13 ene 2009

Monseñor Pio Laghi

Adiós de Benedicto XVI al cardenal Pio Laghi
Homilía en las exequias celebradas en la Basílica de San Pedro
Benedicto XVI rindió homenaje este martes al cardenal Pio Laghi, durante sus exequias.
"Pidamos al Señor que haga a nuestro hermano partícipe de la beatitud eterna --dijo--, cuyas primicias ha podido experimentar anticipadamente ya aquí en la tierra en la comunión eclesial, y en la edificación de lazos de paz y de concordia entre los pueblos y las naciones, ante las que ha sido enviado como representante pontificio".
Escuchaban al Papa en la Basílica de San Pedro del Vaticano los participantes en la liturgia exequial que acababa de ser presidida, en el altar de la cátedra de la Basílica de San Pedro del Vaticano, por el cardenal Angelo Sodano, decano del colegio cardenalicio, junto a otros ourpurados en Roma.
El Papa pronunció la homilía y participó en el rito de la ultima commendatio y de la valedictio, del purpurado italiano, patrono de la Soberana Orden Militar de Malta, prefecto emérito de la Congregación para la Educación Católica, que falleció el domingo a los 86 años, en un hospital de Roma.
En su homilía, el Papa leyó unas frases del testamento espiritual, redactado el 14 de noviembre del año pasado, por el purpurado: "Ofrezco a Dios de nuevo mi vida por la Iglesia, por el Santo Padre y por la santificación de mis hermanos en el sacerdocio".
"Desde ahora acepto la muerte que la Divina Providencia me ha reservado: sólo le pido que los días de mi sufrimiento sean breves, si es posible, en parte para no ser de peso a quienes tuvieran que ayudarme", escribía el cardenal.
"Y el Señor --afirmó el Papa--, a cuyo servicio se dedicó totalmente, ahora le ha abierto sus brazos de Padre bueno y misericordioso".
El Papa recordó la misión que el cardenal cumplió en 2003 en la Casa Blanca, así como la que le llevó en mayo de 2001 a Tierra Santa, para entregar los representantes de Israel y la Autoridad Palestina un mensaje del Papa Karol Wojtyla en el que pedía el alto al fuego y reanudar el diálogo.
"Misiones delicadas que él trato de realizar, como siempre, con fiel entrega a Cristo y a su Iglesia", recordó el Santo Padre.
"He querido amar a Cristo --escribió en su testamento espiritual citado por el Papa-- y servirle toda mi vida, a pesar de que con frecuencia mi fragilidad humana me ha impedido manifestarle de manera siempre identificante, como hubiera querido, mi amor, mi fidelidad y mi entrega total a su voluntad".

"Todos somos migrantes"

El arzobispo de Denver, EE UU se ha declarado a favor de una inmigración ordenada y de una reforma integral de las leyes y políticas de inmigración, al concluir la Semana Nacional de Migración de ese país.
Comentando la importancia del evento (http://www.usccb.org/mrs/nmw.shtml), el arzobispo Charles Chaput, constató que el tema de la inmigración "fue un punto caliente antes de las elecciones y ampliamente debatido durante la campaña".
"Espero que se convertirá en un asunto de gran y ferviente debate durante el próximo congreso [la Semana Nacional de Migración] --dijo el prelado--. Es una cuestión de justicia tanto para los ciudadanos estadounidenses como para los inmigrantes".
"Nuestra Iglesia está por una inmigración ordenada y a favor de una reforma integral de la inmigración, de manera que nuestras fronteras estén protegidas y todo el mundo sea respetado. Estos dos principios son muy importantes para una comprensión católica de la migración que, en último término, se enraiza en la creencia cristiana de que todos nosotros somos migrantes en búsqueda de nuestra patria celestial".


El arzobispo, descendiente de nativos americanos, subrayó lo importante que ha sido la inmigración para Estados Unidos.
"Muchos de nosotros somos hijos, nietos o biznietos de inmigrantes -dijo-. Y el que la gente viniera con muchos dones de muy diferentes lugares ha sido parte de la riqueza de nuestro país. [...] Es importante para
nosotros reconocer que la inmigración ha hecho próspero a nuestro país. No hablo de prosperidad económica, sino de la riqueza cultural que ofrece nuestra diversidad".
