6 ago 2026

"No pago para que me peguen": El retorno del viejo régimen a Palacio…

"No pago para que me peguen": El retorno del viejo régimen a Palacio…

Por Fred Alvarez Palafox

Adios al chayote?

Ayer, mientras intentaba digerir los ecos del atril presidencial , la mañanera operó como un confesionario público para las filias y fobias del poder. En un tono frontal, la Presidenta Sheinbaum intentó dictar el acta de defunción del "chayote", asegurando que hoy los recursos de comunicación social se reparten bajo la estricta y matemática fórmula de las audiencias. Sin embargo, en un mismo aliento, la narrativa oficial tropezó de bruces con su propia realidad: ReformaEl Universal y TV Azteca están explícitamente fuera de la pauta.

Las columnas políticas, hoy jueves 6 de agosto de 2026

Adiós a Mons. Garfias

Hoy, 6 de agosto, amanecimos con una de esas noticias que invitan a la pausa y a la memoria. A las siete con veinte de esta mañana, por complicaciones de salud y a sus 75 años de edad, falleció Monseñor Carlos Garfias Merlos, arzobispo emérito de Morelia.

Originario de Tuxpan, Michoacán, Monseñor Garfias nunca fue un prelado de escritorio. Desde su ordenación en 1975, le tocó pastorear en tiempos y tierras profundamente complejas: Ciudad Altamirano, Nezahualcóyotl, Acapulco y, finalmente, Morelia. Siempre estuvo, por así decirlo, en la línea de fuego de nuestro México herido.

La noticia me hizo recordar que justo hace un año, estuve en los estudios del Canal 11, en el programa Sacro y Profano con Bernardo Barranco. Compartí mesa con Felipe Gaytán para analizar un tema que nos duele y nos quema: la relación entre la Iglesia y el crimen organizado. Naturalmente, el nombre de Carlos Garfias salió a relucir como un referente ineludible.

De la pólvora a la intimidad: La Madre Conchita y el patriarca cristero

 De la pólvora a la intimidad: La Madre Conchita y el patriarca cristero

A veces, la gran historia nacional —esa de los magnicidios, las sotanas clandestinas y las descargas de fusilería— descansa de pronto sobre la anécdota doméstica, íntima y casi secreta. Así me lo hizo ver J. Jesús López Herrera (Q.E.P.D.), un entrañable amigo michoacano al compartirme un testimonio que raya en el asombro.

Para entender el peso de su relato, es necesario retroceder a los años más convulsos del México postrevolucionario y recordar a una figura histórica hoy casi olvidada, cuyo destino quedó fatalmente entrelazado con el asesinato del presidente reelecto, el general Álvaro Obregón.

Entre el magnicidio y la fe

 Concepción de la Llata y Acevedo nació en Querétaro en 1891. Inclinada desde joven a la vida religiosa, a los 19 años ingresó a la Orden de las Capuchinas Sacramentarias y hacia 1924 asumió como superiora del convento de las Hijas de María, adquiriendo notoriedad pública como la "Madre Conchita". Ese mismo año, tras la implementación de la "Ley Calles", ella y sus subordinadas sufrieron una persecución que las obligó a vivir en la clandestinidad.

Todos mentimos

Todos mentimos JAQUE MATE / Sergio Sarmiento  REFORMA,07 agosto 2026 "Gracias a ti he sabido que la verdad es sólo un cabo suelto de la...