5 feb 2007

Bush reduce ayuda al programa antidrogas andino

El presidente George W. Bush envió el lunes al Congreso de su país un proyecto de presupuesto por 2,900 billones de dólares para el ejercicio 2007-08, que incrementa drásticamente los gastos militares, incluidos miles de millones de dólares más para la guerra en Irak, en tanto reduce los gastos en el resto del gobierno a fin de cumplir con el objetivo de eliminar el déficit en cinco años.
Sin embargo, recorta la ayuda antidrogas a los países andinos -eliminó la de Venezuela-, pero aumentó los recursos a Bogota, con la extensión del Plan Colombia, informó el lunes el Departamento de Estado norteamericano.
El subsecretario de Estado, Nicholas Burns, dijo que Bush pedirá este mes esa ampliación, por tiempo no especificado debido a los progresos que ha significado la aplicación del plan que EE UU ha estado financiando en los últimos seis años con más de 4 mil millones de dólares.
Burns formuló el anuncio en el mismo día en que se supo que Bush propuso en su presupuesto 2007-2008 reducciones importantes en las partidas de interdicción del narcotráfico en Bolivia, Perú, Ecuador, Brasil, Venezuela y Panamá, miembros con Colombia de la llamada Iniciativa Andina Contradrogas (IAC).
La ayuda a Venezuela, de tan sólo 2,22 millones de dólares pedida para el año en curso, ha sido eliminada del presupuesto, debido a su limitada cooperación en la lucha internacional contra el narcotráfico.
Perú ha sufrido el mayor recorte al caer de 58,41 millones de dólares del año anterior a 36.84 millones37%; le siguen Bolivia, con reducción de 42,57 millones a 30, 30%; Ecuador, de 8,37 millones a 7 millones, 16%; Brasil, de 5,94 millones a 1 millón, 84%; y Panamá, de 4,45 millones a 1 millón, es decir, el 78%.
Bush ha eliminado también el programa de interceptación aérea y el programa de seguridad de vuelos críticos.
Empero, para Colombia, Bush ha pedido 366,96 millones de dólares para el año fiscal 2007-08, un aumento del 10.9% con relación al año anterior, que fue de 334,86 millones.
Cabe señalar que este año, por primera vez Bush ha separado de la IAC la ayuda para apoyo económico en la lucha contra las drogas y lo puso en una partida llamada Fondo de Apoyo Económico (FAE).
En el FAE, Colombia recibirá 139,5 millones de dólares más; Perú, 30 millones de dólares: y Bolivia 17 millones. Ecuador, que el año pasado tuvo una asignación para este propósito de 11,.4 millones quedó fuera de la lista.
Thomas A. Shannon, subsecretario de Estado para asuntos del Hemisferio Occidental, dijo que no podía adelantar una explicación para el recorte debido a que la Secretaria de Estado Condoleezza Rice "aún no ha hecho una presentación formal del presupuesto" del sector.
Pero, aparentemente el pedido de Bush para la IAC en el año fiscal que empieza el 1 de octubre puede basarse en el desencanto de Washington por los resultados en la lucha contra las drogas en Bolivia, Ecuador y Perú.
Bush había pedido para la iniciativa 722 millones de dólares para el año fiscal en curso, igual que en el ejercicio previo, con la inclusión de ayuda para el desarrollo alternativo. Pero, para el año fiscal 2007-08, que empieza el 1 de octubre, Bush propone 443 millones, o un recorte de 279 millones de dólares o el 41% en términos absolutos.