"Estados Unidos es un país de inmigrantes. Nuestra herencia y nuestra fe cristiana exigen que busquemos una solución justa a los problemas de nuestro actual sistema de inmigración".


El arzobispo Chaput criticó las reacciones "de hostilidad" hacia los inmigrantes.
"Debemos comprender que nuestro país tiene el deber de proteger sus fronteras; el deber de acoger a quienes migran legalmente -insistió-, y la responsabilidad de afrontar con justicia los defectos de las leyes y políticas de inmigración que han permitido entrar a millones de indocumentados, que trabajan duro, honestos inmigrantes en riesgo de vivir y trabajar en las sombras de nuestra sociedad".
Agencia Zentit

Murió el cardenal Pio Laghi

Fallece a los 86 años el cardenal Pio Laghi, prefecto emérito de la Congregación para la Educación Católica
El Papa Benedicto XVI ha manifestado su pésame al recibir la noticia del fallecimiento.
Falleció en las primeras horas del domingo, 11 de enero, en un hospital de Roma, donde estaba internado desde hace tiempo a causa de una grave enfermedad.
La Oficina de las Celebraciones Litúrgicas explica que este martes, a las 11,00, en el altar de la Cátedra de la basílica vaticana, el cardenal Angelo Sodano, decano del colegio cardenalicio, celebrará el funeral junto con los demás purpurados.
Al terminar, el Papa dirigirá su palabra a los presentes y presidirá el rito de la "ultima commendatio" y de la "valedictio".
Pio Laghi
Nació en Castiglione, diócesis de Forlì-Bentinoro (Italia), el 21 de mayo de 1922 y fue ordenado sacerdote el 20 de abril de 1946. Tras licenciarse en Teología y Derecho Canónico, entró al servicio diplomático de la Santa Sede, siendo enviado en 1952 como secretario de la nunciatura de Managua en Nicaragua.
Tres años después fue enviado a la delegación apostólica de Washington (en aquel entonces EE UU y la Santa Sede no tenían relaciones diplomáticas) y, en 1961, a la nunciatura de Delhi, en la India.
En 1964 regresó a Roma para trabajar en la Secretaría de Estado.
En 1969, Pablo VI le nombró arzobispo y le designó delegado apostólico en Jerusalén y Palestina. En los cinco años en los que cumplió con esa misión, fue también pro-nuncio apostólico en Chipre y visitador apostólico de Grecia.
En abril de 1974 el mismo Papa le envió como nuncio apostólico a Argentina, donde permaneció
hasta 1980, cuando fue nombrado delegado apostólico en EE UU.
En 1984, desempeñó un papel decisivo en la inauguración de las relaciones diplomáticas de la Santa Sede con EE UU, convirtiéndose en pro-nuncio apostólico.
El 6 de abril de 1990 fue nombrado por Juan Pablo II prefecto de la Congregación para la Educación Católica, cargo que mantuvo hasta el 15 de noviembre de 1999.
Era patrono de la Soberana Orden Militar de Malta desde 1993 y desde 1992 era presidente Oratorio Pontificio de San Pedro, la institución que organiza las actividades juveniles de la parroquia vaticana.
Fue enviado especial por Juan Pablo II a Israel y ante la Autoridad Palestina para entregar un mensaje autógrafo del Papa para alentar el alto al fuego entre las dos partes y reanudar el diálogo, el 30 de mayo de 2001.
El mismo Papa le mandó como su enviado especial ante el presidente George W. Bush, para entregarle un mensaje en el que ilustraba la posición y las iniciativas emprendidas por la Santa Sede para contribuir al desarme y a la paz en Oriente Medio, el 1 de marzo de 2003. Bush no escuchó la petición del enviado papal de detener el conflicto y el 19 de marzo comenzaba la invasión de Irak.

Ahora si, justicia en El Salvador!

Publicado en el portal de El Nuevo Herald, 13 de enero del 2009
Juez español investigará matanza de jesuitas en El Salvador
Por JORGE SAINZ
The Associated Press
MADRID --
La justicia española anunció el martes la apertura de una investigación judicial a 14 militares salvadoreños acusados de participar en el asesinato de seis sacerdotes católicos jesuitas y dos
empleadas domésticas en San Salvador en 1989.
