero que incursiona ahora en la diplomacia al más alto nivel pueda sorprender y haga un buen papel como embajador mexicano, por ahora nos quedamos con la afirmación que hizo un extitular de esa embajada: “Podemos decir que mientras Donald Trump nos mandó a un halcón a ocupar su embajada en México, nosotros le mandamos un pichón al despacho de la avenida Pensilvania”.

NOTAS INDISCRETAS… Esta semana, en medio de la euforia mundialista por el partido de la selección mexicana, también será decisiva para saber qué sucede con las solicitudes de detención con fines de extradición que formuló el Departamento de Justicia en contra de 10 políticos morenistas de Sinaloa, de los cuales 8 siguen en México, bajo la protección del gobierno federal, y 2 ya se entregaron voluntariamente a la justicia estadounidense. Lo que se espera es que los 8 funcionarios, encabezados por Rocha Moya, Enrique Inzunza y Juan de Dios Gámez sean declarados “prófugos” por el gobierno de Donald Trump y a partir de ahí se pueden desencadenar otras acciones más graves… Por lo pronto el tratamiento que da el gobierno de la doctora Sheinbaum a las peticiones de Estados Unidos no es el mismo, según el personaje que se investigue o del que pidan información o detención del otro lado del Río Bravo. Porque mientras a Rocha Moya y a otros gobernadores morenistas que están siendo investigados o acusados por la Casa Blanca la presidenta los defiende a capa y espada, en el caso del gobernador de Durango, el priista Esteban Villegas, se sabe que, ante la información de que también es investigado por presuntos nexos con el narcotráfico por el gobierno de Trump, desde el gobierno de México ya propusieron algún tipo de “acuerdo” para facilitar las indagatorias estadounidenses en contra del mandatario priista. Se escucha que desde el gabinete de seguridad federal se hizo “una propuesta”, cuyo contenido no explican, para colaborar con el gobierno de Trump en la investigación contra Esteban Villegas. Es decir que, según el partido al que pertenezca, algunos narcopolíticos mexicanos son considerados “víctimas” y “acusados sin pruebas” por la Presidencia de la República, mientras que otros, si no son morenistas, hasta se colabora con el gobierno trumpista para que los investiguen… En Guerrero, como en la mayoría de los 17 estados donde Morena ya registró a sus aspirantes a candidatos y candidatas a gobernadores, ya empezó la guerra interna de acusaciones y favoritismos. Los grupos guerrerenses ya ubican a la exconsejera jurídica, Esthela Damián, como la “favorita” de Palacio Nacional y se habla de que, a pesar de su nula experiencia en la política guerrerense y su desconocimiento del estado, intentaría ser impuesta a través de la encuesta que se levantará en los próximos días. Es tan evidente que Damián se inscribió con la venia presidencial, que fue la misma Claudia Sheinbaum la encargada de anunciar su aspiración a gobernar Guerrero y a darle el primer empujón desde la mañanera, cuando dijo que dejaría de ser su consejera jurídica “para irse a hacer trabajo en Guerrero. Ha hecho un muy buen trabajo en la Consejería”, dijo la presidenta lo que le valió a Damián la etiqueta de la candidata de Palacio que hoy niega en cada entrevista que concede en el estado. “La van a imponer y si lo hacen pierde. Esthela no conoce el estado y mucho menos tiene presencia entre los grupos políticos locales”, nos dijo un exgobernador de Guerrero. Veremos si, a diferencia de lo que se afirma en Palacio Nacional, de que ahí no ponen candidatos, las encuestas morenistas no dicen lo contrario… Los dados mandan Escalera Doble. Vamos México!!

