“Y el presidente me dijo que no”, se quejó Mondragón abiertamente. “Entonces… ya presenté mi renuncia”, concluyó.
La maraña que hundió a Mondragón/ANABEL HERNÁNDEZ
Revista Proceso # 1951, 22 de marzo de 2014
Manuel
Mondragón y Kalb renunció a su cargo de comisionado nacional de Seguridad el
viernes 14, luego de haber convocado a personas de su confianza para unirse a
su equipo: planeaba hacer cambios sustanciales en esa institución y en la
Policía Federal. Pero el permiso para ello le fue negado por su jefe, el
presidente de la República, según revelan a Proceso fuentes cercanas a los
acontecimientos. Aparentemente el médico y militar tiene enemigos en altas
esferas del gobierno, quienes le pusieron todos los obstáculos posibles a su
labor. Hay fuertes indicios de que Genaro García Luna, el superpolicía
consentido del sexenio calderonista, sigue moviendo muchos de los hilos de la
seguridad nacional.
La
mañana del viernes 14 la sala de espera del despacho de Manuel Mondragón y
Kalb, entonces titular de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), estaba
llena. Siete hombres y dos mujeres hacían antesala. Todos tenían dos cosas en
común: eran de toda la confianza del comisionado y fueron testigos de cómo se
descompuso la relación entre éste y el presidente Enrique Peña Nieto.