El presidente salvadoreño Tony Saca señaló que remover el caso no contribuirá en nada al desarrollo democrático de su país, mientras que organismos de derechos humanos lamentaron tener que acudir a otras naciones "para lograr justicia".
El juez de la Audiencia Nacional española Eloy Velasco admitió la querella presentada por la Asociación Pro Derechos Humanos de España y la organización estadounidense Center For Justice & Accountability (Centro para la Justicia y la Rendición de Cuentas, con sede en San Francisco) con el apoyo de familiares de las víctimas.
El magistrado desestimó de momento la imputación del ex presidente salvadoreño Alfredo Cristiani. Sin embargo, precisó que podría procesar al mandatario según las pruebas que pueda ir recabando.
El caso entró ahora en una fase de toma de declaración de testigos y acusados y estudio de pruebas, que podría alargarse durante meses.
"Nuestro papel es seguir ejerciendo como acusación popular", explicó a AP uno de los abogados de la acusación, Manuel Ollé. "Impulsaremos y contribuiremos al esclarecimiento de los hechos".
Los jesuitas y las dos trabajadoras fueron asesinados en noviembre de 1989 por soldados que irrumpieron en el campus de la Universidad Centroamericana José Simón Cañas (UCA) en San Salvador durante una ofensiva guerrillera.
Cinco de los jesuitas eran españoles. Entre ellos se encontraba Ignacio Ellacuría, rector de la UCA entonces, una de las voces más importantes de la corriente cristiana de la liberación en América Latina.
En la demanda se acusa a los 14 militares salvadoreños de participar directamente en la muerte de los jesuitas, mientras que a Cristiani, de 60 años, se le considera "encubridor".
Entre los acusados están el ex ministro de Defensa Humberto Larios y el general René Emilio Ponce, jefe del Estado Mayor Conjunto en esa época.
Algunos de estos militares fueron juzgados en 1991 por la masacre, pero la mayoría fueron absueltos. Poco después, tras el final de las negociaciones de paz entre el gobierno y el FMLN, una ley de amnistía promulgada en 1993 enterró definitivamente el caso.
Saca lamentó en rueda de prensa la muerte de los jesuitas, pero señaló que "los países se administran para adelante, se administran viendo al futuro".
"Los militares defendieron en aquel momento al país, de una agresión comunista. Y yo creo que este tipo de acciones (judiciales), aunque la respeto, en nada contribuyen al desarrollo democrático del país", señaló.
Los demandantes argumentaron en su escrito que bajo el principio de justicia universal, estos asesinatos quedaron impunes en El Salvador.
"La rápida decisión del juez subraya la importancia de este caso, no sólo para los familiares de las víctimas y los ciudadanos de El Salvador, sino también para la defensa de los derechos humanos en todo el mundo", señaló a través de un comunicado la directora del CJA, Pamela Merchant.
La justicia española podría solicitar la extradición de Cristiani y del resto de los acusados, aunque las probabilidades de que se celebre un juicio en España son bajas.
Miguel Montenegro, de la Comisión de Derechos Humanos no gubernamental de El Salvador dijo a la AP que es lamentable tener que acudir "a otros países para lograr justicia".
La Comisión espera que "en El Salvador se cierre definitivamente las heridas (del pasado conflicto), pero que estas heridas deben de cerrarse a partir del juzgamiento y del perdón que pueda existir", añadió.
La Audiencia Nacional ha investigado numerosos casos de relevancia mundial bajo el principio de justicia universal, el más famoso de ellos el del juez Baltasar Garzón contra el ex dictador chileno Augusto Pinochet.

1988: El año que calló el sistema

El debate de CSG con la reportera Martha Anaya.
Las opiniones de Manuel Bartlet y José Antonio Álvarez Lima, exgobernador de Tlaxcala
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El fraude del 88/ Manuel Bartlett Díaz, Ex secretario de Estado
Publicado en El Universal, 01 de enero de 2009
En 2008 se cumplieron 20 años de la elección de Carlos Salinas. Martha Anaya lo conmemora con su libro 1988: El año que calló el sistema, que destaca entre tantos por su enfoque integral: desde los antecedentes, el día de los comicios, hasta la calificación de la elección en el Colegio Electoral.