Colombia se ha llevado históricamente más de la mitad del presupuesto del IAC, en el cual figura el financiamiento para el Plan Colombia. En el 2005 le tocó el 63,8% y en 2006 el 63%. Pero, con otras asignaciones presupuestales, la ayuda actual para Colombia es de más de 600 millones de dólares. "Este mes el Presidente estará pidiendo al Congreso su apoyo para una extensión del Plan Colombia tanto en nuestra ayuda contra las drogas como contra el terrorismo en la batalla contra las FARC y otros grupos insurgentes en Colombia", dijo Burns a reporteros en el Departamento de Estado.
Por otro lado, por "razones de interés nacional", la Casa Blanca levantó el embargo militar que impuso a México en 2006 y ordenó el reinicio de todos los programas de cooperación castrense entre el Pentágono y las Secretarías de Defensa Nacional y Marina.
El embargo se había efectuado bajo las previsiones del Acta de Protección a Soldados Americanos (ASPA), que obliga a Washington a recortar la asistencia militar a los miembros de la Corte Penal Internacional (CPI).
Sin embargo, un memorándum de la Casa Blanca al Departamento de Estado, firmado el 29 de septiembre de 2006, revela que por decisión presidencial de George W. Bush, México quedó exento, junto con una veintena de naciones, de las previsiones contenidas en dicha ley.
"Consistente con la autoridad en mí impuesta por la Constitución y leyes de Estados Unidos (...) determino que es importante para el interés nacional de los Estados Unidos exentar a México de la prohibición con respecto a toda la asistencia militar", indica.
Desde 2006 y durante más de un año, las Fuerzas Armadas de México fueron excluidas de los programas de Educación Militar y Entrenamiento Internacional del Pentágono (IMET por sus siglas en inglés), lo que redujo drásticamente el número de soldados mexicanos becados en instituciones militares estadounidenses.
El recorte implicó la reducción de casi 100 por ciento de los fondos destinados por los Departamentos de Estado y de Defensa a educación militar para México, hasta entonces uno de los países del hemisferio occidental con más soldados bajo entrenamiento en aquella Nación.
De 2005 a 2006, el presupuesto destinado por Washington para pagar la manutención y costo de los cursos de militares mexicanos dentro del programa IMET se redujo de un millón 253 mil dólares a apenas 50 mil dólares. Para 2007, la cifra descendió hasta 45 mil dólares.
De acuerdo con datos preliminares, en 2005 hasta 218 militares mexicanos participaron en cursos auspiciados por el Pentágono y el Departamento de Estado, la mayoría en el Fuerte Benning, el Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos y la Academia de la Fuerza Aérea estadounidense.
Para 2006, la cifra descendió a solamente nueve, su nivel más bajo desde el inicio de los cursos, a mediados de la década de los setenta.
Sin embargo, se prevé que el impacto del embargo se resentirá todavía durante 2007 y no comenzará a subsanarse sino hasta 2008, pues este año Washington tampoco asignó presupuesto para la educación de soldados mexicanos.
Fuentes castrenses detallaron que probablemente menos de 5 soldados mexicanos entrenarán este año en Estados Unidos bajo cursos IMET.
Otros países a los que Bush determinó restaurar la asistencia militar plena son Brasil, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Paraguay, Perú, Samoa, Sudáfrica y Uruguay.
Fuente: agencia AP y periodico
Reforma

