29 jun 2026

El "pecado" de creerles a las víctimas/

El "pecado" de creerles a las víctimas/ 

Por Fred Alvarez Palafox

Hoy presenciamos un episodio que retrata de cuerpo entero la herida abierta de nuestro país. En vivo, frente a los micrófonos, el aire se cortó. Israel Vallarta y su esposa, Mary Sáinz, lanzaron una advertencia en un tono inusual, amenazando directamente al periodista Ciro Gómez Leyva con llevarlo a los tribunales.

¿Cuál fue la gran ofensa? ¿Cuál es el "pecado" de Ciro? Darle voz a las víctimas y, sobre todo, atreverse a creer en ellas.

Vallarta llegó al estudio escudado en una resolución absolutoria. Y hay que decirlo con claridad: mantener a un hombre casi 20 años en prisión sin dictarle sentencia es una atrocidad. Es una condena abierta a la inoperancia de nuestro sistema. Pero Vallarta exigía en esa mesa mucho más que su libertad; exigía la claudicación de la memoria. Quería que el peso de un fallo judicial borrara de tajo los testimonios de quienes sufrieron el horror del secuestro.

Frente al ultimátum, Ciro no retrocedió. Con una firmeza que hoy exige todo nuestro respaldo, le recordó a Vallarta y al país una premisa dolorosa, pero innegable: en México, la "verdad jurídica" —esa que se firma en los escritorios del Poder Judicial— dista muchísimo de ser la "verdad histórica".

Como bien lo define el doctor Moisés Moreno: en nuestro sistema de justicia penal, las víctimas siguen siendo la Cenicienta. Son las eternas olvidadas. Se les exige, se les desgasta, se les revictimiza. Y cuando un tribunal decide absolver a un acusado —ya sea por fallas al debido proceso o por aquel tufo a montaje del que ha hablado el propio fiscal Gertz— a las víctimas, simplemente, se les pide que guarden silencio. Se les exige aceptar que su tragedia, por decreto legal, "no existió".

El tono frío con el que Vallarta se levantó de la mesa, secundado por las advertencias de su esposa de usar las demandas para callar al comunicador, cruza una línea peligrosa. Es cierto, un medio de comunicación no es un tribunal. Pero el periodismo tiene la obligación moral, inquebrantable, de no darle la espalda a quienes han sido fracturados por la violencia.

Apoyar hoy a Ciro Gómez Leyva no es únicamente defender la libertad de expresión frente a la intimidación; es defender el derecho de las víctimas a no ser borradas de la historia. La justicia penal nos sigue quedando a deber. Este asunto apenas comienza a desdoblarse, pero ante la amenaza, la postura debe ser una sola: al periodismo no se le amordaza, y a las víctimas, se les cree.

En caso de presentar demanda, Ciro Gomez Leyva ha recbió muestra de apoyo, una de ellas es del despacho de Samuel González Ruiz, que esta dispuesto a defenderlo, con todo.

El asunto apenas empieza..


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