No se detiene en la “caída del sistema” como es intencionalmente usual, por eso su recorrido aclara lo fundamental. Se propone la autora desprender un velo más de ese “paradójico episodio de nuestra historia que tan cerca estuvo de otorgar el triunfo a los cardenistas y terminó por abrirle la puerta a la derecha”. Esta es la médula que tiene un valor histórico, al develar cómo se le abrió la puerta a la derecha, y un valor actual al detallar la alianza de las cúpulas del PRI y del PAN en la derecha que se mantiene hasta hoy. Independientemente de aspectos que no comparto, el libro es revelador.
Martha Anaya analiza el día de la elección —6 de julio— en Gobernación, desde la Comisión Federal Electoral hasta la calificación de la elección en el Colegio Electoral el 11 de septiembre. En el lapso anterior a la calificación describe un proceso secreto de negociación que culmina con un pacto que sellan los dirigentes del PAN con Salinas para asegurar su aprobación como presidente electo.
Narra Anaya una reunión, el 27 de agosto, en casa de Juan Sánchez Navarro, de Salinas con Clouthier y Luis H. Álvarez, presidente del PAN, en la que se acuerda un pacto por el que Salinas se compromete a reformar las leyes electorales, abrir la economía, privatizar la banca, reformar la relación con la Iglesia, abrir el ejido a la privatización, además de abrirles espacios municipales y gubernaturas. A cambio, el PAN se comprometió a abstenerse en la votación en la calificación de la elección. Absteniéndose —dijeron—, con los votos del PRI era suficiente. Salinas asume el programa de la derecha panista, las reformas constitucionales se hacen y en sólo unos días empiezan las concertacesiones, se entrega Baja California. El pacto significó rectificar las Leyes de Reforma, acabar con principios esenciales de la Revolución Mexicana, se inicia la entrega de poder.
El PAN se voltea, rompe su compromiso con Cárdenas de sumarse al rechazo a la elección, alegando que jugaron sucio, consideraron ilegítimo a Salinas pero se legitimará cumpliendo el pacto. “No le hagan el caldo gordo a Cárdenas”, reclamaban empresarios. Castillo Peraza, Luis H. Álvarez, Diego Fernández de Cevallos operan la machincuepa inmoral, defraudan a sus electores.
El PRI tenía los votos, pero quería asegurarse y obtener el reconocimiento del PAN. Para lograrlo aceptó la plataforma de la derecha. Ese fue el verdadero fraude del 88. Salinas traicionó a su partido y al electorado. Salinas y Zedillo gobernaron con el PAN y sus principios; Salinas se asoció con Fox; Beltrones y Gamboa apoyan a Calderón. En el mismo recinto en el que el PAN se abstuvo para garantizar la calificación, el PRI de los herederos de Salinas se presentó para dar el quórum y garantizar la protesta constitucional de Calderón. El pacto sigue vigente.
mbartlett_diaz@hotmail.com
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Columna Heterodoxia de José Antonio Alvarez Lima
Berrinches…/ José Antonio Álvarez Lima,
Publicado en Milenio 5 de enero de 2009;
A fin de tener alguna perspectiva sobre las elecciones de este año, conviene echar un vistazo a las más reñidas y polémicas del México contemporáneo: las de 1988 y 2006. En ambas se cerraron los números entre la primera y la segunda fuerza electoral. En ambas los perdedores absolutos fueron quienes votaron por la izquierda.
¿Qué fue lo que ocurrió?, ¿Por qué ni Cárdenas ni López Obrador pudieron cumplir sus promesas de campaña ni satisfacer las esperanzas de sus votantes? Los simpatizantes de ambos afirman que les “robaron la elección”. Sin negar tal aseveración, la respuesta parece más compleja. Para llegar a las conclusiones que compartiré, me fueron de utilidad los libros de Luis Carlos Ugalde, Así lo viví, y de Marta Anaya, 1988: el día (Sic) que calló el sistema.