Ahmadineyad no es Hitler

  • Ideología, realidad y riesgo/Pascal Boniface, director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas de París (IRIS).
Publicado en LA VANGUARDIA, 4/02/2007);
Traducción: José María Puig de la Bellacasa
¿Les ha gustado la guerra de Iraq? ¡Pues la gozarán con la guerra de Irán! Ciertamente no revestirá las mismas características. No sueñen con una invasión a gran escala, con despliegue de tropas terrestres y ocupación militar prolongada resultante en una guerra civil; eso no es viable. Incluso la superpotencia estadounidense tiene limitaciones. No cuenta - ya no cuenta- con los recursos necesarios para abrir un segundo frente de estas características. Habrán de contentarse, pues, con unos cuantos bombardeos contra las instalaciones nucleares iraníes. Sin embargo, tranquilícense: por más que el desarrollo y evolución del conflicto pueda ser distinto, el resultado será tan catastrófico como el precedente, incluso mucho más.
¿Cuáles son los factores más susceptibles de desconcertar en toda esta cuestión? ¿Que las mismas personas que habían abogado por la guerra de Iraq puedan sin vergüenza ni reparos de ninguna clase apelar al desencadenamiento de ataques contra Irán? ¿Que lo hagan apoyándose en los mismos razonamientos: peligro nuclear, necesidad de parar los pies a un régimen peligroso e incómodo hasta el punto de ser insoportable? ¿Que los mismos expertos que nos contaban que Iraq nadaba en armas de destrucción masiva nos digan ahora (y desde hace varios años) que a Irán le falta sólo un año para hacerse con el arma nuclear sin que su credibilidad sufra por ello? ¿Que se atrevan a parapetarse tras una actitud moral practicando a la vez el terrorismo intelectual y demonizando a quienes juzgan que la guerra no constituye necesariamente la mejor manera de solucionar los problemas políticos? ¿Que, tragándose también todo sentimiento de vergüenza, se entreguen a ceremonias de la confusión comparando a Ahmadineyad con Hitler, relativizando así de paso los crímenes de este último? Cuando se oye que se compara a un dirigente con Hitler cabe inferir que se hallan en marcha los preparativos de la guerra. Tales comparaciones ya se sugirieron en el caso de Naser antes de la guerra de Suez, de Sadam antes de la guerra del Golfo de 1990-1991 (aunque no durante la guerra Iraq-Irán) y antes de la guerra del 2003 (no entre las dos), y por último en el caso de Milosevic antes de la guerra de Kosovo. Ninguno de estos personajes era un gran demócrata. Sin embargo, ¿se les puede meter a todos ellos en el mismo saco que a Hitler? ¿No es una ofensa a la memoria de los millones de víctimas del nazismo? Algunos incluso se habían atrevido, antes de que fuera asesinado por un extremista israelí, a establecer la misma escandalosa semejanza en el caso de Yitzhak Rabin.
No se trata de negar el peligro que representaría un Irán nuclear ni de aceptar sin rechistar las declaraciones inadmisibles de Ahmadineyad a propósito de borrar a Israel del mapa o la escandalosa conferencia revisionista de Teherán. El Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas de París (IRIS), al igual que numerosos institutos y centros, decidió cortar todo vínculo con el organismo organizador de la conferencia. Tampoco se trata de que deba rechazarse sistemáticamente el recurso a la fuerza. En ciertas ocasiones constituye el último recurso. Tal fue el caso, a mi juicio, de la acción contra Iraq en 1991. Pero no fue así en el 2003 y no lo es en la actualidad con relación a Irán.
¿Qué efectos tendrían los bombardeos contra las instalaciones nucleares iraníes? Indudablemente, la destrucción de parte de ellas, que a su vez redundaría en un retraso en el acceso de Irán al arma nuclear. Sin embargo, los bombardeos acentuarían la resolución de los iraníes, decididos a poseerla, y se verían acompañados de daños colaterales (hablando en plata, matanzas) entre la población iraní, posiblemente de notables proporciones. Y todo ello después de los casos de Afganistán,
Iraq y Líbano, entre los más recientes, sobre el fondo de una intensificación del conflicto palestino-israelí. Se produciría asimismo un gran salto hacia delante, pero en dirección a un choque de civilizaciones y no hacia un Oriente Medio en paz, el final del terrorismo o la no proliferación nuclear. Todos estos objetivos (que ya eran los de la guerra de Iraq) se verían abocados al fracaso en la circunstancia de una guerra contra Irán. En un momento en que Ahmadineyad empieza a experimentar algunos apuros en casa, vería su legitimidad reforzada según la ley de bronce que suelda a una población determinada en torno a sus líderes cuando el país es atacado desde el exterior.
Naturalmente, cabe conjeturar que, desde un punto de vista racional y a la vista de la desastrosa situación estratégica en que se encuentra Estados Unidos, especialmente en Iraq, no se arriesgará a abrir un nuevo frente. Lamentablemente, no cabe excluir lo peor. George W. Bush puede acabar convencido por la fuerza de su propia propaganda. Si Ahmadineyad es Hitler, ¿cómo cabe presuponer lógicamente que los riesgos de una guerra vayan a ser inferiores a los de enfrentarse a un Hitler dotado de armas nucleares?
Impedir que Irán se dote de armamento nuclear, obrar de modo que este país vuelva a la senda de una política internacional más respetuosa con sus vecinos y pueda reinsertarse en la comunidad internacional: he aquí objetivos sensatos que perseguir. Ahora bien, la guerra es el medio menos adecuado y positivo para alcanzarlos. Tras las elecciones del 2006 y sobre todo tras la publicación del plan Baker-Hamilton, podía haberse alimentado la esperanza de que el presidente Bush adoptaría una política más realista y menos peligrosa en la región. Pero ha podido presenciarse el triunfo de la ideología sobre la realidad. ¿Intento de salir de la crisis provocando una crisis mayor?
Siempre cabe temer que sobrevengan nuevas catástrofes.

