12 jul 2026

El vuelo clandestino y la grieta diplomática

 El vuelo clandestino y la grieta diplomática

Por Fred Álvarez Palafox

La tensión entre México y Estados Unidos ha cobrado una nueva dimensión en las últimas semanas. Lo que ante los ojos del mundo comenzó como la sorpresiva aparición de una figura histórica del narcotráfico en territorio estadounidense, se ha transformado en un complejo laberinto de acusaciones institucionales, presuntos pactos bajo la mesa y desencuentros diplomáticos.

La clave de este rompecabezas no reside únicamente en la frialdad del comunicado FGR 424/26, leído por la fiscal Ernestina Godoy el pasado 8 de julio desde Palacio Nacional, sino en la radiografía expuesta durante la sesión de preguntas y respuestas. Ahí se revelaron, sin filtros, los verdaderos contornos de la fractura.

https://www.youtube.com/watch?v=lPE5SS7XnDs&t=491s

Para la Fiscalía General de la República (FGR), los eventos no constituyen un arresto convencional, sino un secuestro orquestado directamente por el FBI y ejecutado al margen de la ley. Sin embargo, resulta paradójico que el sustento probatorio de una acusación de este calibre se apoye en cimientos tan delgados: sus pruebas se reducen, sorprendentemente, a un reportaje del periodista Luis Chaparro publicado en Pie de Página y a presuntos dichos de agentes estadounidenses. No hay más. El aparato de inteligencia oficial descansa su narrativa sobre esas únicas líneas.

La narrativa institucional dibuja una escena clandestina: una aeronave clonada que surcó el espacio aéreo operando con matrículas y luces alteradas para evadir los radares mexicanos. Mediante peritajes exhaustivos, México asegura haber trazado el origen, la ruta, el tipo de avión y la identidad del piloto, consolidando la postura de que esta extracción vulneró flagrantemente la soberanía nacional.

Sin embargo, los registros judiciales al otro lado de la frontera cuentan una historia muy distinta que echa por tierra la sorpresa gubernamental. Lejos de ser un vuelo fantasma de ocasión, esa aeronave llevaba años operando bajo el control de "Los Chapitos". Como bien se detalla en el expediente 25-cr-090 (RC) de los tribunales federales de Washington, D.C., para entender este vuelo primero hay que mirar hacia las rutas aéreas silenciosas que conectan a Ecuador y Costa Rica con el Pacífico mexicano. En ese corredor operaba Mauro Alberto Núñez Ojeda, alias "El Jando". No se trataba de un piloto improvisado ni de un operador común; era el hombre del aire, el piloto de absoluta confianza de Iván Archivaldo Guzmán Salazar.

El pacto silencioso: De Gotti a Sinaloa

El cambio de medida cautelar —que no liberación— de Ovidio Guzmán, a solo dos días de la caída de Ismael Zambada, confirma un secreto a voces: estamos ante un pacto de negociación diseñado por Jeffrey Harris Lichtman.

Lichtman no es un litigante cualquiera; es un estratega de los reflectores. Su fama no nació con el "juicio del siglo", sino con hazañas dignas de un guion de Hollywood: logró anular cuatro juicios para el capo John Gotti Jr. y defendió al rey de la heroína que inspiró al temible Marlo Stanfield en la serie The Wire. Aquella amarga derrota frente al patriarca de los Guzmán le dejó una espina clavada que terminó por transformarlo en el abogado de cabecera del clan sinaloense.

Hoy, sorteando un evidente conflicto de interés señalado por la propia justicia estadounidense, representa simultáneamente a Ovidio y a Joaquín Guzmán López, tras haber logrado la liberación de Emma Coronel en 2023. Sin embargo, su rol trasciende los fríos muros de los tribunales.

En su podcast Beyond the Legal Limit, Lichtman confesó sin pudor haber recibido la llamada de Joaquín Jr. desde el avión, justo antes de la histórica y opaca entrega de Zambada aquel 25 de julio de 2024 en Nuevo México.

Es innegable que él fue el verdadero arquitecto de la jugada. Mientras Washington movía sus piezas bajo la batuta del abogado, el gobierno de México era relegado a enterarse por los medios. Un profundo desdén diplomático que persiste hoy en día (y cuyo entramado legal analicé a fondo en Demanda por difamación contra Jeffrey H. Lichtman, en La Silla Rota, el 16 de julio de 2025).

Un diálogo fracturado

En el ojo de este huracán político se encuentra Ken Salazar. La FGR ha sido categórica al denunciar que el exembajador faltó a la verdad al declarar que su país no participó en la captura. Y aunque la terca realidad del derecho internacional impone una barrera infranqueable —su inmunidad diplomática lo blinda ante cualquier intento de la justicia penal mexicana por investigarlo—, el relato oficial tiene grietas.

Más allá del papel membretado y los comunicados institucionales, la verdad siempre encuentra una rendija en los micrófonos. La reciente y extensa conversación de 40 minutos transmitida en el programa Esta Semana (N+), bajo la aguda conducción de Ilia Calderón, arroja una luz inédita sobre el papel de Ken Salazar. Si bien sus palabras desarticulan varias de las narrativas oficiales —aclarando de golpe un panorama que el sigilo gubernamental intentaba mantener en la penumbra—, el exembajador no cede ni un milímetro en su postura central: sostiene a capa y espada que no hubo ningún operativo estadounidense en suelo mexicano. Lo que calla, sin embargo, es tan elocuente como lo que dice, pues omite por completo cualquier mención a los acuerdos pactados en las cortes de Estados Unidos.

https://www.youtube.com/watch?v=rcId0IF2j_8

Mientras tanto, el canal de comunicación con Washington parece haberse estrechado de forma alarmante. La FGR envió múltiples oficios de asistencia jurídica internacional al Departamento de Justicia de EU, pero la respuesta ha sido a cuentagotas, insuficiente y parcial. Al dejar en el aire las piezas clave para esclarecer el caso, se evidencia una profunda e insalvable desconfianza mutua.

Esta fricción tuvo su eco definitivo en la vía diplomática. Además, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), el gobierno mexicano solicitó formalmente la extradición de "El Mayo", fundamentada en investigaciones previas. La petición fue recibida con una negativa rotunda por parte del Departamento de Justicia, bajo el argumento de que el capo ya enfrenta un proceso en sus propias cortes. La lectura es de cristal: para la justicia de Estados Unidos, una vez que el anzuelo atrapa a un pez gordo, nunca lo dejarán ir.

El caso, más allá de los nombres involucrados, se erige hoy como un testimonio vivo de las complejas y a menudo ásperas relaciones bilaterales en materia de seguridad, donde la búsqueda de justicia de un lado de la frontera choca, de frente y sin frenos, con los intereses, los pactos de alto nivel y los métodos del otro.

P.D. Para quienes busquen profundizar, recomiendo ampliamente la entrevista que Pepe Cárdenas le hizo en Radio Fórmula al abogado especialista Samuel González. En ella explica a detalle y con gran claridad lo que realmente ocurrió aquel jueves 25 de julio de 2024; una fecha que, sin duda, marca un punto de inflexión y redefine los tiempos de nuestra compleja relación bilateral…:

https://www.youtube.com/watch?v=4ljBIkk8WG0

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