En 1988 se otorgó el triunfo a Salinas con base en resultados totales por distrito electoral. Nunca se conocieron los recuentos de cada una de las casillas. Por tanto, se puede concluir que sólo muy pocos conocieron realmente el resultado puntual de las votaciones; y hasta ahora, ninguno de los posibles enterados (De la Madrid, Bartlett, Salinas y Camacho) lo ha dado a conocer. Cárdenas no pudo acreditar un triunfo que muchos sospecharon fue suyo, porque no contó con representantes suficientes en las casillas, que le defendieran sus votos y le entregaran las actas. No se decidió a derrocar al gobierno que supuestamente le robó. Ni tampoco contó con la astucia que le permitiera negociar el enorme caudal de votos que obtuvo, a cambio de la adopción de programas gubernamentales que satisficieran las demandas de sus electores. En cambio, el PAN, que entonces fue la tercera fuerza electoral, aprovechó la fragilidad de Salinas y la falta de acción de Cárdenas y forzó un acuerdo para que el PRI gobernara con el programa del PAN. Los votantes quedaron al margen de su destino político.
En 2006 ocurrió, con matices, lo mismo que en 1988: la segunda fuerza se inconformó, sin pruebas, del resultado electoral. No contó con representantes suficientes y confiables que le allegaran las actas de escrutinio de cada casilla. Tampoco tuvo la fuerza o el valor para obligar al gobierno a reconocer su triunfo. Su inconformidad se diluyó en actos masivos simbólicos de dudoso gusto histriónico y sin ningún efecto político positivo. Desistió de negociar posiciones o programas apoyado en su enorme número de votos, casi similar al de los triunfadores. El PRI, entonces la tercera fuerza electoral, aprovechó la fragilidad de Calderón y la falta de acción política efectiva de López Obrador y forzó un acuerdo para que el PAN aceptara subordinar todas sus acciones de gobierno a los intereses del PRI. También, como en 1988, la esperanza de los votantes de izquierda quedó frustrada.
Para mejorar el desempeño de nuestra democracia en 2009, es obvia la conveniencia de que el IFE obligue a todos los partidos competidores a que cuenten con representantes eficientes en todas las casillas. Tienen sobrados recursos económicos para hacerlo. Esta medida podría dar transparencia y justicia a todos los electores. También le ahorraría al país el ridículo que producen los berrinches tumultuarios y las enormes molestias estériles que causan a terceros.
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Precisiones:
En 1988 yo gané, las actas están en el Archivo General de la Nación/ Carlos Salinas de Gortari
Publicado en Milenio Diario, 12 Enero, 2009
Con relación a la columna “Heterodoxia”, de José Antonio Álvarez Lima, publicada en MILENIO el 5 de enero del año en curso con el título de “Berrinches”, conviene precisar
Respecto a la afirmación de que no se conocieron los resultados de las casillas de la elección presidencial de 1988, cabe decir que eso resulta falso: la ley disponía que los resultados de cada casilla en la elección del 6 de julio se conocieran a lo largo de las 72 horas siguientes. Los partidos y sus representantes estaban enterados de esto. Los funcionarios de cada casilla llenaron a mano las actas de las tres elecciones: de las dos cámaras del Congreso y de las presidenciales; las verificaron y cuando hubo inconformidades, las anotaron; después, cada representante de partido firmó el acta correspondiente a cada casilla de la elección.
Tres días después de la elección en los 300 comités distritales se abrieron los paquetes electorales, se verificaron las sumas de los votos con los datos de las actas y se sumaron los resultados de casillas para obtener los resultados de los sufragios totales de cada distrito. El Colegio Electoral calificó la elección a partir de las actas de los distritos derivadas de las de cada una de las 55 mil casillas instaladas en todo el país en julio de 1988.
Las 55 mil actas electorales, correspondientes a las 55 mil casillas se encuentran en el Archivo General de la Nación, esperando ser consultadas por quien esté dispuesto a sustentar lo dicho contra los datos duros. Ahí se pueden verificar, casilla por casilla, los votos que recibió cada candidato. Ahí se comprueba que la oposición tuvo representantes en 72% de las casillas y el PRI en 71%.
Y respecto al señalamiento de que muy pocos conocieron el resultado final de las elecciones, hay que precisar que el 13 de julio a las 21:00 horas se dieron las cifras finales derivadas de la suma de cada una de las 55 mil actas de casillas: PRI 50.36%, FDN, 31.1% y PAN 17.07%. Contrario a lo que señala Álvarez Lima en el libro México: un paso difícil a la modernidad se dio a conocer el detalle del resultado que arrojaban las actas de esas casillas.