Gerardo Fernández Noroña y la vaquita que da leche


Gerardo Fernández Noroña, vocero del PRD acudió este lunes 5 de febrero de 2007, a la PGR para presentar una denuncia penal en contra de los elementos del Estado Mayor Presidencial (EMP) debido a que fue detenido enviándolo al juez cívico para evitar que se manifestara frente a Palacio Nacional durante la conmemoración del 90 aniversario de la Constitución.
Al llegar a presentar su denuncia, a las oficinas centrales de la procuraduría -para lo cual previamente cito a los medios-,  fue informado que en este lugar no podían recibirlo dado que, por ser un día festivo, no había personal de guardia.
¡Noroña salió encabronado!
De inmediato se traslado -caminando a manera de manifestación-, a las instalaciones de la delegación metropolitana de la PGR, donde ya lo esperaban para recibir su denuncia, de la que dijo: 

Nueva Ministra en el Ecuador


Justo a una semana de la muerte de Guadalupe Larriva, primera ministra de Defensa del Ecuador, el presidente Rafael Correa, designó en su lugar a Lorena Escudero.
Dos días después de anunciar el nombramiento y el mismo día que tomó posesión (2 de febrero) el gobierno del presidente Correa destituyó al jefe del Ejército, general Pedro Machado, a quien acusó de errores de seguridad previos al choque entre dos helicópteros en el que murieron la ministra Larriva, su hija adolescente y cinco militares.
Antes del acto protocolario donde asumió el cargo Escudero, el ministro de Economía, Ricardo Patiño, encargado interino de la Defensa manifestó que habiendo cometido "estos errores en una situación tan lamentable, como la muerte de la ministra de Defensa, el comandante del Ejército debía ser cesado" y le reprochó a Machado que "les entregamos a la ministra viva y ustedes nos la devuelven muerta".
Empero, según Pa
tiño, el general fue "cesado en sus funciones, no tanto por el accidente en sí, ni por las especulaciones de que pudiera haber un atentado, sino por las decisiones administrativas y de seguridad que se tomaron antes del vuelo".
Machado primero se negó a pasar a retiro pero luego reconoció que se tenía que ir para que "se calme la situación". Señaló que si el presidente Rafael Correa consideraba que su "salida es lo mejor", lo hacía "gustoso" porque tiene la "conciencia tranquila".
Sin embargo, el ex jefe militar indicó que "no se puede culpar a un comandante de todo lo que pasa en el Ejército, pues hay niveles de responsabilidad" y denunció que "alguna gente quiere hacerle daño" a la institución.
Descartó que su retiro haya causado "malestar" en el alto mando de las Fuerzas Armadas".
Su lugar fue asumido por el general Guillermo Vásconez.
El presidnete Correa instaló el mismo viernes a Lorena Escudero como la nueva ministra , en una sencilla ceremonia en el Palacio de Carondelet, a la que por cierto, no asistió la cúpula militar, aunque fue recibida por éstos en el Ministerio de la Defensa.
Escudero, dijo en su discurso que fortalecerá el rol de las Fuerzas Armadas en el desarrollo del país y mejorará la calidad de vida de sus integrantes, siguiendo la política de su antecesora.
Quén es Lorena Escudero?
Tiene 41 años, es originaria de Cuenca- igual que Larriva-;
No cuenta con experiencia en fuerzas armadas;
Es catedrática experta en estudios sociales, tiene maestría en Estudios Latinoamericanos de la UNAM de México.
Cooordinaba hasta su nombramiento el Centro de Estudios Sociales y Políticos de Latinoamérica que trabaja en convenio con la Universidad de Alicante, España.
La investigación del "accidente" esta integrada por una comisión integrada por técnicos de Francia, Chile, Venezuela y Ecuador.