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El circo/Jesús Silva-Herzog Márquez 

REFORMA, 29 junio 2026;

Para celebrar sus ochenta años, Donald Trump convirtió el patio de la Casa Blanca en un ring de lucha libre. Ahí donde se han firmado acuerdos internacionales, ahí donde se han escenificado encuentros históricos con jefes de Estado, donde se ha dado solemnidad a la firma de leyes, el Presidente instaló una jaula de ocho esquinas para su entretenimiento personal. La Oficina Oval se convirtió en vestidor de luchadores. Un coliseo para divertir al flamante octogenario. El retrato perfecto de la ética y la estética de su populismo. Gilles Lipovetsky, uno de los más agudos observadores de la sensibilidad contemporánea, ha visto en ese deporte innoble el mejor ejemplo de la artificialidad y la simulación, "una parodia de enfrentamiento que no engaña a nadie". Atuendos estrafalarios, acrobacias, payasadas que glorifican la violencia y la fanfarronada. Esa parodia de la que se burla el ensayista francés tiene, sin embargo, una función innegable: condensar en un circo una visión de la política.

El costo de la fiesta lo pagaron involuntariamente los contribuyentes. 60 millones de dólares costó el numerito. Aviones de las Fuerzas Armadas sobrevolaron la casa presidencial. Todo el escenario cubierto por los colores de la bandera del país que en estos días cumple 250 años. Los billonarios acudieron a la carpa para rendirle pleitesía al César. Pero un festejo de Trump no tiene sentido si no hay ahí negocio para sacar tajada. A los ochenta años, el Presidente no pierde el tiempo simulando decoro. Su fiesta fue desfile de la más descarada corrupción. Uno de los templos arquitectónicos de la república, cubierto con anuncios de los patrocinadores del evento. Publicidad de casinos de criptomonedas y de cerveza en el patio de la Casa Blanca. Algunos luchadores recibieron pago en una criptomoneda que pertenece a la familia Trump. No hay inmoralidad alguna, dijo un portavoz de la Casa Blanca: son los hijos del Presidente quienes controlan esa empresa, no el Presidente mismo. La coartada de la inmoralidad en el populismo es el descaro. La corrupción no se esconde: se exhibe orgullosamente.

El populismo de derecha que se expande por el continente bajo la guía de Trump no es solamente un discurso de polarización, es también teatro, ceremonia y gesto. Poderosas condensaciones de una filosofía política alérgica a la complejidad. Cada líder del populismo de derecha ha construido su propio signo: un objeto, un espectáculo, un gesto, un espacio que condensa su idea de poder sin apelar al argumento. Una de las señas de identificación más potentes de Jair Bolsonaro en Brasil fue la pistola que hacía con sus manos. Pulgar hacia arriba, índice hacia el frente. La mano del dirigente en la plaza pública dándole forma a un arma. La "pistolinha" que Bolsonaro mostraba en sus eventos y que los seguidores imitaban por todos lados resumía con toda claridad una idea de poder. El arma ceremonial de Milei cumplió una función semejante. Una herramienta de poda que habría de reducir al Estado a su expresión mínima. Amputar ministerios, clausurar programas, eliminar órganos del gobierno con un aparato estruendoso y afilado. La motosierra de Milei se convirtió en el símbolo internacional del furor ideológico de la derecha libertaria. Para Bukele el emblema ha sido un espacio deshumanizante: la cárcel gigantesca que convierte a las personas en bultos. Producción en serie de animales rapados y desnudos vigilados por gendarmes. La estética del poder total que somete cuerpos, la escenografía de la disciplina externa, la exhibición de la sumisión absoluta. Y el colombiano que acaba de ganar la Presidencia ofreciendo "destripar" a la izquierda como lo haría un tigre con su presa. Hacer del gobierno una fiera y sellar ese símbolo en el cuerpo de sus simpatizantes. Un camión de tatuajes ofrecía tatuajes gratis a los seguidores de De la Espriella. Llevar el tigre no en la bandera del partido, sino en el brazo o en la espalda del militante.

Valdría la pena detenerse en los artificios estéticos del populismo que, por supuesto, no se quedan solamente en la banda derecha. Los llamados del populismo de izquierda podrán usar otros símbolos, pero su código es el mismo. Estimular la polarización con gestos y símbolos, exacerbar los sentimientos de odio y resentimiento, hacer de la identidad un cuerpo en guerra.


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