También Manuel Bartlett ofreció su versión y explicación de los hechos, entre otros en el libro Elecciones a debate, 1988. Precisiones en torno a la legalidad, organización y funcionamiento y en un ensayo en Elecciones a debate 1988, las actas electorales perdidas. Ahí demostró que “la opinión pública fue informada mediante anuncios de resultados en casillas y distritos... el procedimiento oficial funcionó de acuerdo a la ley y ello quedó legalmente documentado”. Así, la evidencia confirma que la noche del 6 de julio de 1988 a lo largo del país se hicieron públicos los resultados del conteo de la elección en cada una de las casillas. Cada partido tuvo el resultado de la elección realizada en las casillas, pues esa noche y por mandato legal les fueron entregadas copias de las actas a sus representantes.
En agosto de 1994 se entregaron al Archivo General de la Nación las cajas con las 55 mil actas de escrutinio y cómputo de cada casilla de la elección, los discos ópticos con la digitalización de cada una, un lector de esos discos para consulta y el sistema de cómputo inherente para leer la base de datos. La de 1988 es la primera elección totalmente documentada que existe en el Archivo. La consulta de las actas no sólo muestra que los datos de la elección de 1988 están completos sino que permite replantear la polémica sobre los resultados desde una óptica diferente.
El hecho, por ejemplo, de que más de 72% de las actas estén firmadas por los representantes de los partidos de oposición, hace reflexionar sobre la gran movilización que en efecto logró la oposición en 1988 para vigilar la elección, y es contrario a la afirmación de Alvarez Lima de que “Cárdenas no pudo acreditar un triunfo porque no contó con representantes suficientes”.
Además, tomando sólo 72% de las casillas en que había representantes de oposición que avalaron las actas, el abanderado priista mantiene un triunfo contundente. Incluso descontando las impugnadas de este 72% de casillas, el voto popular sigue dándole la victoria al PRI y a su candidato presidencial.
Por último, conviene agregar que, con relación al libro de la señora Martha Anaya comentado por el señor Alvarez Lima, el problema más serio es que la señora Anaya calla la mitad de la historia y calla la conclusión obligada de los principales testimonios que la autora presenta: que, en cualquier escenario, como lo prueban las actas en el Archivo General de la Nación (y que ella no consultó), está confirmada la victoria del candidato presidencial del PRI.
Esto, además de que en ese libro publica como ciertas versiones que no lo son. En particular el contenido de la reunión entre el presidente electo y el candidato Clouthier en la cual se habló a fondo de la necesidad de dar certidumbre al sistema electoral (como se logró con la creación del IFE dos años después y su control por ciudadanos en 1994).
Durante la reunión no surgieron como temas ni la banca ni el campo ni la relación con las iglesias. En cuanto a las reformas transformadoras en esas materias, la verdad es que fue posible acelerarlas gracias a cambios globales como la caída del Muro de Berlín en 1989, y a hechos nacionales como la recuperación de una holgada mayoría parlamentaria del PRI en 1991.
Quien le haya contado a la señora Anaya una reunión con ese contenido le mintió, o la autora lo inventó. En cualquiera de los dos casos, se trata de un relato falso que pone en entredicho la calidad de la obra referida.
Respuesta
La verdad y la objetividad siempre son relativas.
Sobre las elecciones de 1988 hay una verdad jurídica: Salinas ganó. La verdad política está polarizada, para algunos sí y para otros no. La verdad mediática está dividida, para algunos reporteros Cárdenas ganó. La verdad histórica aún no concluye. Carlos Salinas dice su verdad, yo la mía: Antonio Álvarez Lima.
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El libro que hoy calló/ Carlos Salinas de Gortari
Publicado en El Universal, 13 de enero de 2009
El pasado 1 de enero, en estas páginas, el señor Manuel Bartlett comentó el reciente libro de Martha Anaya, 1988: El año que calló el sistema. En ese texto se hacen algunas afirmaciones desconcertantes.
A partir de la supuesta versión de una reunión entre quien esto escribe y miembros del PAN en agosto de 1988, Bartlett asegura que se selló un pacto por el cual, una vez en la Presidencia, yo implementaría “el programa de la derecha panista con miras a rectificar —afirma— las leyes de Reforma” y acabar “con principios esenciales de la Revolución”.