4 feb 2007

Sociedad laica

  • Sociedad laica y trascendencia/Salvador Pániker, filósofo y escritor
Tomado de EL Pais, 26/01/2007);
La tesis de este artículo es sencilla: en la actualidad, donde mejor puede prosperar el sentido de la trascendencia es en una sociedad plenamente secularizada. La idea es que si se alcanza realmente la libertad secular civilizada, surge espontáneamente la sacralidad del origen, que es también la trascendencia, lo “místico”. Y atención, ya sé que hay personas -y de las intelectualmente más respetables- que en cuanto escuchan palabras como trascendencia y mística echan a correr. Pero ello se debe, ante todo, a un malentendido. Ha habido demasiada cantidad de charlatanes en este territorio. Digamos aquí que cuando hablo de trascendencia, para que nos hagamos una primera idea, me refiero, por ejemplo, a lo que uno siente escuchando una sonata de Bach, o perdiéndose en una noche de luna llena. Y cuando hablo de mística lo hago, ante todo, con un alcance experimental a la vez transpersonal y cotidiano. Para mí, la mística arranca de la capacidad de vivir aquí y ahora, de trascender el tiempo, de volcarse en algo que a uno le importe más que sí mismo, de sentir el mundo como la prolongación del propio cuerpo, y, en el límite, de vislumbrar la no-dualidad originaria previa a cualquier concepto.
Pues bien, digo que una sociedad secularizada y laica, es ya la única en la que puede brotar íntimamente, sin estorbos, la trascendencia. Porque de entrada se desaloja cualquier institucionalización oficial de “lo sagrado”, y así se suprimen interferencias y quedan, por ejemplo, neutralizadas las voces que degradan el misterio en dogmas pueriles. El caso es que una sociedad laica es una sociedad presidida por la libertad de conciencia. Una sociedad laica y secularizada es pluralista -secularización y pluralismo son casi sinónimos- y en ella cada cual puede adoptar la concepción del mundo que mejor se le acomode. El gran adelanto de una sociedad laica y democrática es que es capaz de mantener la cohesión social sin necesidad de restringir la libertad de conciencia. La vertebración moral de la sociedad ya no corre a cargo de ninguna iglesia. Más todavía: la sociedad laica es post-filosófica en el sentido de que ni siquiera tiene necesidad de una teoría universal de la verdad. (El neopragmatismo de un Rorty es aquí más representativo del espíritu de nuestro tiempo que el neouniversalismo de un Habermas). Dentro de este ámbito de libertad interior, la apertura a lo trascendente brota, como digo, espontáneamente, hija de la misma hondura de lo real, sin necesidad de comulgar con ruedas de molino.
Y adviértase que esta apertura espontánea a lo trascendente la encontramos ya insinuada en las mismas religiones institucionales. Así, todas ellas admiten la llegada de un momento en que el ego llega a su límite y se trasciende espontáneamente. Los cristianos hablan de gracia, los sufíes de fana, los hindúes de prajña, los budistas de bodhi. Los chinos nombran a la naturaleza con la palabra ch’i lan, que significa aquello que sucede por sí mismo, y no por mandato o control de una entidad exterior. Los taoístas enseñan que el bien sólo se propaga espontáneamente -en chino: tzu-jan.
En todo caso, está en el aire un modo libertario de vivir la trascendencia. En Occidente, por ejemplo, ya se sabe que asistimos a una profunda revisión del fenómeno religioso, con la correspondiente crisis del cristianismo institucional. Así, sucede que los “cristianos sin Iglesia” -por retomar una vieja expresión de Kolakowski- han dejado de constituir un fenómeno marginal para convertirse en el caso común. Surge un cristianismo desinstitucionalizado, fluctuante. Los ritos de paso, como el bautismo o el matrimonio religioso, retroceden. Crece, en cambio, la conciencia del carácter polisémico de los significantes religiosos, ante todo el de Dios. El cristianismo deja de ser un sistema globalizante unificado para convertirse en un conjunto de piezas sueltas que cada cual aglutina a su manera. Es el auge de la “religión a la carta”. Es el rechazo del concepto de ortodoxia en beneficio del principio de soberanía individual. La consecuencia, en nuestras latitudes, es que la mayoría de los antiguos creyentes tienen, hoy, unas convicciones religiosas muy confusas, a menudo eclécticas, y que, la gente, más que en Dios o en la Iglesia, cree en algo difuso. A un célebre director de cine americano le preguntaron recientemente: “¿Usted cree en Dios?”… y el hombre respondió, haciendo un gesto vago: “Hombre, yo creo que hay algo por ahí…”.