Tal vez se refiere a la reforma que aprobaron todos los partidos políticos, la del articulo 130 constitucional, que supuso el reconocimiento legal de todas las iglesias ante el Estado mexicano y la reanudación de relaciones diplomáticas con el Vaticano. Además, mantuvo la educación pública laica, gratuita y obligatoria.
En cuanto a “acabar con principios de la Revolución”, ¿quién puede sostener que los principios de la Revolución se oponen a hacer reformas electorales, a modernizar el campo o a tener una banca mixta en lugar de estatizada?
Más aún, ¿desde cuándo es “de derecha” reconocer los triunfos de la oposición, como sugiere el señor Bartlett? En cambio, en materia de lealtad partidista, cabría aquí recordar el llamamiento que hizo el señor Bartlett el 27 de mayo de 2006 para votar por un candidato presidencial contrario a su partido, el PRI, en el cual todavía milita y que lo hizo su secretario general, gobernador de Puebla y legislador federal.
Más interesante resulta el reconocimiento que el señor Bartlett hace en la entrevista que se reproduce en el citado libro de Martha Anaya. Porque allí destaca que cuando el sistema cibernético supuestamente “se cayó” sólo estaba contabilizado 0.5% de las casillas, unas 200 o 300. O su encuentro en aquellas jornadas con los candidatos presidenciales del PAN, el FDN y PRT. “Nunca hablaron de la información, ni del sistema, ni de la caída, nunca fue tema”, recuerda Bartlett.
El libro de Martha Anaya ofrece un título sugerente. Pero adolece de serias deficiencias. ¿Por qué callar la información disponible sobre aquellas elecciones? ¿Por qué el libro y el comentario de Bartlett callan que las 55 mil actas electorales, correspondientes a todas las casillas instaladas en el país, se encuentran en el Archivo General de la Nación? La de 1988 es la primera elección totalmente documentada que existe en el archivo y confirma que los datos de esa elección están completos. Ahí se pueden verificar, casilla por casilla, los votos que recibió cada candidato; se constata que el PRI tuvo representantes en 71% de las casillas, y que los partidos de oposición tuvieron representantes en 72% de ellas.
¿Y qué hay de las encuestas? Éstas ya anunciaban el triunfo del candidato del PRI con resultados muy similares a los que se verificaron el 6 de julio. Tomemos la encuesta de La Jornada de la segunda semana de junio, similar a la de Gallup-Eco: arrojaba 50% para el PRI, 27.6% para el FDN y 18.3% para el PAN. El resultado del día de los comicios resultó similar. Ello, como bien apunta Bartlett, en el marco de las elecciones más vigiladas de la historia hasta ese momento.
Una de las deficiencias más serias del libro es publicar como ciertas versiones que no lo son. En particular el contenido de la reunión entre el presidente electo Salinas y el candidato Clouthier: durante esa reunión se habló a fondo de la necesidad de dar certidumbre al sistema electoral (lo que se logró con la creación del IFE dos años después y su control por ciudadanos a partir de 1994). No surgieron como temas la banca ni el campo ni la relación con las iglesias. Esas reformas obedecieron a hechos posteriores, como la caída del Muro de Berlín en 1989 y la mayoría constitucional del PRI en la elección de 1991. Quien le haya contado a la señora Anaya una reunión con ese contenido le mintió, o la autora lo inventó. En cualquiera de los dos casos, se trata de un relato falso que pone en entredicho la calidad de la obra referida.
Otro problema muy serio del libro de la señora Anaya es que calla la mitad de la historia y calla la conclusión obligada de los principales testimonios que la autora presenta: que, en cualquier escenario, incluso tomando sólo 72% de las casillas en que había representantes de oposición, resultó clara la victoria del candidato presidencial del PRI, como lo prueban las actas en el Archivo General de la Nación (y que ella no consultó). En efecto, una reconstrucción de los dichos y hechos de los actores, como propone la autora, evidencia que los otros candidatos terminan reconociendo que los votos no les dieron la victoria.
Ex presidente de México
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Respuesta de Marta Anaya:
Carlos Salinas calla su parte de la historia/ Martha Anaya*
Publicado en Milenio, 13 Enero, 2009
Sus escritos sobre el tema (México. Un paso difícil a la modernidad) no develan la profundidad de lo sucedido en esa elección
Leí la respuesta que da el ex Presidente Carlos Salinas de Gortari a José Antonio Álvarez Lima, a propósito de los comentarios que hace sobre mi libro 1988: El año que calló el sistema.
Quisiera comentar algunas cosas al respecto. Carlos Salinas dice que callé la mitad de la historia y “la conclusión obligada” de los principales testimonios que presento en el libro, es decir, que él ganó la elección presidencial de 1988.
Desde mi perspectiva, yo no callé nada. Más bien considero que él, Carlos Salinas, es quien ha callado en buena medida su parte en esta historia.
Sus escritos sobre el tema (México. Un paso difícil a la modernidad) no develan la profundidad de lo sucedido en esa elección; y por añadidura yo le solicité una entrevista para el libro, leyó incluso el cuestionario, y no accedió a ésta.
Pienso también que corresponde a cada lector sacar sus propias conclusiones sobre lo que aconteció en 1988. Que no hay manera de conocer los verdaderos resultados de esa elección, incluidas las actas que se encuentran en el Archivo General de la Nación, pues el de-saseo con que se llevó a cabo esa elección, la circulación de boletas y actas que aparecieron después del 6 de julio, la tardanza en dar a conocer los resultados, y el no haber dado acceso a los partidos de oposición a los documentos que envió la Comisión Federal Electoral al Colegio Electoral, llevan cuando menos a la duda razonable sobre la veracidad del resultado oficial y de los documentos que se encuentran en el Archivo.
En cuanto a la reunión que sostuvo con Manuel J. Clouthier y Luis H. Álvarez el 27 de agosto de 1988 y los temas que ahí se trataron, afirmo contundentemente que tengo una grabación del testimonio de José Luis Salas Cacho al respecto y que la entrevista, inclusive, fue revisada por el propio entrevistado para evitar cualquier malentendido o error en el texto. No, repito, no es un invento mío.
Mi interés al escribir este libro sobre 1988 fue el de saber realmente qué ocurrió hace 20 años en esa elección y tratar no sólo de aprehender, sino de comprender nuestra historia.
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Columna La Historia en Breve de Ciro Gómez Leyva
Carlos Salinas y la señora Anaya/
Publicado en Milenio; martes, 13 Enero, 2009
Algo le falló esta vez a Carlos Salinas de Gortari al rematar su texto en MILENIO con la afirmación de que “quien le haya contado a la señora Anaya una reunión con ese contenido, le mintió, o la autora lo inventó”.
La señora Anaya es la periodista Martha Anaya, autora del libro de reciente aparición 1988: el año que calló el sistema, sobre aquellos accidentados comicios.
La reunión es la descrita en la página 98: “El 27 de agosto de 1988, Carlos Salinas de Gortari se reunió con Manuel J. Clouthier y el presidente del PAN, Luis H. Álvarez. El encuentro, al igual que el del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas un mes atrás, se realizó en secreto. Tuvo lugar en la casa del empresario Juan Sánchez Navarro y asistió también Manuel Camacho. Esa noche, el PAN y el PRI pactaron el arribo de Salinas al poder”.
Quien cuenta el episodio en el libro es José Luis Salas Cacho, coordinador de la campaña del candidato del PAN Manuel Clouthier. Lo hace en detalle y on the record. Es una fuente autorizada y varios de los personajes entrevistados por Martha Anaya le agregan verosimilitud al relato.
—¿Leyó mal el libro Salinas, señora Anaya?
—Yo no sé si lee mal o si no lo leyó. Yo tengo la grabación de Salas Cacho. Le mandé el texto y lo revisó para que no hubiera malos entendidos. Hoy platiqué con él y me dijo que cómo podía Salinas negar eso. Me dijo que refrenda la versión del pe al pa.
Sería interesante escuchar la reconfirmación de los hechos en voz de Manuel Camacho, entonces embajador político plenipotenciario de Salinas, con quien rompió públicamente en septiembre de 1995 y al que desde entonces combate de alguna forma.

De Homero a Virginia Woolf: un recorrido por los eclipses, presagios y símbolos en la literatura

De Homero a Virginia Woolf: un recorrido por los eclipses, presagios y símbolos en la literatura/ Jordi Bermejo Gregorio, profesor de Litera...