En todo lo cual también influye la crisis de la teología tradicional en el contexto de la nueva visión científica del mundo. Científicamente, el “dios tapagujeros” (Bonhoeffer) no hace ninguna falta. Dicen que el Papa Pío XII estaba entusiasmado con la teoría del Big Bang, porque así resultaba que alguien tenía que haber puesto en marcha el universo. Aquel Papa era muy superficial, aunque muy elegante. Su interpretación del Big Bang era una aplicación pre-crítica del viejo y desgastado principio de causalidad. La Relatividad y la Física Cuántica nos pueden ser aquí de utilidad. Porque la idea de causalidad pertenece al espacio-tiempo. Y no tiene sentido aplicar la noción de causalidad a un suceso que es previo a la aparición del espacio-tiempo. Recordaré una frase de Paul Davies, glosando las ideas de Stephen Hawking: “Siendo el universo internamente consistente y autocontenido, su existencia no requiere nada exterior a él, no precisa ser puesto en marcha por nadie”.
¿Conduce todo esto al ateísmo? A mi juicio, conduce, más bien, a un cierto agnosticismo místico. Veamos. Hay algo de demasiado fácil en el ateísmo. Ciertamente, el mundo está enteramente abandonado a las fuerzas naturales, y un sentido ingenuo de lo sobrenatural es incoherente. Por esto resulta relativamente sencillo ser ateo. Lo que ocurre es que los argumentos del ateísmo resultan, al final, tan inútiles como los de quienes pretenden demostrar la existencia de Dios. En contra de la opinión de Richard Dawkins, no creo que la Ciencia tenga nada que decir al respecto. Dawkins piensa que la evolución revela un “universo sin diseño”, un universo con una “despiadada indiferencia” en relación a los seres vivos. Y sin duda tiene razón. Pero ¿qué tiene ello que ver con la cuestión de la trascendencia? Quiero decir que Ciencia y Mística discurren en planos diferentes. Ya en su día David Hume había criticado el argumento científico del “diseño” biológico como prueba de la existencia de Dios. Pero hubo que esperar a El origen de las especies de Darwin para rematar intelectualmente esa crítica. Más adelante, el argumento del diseño ha reaparecido, en un contexto cosmológico, con el llamado Principio Antrópico. Pero también esta postura ha sido desmontada. (Bertrand Russell comentó sarcásticamente que para un Ser Omnipotente, disponiendo de miles de millones de años para experimentar, el haber conseguido crear finalmente un producto como el animal humano no es un resultado muy brillante). Insisto pues: cualquier intento de introducir a la divinidad desde la Ciencia está condenado al fracaso. Ahora bien, por la misma razón, cualquier intento de negar a la divinidad desde la Ciencia también es inútil. Ateísmo y teísmo remiten a un mismo tipo de racionalismo chato. Carecen de sensibilidad metafísica, la que hacía decir a Chuang-tzu que “al Tao no se lo puede expresar ni con palabras ni con silencio”.
Pienso, pues, que se avecinan unos tiempos en que la indispensable laicidad de la sociedad va a servir, entre otras cosas, como marco para una nueva creatividad numinosa que conduzca a una renovada vivencia de lo trascendente. Se descubrirá que el relativismo es resacralizador -despeja el inmenso hueco de la trascendencia-, y que no hace falta ninguna autoridad religiosa para preservar ese ámbito trascendente. Liberado el espacio de dogmas absolutos, queda franco el camino. Conduciendo las opciones hasta el límite, surge la paradoja de que Ciudad Secular y Ciudad Sagrada son el haz y el envés de una misma realidad. Quiere decirse que si la modernidad nos convirtió a todos en eunucos místicos, hoy, desde “la noche oscura” del relativismo postmoderno, podríamos estar recuperando la potencia perdida.
Peter Berger ha escrito que “si algo caracteriza a la modernidad, es la pérdida del sentido de la trascendencia”. Pues bien, aquí sostengo que la postmodernidad, precisamente desde la catarsis de su lúcido nihilismo, vuelve a abrirse a la trascendencia. Sostengo que, más allá de la pandemia de trivialidad que nos invade, el sentido de la trascendencia, lo mismo que el arte, no ha muerto, toda vez que se inscribe ya en nuestros genes. Sostengo que da un poco igual declararse ateo o creyente, que lo que cuenta es una buena paideia laica y, con ella, la recuperación de la potencia mística, el sentido de lo real. Consigamos que la sociedad genere ciudadanos responsables y solidarios, y ellos mismos descubrirán la trascendencia. O, mejor dicho, la trascendencia descenderá sobre ellos. De ahí que se me antojen inútiles las condenas al relativismo y a la religiosidad anárquica: precisamente la sociedad secularizada es la que mejor puede hacer brotar una trascendencia íntima, espontánea, experimental. Donde cada cual sea el dueño de su castillo y el autor de su propia música.

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